Mensaje del papa Francisco en San Cristóbal de las Casas, Chiapas
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Mensaje del papa Francisco en San Cristóbal de las Casas, Chiapas

El papa habló de la exclusión que han sufrido los pueblos indígenas y que se debe pedir consejo a ellos, sobre el cuidado del ambiente, ante la crisis climática que vive el mundo.
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Por Redacción Animal Político
15 de febrero, 2016
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El papa Francisco pronuncia su mensaje durante la misa en San Cristóbal de las Casas. // Fotos: AP.

El papa Francisco pronuncia su mensaje durante la misa en San Cristóbal de las Casas. // Fotos: AP.

Li smantal Kajvaltike toj lek – la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma, así comenzaba el salmo que hemos escuchado. La ley del Señor es perfecta; y el salmista se encarga de enumerar todo lo que esa ley genera al que la escucha y la sigue: reconforta el alma, hace sabio al sencillo, alegra el corazón, es luz para alumbrar el camino.

Esa es la ley que el Pueblo de Israel había recibido de mano de Moisés, una ley que ayudaría al Pueblo de Dios a vivir en la libertad a la que habían sido llamados. Ley que quería ser luz para sus pasos y acompañar el peregrinar de su Pueblo. Un Pueblo que había experimentado la esclavitud y el despotismo del Faraón, que había experimentado el sufrimiento y el maltrato hasta que Dios dice basta, hasta que Dios dice: ¡No más! He visto la aflicción, he oído el clamor, he conocido su angustia (cf. Ex 3,9). Y ahí se manifiesta el rostro de nuestro Dios, el rostro del Padre que sufre ante el dolor, el maltrato, la inequidad en la vida de sus hijos; y su Palabra, su ley, se volvía símbolo de libertad, símbolo de alegría, sabiduría y luz. Experiencia, realidad que encuentra eco en esa expresión que nace de la sabiduría acunada en estas tierras desde tiempos lejanos, y que reza en el Popol Vuh de la siguiente manera: El alba sobrevino sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue enseguida saneada por el sol (33). El alba sobrevino para los pueblos que una y otra vez han caminado en las distintas tinieblas de la historia.

En esta expresión, hay un anhelo de vivir en libertad, hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente. En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz.

Nuestro Padre no sólo comparte ese anhelo, Él mismo lo ha estimulado y lo estimula al regalarnos a su hijo Jesucristo. En Él encontramos la solidaridad del Padre caminando a nuestro lado. En Él vemos cómo esa ley perfecta toma carne, toma rostro, toma la historia para acompañar y sostener a su Pueblo; se hace Camino, se hace Verdad, se hace Vida, para que las tinieblas no tengan la última palabra y el alba no deje de venir sobre la vida de sus hijos.

De muchas maneras y de muchas formas se ha querido silenciar este anhelo, de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma, de muchas formas han pretendido aletargar y adormecer la vida de nuestros niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles. Frente a estas formas, la creación también sabe levantar su voz; esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Rm 8,22) (Laudato si’, 2).

El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos (cf. Laudato si’,14) y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia.

En esto ustedes tienen mucho que enseñarnos, que enseñar a la humanidad. Sus pueblos, como han reconocido los obispos de América Latina, saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como «fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano» (Aparecida, 472).

Sin embargo, muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura, sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón! Perdón hermanos, el mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes.

Los jóvenes de hoy, expuestos a una cultura que intenta suprimir todas las riquezas y características diversidades culturales en pos de un mundo homogéneo, necesitan que no se pierda la sabiduría de sus ancianos.

El mundo de hoy, preso del pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad.

Estamos celebrando la certeza de que “el Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, que no se arrepiente de habernos creado” (Laudato si’, 13). Celebramos que Jesucristo sigue muriendo y resucitando en cada gesto que tengamos con el más pequeño de sus hermanos. Animémonos a seguir siendo testigos de su Pasión, de su Resurrección haciendo carne Li smantal Kajvaltike toj lek – la ley del Señor que es perfecta del todo y reconforta el alma.

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"Debemos poner fin a esta guerra", y otras frases del primer discurso del nuevo presidente de EU

En su primer discurso como presidente de Estados Unidos, Joe Biden llamó a la unidad y a cerrar heridas. "La democracia ha prevalecido", subrayó.
20 de enero, 2021
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Unidad, cerrar heridas y mirar al futuro con esperanza.

