La recolección de 73 mil firmas para ser candidato independiente, una batalla contra reloj
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La recolección de 73 mil firmas para ser candidato independiente, una batalla contra reloj

Ciudadanos que buscan formar parte de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México tienen hasta el 4 de abril para reunir las firmas requeridas; recorren calles y tratan de convencer a la gente para que los apoye. 
Animal Político
Por Nayeli Roldán
1 de abril, 2016
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Es medio día y cuatro integrantes del colectivo #TúConstituyente inician otra jornada de recolección de firmas. Esta vez prueban suerte en la Glorieta de Insurgentes. Llevan puesta una camiseta negra con la leyenda “no soy yo somos nosotros”, una frase que bien resume su activismo: buscan que candidatos independientes sean parte de la Asamblea que redactará la constitución de la Ciudad de México.

La recolección de firmas inició el 1 de marzo y sólo tienen hasta el 4 de abril para juntar 73 mil 792, que equivale a 1% de la lista nominal, según estableció el Instituto Nacional Electoral (INE) como uno de los requisitos para conseguir una candidatura independiente. Sin embargo, ningún delegado o diputado local elegido en 2015 alcanzó siquiera la tercera parte de ese apoyo en las urnas.

Aunque estén a contra reloj, el colectivo no tiene maquinarias electorales que movilizan a cientos de simpatizantes. Lo hacen a pie, convenciendo de uno en uno. Apelan a que la ciudadanía se sume a su propuesta en los cuatro días restantes.

En los primeros cinco intentos, Tania Hernández, una de las voluntarias, sólo tuvo negativas. Los posibles firmantes no llevan la credencial de elector o son residentes del Estado de México o simplemente no creen en la política. Aunque la activista explique que no pertenece a ningún partido político, es difícil convencerlos.

Cuando al fin logra la firma de Flavio Cornejo, el bolero que está a unos pasos, los observa incrédulo: “no va a cambiar nada. Siempre quedan los mismos”, dice. “Se trata de que no”, lo increpa Flavio, convencido de que las candidaturas independientes pueden ser una opción para transformar al sistema.

Aceptó firmar porque el año pasado, junto con 38 organizaciones vecinales, quisieron impulsar una candidatura independiente, pero “no pudimos”, dice moviendo la cabeza de un lado a otro. También debían juntar miles de firmas y finalmente se dieron por vencidos.

Conoce bien las prácticas clientelares de los candidatos de partidos políticos porque en su colonia “hasta regalan gallinas”; por eso, si ciudadanos redactan la constitución de la Ciudad de México sería “un paso más adelante”, afirma. Mientras se despide de los activistas, suelta: “esperemos que se logre. De que creemos, creemos”.

Gabriela Alarcón, una de las cinco candidatas, lleva hora y media buscando firmas. Ha conseguido cuatro. “Es algo cansado, pero el ejercicio de informar a la gente y saber su opinión, nos llevamos un gran aprendizaje”.

Pavel Sosa, es profesor en la UNAM y hoy está como voluntario recolectando firmas. Como el resto de los voluntarios aprendió que la primera pregunta que deben hacer es sobre el lugar de residencia. Les sucedió varias veces que primero daban la explicación y resultaba que los posibles firmantes eran oriundos de otra entidad.

Raúl Valverde es bolero y escucha a Pavel con atención. Le pregunta dónde puede ver los perfiles de los candidatos y decide firmar porque ha escuchado en las noticias sobre las corruptelas de los políticos y es hora de cambiarlo. Tan convencido está que alentará a sus familiares para que también firmen.

¿Clientelismo o activismo?

Los activistas se sienten satisfechos cuando, en promedio, por cada cinco personas que abordan, pueden conseguir una firma. Con paciencia lo intentan una y otra vez porque “creo en esto”, dice Pavel.

