México fracasa en proteger a niños migrantes no acompañados; solo dio refugio a 57: HRW
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Animal Político

México fracasa en proteger a niños migrantes no acompañados; solo dio refugio a 57: HRW

Las autoridades migratorias mexicanas detuvieron a 18 mil 650 menores no acompañados en 2015, y dieron refugio a menos del 1%, criticó un informe de Human Rights Watch. Por su parte, el INM asegura que a todos los menores se les ofrece el refugio, como lo marca la ley, pero que éstos lo rechazan porque su objetivo es llegar a Estados Unidos.
Animal Político
Por Manu Ureste
31 de marzo, 2016
Comparte

A pesar de que sobre el papel México cuenta con una de las legislaciones más avanzadas en materia de protección a migrantes, en el terreno menos del 1% de los menores que son detenidos por las autoridades migratorias mexicanas son reconocidos como refugiados.

Este es uno de los principales puntos que evidencia la organización Human Rights Watch (HRW) en su informe ‘Puertas cerradas: el fracaso de México a la hora de proteger a niños refugiados y migrantes de América Central’, en el cual documenta “grandes contradicciones” entre lo que dice la Ley de Migración mexicana y la deportación de miles de menores migrantes que son enviados de vuelta a Honduras, Guatemala y El Salvador, aún y cuando sus vidas corren peligro por la amenaza de pandillas como la Mara Salvatrucha o Barrio 18.

Según cifras oficiales, el Instituto Nacional de Migración (INM) detuvo en 2015 a un total de 35 mil 704 menores migrantes, de los cuales 18 mil 650 viajaban no acompañados.

Michael Bochenek, responsable del informe de HRW, explica en entrevista con Animal Político que la agencia de protección a refugiados de la ONU (ACNUR) estima que al menos la mitad de esos menores no acompañados (unos 10 mil) sí reunirían las condiciones para obtener la condición de asilo en México ante la oleada de violencia que azota el Triángulo Norte de Centroamérica.

Sin embargo, en 2015 México dio refugio únicamente a 57 migrantes menores no acompañados -56 de origen centroamericano-. Esto es, apenas el 0.3% del total de los no acompañados.

Detención de menores migrantes aumentó 270% en comparación con 2013

HRW resalta además que la cifra de más de 35 mil menores migrantes indocumentados detenidos refleja un aumento del 55% en comparación con el año 2014. Y de hasta un 270% más que en 2013, el primer año del presidente Peña Nieto en Los Pinos.

Para Michael Bochenek, estos datos “no son una coincidencia” sino que evidencian “el creciente apoyo financiero que el gobierno de Estados Unidos ha concedido a México para que implemente un control migratorio más estricto desde mediados de 2014”, cuando empezaron a llegar a la frontera sur de Texas cifras récord de centroamericanos, incluyendo niños no acompañados.

Para apuntalar este argumento, Bochenek aporta un dato: mientras la Border Patrol de Estados Unidos anunció que durante su pasado año fiscal –de octubre de 2014 a septiembre de 2015- las detenciones de niños migrantes se redujeron un 22% –pasó de 63 mil 676 detenciones a 49 mil 353-, las autoridades mexicanas aumentaron las capturas un 70% durante el mismo periodo –de 10 mil 943 a 18 mil 650-.

Joven hondureño en el albergue 'Todo por ellos', en Tapachula.

Niño hondureño en el albergue ‘Todo por ellos’, en la ciudad de Tapachula, estado de Chiapas.

¿Por qué México fracasó en la protección de menores migrantes? Los 5 puntos de HRW

Por otra parte, el informe Puertas cerradas… analiza varios puntos por los que Human Rights Watch llega a la conclusión de que México “ha fracasado” en la protección a los menores migrantes que abandonan sus países víctimas de las pandillas, las cuales buscan reclutar a los jóvenes a la fuerza a través de la extorsión y de amenazas que, en muchas ocasiones, acaban en asesinatos.

El primer punto clave, refiere la organización, es que, aunque la Ley de Migración así lo establece, los agentes del INM “no informan a los niños migrantes de su derecho a solicitar el reconocimiento como refugiados”.

“Como norma, estos oficiales tampoco informan a los niños de que pueden solicitar visas humanitarias, otra obligación de acuerdo con la ley mexicana”, apunta el documento.

El segundo punto es que las autoridades migratorias “no evalúan adecuadamente a los niños migrantes” para determinar si sus solicitudes de asilo son viables.

