Nadie nos dijo que era secreto: Estados y Segob revelan la identidad clasificada de los delegados del CISEN
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Nadie nos dijo que era secreto: Estados y Segob revelan la identidad clasificada de los delegados del CISEN

Nombres que de hacerse públicos pondrían en riesgo el futuro de México (eso dice el CISEN) los encuentras en minutos en Internet. Son los gobiernos quienes han difundido los datos y hay hasta declaraciones de los delegados. Expertos dicen que esto pone en duda el trabajo de “inteligencia” contra el crimen
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
10 de marzo, 2016
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Su identidad es información clave de seguridad nacional, son nombres clasificados que no pueden darse a conocer por ningún motivo, revelarlos daría armas a los criminales, se pondría en riesgo, incluso, la estabilidad y futuro del país…

Esos son los argumentos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) da para no proporcionar los nombres de sus 32 delegados estatales, de acuerdo con su respuesta a una solicitud de transparencia en la que se pidió específicamente esta información.

“Todo está reservado de acuerdo con la ley y múltiples acuerdos”.

Pero, en realidad, la información está disponible en internet.

Utilizando Google, Animal Político  y El Daily Post encontraron estos datos que, según el gobierno, ponen en riesgo a México.

No hizo falta que un hacker robara las bases de datos de información del CISEN. En Baja California, Morelos, Hidalgo, Nayarit, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Chihuahua, la “identidad secreta” de los delegados es “descubierta” en comunicados de prensa emitidos por los gobiernos de esos estados. Y en donde no hay comunicados, hay notas de prensa con la información.

En total, se encontraron nombres de delegados del CISEN en 31 de 32 estados, de los últimos dos años.

“Nadie nos ha avisado que sea información clasificada” dijo el gobierno de Veracruz cuando se le cuestionó sobre el tema. Otros estados de plano, prefirieron mejor no decir nada.

veracruz

En Hidalgo la “transparencia” es aún más extrema. Existe un directorio en donde se incluye el nombre completo del funcionario de inteligencia, su correo electrónico, su teléfono celular y hasta la dirección de su oficina.

La propia Secretaría de Gobernación pecó en transparentar datos bajo reserva. Lo hizo con el delegado del CISEN en Zacatecas, cuyo nombre y hasta foto fueron incluidos en un comunicado emitido por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) el 3 de julio de 2015.

La cantidad de datos es tal que incluso en algunos casos se puede rastrear parte de la trayectoria de cada delegado. Por ejemplo, la búsqueda permite identificar que el delegado del CISEN de Coahuila luego fue movido a Jalisco a principios de  2015, o que el delegado de Hidalgo fue cambiado a Tamaulipas en octubre del año pasado.

Y cuando no es el gobierno, los mismos delegados se encargan de descubrir su identidad apareciendo en eventos de foros, clausuras, inauguraciones… y hasta dando declaraciones a la prensa, como lo hicieron recientemente los responsables del CISEN en Colima y Baja California.

Solamente de un estado, Sinaloa, no se encontró dato reciente o de años pasados del delegado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

zacatecas

El secreto peor guardado

La identidad de los 32 delegados estatales del CISEN y de la gente a su cargo es secreta, según lo que ese organismo respondió en una solicitud de transparencia en donde se pidió conocer los nombres  y datos de esos funcionarios.

La resolución del pasado 29 de febrero, advierte que difundir esta información generarían por lo menos cuatro tipos de riesgos: un daño presente, daño probable, daño específico y daño personal.

Revelar los nombres provocaría que se entorpezca y peligre el trabajo de inteligencia, que la delincuencia organizada tenga elementos para anticiparse o sabotear las operaciones y que la integridad de cada delegado incluida su seguridad física podría estar en riesgo.

La cosa no acaba ahí. Según la respuesta del mismo organismo (para la que por cierto pidió una ampliación del plazo), “revelar la ubicación de sus instalaciones, servidores públicos y demás elementos organizacionales pone en riesgo la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano”.

Y como remate, el CISEN citó el criterio 0006-09 del INAI  en el que se establece que “nombres de servidores públicos dedicados a actividades en materia de seguridad, por excepción pueden considerarse información reservada”, así como los lineamientos de clasificación y desclasificación del mismo INAI que considera clasificada cualquier información relacionada con inteligencia.

colima

Que no les avisaron

Animal Político buscó a algunos estados para conocer porque difunden información clasificada como reservada en sus comunicados. El único que respondió fue Veracruz a través de la Dirección de Comunicación Social: Oficialmente, ni de manera verbal ni por escrito, nadie del CISEN nos ha informado de que el nombre del delegado estatal deba ser confidencial. Es decir, nunca ha habido una solicitud expresa por parte de ellos, ni de ninguna autoridad, para que no se publiquen los nombres.

