Otro Manglar de Quintana Roo en peligro: Punta Nizuc
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Otro Manglar de Quintana Roo en peligro: Punta Nizuc

El proyecto Riviera Cancún, que contempla la construcción de un hotel del más de 500 habitaciones en una zona protegida, enfrenta críticas de ambientalistas que denuncian irregularidades en la expedición de permisos.
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Por Luis Castrillón
10 de febrero, 2016
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Empresarios buscan realizar el proyecto Riviera Cancún, un complejo hotelero en Punta Nizuc. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Empresarios buscan realizar el proyecto Riviera Cancún, un complejo hotelero en Punta Nizuc, un área protegida. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Mientras continúa el debate por la destrucción de manglares para el proyecto del Malecón Tajamar, cuyo permiso concedieron autoridades federales, otra amenaza al hábitat costero de la zona avanza en su desarrollo, pero esta vez favorecida en principio por el ayuntamiento de Benito Juárez, municipio donde se asienta el centro turístico.

La zona en riesgo se encuentra en un polígono vasto en recursos naturales, reservorio no sólo de manglar, sino de más de 230 especies de aves, reptiles, algas y vegetación marina, además de manatíes, tortugas y otras especies de sistemas costeros bajo régimen federal de protección o declarados en vías de extinción.

Se trata del proyecto Hotel Riviera Cancún, perteneciente la empresa MX RIUSA II, filial del Grupo Español-Alemán RIU y que se convertiría en el quinto desarrollo hotelero de la empresa en la zona norte de ese centro turístico.

El Riviera Cancún está previsto para edificarse en la costa de Punta Nizuc. Sin embargo, el riesgo está presente para una zona común que incluye el área natural protegida de Manglares de Nichupté y cruza desde el territorio continental a Isla Mujeres a través del Parque Marino Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún, Punta Nizuc.

Las obras de construcción dañarían el hábitat visible en la zona, afectarían zonas de anidación de tortuga e incrementarían la erosión costera. Además podrían generar perturbaciones en las corrientes de agua superficiales y subterráneas porque incluyen la instalación de una planta desalinizadora para abastecer al complejo hotelero.

Irregularidades en compra, permisos e información falsa

El origen del proyecto Riviera Cancún exhibe problemas desde la venta de los terrenos hasta la expedición de permisos municipales de construcción otorgados sin el aval de Semarnat, e incluso el ocultamiento o falseo de información en la primera Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por los empresarios.

En 2010, el predio era propiedad de Deutsche Bank México, que lo vendió a finales de enero de 2011 a una empresa con razón social Residencial Nizuc.

Hasta ese momento, no había sido presentado ningún proyecto arquitectónico para el predio de 2.9 hectáreas, una condición establecida en los contratos de venta del Fondo Nacional para de Fomento al Turismo (Fonatur) en 2005 (el mismo año de la privatización de terrenos como Puerto Cancún, Tajamar, San Buenaventura y El Table, en el norte del sitio turístico).

En noviembre de 2014 Residencial Nizuc decidió vender el predio a un tercero y solicitó a Fonatur avalara la venta a MX RIUSA II. Tampoco en esa ocasión se presentó el proyecto de edificación planeado para desarrollar eventualmente.

Al ser vendido en 2005, el predio y cualquier proyecto de construcción se hallaba limitado por lo establecido en el Plan de Desarrollo Urbano vigente (PDU), que consideraba para la zona donde se edificaría el complejo de máximo 75 habitaciones por hectárea en edificaciones de tres niveles, con el fin de reducir el impacto negativo sobre el ecosistema de la zona.

Luego de adquirir el terreno en 2014, el proyecto Riviera Cancún presentó la primera Manifestación de Impacto Ambiental ante Semarnat, con el objetivo de construir 270 habitaciones por hectárea, o hasta un máximo de 570, en edificios de 15 a 20 niveles.

Desde ese momento, el proyecto de MX RIUSA II contravenía lo estipulado en PDU de Cancún vigente desde 2005 para la zona.