“Agentes del INM, incluidos los oficiales de protección a la infancia, rara vez cuestionan activamente a los niños acerca de sus razones para emigrar. Una adecuada evaluación de los niños migrantes revelaría que muchos cumplen criterios válidos para ser reconocidos como refugiados”, insiste el informe.

El tercer punto hace referencia a la falta de asesoría jurídica y a otro tipo de asistencia legal para los menores que solicitan la condición de refugiados, “a menos que tengan la suerte de ser representados por una de las escasas organizaciones no gubernamentales que prestan asistencia jurídica a los solicitantes de asilo”.

Un cuarto obstáculo: la práctica de las autoridades migratorias de detener a todos los niños “en condiciones carcelarias”.

En este punto, HRW recuerda que la Ley de Migración establece que los menores migrantes deben ser transferidos a refugios operados por el DIF, y que sólo pueden ser detenidos bajo circunstancias excepcionales. Sin embargo, “la detención de los niños migrantes es la norma” en México, según HRW y las conclusiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el ACNUR y distintas organizaciones civiles, como el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula.

Animal Político publicó en julio de 2014 el especial ‘Menores migrantes: México cierra la puerta a una generación que huye de la violencia’,en el que se analiza las causas de la migración de menores, así como la situación que padecen en las estaciones migratorias mexicanas.

La quinta clave expone que las detenciones de niños migrantes son particularmente problemáticas en aquellos casos que sí piden solicitar refugio en México.

En este apartado, HRW refiere que, a partir de las entrevistas que la organización hizo a menores migrantes, éstos denunciaron que los agentes del INM buscaron desalentarlos para que no pidieran protección, diciéndoles que el proceso de petición alargaría sus días presos.

“Nos contaron sobre situaciones en que niños y padres decidieron no presentar una solicitud, o retirarla, porque no querían permanecer encerrados. El ACNUR y otros grupos informaron sobre hallazgos similares”, expone Human Rights Watch.

“Es cierto que las leyes mexicanas de protección a migrantes son excelentes. Sin embargo, en la práctica, tal y como se ve en las cifras oficiales, casi nadie está aplicando para recibir el asilo en México, y la cifra de quienes lo consiguen es aún mucho más pequeña. Nosotros concluimos que esto se debe, en gran parte, a estas malas actuaciones de los agentes de migración”, concluye Michael Bochenek.

Aquí puedes leer el informe completo:

Investigacion Hrw Sp

“Los niños rechazan el refugio porque su propósito es ir a Estados Unidos”: INM

El Instituto Nacional de Migración contestó esta tarde al informe de HRW.

A través de un comunicado, el INM subrayó que a “todas las niñas, niños y adolescentes no acompañados” se les ofrece el refugio en México. Sin embargo, la dependencia recalca que tiene documentado “que los menores lo rechazan por su único propósito es llegar a los Estados Unidos o reencontrarse con sus parientes más cercanos debido a que en México no tendrían la oportunidad de hacerlo”.

Asimismo, Migración responde que “sin excepción” a todos los menores migrantes se les informa sobre sus derechos “y se les brinda, entre otros, servicios de alojamiento, alimentación, comunicación telefónica con sus representaciones consulares y familiares, atención médica y psicológica, áreas de recreación y entretenimiento y el retorno asistido”.

En cuanto a si los menores no acompañados permanecen encerrados como si estuvieran en una cárcel, el INM apuntó que éstos son canalizados a los Sistemas DIF de los estados y municipios, tal y como lo marca la ley, “notificándoles inmediatamente a los países de origen de su rescate para que se localice a sus familiares y privilegiar en todo momento la unidad familiar”. 

Lee aquí el comunicado completo del INM:

Comunicado INM niños migrantes

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Qué le pasa realmente a tu cuerpo cuando comes mucho?

Consumir comidas copiosas puede provocar cambios en nuestro sistema que nos darán más hambre, pero esto no significa que tu estómago se "estire".
27 de diciembre, 2019
Comparte

Estoy convencido de que puedo predecir cómo me sentiré después de las comidas con familia, amigos y/o compañeros durante la Navidad: perezoso, con sueño y muy lleno.

Pero también estoy convencido de que, a la hora del almuerzo al día siguiente de cualquiera de esos encuentros, encontraré espacio para otro asado.

Resulta extraño que el día después de una comida copiosa podamos comer exactamente la misma cantidad de nuevo.

¿No aprendimos la lección la primera vez?