Incluso, esta oficina admitió que funcionarios del CISEN en la entidad han concedido entrevistas a medios de comunicación regionales, en las que se publicó de manera abierta sus identidades.

Animal Político preguntó a la Secretaría de Gobernación, dependencia a cargo del CISEN, sobre la difusión que existe de los delegados, pero hasta la publicación de esta nota no hubo respuesta.

La Comisión Nacional de Seguridad, que también depende de Gobernación y que publicó en 2015 el nombre del delegado del CISEN en Zacatecas, dijo que existe la orden  de no revelar ningún dato de identidad de personal de seguridad nacional, ni nombre ni fotografías, por lo que revisarían que pasó.

Lista de Delegados del Cisen

¿Inteligencia?

La información de servidores públicos que cumplen con trabajos de inteligencia no debe ser del dominio público, consideró Raúl Benítez Manaut, profesor e investigador de la UNAM, experto en temas de seguridad.

El investigador dijo que estos funcionarios realizan en el papel una tarea sensible que requiere protección, sobretodo por la posibilidad de que esté en riesgo su integridad física ante las capacidades con las que cuenta la delincuencia organizada.

En ese contexto, el consultor y  especialista en temas de seguridad nacional y transparencia Eduardo Guerrero Gutiérrez, dijo que la forma en la cual se difunde constantemente las identidades de los delegados, y como los mismos funcionarios no se protegen de no ser exhibidos al punto de dar declaraciones, genera dudas sobre la autenticidad del trabajo que hacen.

nuevo-leon

Guerrero detalló que es correcto que  se considere información reservada la relacionada con la seguridad pública pues así lo establecen los lineamientos del propio Instituto Nacional de Acceso a la Información. No obstante, advirtió el que ya se haya hecho público los nombres de delegados del CISEN en distintos momentos anularía la secrecía de la misma.

Lo más grave, subrayó, es que los delegados del CISEN permitan que sus identidades aparezcan en medios públicos pues evidencia que su trabajo no es de riesgo, o por lo menos es ajeno a la labor sustantiva que su cargo les impone respecto a identificar riesgos de seguridad nacional.

“Si queremos que haya funcionarios del CISEN que se la pasen en eventos públicos, que vayan a inaugurar obras, a clausurar cursos pues mejor desaparecemos el CISEN. Para que gastamos en una institución cuya misión es generar inteligencia que se dedica a otras cosas. Si a esta gente no le preocupa que su nombre se difunda, no están haciendo trabajo de inteligencia para la seguridad nacional” dijo el consultor.

Solicitud de información Cisen

Lineamientos de clasificación de información

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Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre COVID

Desde minipulmones a minivasos sanguíneos. Técnicas desarrolladas hace pocos años permiten evaluar rápidamente posibles tratamientos y entender mejor cómo el coronavirus afecta a diferentes partes del cuerpo.
5 de diciembre, 2020
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Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente”, señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D’Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Placa de petri circular con pequeñas esferas dentro que representan los minicerebros

Getty Images
Esta ilustración muestra el tamaño de minicerebros en una placa de Petri y cómo pueden ser apreciados a simple vista.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células “retroceden en el tiempo”, es preciso realizar otro paso. “Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente”, agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

“Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas”, explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Bebé en Brasil que padece microcefalia con una médica

Getty Images
Investigaciones con las nuevas técnicas permitieron demostrar que el Zika afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito que causa microcefalia en bebés.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

“Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral”, recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Ilustración que muestra coronavirus y el cuerpo de un hombre

Getty Images
Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

“Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad“, afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. “Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala”, agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Ilustración de un vaso sanguíneo, células de la sangre y un coronavirus

Getty Images
Las investigaciones con miniórganos permitieron entender qué células invade el coronavirus. Actualmente se sabe que el patógeno puede afectar los vasos sanguíneos.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

“En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes”, señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede “filtrarse” a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Foto tomada con un microscopio que muestra neuroesferas y coronavirus

Carolina Pedrosa – IDor
Neuroesferas infectadas por SARS-CoV-2. Los puntos azules son los núcleos de las células. La zona verde es el coronavirus.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

“Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto“, afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

“Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real”, advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. “Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables”, añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

“Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio”, agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.


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https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.

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