Quién es Gianni Infantino, el suizo que reemplaza a Blatter como presidente de la FIFA
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Quién es Gianni Infantino, el suizo que reemplaza a Blatter como presidente de la FIFA

El suizo, de origen italiano, fue electo como el noveno presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación y que vive una de sus peores crisis, por presuntos actos de corrupción en su interior.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
26 de febrero, 2016
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Gianni Infantino ha sido el secretario general de la UEFA desde 2009. // Foto: BBC Mundo.

Gianni Infantino ha sido el secretario general de la UEFA desde 2009. // Foto: BBC Mundo.

Muchos lo conocían como el rostro de los sorteos de las principales competiciones de la UEFA, como la Eurocopa o la Liga de Campeones.

Pero desde este viernes Gianni Infantino tiene en sus manos las riendas del fútbol mundial.

El suizo, de origen italiano, fue electo como el noveno presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, organismo que atraviesa tal vez la crisis más profunda desde que fue creado en 1904.

Infantino se impuso en la segunda ronda de votación con 115 votos, por 88 del jeque bahrení Salman bin Ebrahim Al Khalifa.

El príncipe jordano Ali Bin Al Hussein recibió nada más cuatro votos y el francés Jermoe Champagne ninguno.

Vamos a restaurar la imagen de la FIFA“, prometió el dirigente suizo nada más conocerse los resultados de la votación.

  Los 207 delegados de la FIFA también aprobaron en la sesión extraordinaria un paquete de reformas.

“Quiero ser el presidente de todos ustedes, de las 209 naciones. Quiero trabajar junto a todos ustedes y construir una nueva era en la que podamos poner al fútbol en el centro”, agregó.

Suizo, políglota y gestor, Infantino cuenta con un perfil similar al de su antecesor, Sepp Blatter, quien en sus casi dos décadas al frente del deporte más popular del mundo logró alcanzar niveles sin precedentes de difusión y crecimiento económico, pero que también dejó que creciera una cultura de favoritismo, autoritarismo y corrupción.

Blatter ni siquiera pudo estar presente en el congreso extraordinario en Zúrich, en Suiza, al estar cumpliendo junto a Michel Platini una suspensión de seis años de toda actividad relacionada con el fútbol por un “pago desleal”.

Blatter anunció que dejaría la presidencia de la FIFA en junio de 2015, cuatro semanas después de haber sido electo para un quinto período.

La ausencia de ambos, y las de otros 20 dirigentes que durante que durante décadas han liderado y controlado los hilos del deporte más popular del planeta, implicados en los escándalos de corrupción que saltaron en mayo de 2015, reflejan el difícil presente de la FIFA.

Es por eso que el nombramiento de un nuevo presidente, así como las reformas aprobadas este viernes por los 207 delegados que votaron en la sesión del congreso, marca la encrucijada desde la cual el organismo busca consolidar los intentos de cambio.

¿Pero es Infantino la persona más indicada para liderar una transformación?

Todo en familia

Infantino es el actual secretario general de la UEFA, el organismo que vigila por los derechos del fútbol europeo, puesto al que llegó en octubre de 2009.

Su vínculo con el fútbol, sin embargo, se remonta en el tiempo, casi 30 años antes.

Fue en su pueblo natal, Brig, a unos 10 kilómetros de la localidad en la que nació Blatter, en donde asumió la presidencia del equipo local con tan sólo 18 años de edad.

Egresado en leyes, Infantino trabajó como Secretario General del Centro Internacional de Estudios Deportivos (CIES) en la Universidad de Neuchâtel y se unió a la UEFA en 2000, en donde desempeñó diferentes cargos jurídicos hasta ascender dentro del organismo.

Para muchos aficionados, su figura es simplemente la de ser el encargado de moderar los sorteos de las principales competiciones de la UEFA, como la Eurocopa o la Liga de Campeones.

Durante su carrera en la UEFA, Infantino ha mantenido una estrecha relación con su presidente, Michel Platini, hasta el punto que sólo presentó su candidatura a la presidencia de la FIFA una vez que se confirmó la suspensión que pesa sobre el legendario futbolista.

Infantino llegó a ser candidato tras la suspensión de Michel Platini, con quien tuvo una relación muy cercana.

También contribuyó el respaldo en bloque que en un principio recibió de los países europeos.

Su figura está inevitablemente relacionada con el orden establecido en la UEFA y, por ende, con el de su hermana mayor, la FIFA, el mismo sistema que ahora se busca transformar.

Fútbol global

Muchos analistas creen que lo que necesita la FIFA es un cambio de formas, más que de fondo.

A fin de cuentas, la gestión de Blatter y de su antecesor, Joao Havelange, guio al fútbol hacía cotas de popularidad sin precedentes, consolidándose de lejos como el deporte más popular del planeta.

El manifesto de Infantino es impulsar el crecimiento del fútbol en todos los rincones del planeta.

Infantino basó su candidatura en este punto, en el de mantener el crecimiento del fútbol, su globalización alrededor del mundo, aunque garantizó que lo haría alejándose de los acuerdos de pasillo que proliferaron dentro del organismo.

“Algo se tiene que hacer. Se necesita implementar las reformas”, le dijo Infantino a la BBC.

Si no hacemos algo para restaurar la imagen de la FIFA y su reputación, además de incrementar el desarrollo del fútbol en el mundo, no veo un futuro para la FIFA“.

“El fútbol siempre existirá, pero la manera en la que hemos vivido y percibido a la FIFA como organización en los últimos meses no puede continuar”, aseguró.

El nuevo presidente de la FIFA tratará de aumentar el número de países en la fase final de los mundiales.

El manifiesto de Infantino está basado fundamentalmente en tres pilares: reformas, democracia y participación y desarrollo del fútbol.

Entre sus propuestas se encuentran:

  • Destinar 50% de los beneficios de la FIFA a las federaciones nacionales, unos US$5 para el desarrollo del fútbol en un período de cuatro años.
  • Destinar US$40 millones a cada una de las seis confederaciones regionales.
  • Aumentar el número de países de la fase final de la Copa del Mundo de 32 a 40.
  • Investigar la posibilidad de organizar una Copa del Mundo regional, no sólo en uno o dos países

Sus críticos dudan de cómo podrá financiar sus ideas.

Infantino contó con el respaldo de Europa y Sudámerica, las dos potencias del fútbol en el mundo.

Infantino fue el gestor encargado de la expansión de la Eurocopa de 16 a 24 países, así como de la visión paneuropea de la edición de 2020, que se va a disputar en 13 ciudades alrededor del continente.

Un cambio que fue bien recibido por las federaciones nacionales, pero que todavía no convence a los aficionados, quienes se consideran los más perjudicados al no poder cubrir con los gastos de seguir a sus selecciones y clubes favoritos.

La FIFA inicia un nuevo camino.

Lo que está por ver es qué tan diferente será el paisaje que se verá en el trayecto hacia un destino que los millones de aficionados esperan sea en beneficio del fútbol.

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#YoSoyAnimal
Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
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Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

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