Paso a paso, las 6 horas clave de la noche que atacaron a los normalistas en Iguala
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Paso a paso, las 6 horas clave de la noche que atacaron a los normalistas en Iguala

Esta es la primera parte de un texto que busca ayudar a entender lo que sucedió con los normalistas en Iguala en septiembre de 2014, elaborado con base en las fuentes documentales disponibles: PGR, GIEI, peritos argentinos, peritos forenses e Innsbruck. Aquí están las coincidencias, pero también las diferencias y los temas pendientes.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
26 de abril, 2016
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A un año y siete meses de los ataques perpetrados por fuerzas de seguridad pública y células del crimen organizado en Iguala, que dejaron 43 estudiantes desaparecidos, seis personas asesinadas y alrededor de 180 lesionados, las principales incógnitas en torno a estos hechos prevalecen: ¿Dónde están los 43 jóvenes privados de la libertad? ¿Cuál fue la motivación de estos ataques? ¿Qué responsabilidad tuvo cada fuerza de seguridad involucrada en los hechos?¿Quiénes fueron los autores intelectuales?

Para entender mejor lo que ahí sucedió, Animal Político presenta un ejercicio de síntesis de los principales informes oficiales, gubernamentales o de organismos de investigación internacionales, que concentran las indagatorias realizadas hasta la fecha en torno a la noche de Iguala.

El  objetivo central es reunir las distintas narraciones sobre los hechos del 26 de septiembre y mencionar las contradicciones, cuando las hay.

A partir de esta revisión puede concluirse que hay un acuerdo en lo fundamental sobre los hechos ocurridos entre las 5:00 de la tarde y las 10:00 de la noche del 26 de septiembre.

Las diferencias están en que la Procuraduría General de la República (PGR) no ha informado cuál fue la participación de policías federales y estatales, y del Ejército, en los hechos. Y, por supuesto, en cuál fue el destino final de los normalistas.

Las dudas aumentan debido a que los recientes informes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y de los peritos argentinos señalan que las declaraciones de los presuntos sicarios, según las cuales los 43 normalistas fueron asesinados e incinerados en el basurero de Cocula, pudieron haber sido obtenidas bajo tortura, pero además no puede probarse científicamente que los hechos hayan ocurrido como ellos narraron.

Lee: Nos vamos de México con mucha tristeza, dicen expertos del GIEI

No sólo eso. Tanto la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) como los grupos independientes coinciden en que no han sido suficientemente investigados indicios que señalan otros posibles destinos de los secuestrados.

Es importante mencionar que en esta línea de tiempo -que en esta primera parte abarca hasta las 23:50 del 26 de septiembre-, cuando se cita a la PGR se habla de la “verdad histórica”, porque es la única narrativa completa de los hechos. Después de que se presentara esta “verdad”, al expediente se han añadido nuevas declaraciones, que también hemos usado para este texto.

26 de septiembre, 17:30 horas

Versiones de los sobrevivientes, de la Policía Estatal y el GIEI confirman que a esta hora y a bordo de dos autobuses, salen los normalistas de Ayotzinapa rumbo a Chilpancingo. El objetivo es hacerse de más autobuses (capturarlos-secuestrarlos), que serían usados para el traslado de estudiantes a la marcha del 2 de octubre de 2014, en la Ciudad de México.

Media hora después, cuando llegan a Chilpancingo, los normalistas se percatan de la presencia de varias patrullas de la Policía Federal, por lo que deciden continuar avanzando, hacia Iguala.

En una primera contradicción, la “verdad histórica” de la PGR sostiene que los normalistas salieron a las 13:00 horas de Ayotzinapa, es decir, cuatro horas y media antes de la partida real.

Todas las fuentes coinciden en la razón por la que salieron de Ayotzinapa: tomar autobuses.

18:30 horas

En el zócalo de Iguala da inicio el segundo informe de labores de María de los Ángeles Pineda, titular del DIF municipal y esposa del alcalde José Luis Abarca, quien la acompaña en el acto político.

Según reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional, en la ceremonia también está presente el capitán segundo de infantería Paúl Escobar, en representación del 27 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano, con sede en Iguala, y José Adame Bautista, coordinador de la Policía Estatal en la región norte de Guerrero.

19:00 horas

Los normalistas llegan desde Chilpancingo a la caseta de la carretera de cobro de Iguala, a las afueras de la ciudad. Estacionan un autobús y, a pocos metros de distancia, el otro.

En todos los informes se coincide que uno de los presuntos integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos dijo que a esta hora fue notificado por su “superior” acerca de la llegada de los estudiantes a la caseta. Los camiones habían sido detectados por “halcones”.

La PGR, por el contrario, sostiene que para este momento los normalistas ya llevaban aproximadamente cinco horas “boteando” en la caseta. Según su versión, a las 19:00 horas parten hacia el centro de Iguala, donde todavía se realiza el acto político de María de los Ángeles Pineda.