Los mejores días para conseguir firma han sido los fines de semana en plazas públicas. Han recabado entre 200 y 300 firmas por candidato, pero “aunque también salimos entre semana, es más difícil que la gente se pare y escuche”, asegura Gabriela.

El plazo de recolección de firmas está por vencerse y el colectivo apela a que el apoyo en redes sociales se traduzca en firmas. Por eso lanzaron la plataforma http://www.tuconstituyente.org donde los ciudadanos pueden firmar electrónicamente.

Los candidatos y voluntarios creen en esta iniciativa porque están inconformes con el actual sistema político y hay que “adentrarse” para cambiarlo, asegura Gabriela. Aunque están batallando para juntar los apoyos, están convencidos que sólo utilizarán las vías legales, por eso han rechazado ser parte del “mercado de firmas”.

Se trata del ofrecimiento de unas 55 mil firmas por parte de gente cercana a legisladores, jefes delegacionales y sindicatos. Sin embargo, no han denunciado porque falta documentar exactamente de dónde viene y cómo lo consiguen, pero eso, insiste Gabriela “le corresponde al INE investigarlo”.

El “mercado de firmas” se trata de una “lógica criminal”; es la reproducción de las prácticas que los independientes pretenden erradicar, asegura Alfredo Lecona, otro de los aspirantes.

Un claro contraste es el primer aspirante independiente en entregar las firmas: Ismael Figueroa, líder del sindicato de bomberos de la Ciudad de México. Le bastó seis días para conseguir 93 mil firmas.

“Somos disciplinados”, sentencia cuando se le pregunta cómo lograron superar la meta. Son dos mil agremiados y cada uno llevó decenas de firmas. Incluso, existe una denuncia en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) por supuestamente condicionar la entrega de los pagos salariales a la entrega de firmas por parte de los trabajadores.

“Sí han estado investigando eso entre los compañeros, pero no es cierto”, dice Figueroa en entrevista con Animal Político.Asegura que los trabajadores lo apoyan porque en los 10 años que lleva al frente del sindicato ha negociado mejoras en el contrato colectivo de trabajo y por eso “la gente confía en nosotros”.

Gabriela Alarcón asegura que con estos requisitos, el INE “está incentivando que sólo la gente con redes clientelares bien establecidas durante años o que tengan nexos con partidos políticos, sean los que lleguen al día de la elección”.

Es la primera vez que los cinco candidatos de #TúConstituyente participan en un proceso de elección popular y están comprobando que las reglas están diseñadas para que “no haya verdaderos independientes en este tipo de contiendas. Es algo muy desafortunado”.

 Ellos ya entregaron las firmas

El INE informó que 10 aspirantes independientes ya entregaron las más de 73 mil firmas y el paso siguiente será contrastarlas con la lista nominal.

De los 100 asambleístas, los ciudadanos sólo podrán elegir a 60 porque el resto serán asignados por la Cámara de Diputados (14), el Senado (14), 6 por el presidente Enrique Peña Nieto, y 6 por el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera.

Entre los diez aspirantes que esperan la validación están: Julio Cázares Ríos, Sergio Abraham Méndez, Jorge Pascual López, Jonathan Jiménez Mendoza y Eliseo Rosales Ávalos. Y el resto, tiene historial partidista:

Lorena Osornio Elizondo, buscó la candidatura independiente a la jefatura delegacional en Cuauhtémoc en 2015. Es “simpatizante priista” y nuera de la líder de comerciantes Alejandra Barrios.

Xavier González Zirión, fue candidato del PRI y PVEM a la jefatura delegacional de Miguel Hidalgo en la contienda de 2012. Es dueño de las Farmacias Fénix y del Ahorro. Es sobrino de Víctor González Torres, Doctor Simi.

Esperanza Villalobos Pérez, fue diputada federal por el PRD en la LVII legislatura (1997). Fue activista en Iztapalapa y ocupó cargos de dirección en el PRD.