¿Por qué todavía tenemos hambre después de cenas como la de Navidad? ¿Será que comer en exceso “estira” el estómago haciendo que tengamos más espacio para comer el día siguiente? Incluso pensar en eso ahora me da hambre.

La respuesta es que, para la mayoría de las personas, no es que te dé hambre pese a las enormes cantidades de alimentos consumidos, sino precisamente por culpa de ellos.

Para entenderlo, primero, cabe hacerse una pregunta: ¿qué es tener hambre?

Esa punzada que sientes en el estómago y que te incita a comer es el resultado de una serie de cambios fisiológicos dentro de tu cuerpo.

Mujer sonriendo durante la cena de Navidad.

Getty Images
Para la mayoría de las personas, no es que te dé hambre pese a las enormes cantidades de alimentos consumidos, sino precisamente por culpa de ellos.

Es cierto que tu estómago cambia de tamaño cuando tienes hambre o estás lleno.

El estómago se contrae a medida que se digiere una comida para ayudar a mover los alimentos hacia los intestinos. Ruge cuando el aire y la comida se mueven mientras la comida es empujada hacia abajo, un fenómeno llamado borborigmo, que frecuentemente es nuestra primera señal de que podríamos tener hambre porque es audible y físico.

Después de sonar, el estómago se expande nuevamente y se prepara para comer, en un proceso iniciado por las hormonas.

Pero lo que no es cierto es que comer estire el estómago.

Se trata de un órgano muy elástico, por lo que después de una comida copiosa, volverá a su capacidad de reposo (de 1 a 2 litros). De hecho, los estómagos de la mayoría de las personas son bastante similares en capacidad: no importa la altura ni el peso.

De lo que tal vez no somos conscientes es de la liberación de nuestras hormonas del hambre: el NPY y la AgRP del hipotálamo, y la grelina del estómago.

Esta última es liberada cuando el estómago está vacío y estimula la producción de NPY y AgRP en nuestro cerebro. Estas dos hormonas son responsables de crear la sensación de hambre y anular las hormonas que nos dan la percepción de estar satisfechos.

Amigas comiendo.

Getty Images
Incluso después de una gran comida en un día festivo, podemos encontrar fácilmente espacio para más al día siguiente.

Quizás en sentido contrario a la intuición, los niveles de grelina tienden a ser más altos en personas delgadas y más bajos en personas con obesidad.

Es de esperar que una hormona que estimula el hambre esté más presente en las personas que comen más, pero esta contradicción probablemente refleja lo complicado que es nuestro sistema endocrino.

Si bien solo tres hormonas son en gran parte responsables de generar la sensación de hambre, se requieren alrededor de una docena para hacernos sentir saciados.

Un par de ellas (GIP y GLP-1) son responsables de estimular la producción de insulina para regular el metabolismo de los carbohidratos. Otras hormonas están involucradas en desacelerar el movimiento de los alimentos a través de nuestro estómago, para darles a nuestros cuerpos tiempo para digerir los alimentos.

En aquellas personas con obesidad que tienen bajos niveles de grelina, podría ser que los altos niveles de insulina, necesarios para metabolizar una dieta alta en carbohidratos, inhiban la producción de grelina.

Dos son clave para reducir la sensación de hambre: la CKK y el péptido YY (PYY). En pacientes que tienen una banda gástrica ajustada, que reduce el tamaño del estómago, los niveles de PYY son particularmente altos, lo que contribuye a una pérdida del apetito.

El hambre, una sensación asociada a horas y momentos específicos

Cuatro chicas comiendo y bebiendo.

Getty Images
Diversos estudios han demostrado que las personas comen más cuando comparten una comida que cuando están solas.

Aunque tu estómago tiene un sistema hormonal que le informa al cerebro cuando está vacío, a menudo esta información se vuelve más frecuente debido a la asociación habitual entre la hora y la sensación de hambre.

Por consiguiente, incluso si has tenido un gran almuerzo, es posible que todavía tengas hambre en la cena.

“Si te acostumbras a tomar un trozo de chocolate o de papas fritas después de la cena cuando te sientas en el sofá para ver la televisión, tu cuerpo puede comenzar a asociar el sofá, la televisión y comer algo rico, y como resultado cuando vas al sofá tienes un antojo“, dice Karolien van den Akker, investigadora de Centerdata y anteriormente de la Universidad de Maastricht, en Países Bajos.

