Micas y pintura, los productos 'mañosos' para evitar fotomultas
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Micas y pintura, los productos 'mañosos' para evitar fotomultas

En la ciudad se ofrecen al menos 12 productos para evadir los dispositivos de la SSP, como micas y esprays para cubrir las placas.
Cuartoscuro
1 de marzo, 2016
Comparte

En menos de un mes, el auto de Raúl fue captado en tres ocasiones por los dispositivos de fotomultas. Entonces pagó las infracciones pero, harto de la situación, empezó a buscar un remedio para evitar ser multado nuevamente. Fue así como decidió comprar una mica que cubre las placas de su vehículo y, afirma, hasta ahora le ha servido para burlar otras infracciones.

Desde que el nuevo Reglamento de Tránsito entró en vigor el 15 de diciembre, en la Ciudad de México se ofrecen al menos 12 productos que, según sus ofertantes, evitan que un auto sea visto por los radares de velocidad o por las cámaras que detectan otras faltas, como no usar el cinturón de seguridad, utilizar el celular mientras se conduce o invadir los pasos peatonales.

Según el subsecretario de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP), Fernando Martínez Badillo, hasta ahora van dos mil 316 automovilistas sancionados por utilizar estos productos ‘mañosos’ para tratar de evadir las fotomultas

Se trata de diversas variedades de micas o esprays para cubrir las placas, así como de instrumentos para ubicar y huir de los radares de velocidad. Sus costos van de los 250 a los mil 100 pesos, de acuerdo con una revisión que Máspormás hizo a páginas de internet y con recorridos en las zonas donde se comercializan.

El GDF privatiza también operación de radares de velocidad

Uno de los ofertantes, la empresa Placa Fantasma —a la que solamente se puede contactar vía web—, incluso tiene un programa para reclutar distribuidores, especialmente dirigido a dueños de tiendas de autopartes, talleres mecánicos, agencias automotrices o gasolineras.

Tras solicitar informes, el gerente de distribuidores de la compañía, Pablo Orozco, explicó que para entrar al programa se requiere llenar un formato de registro y adquirir al menos 10 piezas. Sin embargo, para obtener precios preferenciales, se debe pedir un mínimo de 50.

Recientemente, la empresa lanzó dos nuevas ofertas: una mica de sólo un milímetro de grosor, con valor de 950 pesos, y una especial para motocicletas.

La proliferación de estos productos se da en un contexto de molestia ciudadana con el nuevo Reglamento de Tránsito. Por ejemplo, una encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) indica que 45.9% de los consultados señaló que con la nueva reglamentación aumentarán las ‘mordidas’ y otros actos de corrupción, mientras en internet se han lanzado campañas para recabar firmas con el propósito de echar atrás la nueva norma.

Las fotomultas duplican las quejas de los conductores en el DF

Evasores cazados

Cuestionado sobre el tema, el subsecretario de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP), Fernando Martínez Badillo, reconoció que la compraventa de estos productos por sí sola no es ilegal. No obstante, advirtió, sí lo es que un conductor los utilice.

Hacerlo viola el Reglamento de Tránsito y se sanciona con una multa de 30 veces la Unidad de Cuenta de la capital —es decir, dos mil 150 pesos— y con el envío del vehículo al corralón.

A la fecha, explicó el funcionario, dos mil 316 automovilistas han sido sancionados por utilizar estos productos para tratar de evadir las fotomultas.

“En este tema, serían las micas, sobre todo cuando son ahumadas. Nos dificulta la detección, pero el personal que se encuentra distribuido dentro de la ciudad aplica las sanciones”, sostuvo Martínez Badillo.

Eficacia en entredicho

Desde el gobierno capitalino —que defiende el nuevo Reglamento de Tránsito bajo el argumento de que ayudará a reducir los accidentes viales—, Martínez Badillo asegura que usar estos productos no solamente es ilegal, sino poco eficaz.

“Todas las captaciones que tenemos nos salen bien. No tenemos registro ni hay evidencia de que no se observe la placa o no se observe un número”, dijo el funcionario para poner en duda estos intentos por evadir las fotomultas.

Por el contrario, las empresas ofertantes y los distribuidores, así como algunos usuarios, afirman que los productos funcionan para evitar sanciones que tachan de injustas, pues las consideran una estrategia de las autoridades para obtener recursos a través de la imposición de multas.

“Estos cuates me dijeron que la única forma de detectarla es con un encendedor. Se lo acercan a la placa y se va a quemar, pero obviamente no va a llegar un policía con su encendedor a quemar”, dijo Raúl, a quien su mica le costó 600 pesos.

Manuel, responsable de un local de autopartes en la colonia Juárez —a sólo unas calles de la Secretaría de Gobernación—, sostiene que las micas que vende funcionan a la perfección. Pone como ejemplo una mica ahumada de 250 pesos que “evita que las cámaras lean el código de barras de las placas”.

A dos meses y medio de que entró en vigor el nuevo Reglamento de Tránsito, Martínez Badillo exhorta a los ciudadanos a no recurrir a este tipo de medidas. Mientras tanto, del lado de los inconformes con la norma, algunos conductores justifican los intentos por evitar ser infraccionados.

Las cinco razones del GDF para privatizar los radares de velocidad

Vigilancia

Los dispositivos que toman las fotomultas son vigilados por funcionarios y protegidos por la ley:

  • Los servidores públicos que los cuidan pertenecen a la SSP y la Oficialía Mayor. Quienes son sorprendidos dañándolos son sancionados con la Ley de Cultura Cívica y enviados a El Torito.
  • La información sobre la ubicación de los radares y las cámaras está reservada por siete años. Las autoridades dicen que, por seguridad, los ciudadanos no pueden tener acceso a esos datos.

Productos bajo investigación

El subsecretario de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública, Fernando Martínez Badillo, señala que una vía para prevenir y evitar la proliferación de productos para evadir las fotomultas es analizar la procedencia de los mismos. Por sí sola, la venta de estos bienes no es ilegal, explica el funcionario, pero las autoridades podrían actuar contra los distribuidores si encuentran otras irregularidades. “Habrá que ver con el área de inteligencia financiera a ver si son de procedencia legal”, dice.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
Comparte

Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=xzJmRZ2Sw4Y

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.