Nazario Norberto Sánchez, fue asambleísta y diputado federal por el PRD. Ha trabajado en las administraciones de la delegación Gustavo A. Madero.

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#YoSoyAnimal

Cómo nuestro cerebro puede hacernos más pobres (y qué hacer para evitarlo)

Estudios han demostrado que con frecuencia tomamos decisiones irracionales que perjudican nuestra salud financiera. Aquí te contamos algunos de los errores más comunes y cómo evitarlos.
9 de octubre, 2021
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Estás navegando por una tienda en internet y tienes la tentación de comprar un producto.

Es un poco más caro de lo que permite tu cuenta bancaria, pero se convierte en lo más urgente del mundo en este momento. ¿Qué pasa si el precio sube y pierdes la oportunidad? ¿Y si te quedas sin él?

Siguiendo un impulso, haces los cálculos en tu cabeza y decides comprar. Ni siquiera necesitas ingresar el número de tarjeta, que ya está guardado en el navegador de la computadora.

Días después llega el arrepentimiento. O peor aún, la deuda.

En los últimos años, estudios en los campos de la economía del comportamiento y la neuroeconomía han demostrado que estas situaciones, en las que tomamos decisiones irracionales que dañan nuestra salud financiera ocurren con frecuencia.

Pero, ¿cuáles son nuestros errores económicos más comunes? ¿Y cómo no caer en las “trampas” de nuestro cerebro?

Una buena forma es comprender lo que han descubierto estas áreas de estudio y aplicar sus enseñanzas a nuestra vida diaria.

¿Eres racional?

“La economía tradicional ha considerado durante mucho tiempo al individuo como alguien racional, frío y objetivo y que querrá maximizar su bienestar, su beneficio económico y su propio interés”, dice la profesora Renata Taveiros, coordinadora del curso sobre neurociencia y neuroeconomía de la Fundación Instituto de Administración (FIA) de Brasil.

Mujer rodeada de ilustraciones de bombillos.

Getty Images
No haga nada de forma impulsiva sin antes evaluar si el sentimiento de culpa posterior le va a arruinar la alegría.

La toma de decisiones inconsciente, que escapa a la racionalidad, era considerada una anomalía. Y, por ello, no se convirtió en objeto de estudio.

Pero a fines de la década de 1970, un grupo de investigadores revolucionó la economía al observar precisamente estas anomalías.

Entonces, nació el campo de la economía del comportamiento, cuyo principal representante es el psicólogo -sí, un psicólogo- Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel en 2002.

“Ellos abren este espacio de conversación para que nos demos cuenta de que hay otras cosas que influyen en la toma de decisiones y no solo la idea de maximizar la utilidad, el bienestar y el beneficio. ¿Qué son estas cosas? Las emociones”, explica Taveiros.

A finales de la década de 1980, otro campo de estudio fue incluso más allá.

Reuniendo los descubrimientos de la economía del comportamiento y las técnicas de la neurociencia, la neuroeconomía intenta desentrañar lo que sucede en el cerebro de los individuos cuando deciden realizar una compra innecesaria, por ejemplo.

“Ahora tenemos la posibilidad de abrir la caja negra, que es como los economistas se refieren a la mente de las personas. De hecho, se puede mirar y comprender lo que está sucediendo en el cerebro cuando el individuo va a tomar una decisión“, dice Taveiros.

“Cuando estudias neuroeconomía, la idea de que podemos controlar el comportamiento, la toma de decisiones, todo lo que hacemos se desvanece. Porque el motivador de la toma de decisiones no es el aspecto racional, cortical, lógico y analítico. La decisión está mucho más conectada con la emocionalidad”, agrega.

Aprende a decirte ‘no’

En primer lugar, es bueno dejar claro que los afectos y las emociones no son necesariamente malos. Al contrario, son de suma importancia para nuestra supervivencia.