Además, según el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), la MIA del Riviera Cancún presentaba información falsa al omitir la presencia de manglar en el predio, pero que había sido señalada como selva mediana subperenifolia con menor valor y no protegida como en el caso de los diversos tipos de mangle en la zona.

De acuerdo con el CEMDA, un 26.6 por ciento de las dos hectáreas del proyecto están cubiertos por manglares, de acuerdo con el informe “Distribución de los Manglares en México”, publicado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio) en 2008 y que puede verificarse en su versión actualizada en 2013.

El nuevo Plan de Desarrollo Urbano favorece el proyecto

El 25 de agosto de 2014, el ayuntamiento de Benito Juárez, aprobó el nuevo Plan de Desarrollo Urbano 2014-2030, que fue señalado por el hasta ahora presidente municipal, Paul Carrillo de Cáceres como un instrumento que daría mayor certeza jurídica al desarrollo de la ciudad y al mismo tiempo procuraría la protección del medio ambiente.

Sin embargo, de acuerdo con CEMDA, ese instrumento jurídico lejos de regular adecuadamente el desarrollo urbano del centro turístico, permite la redensificación de zonas que estaban destinadas a la conservación de espacios naturales y la preservación del equilibrio ecológico. En síntesis: permite la construcción de más cuartos de hotel en edificios más altos.

A partir de esa nueva regulación, el ayuntamiento de Benito Juárez otorgó al grupo MX RIUSA II la autorización para el cambio de uso de suelo del predio de 2.9 hectáreas, ubicado en el kilómetro 17 de la zona hotelera de Cancún, para que pudiera construir el desarrollo turístico.

De hecho, el grupo ambientalista interpuso un amparo en contra la actualización del PDU de Cancún basándose en que se omitió la aplicación de la Ley General de Cambio Climático, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y la de Asentamientos Humanos, por lo que el ordenamiento solo facilita la construcción de hasta 11 mil nuevos cuartos de hotel en zonas donde no deberían construirse.

En ese margen abierto por el nuevo plan de desarrollo urbano, se insertó sin mayor problema el proyecto de Hotel Riviera Cancún, al menos en términos de la autorización municipal para el cambio de uso de suelos y posterior construcción una vez que contara con el aval de la Semarnat.

El aval de la Semarnat le llegó al proyecto el 18 de diciembre de 2015, días antes de que venciera el plazo para su autorización previa consulta pública, el día 22 del mismo mes y año. El único cambio fue la reducción del plan de 565 a 570 habitaciones, a 530 solamente.

La autorización se basó en una segunda Manifestación de Impacto Ambiental que también ha sido cuestionada por el CEMDA.

Más daños a manglares y ecosistemas costeros

El 7 de diciembre pasado, el CEMDA presentó ante la Semarnat sus comentarios sobre las irregularidades detectadas en la segunda MIA presentada por el proyecto Hotel Riviera Cancún, dentro del plazo establecido para la consulta pública del proyecto realizado por la autoridad ambiental.

El documento del grupo ambientalista señala que el plan de construcción vulneraría principalmente la vegetación de manglar presente en el predio, en franca violación a las normas existentes al respecto en la Ley General de Vida Silvestre.

El proyecto además se encuentra en una zona “de alta vulnerabilidad a inundación causada por fenómenos hidrometeorológicos atípicos” como los que ocurren con frecuencia en las costas de Quintana Roo y la Península de Yucatán.

Sobre ese punto también puede constatarse el impacto que tendría construir un desarrollo que implica retirar las zonas de manglares de un área considerada entre las principales a nivel nacional por problemas de erosión costera y riesgos por fenómenos climáticos, de acuerdo con el Estudio de la Vulnerabilidad y Programa de Adaptación ante la Viabilidad Económica y el Cambio Climático, realizado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Además, la instalación de una planta desalinizadora para abastecer de agua al complejo hotelero pone en riesgo el humedal y el acuífero en el que se desarrolla. No hay, de acuerdo con el CEMDA, tampoco ningún estudio que avale la relación con el humedal costero continuo al predio.