Los reportes del centro de comunicaciones C4 y del Ejército, las declaraciones de los normalistas e incluso de los presuntos integrantes de Guerreros Unidos indican que la versión de la PGR a este respecto es errada.

19:30 horas

Concluye el informe de labores de María de los Ángeles Pineda y ella, junto con el alcalde de Iguala, abandonan el zócalo, en donde inicia un concierto popular. Esto es revelado por los policías municipales que fungían como escoltas del presidente municipal y su cónyuge.

A la hora que concluye este Informe, los estudiantes continuaban en la caseta de la carretera de Iguala, de acuerdo a lo asentado en informes oficiales de la Policía Estatal, del C4, testimonios de los propios normalistas sobrevivientes y reportes desclasificados del Ejército.

La PGR, en cambio, insiste en que hacía media hora que los normalistas habían dejado el lugar y se habían internado en la zona urbana. Según esta versión, coinciden el Informe de la titular del DIF Municipal y la llegada de los camiones.

20:00 horas

Los normalistas que están en la caseta de cobro “toman” un autobús y acuerdan con el chofer que los pasajeros serán llevados a la terminal camionera de Iguala y que luego volverán a la caseta para de ahí partir a Ayotzinapa, según informan por los reportes y bitácoras del Ejército, la Policía Federal, el C4 y la Policía Estatal, así como por testimonios de presuntos integrantes de Guerreros Unidos. Todos coinciden en la hora. Ese camión sería finalmente abandonado en la terminal.

La PGR sostiene que, para este momento, los normalistas ya estaban en la terminal de autobuses de Iguala, donde asegura que golpearon a un chofer. Por el contrario, los choferes declaran que los normalistas no los golpearon.

20:30 horas

El autobús recién capturado llega a la Terminal de Autobuses de Iguala, donde los estudiantes permiten el descenso de los pasajeros.

El conductor del vehículo, sin embargo, encierra a los normalistas que venían con él en el camión. Éstos se comunican con sus compañeros de la caseta para pedir ayuda.

Es entonces que el grueso del contingente de normalistas, que se mantenían en la caseta, decide ingresar a Iguala, rumbo a la Terminal, a bordo de los dos autobuses en los que llegaron desde Ayotzinapa. A bordo de esos dos autobuses van alrededor de 70 normalistas.

En el trayecto son seguidos por una célula de Guerreros Unidos, a bordo de una camioneta RAM, según la versión uno de los presuntos sicarios, integrada en la averiguación previa. Este mismo dato es sostenida por GIEI.

20:45 horas

Según la PGR, los normalistas llegan al zócalo de Iguala cuando el acto político de María de los Ángeles Pineda aún se desarrollaba y usa esta supuesta coincidencia para intentar explicar el secuestro y desaparición de los 43.

Esto ha quedado desmentido por todos los involucrados, así como por testigos presenciales, de acuerdo a las declaraciones que integran la averiguación previa y los reportes de las distintas fuerzas de seguridad con presencia en Iguala.

21:16 horas

Testigos presenciales y el GIEI confirman que los dos camiones con normalistas llegan a esta hora a la Terminal (y no a las 8 de la noche, como asegura la PGR). Las cámaras de seguridad de dicho inmueble registran que un minuto después llegan policías –no se precisa si estatales o municipales- con las armas desenfundadas, pero permanecen fuera de la terminal, por lo que no se da un enfrentamiento.

Durante los siguientes diez minutos, los normalistas capturan otros tres autobuses (además de los dos en los que llegaron desde Ayotzinapa).

Ahora van abordo de cinco autobuses, que salen de la terminal por caminos diferentes: tres hacia el centro de Iguala, con la intención de tomar Periférico Norte y luego la carretera a Chilpancingo; otros dos, con ocho minutos de diferencia entre uno y otro, toman hacia Periférico Sur, con el mismo objetivo de llegar a la carretera.

En el primer grupo –de tres camiones– van alrededor de 55 normalistas, en el segundo –de dos camiones– van entre 33 y 35, dice el GIEI.

La PGR asegura, no obstante, que todos los autobuses con normalistas siguieron un solo recorrido, hacia Periférico Norte, y que nunca se dividieron.

21:26 horas

El C4 reporta que elementos de la Policía Estatal son enviados “al lugar de los hechos”, comandados por el coordinador de la Policía Estatal zona Norte, José Adame Bautista.

Esto contradice la versión oficial de la PGR, según la cual, en las acciones de esa noche no participaron fuerzas de seguridad estatales ni federales.

21:30 horas: Primer ataque

La caravana de tres autobuses que va rumbo hacia Periférico Norte pasa por el zócalo de Iguala. Policías municipales los persiguen en patrullas pick up, igual que la célula de Guerreros Unidos que va en la RAM. Debido al congestionamiento vial, del primer autobús descienden normalistas para abrir la circulación, momento en que son abordados por agentes municipales, que disparan al aire con sus armas largas, de acuerdo al GIEI y los testigos presenciales.