“La selección natural nos trajo la combinación de afecto y razón. Y no fue en vano. Esto maximiza nuestro compromiso con el mundo. Cuando te deshaces de las emociones, quitas la empatía por el otro. Nuestras decisiones se vuelven más egoístas y la sociedad como un todo se derrumba “, dice el neurocientífico Álvaro Machado Dias, profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo y socio del Instituto Locomotiva.

Ilustración que muestra un dólar deshaciendose.

Getty Images

Pero es un hecho que las emociones también pueden llevarnos a cometer errores graves, que derivan en sentimientos de culpa y en nuevas deudas.

Es en este sentido que las enseñanzas de la economía conductual y la neuroeconomía pueden sernos útiles: hacer predecible nuestra irracionalidad y evitar malas decisiones.

El primer consejo parece simple, pero en la práctica es bastante difícil. Debes aprender a decirte que no a ti mismo.

No hagas nada por impulso sin antes evaluar si la culpa no arruinará la fiesta. Comprende mejor tu ‘yo futuro’, con tus horarios y demandas. Decirse que no a uno mismo es como decirle que no a un niño: es difícil, pero puede ser positivo”, advierte Álvaro.

Según Renata Taveiros, una de las razones que dificultan esta negación de los propios impulsos es la creciente facilidad para realizar los pagos. Códigos QR, Pix, tarjetas de crédito que se guardan en sitios web de compras son algunos ejemplos.

Además, el neurotransmisor llamado dopamina, que activa el llamado “sistema de recompensa” del cerebro, también puede interferir.

Cuando la dopamina funciona, estimula el comportamiento impulsivo. ¿Cómo funciona? Tienes la expectativa de ganar algo. Puede ser dinero, bienestar, placer, una buena imagen frente a los demás, etc. Y este comportamiento impulsivo hace que inmediatamente quieras esa recompensa “, explica.

Un ejemplo de cómo se explota actualmente este sistema de recompensas es la adopción de mecanismos propios de los juegos al proceso de consumo. Es decir, la transformación del acto de comprar en un juego.

Las aplicaciones de los supermercados y de las tiendas online prometen recompensas (descuentos, productos gratis, etc.) por alcanzar una determinada cantidad de puntos, por ejemplo.

Taveiros señala que en Brasil este tipo de mala decisión se puede identificar en los altos niveles de endeudamiento de los ciudadanos.

Un estudio de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo de agosto de 2021, muestra que uno de cada cuatro brasileños (25,6%) no pudo saldar sus deudas dentro de ese mes.

“Tenemos problemas muy graves en Brasil y todo este estímulo al consumo que fomenta el comportamiento impulsivo empeora aún más estas condiciones”, dice la neuroeconomista.

Por eso, un consejo de oro para evitar este tipo de decisiones impulsivas es siempre “dar una vuelta más” antes de decidir hacer la compra.

“Por lo general, pongo una pegatina en las tarjetas de crédito de los clientes que dice ‘da un paseo más, espera un poco más, respira’. Cuando alguien va a hacer otra cosa y regresa, la dopamina baja, ya que es una sustancia química que tiene efecto por un tiempo determinado. Pronto, la sensación de ‘lo quiero, lo quiero’ pasará y la persona llegará a la conclusión de que puede usar este dinero en otra cosa. Pero tiene que ser más tarde, no es posible en ese instante”, explica.

No haga los cálculos en su cabeza

Pero estas malas decisiones se pueden evitar incluso antes de la compra.

Iustración de un cerebro formado con billetes.

Getty Images
No haga cálculos mentales, lo mejor es sumar sus gastos con lápiz y papel.

Renata Taveiros explica que cuando tienes una idea exacta de cómo va tu vida financiera, es más difícil endeudarte.

“Es muy importante para una persona tener coraje y saber que va a ser genial acercarse a la vida financiera y mirar las cuentas. Mucha gente dice que es difícil, pero después de hacer eso, hay una sensación de alivio. Si tiene miedo de mirar, caerá en todo tipo de trampas mentales”, dice.