Pese a todo, el proyecto continúa y se suma a las demandas de grupos ambientalistas que han advertido del daño que está provocándose, con el aval de las autoridades, a las zonas de humedales y ecosistemas costeros en la región.

Tajamar ha sido ejemplo, ahora lo es el Hotel Riviera Cancún, en el que se invertirán 95.6 millones de dólares para edificar 530 habitaciones en dos torres de hasta 70 metros de alto.

Eso significa haber autorizado, entre el municipio de Benito Juárez y la Semarnat, ampliar casi ocho veces la capacidad de densificación que se había considerado para la zona en 2005, cuando ni siquiera existían los problemas de erosión costera, pérdida de manglares y contaminación del manto acuífero que ahora existen en la zona.

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La doctora que contrajo COVID y fue salvada por el método de ventilación que ayudó a crear

La intubación de la neumóloga en la USP Carmen Valente Barbas ha sacudido la moral de los médicos que luchaban contra el coronavirus recién llegados a Brasil.
1 de agosto, 2020
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A mediados de abril, el reconocido patólogo de la Universidad de São Paulo (USP), Paulo Saldiva, habló en vivo por televisión sobre la epidemia del covid-19; no pudo evitarlo y comenzó a llorar frente a las cámaras.

“En ese momento, había personas que negaban la existencia o minimizaban el impacto de la enfermedad, así que fui a decirle a las gente que se cuidara porque nosotros en salud estábamos pagando un alto precio. Entonces recordé a Carmen y otros seres queridos y perdí un poco el control”, le dice Saldiva, médico y profesor con 40 años de experiencia, a BBC News Brasil.

Para muchos en la comunidad de médicos que trabajan en los frentes de batalla contra el covid-19 en el país, el llanto de Saldiva no requería explicación.

La noticia de la hospitalización de la neumóloga Carmen Valente Barbas había circulado dentro y fuera de Brasil, sacudiendo la moral de las tropas en la guerra contra un enemigo poco conocido.

La médica de los hospitales Das Clínicas y Albert Einstein, investigadora y profesora con 60 años de edad y más de 35 años de carrera, es una experta internacional en ventilación mecánica, un método utilizado en el tratamiento de casos graves de covid-19.

Reconocimiento internacional

Hija del neumólogo y ex profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Pablo (USP) João Valente Barbas, Carmen siguió los pasos de su padre. Se graduó de la USP y comenzó su doctorado en ventilación mecánica en 1995.

En 1998, se publicó un estudio clínico dirigido por ella y su colega Marcelo Amato en el New England Journal, una revista científica estadounidense de alto impacto.

Paciente con covid-19

Getty Images
Se estima que el 5% de los infectados por el coronavirus requieren respiración asistida.

Hasta entonces, las posibilidades de que un paciente con enfermedad pulmonar aguda muriera por ventilación mecánica eran grandes.

En su investigación, Carmen y su grupo plantearon la hipótesis de que la ventilación en sí podría perjudicar los pulmones de los pacientes.

“Estábamos estudiando ventilación mecánica en pacientes con síndrome de incomodidad respiratoria aguda, SDRA”, le dice Carmen a BBC News Brasil. “En ese momento, la tasa de mortalidad por este síndrome era del 70%. Los que trabajaban en cuidados intensivos se desanimaban porque la mayoría de los pacientes morían”.

En ese momento, explica, los pacientes con el síndrome eran ventilados con el mismo volumen corriente (el volumen de aire que entra y sale del pulmón durante la ventilación mecánica) utilizado en cirugías.

“En la cirugía, cuando aplicas anestesia general, intubas y ventilas al paciente. Pero el pulmón dañado por ARDS tiene una distensibilidad menor, es más difícil. Cuando pones un alto volumen corriente, genera presiones muy altas en el sistema sistema respiratorio y terminas dañando más el pulmón “.

Carmen y su grupo comenzaron a ventilar a los pacientes con un volumen corriente más bajo, entre otros ajustes.