El primer discurso de Joe Biden como presidente de Estados Unidos siguió la línea de lo que fue su mensaje central de campaña y lo que ha repetido en distintas ocasiones desde su victoria electoral el pasado 3 de noviembre.

Sin olvidar los retos que se le presentan entre los que destacó la grave crisis sanitaria y económica por el coronavirus y el ambiente de polarización política que vive el país, Biden ofreció palabras de optimismo y subrayó la fortaleza del sistema democrático.

En BBC Mundo te presentamos algunas de las ideas fundamentales.

1. “Es el día de la democracia”

Hablando frente al mismo Capitolio que fue asaltado por una turba de violentos seguidores del ya expresidente Donald Trump, Biden comenzó su intervención con un reconocimiento a la supervivencia del sistema democrático.

Joe Biden en su primer discurso como presidente de Estados Unidos

EPA
El nuevo presidente de Estados Unidos insistió en su mensaje de unidad y sanación en el que basó su campaña.

“Este es el día de Estados Unidos. Es el día de la democracia. Un día de historia y esperanza”.

“Estados Unidos ha sido puesto a prueba y ha respondido al desafío. Hoy celebramos el triunfo no de un candidato sino de una causa, la causa de la democracia”.

“Volvimos a aprender que la democracia es preciada. La democracia es frágil y en este momento, amigos, la democracia ha prevalecido”.

2. “Las fuerzas que nos dividen son reales”

Sin embargo, el presidente no ignoró los problemas de división que enfrenta el país, en una toma de posesión a la que no acudió su predecesor, algo que no ocurría desde hace 150 años.

Soldados de la Guardia NAcional y un crítico de Biden

EPA
Las medidas de seguridad tuvieron que reforzarse tras los violentos disturbios de hace dos semanas en el Capitolio.

“Sé que hablar de unidad puede sonarle a algunos como una tonta fantasía estos días. Las fuerzas que nos dividen son profundas y reales, pero no son nuevas”, indicó.

“Nuestra historia ha sido una pelea constante entre el ideal estadounidense de que todos fuimos creados iguales y la fea y dura realidad de que el racismo, el nacionalismo, el miedo y la demonización nos han separado desde hace tiempo. La batalla es perenne y la victoria no está garantizada”, advirtió.

3. “El virus se ha llevado tantas vidas en un año como las que perdió EU en la II Guerra Mundial”

Entre los grandes desafíos que enfrenta su gobierno, Biden destacó la pandemia de coronavirus, aunque le dedicó más tiempo a hablar del enrarecimiento de la vida política en el país.

“Pocas personas en la historia de nuestra nación han sido más desafiadas o se han encontrado ante un momento más desafiante o difícil que el momento en el que estamos ahora. Un virus no visto en un siglo que silenciosamente acosa al país se ha llevado tantas vidas en un año como Estados Unidos perdió en toda la Segunda Guerra Mundial”, clamó.

“Se han perdido millones de empleos. Cientos de miles de negocios han cerrado. El grito por una justicia racial que se espera desde hace 400 años nos conmueve. El sueño de la justicia para todos no será aplazado más”.

4. “Fin a esta guerra incivil”

En uno de los momentos más aplaudidos del discurso, Biden calificó la situación actual como una “guerra incivil”.

Joe Biden con su familia

Reuters
Biden estuvo arropado por su familia durante la investidura.

“Debemos poner fin a esta guerra incivil que pone a rojos contra azules, el mundo rural contra el mundo urbano, conservadores contra progresistas”, exclamó.

“Podemos hacerlo si abrimos nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones, si mostramos un poco de tolerancia y humildad y si estamos dispuestos a ponernos en el lugar del otro, como decía mi madre, al menos por un momento ponte en el lugar del otro, porque eso es lo que pasa con la vida, no se sabe lo que el destino tiene preparado para ti”.

5. “Hay verdades y mentiras”

Sin mencionarlo explícitamente, Biden aludió a las dudas que se han vertido en los últimos meses sobre su victoria electoral, iniciadas por el propio Trump, que no reconoció su derrota y se fue del poder sin felicitar a su sucesor.

“Las últimas semanas y meses nos han enseñado una dolorosa lección. Está la verdad y hay mentiras, mentiras que se dicen para conseguir poder y beneficios. Y cada uno de nosotros tiene un deber y una responsabilidad como ciudadanos, como estadounidenses y especialmente como líderes -líderes que han jurado honrar la Constitución y proteger nuestro país- de defender la verdad y derrotar las mentiras”.


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