Una de estas trampas es la “contabilidad mental”, esa manía de hacer cálculos, la mayoría de las veces incorrectos, sobre nuestra situación financiera.

“Hacemos los cálculos. ‘Gano 100, así que puedo gastar 50 en el supermercado, 20 en el bar, solo 10 en el almuerzo, también puedo tener una cuota mensual de 15 …’. Compara 15 con 100, 10 con 100, pero no cuadra. Entonces se asusta y ve que está en números rojos “, advierte el neuroeconomista.

Lo que debe hacer es escribir sus gastos con un lápiz. Sume todas sus ganancias y sus costos de vida. Solo entonces tendrá una idea real de cuánto dinero puede gastar.

Cuida tu ‘yo futuro’

Una de las decisiones más importantes que debemos tomar, pensando en nuestro futuro, es ahorrar dinero.

Una persona pone dinero en una alcancía.

Getty Images
Ahorrar es una de las decisiones más importantes que podemos tomar.

Está claro que el contexto de muchas economías que tienen desempleo, informalidad y alta inflación, hace que esto sea cuesta arriba para muchas personas.

Pero, ¿por qué es tan difícil hacer esto incluso cuando hay condiciones favorables?

Un efecto conocido como “descuento intertemporal” en la economía del comportamiento puede explicarlo.

“Imagina que coges unos prismáticos y les das la vuelta. ¿Qué pasa? Lo que está lejos es diminuto. Y lo que está cerca obtiene un valor, un tamaño gigante”, explica Renata Taveiros.

Queremos la recompensa inmediata, ahora mismo, porque parece ser mucho más grande que una recompensa que es muy misteriosa, que no sabes qué va a pasar en el futuro”, agrega.

Los estudios neuroeconómicos muestran que algunas áreas del cerebro que se activan cuando piensas en ahorrar dinero para tu futuro son las mismas que lo hacen cuando piensas en darle dinero a un extraño.

Lo que puede significar que, para nuestro cerebro, ahorrar dinero para el Yo futuro y dar la misma cantidad a otra persona es casi lo mismo.

Según Renata Taveiros, una solución puede ser crear un “empujón”, es decir, un pequeño estímulo para que pienses más detenidamente en tu futuro.

“Una idea que suelo aplicar es usar una de esas aplicaciones que te hacen ver mayor en una foto. Te hace conectar con esa imagen. Luego, debes hacer el ejercicio de pensar en lo que quieres para la vida de esa otra persona. Entonces, se va a crear un circuito neuronal que conecta su yo futuro con su yo de hoy “, dice.

También aprende a decirte ‘sí’

El neurocientífico Álvaro Machado Dias advierte que si bien es importante ahorrar dinero, también debe saber darse permisos.

Una persona hace con la mano una señal de aprobación.

Getty Images

“No asumas que siempre es malo permitirse (gastar) y no caigas en la falacia de que debemos posponer continuamente el placer para que un día podamos disfrutarlo en mayores intensidades. Hoy lo que vemos es un mar de gente sin ganas para vivir. Sal de este mar”, dice.

Según Álvaro, no todas las decisiones que tomamos en la vida, sean económicas o no, se pueden tomar de forma puramente racional, y ni siquiera es deseable que eso suceda.

“A veces somos dominados por componentes emocionales y, de hecho, esto puede conducir a malos resultados, incluido el arrepentimiento”, dice.

“Pero la entrada en juego de estos componentes que no son formales, lógicos, es lo que finalmente hace que nuestras decisiones sean mejores para el grupo, la especie y la cultura en su conjunto”, agrega.

Por tanto, el consejo es saber distribuir mejor tus energías e inquietudes.

No hay tiempo -ni tiene sentido- para tratar de optimizar cada decisión. Elija sus batallas. Concéntrese en las opciones que más importan; son las que finalmente definirán quién es usted”, afirma el experto.


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