Al final del estudio clínico, el número de muertes entre los pacientes tratados con la nueva técnica se redujo al 40%. En 2000, un gran estudio estadounidense confirmó, también en el New England Journal, que el enfoque del grupo de USP era mucho mejor.

Desde entonces, la tasa de mortalidad de pacientes con SDRA se ha reducido aún más, al 30%. Y el equipo dirigido por Carmen y Amato ganó una voz internacional, ayudando a transformar la ventilación mecánica en el mundo.

Carmen Barbas

Arquivo pessoal/Carmen Valente
Carmen Barbas siguió los pasos de su padre, también neumólogo.

La técnica se conoce hoy como ventilación pulmonar protectora.

“Carmen y su equipo son uno de los líderes de la comunidad mundial (de intensivistas y neumólogos)”, le dijo a BBC News Brasil el italiano Paolo Pelosi, médico de cuidados intensivos y profesor de la Universidad de Génova en Italia, colega y amigo de la médico durante 20 años.

El tratamiento de pacientes en unidades de cuidados intensivos (UCI) es complejo, por lo que se necesitan varias estrategias diferentes, explica.

“La técnica propuesta por Carmen es parte de un conjunto de enfoques discutidos y aplicados en el mundo”.

Lo que Carmen nunca hubiera esperado es que algún día la salvarían con la misma técnica.

Llegada de coronavirus

En marzo de 2020, los médicos brasileños comenzaron a darse cuenta de que el nuevo coronavirus era realmente peligroso.

“Al estudiar los virus durante muchos años, vimos que este nuevo virus es muy diferente, muy agresivo, sobrevive a temperaturas muy altas, lo que no es normal para los virus respiratorios”, dice Carmen.

Cuenta que incluso escribió un artículo para la Sociedad Paulista de Terapia Intensiva alertando sobre Sars-Cov-2.

Debido a su edad y porque era hipertensa, Carmen estaba en el grupo de riesgo.

Dibujo de respirador

Getty Images
El respirador no es una cura, pero permite es ganar tiempo para que el tratamiento haga efecto.

“Estaba tomando todas las medidas preventivas, cuidando a los pacientes con máscaras, sin permitir que se acercaran demasiado. Con mis colegas, fui una de las primeras en decir, ‘no te acerques, mantengamos nuestra distancia’. Dejé de besar a los colegas, de darle la mano a los pacientes, siempre andaba con el gel de alcohol colgando de la bolsa”.

Los primeros síntomas aparecieron el 19 de marzo.

“Empecé a tener un poco de dolor de garganta, un poco de tos, un dolor corporal muy importante”.

Ella no estaba cuidando a pacientes con coronavirus, pero comenzó a cansarse mucho.

“Todo lo que hacía me producía una fatiga absurda. ‘Me está pasando algo extraño‘, dije”.

Carmen fue al hospital para pedir que le hicieran la prueba. Sin los síntomas clásicos (no tenía fiebre ni oxígeno bajo), tuvo que insistir. La prueba se realizó el día 23. El resultado llegó el día 27: la doctora había contraído el covid-19.

Lo vi en la computadora: positivo. Llamé a colegas pidiendo que me admitieran porque estaba muy cansada”.

Gustavo Faissol Janot

Arquivo pessoal/Gustavo Faissol Janot
Gustavo Faissol Janot, jefe del equipo que intubó y cuidó a Carmen durante su ingreso en la UCI del Hospital Albert Einstein.

Dilema

Carmen fue al hospital Albert Einstein, donde ha trabajado durante más de 30 años como intensivista. Inicialmente, su condición no era crítica, así que la enviaron a la enfermería. Pero como es común en pacientes con covid-19, su condición empeoró rápidamente.

“Fui hospitalizada el 27 de la noche. El 29 de la mañana, me llevaron a la UCI y me intubaron porque tenía una insuficiencia respiratoria grave”.

Ella había dedicado su carrera a los pacientes, la enseñanza y la ciencia. Ahora Carmen confió su propia vida a la técnica que había ayudado a desarrollar y a los médicos que había entrenado.