“Esto puede ocurrir incluso cuando estás saciado; cuando tus reservas de energía están llenas”.

Comer en exceso no es malo per se, asegura Van den Akker. A diferencia de una gran comilona, donde se consumen grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo y que frecuentemente está asociada con sentimientos de disgusto, culpa o vergüenza, comer en exceso puede verse simplemente como un hábito que a muchos les gustaría romper.

Pero los antojos de comida aprendidos pueden hacer que sea muy difícil seguir una dieta con éxito.

Familia compartiendo comida durante la cena navideña.

Getty Images
El ambiente de la temporada festiva puede condicionarnos a esperar grandes cantidades de comida.

Cuando aprendemos a asociar las propiedades gratificantes de los alimentos, en particular los que contienen un alto contenido de azúcar, con tiempos, olores, imágenes y comportamientos específicos, el recuerdo de esa sensación se activa y nuestro cuerpo comienza a desearlos.

Esto desencadena no solo respuestas psicológicas sino fisiológicas, como la salivación.

Es fácil adquirir antojos, pero difícil deshacerse de ellos

Es posible que estés familiarizado con el perro de Pavlov, un experimento en el que se toca una campana a la hora de las comidas para que un perro lo asocie con la hora de comer.

Finalmente, el perro saliva con el simple sonido de la campana. Los humanos no son mucho más sofisticados que los perros en este aspecto.

En otro experimento, a un grupo de personas les mostraron formas simples: círculos y cuadrados. Cuando veían los cuadrados, se les daba un trozo de chocolate y, a partir de entonces, comenzaron a desear chocolates cada vez que se veían los cuadrados.

Al igual que los perros, los humanos pueden resultar condicionados para que esperen alimentos con señales simples.

“Estas asociaciones se desarrollan rápidamente e incluso con pequeñas cantidades de chocolate como 1 ó 2 gramos”, explica Van den Akker.

“Parece bastante fácil adquirir estos antojos, pero es difícil deshacerse de ellos. Tu cuerpo recuerda que en un momento específico comió chocolate. El deseo puede convertirse fácilmente en un antojo diario, incluso después de solo cuatro días de repetición”.

Hombre de mal humor.

Getty Images
Muchas personas admiten que tienen menos autocontrol si están de mal humor o cansadas.

A veces, incluso nuestro estado de ánimo puede convertirse en el desencadenante. Las personas afirman habitualmente que tienen menos autocontrol si están de mal humor o cansados.

“En ese caso, las emociones pueden asociarse directamente con la comida, por lo que una determinada emoción podría desencadenar el antojo”, dice Van den Akker.

En principio, cualquier estado de ánimo, incluso uno positivo, puede convertirse en un desencadenante de un antojo, siempre que sea seguido de manera constante por la comida.

Se suele comer más en situaciones sociales

Y se ha demostrado repetidamente que comemos más cuando estamos en compañía de amigos. Las ocasiones especiales, el tiempo que pasas en la mesa y muchos otros factores, influyen en la cantidad de comida que ingerimos cuando estamos socializando.

Quizás porque el placer de la compañía que nos rodea hace que sea más difícil concentrarse en el control de las porciones.

Incluso las personas que se sientan en un laboratorio a comer un plato de pasta comerán más si tienen un amigo con quien hablar.

Esto también tiene implicaciones cuando se trata de romper con malos hábitos alimenticios.

“Cuando intentamos ayudar a las personas a comer menos, nos centramos en ‘desaprender’ sus deseos alimenticios aprendidos. También tratamos de asegurarnos de que aprendan que comer algo bueno una vez no significa que tengan querepetirlo en los próximos días“, opina Van den Akker.

Esto es importante porque otros estudios han demostrado que romper un buen hábito alimenticio una vez puede ser suficiente para recaer en uno malo.

Quizás entonces no sea una sorpresa el hambre que sentimos después de una gran comida con familiares y amigos. Todavía tenemos hambre al día siguiente, o incluso más tarde el mismo día, no porque nuestro estómago se haya estirado, sino porque nos hemos acostumbrado a comer en exceso en ocasiones especiales.

Si nuestros cerebros notan todas las señales -los olores, los lugares, los sonidos- asociados con una gran comida el día después de una fiesta como la de Navidad, entonces comenzarán a prepararnos para la segunda ronda.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0&t=62s

https://www.youtube.com/watch?v=ElxR2is1_bk&t=88s

https://www.youtube.com/watch?v=WTuw_gfggKo

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.