La vertiginosa caída de GoPro, el fabricante que revolucionó las cámaras de acción
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Imagen: Go Pro

La vertiginosa caída de GoPro, el fabricante que revolucionó las cámaras de acción

En los últimos 12 meses GoPro Inc., la compañía que fabrica las cámaras 'todo terreno', ha visto cómo sus acciones y ventas se desmoronan. ¿Cómo fue que el público perdió interés en un producto que fue un éxito?
Imagen: Go Pro
Por Analía Llorente / BBC Mundo
6 de febrero, 2016
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Cámara GoPro Hero 4Image copyrightGetty
La cámara GoPro Hero 4 será uno de los pocos modelos que la marca seguirá vendiendo.

Son livianas, compactas, de alta definición, resistentes y caben en una sola mano. Por todos esos motivos captaron la atención del público desde su lanzamiento en 2004.

Son las cámaras GoPro, que en los últimos años han hecho las delicias de los amantes de los deportes extremos y de aventura.

Pero en los últimos 12 meses GoPro Inc., la compañía que las fabrica, ha visto cómo sus acciones y ventas se de desmoronaban.

¿Cómo fue que el público perdió interés en un producto que fue un éxito? ¿En qué se equivocaron los gerentes de la empresa?

Resultados negativos

GoPro anunció esta semana unas pérdidas en el último trimestre del año pasado de US$34,5 millones, cuando en el mismo período de 2014, la empresa registró ganancias de US$122,3 millones.

Nicholas Woodman, CEO de GoPro, cuando la empresa salió a cotizar en la bolsa de Nueva York.Image copyrightGetty
Nicholas Woodman, CEO de GoPro, cuando la empresa salió a cotizar en la bolsa de Nueva York, en 2014

Estas cifras sumadas a unas proyecciones pesimistas de los analistas hicieron que las acciones de la compañía, que salió a cotizar en el índice Nasdaq de la Bolsa de Nueva York en 2014, se desmoronaran un 19% esta semana.

En lo que va de 2016, las acciones de GoPro perdieron 40,5% de su valor. Desde su valor máximo en 2014 acumulan una baja del 89%.

Cómo revertir el mal trago

GoPro y los deportes de aventura.Image copyrightGetty
La cámara GoPro y los deportes extremos o de aventura tuvieron una combinación perfecta desde el principio.

Tanto analistas como el propio gerente ejecutivo de GoPro, Nicholas Woodman, indican que se necesitan mejorar los programas de software que ofrece la empresa.

“Reconocemos la necesidad de desarrollar soluciones de software que haga más fácil la descarga, el acceso y la edición del contenido de nuestros consumidores en GoPro”, dijo Woodman según la agencia AFP.

Mientras, el analista, Robert Stone, director ejecutivo de la consultora bursátil Cowen and Company , cree que “el producto más novedoso de la firma, la cámara HERO4 Session, tenía un precio de mercado demasiado alto para los consumidores”.

La compañía había tratado de vender la HERO4 Session a US$$399, pero en diciembre pasado rebajó su precio a US$199, ante el poco éxito en el público.

GoPro y el perro.Image copyrightGetty
La marca de cámaras también lanzó accesorios para mascotas.

Un grupo selecto

El especialista en tecnología Bob O’Donnell afirmó que en un principio la explosión que registró GoPro en sus ventas por la calidad de sus productos, no continuará en el futuro porque el público que los consume es muy limitado.

GoPro y las competencias.Image copyrightGetty
Una participante de “El desafío del barro” en París registró su carrera en París.

“GoPro creó una nueva categoría en cámaras de acción, pero quienes compran esos productos pertenecen a un sector muy pequeño de la sociedad”, le dijo O’Donnell a BBC Mundo.

Además, “el alto precio de las cámaras y la competencia que comenzó a surgir hacen que la empresa enfrente un futuro muy complicado“, consideró.

En los últimos meses varias compañías, como Sony y Nikon, han sacado al mercado cámaras de acción que tuvieron una gran recepción entre el público.

Cambios

Tras la presentación de resultados, GoPro anunció esta semana la salida de su director financiero, Jack Lazar. Será reemplazado por Brian McGee, quien se unió a GoPro en 2015.

La GoPro, una de las cámaras elegidas por aquellos que disfrutan del agua.Image copyrightGetty
La GoPro, una de las cámaras elegidas por aquellos que disfrutan del agua.

Además, la empresa decidió recortar la oferta de su catálogo de cámaras.

A partir de abril, GoPro sólo venderá los molelos Hero4 Black, Hero4 Silver y Hero4 Session. El resto de las cámaras, como las Hero, Hero+ y Hero+ LCD, dejarán de ser vendidas.

¿Y en el futuro?

Para O’Donnell, GoPro tendrá un gran desafío en los tiempos por venir.

“Es muy difícil que la empresa se reinvente, aunque tendría que trabajar en el área de las cámaras de 360 grados y en crear drones de bajo costo”, opinó.

Y la sugerencia de los analistas es que continuen invirtiendo en los programas para editar y reproducir las imágenes grabadas en GoPro.

“El software es un área especialmente crítica” para desarrollar con el fin de “hacer más fácil su uso para los usuarios más casuales y que puedan disfrutar mejor de los productos”, sugirió Stone a BBC Mundo.

“Y esto también podría serle útil a GoPro para diferenciarse de los demás”, concluyó O’Donnell.

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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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