“Fui a la UCI. Todos mis colegas ya estaban allí, gente conocida“, recuerda Carmen.

“Cuando te sientes mal, quieres aliviarte. Estaba tan incómoda, tan sin aliento, que cuando me anestesiaron, me alivió”.

Antes de perder el conocimiento, cuenta, escuchó las palabras de la anestesióloga Roseny Rodrigues: “Puede estar segura de que la cuidaremos bien“.

Al frente del equipo que la intubaría y se encargaría de la ventilación mecánica de Carmen estaba un ex estudiante de doctorado de la médica, el intensivista y médico general de Río de Janeiro, Gustavo Faissol Janot. Ha trabajado con Carmen durante 16 años.

“Carmen siempre ha sido nuestra gran mentora. Verla enferma, necesitando intubación, fue uno de los momentos más difíciles, quizás el más difícil, de mi carrera“, le dice Janot a BBC Brasil.

La presión sobre él era tan grande que Janot decidió abandonar la sala.

“En ese momento, dada mi proximidad con ella, pedí no estar presente en la intubación”, dice.

“Cuando uno está emocionalmente involucrado con la persona, tiende a evitar realizar procedimientos invasivos porque puede cambiar la forma en que realiza el procedimiento y poner en riesgo al paciente”, explica.

Roseny Rodrigues se hizo cargo de la tarea. Después de la intubación, Janot regresó a la UCI.

Ahora, de acuerdo con los principios de ventilación pulmonar protectora, era necesario ajustar el respirador para ventilar suavemente el pulmón de la paciente, evitando daños en el órgano, y monitorear cuidadosamente su progreso, las 24 horas del día.

Janot recuerda que fue difícil dormir esa noche.

“A las 3 de la mañana, me desperté y salté de la cama. Había soñado con Carmen diciendo: ‘ve a revisar mis exámenes, no me dejes’. Así que fui a la computadora para revisar los exámenes en la madrugada”.

Carmen Barbas con su colega y profesor en la Universidad de Génova Paolo Pelosi durante una reunión internacional de médicos de cuidados intensivos en Río de Janeiro.

PAULO PELOSI
Carmen Barbas con su colega y profesor en la Universidad de Génova Paolo Pelosi durante una reunión internacional de médicos de cuidados intensivos en Río de Janeiro.

La noticia reverbera en el extranjero

Ese mismo domingo, en Génova, Italia, el colega y amigo de Carmen Paolo Pelosi recibió un mensaje en su teléfono celular.

“Todas las noches, hablaba con amigos de todo el mundo para averiguar cómo estaba evolucionando la pandemia”, dice Pelosi. “En Italia, tuvimos covid-19 unos 25 días antes que los otros países, y yo estaba apoyando a mis colegas”.

“Entonces, llegó un mensaje de un colega en Brasil. Era casi medianoche: Carmen fue hospitalizada y será intubada”, recuerda Pelosi.

“Cuando tratas a un paciente, es como si estuvieras protegido, no te afecta. Es un recurso psicológico, una actitud que te permite reaccionar ante esa situación”, explica. “Pero cuando le sucede a un amigo y colega, es como si te estuviera sucediendo a ti“.

Gustavo Janot trata de explicar la sensación de consternación que afectó a muchos médicos, entre ellos, el experimentado Paulo Saldiva, el ex maestro de Carmen, que había llorado en el programa de televisión:

“Primero, por el tipo de persona que es, con buen corazón, incansable en la enseñanza y la ayuda”, dice.

“Segundo, por lo que representa en ventilación mecánica. Tercero, porque ella es una de nosotros. Y nosotros, los médicos, en la línea del frente, estamos todos asustados”.

Con la experiencia adquirida en más de 30 años de práctica e investigación, Carmen Valente era muy valiosa para los equipos de médicos que luchaban en la primera línea contra el covid-19. Y nadie podía contar con ella ahora.

“¿Quién no querría poder preguntarle qué hacer en ese momento?”, dice Janot.

Síntomas de la covid-19

BBC

“Hoy tenemos una experiencia de meses. No solo nuestra, sino también de europeos, estadounidenses, canadienses. Hay un gran intercambio de información en la comunidad científica a este respecto”, explica.

Carmen Valente dejó la ventilación mecánica después de una semana, pero permaneció hospitalizada por otros 18 días. En ese período, llovieron mensajes de alivio.

Una mañana, recibió una visita de su colega y amigo Marcelo Amato, que había seguido de cerca su caso.

“Recuerdo que ya estaba sin tubos y apareció al amanecer y habló conmigo. Me habló de los colegas internacionales que habían enviado mensajes. Me contó que un médico que siempre nos ayudó, que trabaja y vive en Miami, lloró como un niño cuando se enteró de que el coronavirus me tenía entubada”.

De vuelta al trabajo

Carmen fue dada de alta del hospital el 20 de abril. A principios de junio, sin secuelas, pero aún sometida a fisioterapia, regresó al trabajo.

Ella dice que no sabe cómo contrajo a covid-19, pero no cree que fue durante la atención.

“(Creo que pillé el virus de) alguien infectado asintomático y que se acercó mucho, o dentro del ascensor en el hospital”, dice.

Por esto, todo cuidado es poco. Está tratando pacientes con coronavirus, y usa todo el equipo de protección personal.

“Ellos (los científicos) no están seguros de si la inmunidad que adquieres después de enfermarte es permanente y si te defiende si te expones a una carga muy alta (del virus)”.

Reducir contagio coronavirus

BBC

“A veces llego a lugares y la gente viene a besarme. Yo digo que no. ‘¡Pero si ya la tuviste!’ Pero hasta que estemos seguros de las cosas, mantendremos el aislamiento”.

Carmen bromea, diciendo que ella era “una especie de neurótica” después de su encuentro con el coronavirus.

“Creo que el gran problema con este virus es que no sabemos dónde está“, reflexiona.

“No sabemos dónde están las personas asintomáticas que son positivas. Están circulando. Tenemos que hacer pruebas, diagnosticar quién tiene el virus y aislar a esas personas durante 14 días hasta que se reduzca la transmisión”.

Enfrentando a covid-19 en Brasil

Invitada a dar una opinión sobre las políticas para combatir la pandemia en Brasil, Carmen hizo algunas recomendaciones.

Primero, necesitamos informar bien a la población.

“Los servicios de prensa y el gobierno tienen que ser muy transparentes. La gente ve que está ocurriendo un problema. No quieren ver la realidad de las cosas”, dice.

“Es muy importante ver la realidad de las cosas y ser transparente”.

“La población necesita comprender que tienen un virus altamente infeccioso, que el 5% evolucionará a la intubación. Solo el 5%”.

“Creo que eso tranquiliza a la población. Pero necesitan saber que la enfermedad es un hecho”.

Con la población haciendo su parte, queda por organizar mejor la atención y capacitar a los profesionales, comenzando con la detección de pacientes.

“El paciente con dolor corporal y fiebre no necesita ser hospitalizado, solo el 15% que tiene una afección respiratoria más grave debe ser hospitalizado”, explica.

El siguiente paso es formar los equipos que intubarán y ventilarán el 5% de este grupo que necesitará ir a la UCI.

Necesitamos personas que sepan intubar, que sean anestesistas”, sugiere.

“También necesitamos radiólogos para hacer una ecografía de tórax y una tomografía para detectar quién tiene enfermedad pulmonar”.

Finalmente, es necesario capacitar a los médicos de la UCI. “Necesitan saber que es grave y que hay algunas cosas que deben hacerse para prevenir una lesión pulmonar”, explica.

Carmen dice que tanto en el Hospital das Clínicas como en Albert Einstein, la mortalidad entre los intubados -la cifra es de junio- fue inferior al 20%.

“Puedes aprender si tienes entrenamiento. Necesitas tener esta buena voluntad para entrenar”, concluye.


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