Los normalistas responden arrojando piedras hacia la patrulla, que decide retirarse. Esto es confirmado no sólo por normalistas, sino por los mismos policías de Iguala que abrieron fuego y que están detenidos. Policías de otras patrullas narran que es en este momento cuando comienzan a disparar directamente contra los normalistas, lesionando a un estudiante en la mano. Es el primer ataque.

Cabe destacar que en este mismo momento, César Nava, subdirector de la policía de Cocula, ordena a subordinados que estaban en el poblado de Apipulco que se dirijan a Iguala para auxiliar en los ataques contra los normalistas.

Según la “verdad histórica” de la PGR, “los normalistas inician la agresión” y los policías “responden”.

21:35 horas: Segundo ataque

Todas las versiones coinciden: la caravana de tres autobuses, que recibió el primer ataque, que va por el zócalo, dobla en la calle Juan N. Álvarez, desde la que intentan llegar a Periférico Norte y luego a la carretera. Sólo se reporta un herido, según las declaraciones de los policías municipales.

Según el C4, para ese momento patrullas de la Policía Municipal de Iguala seguían a los estudiantes, mientras que otras se colocaban cuadras adelante de la comitiva, para acorralarlos.

Los estudiantes, uno de los choferes de los autobuses y los presuntos sicarios de Guerreros Unidos coinciden en que en ese momento arrecia la balacera contra los autobuses. Es el segundo ataque.

En esta balacera, por vez primera, participan presuntos sicarios.

La PGR no reconoce este último dato.

21:40 – 21:50 horas: Tercer ataque

Según reportes de la Policía Estatal, radicados en la averiguación previa, el coordinador de la Policía Estatal zona Norte, José Adame, reporta a su superior que ha decidido acuartelar a sus 38 elementos, con sus patrullas, para proteger las instalaciones y el penal de Iguala, que se encuentra junto.

No obstante, el GIEI, víctimas, policías municipales detenidos y los choferes de los autobuses atacados aseguran que en las agresiones sí participaron policías y patrullas de la Estatal.

A pesar de esta diferencia, todos coinciden en señalar que, mientras tanto, en la calle Juan N. Álvarez, justo en la esquina con Periférico Norte, es atravesada una patrulla de la Policía Municipal para bloquear el paso a los normalistas, quienes descienden de un autobús e intentan retirar la patrulla, para huir de Iguala.

Es en este momento que policías municipales y sicarios de Guerreros Unidos abren fuego nuevamente, hiriendo al normalista Aldo en el cráneo. Es el tercer ataque.

Todos estos hechos son seguidos, a la distancia, por elementos de inteligencia militar, que reportan en tiempo real al 27 Batallón, sin que intervengan. Es entonces cuando llegan a la zona los policías municipales de Cocula, que han sido enviados como refuerzo.

En la “verdad histórica” de la PGR no se reporta la presencia de militares ni de policías de Cocula.

21:55 horas

Todos coinciden: en total, 45 disparos atinaron a los tres autobuses. Durante el ataque en la esquina de Juan N. Álvarez y Periférico Norte, los normalistas piden auxilio a sus compañeros de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa.

Uno de los normalistas recibe un balazo en el brazo, por lo que los estudiantes del vehículo en el que viaja este herido piden al chofer anunciar a la policía que van a entregarse. No obstante, al bajar del autobús, el chofer es golpeado por los policías, que ordenan a los estudiantes descender, y también son golpeados por los agentes.

Mientras esto pasa, según la propia Policía Federal, tres patrullas de esta dependencia son enviadas a cuidar los accesos carreteros de Iguala. No obstante, ninguna cumplió esta indicación: una de ellas recorrió los puntos donde se realizaban los ataques (sin prestar auxilio a las víctimas) y luego se alejó de Iguala, una segunda patrulla también se alejó de la ciudad, y una tercera volvió a la misma hora y por el mismo camino por el que PGR afirma que extrajeron a los normalistas de la ciudad. Testigos, víctimas y presuntos agresores sostienen que en los ataques también estuvieron presentes agentes de la Policía Federal.

La PGR no reconoce la presencia de policías federales.

22:00 horas: Cuarto ataque

La CNDH y el GIEI coinciden: mientras en el norte de la ciudad son baleados los tres autobuses de normalistas, al sur de Iguala, frente al Palacio de Justicia, agentes de la Policía Municipal y de la Policía Estatal detienen el autobús Estrella de Oro 1531, le ponchan las llantas, quiebran sus ventanas y arrojan granadas de lacrimógeno dentro, para obligar a salir a entre 13 y 15 normalistas que van en este vehículo. Es el cuarto ataque.

Los estudiantes de este camión son golpeados por cerca de 20 uniformados, según narra el chofer del autobús. Este ataque al sur de la ciudad también es seguido de cerca por agentes de inteligencia militar, pero, al igual que en los ataques en el norte, el Ejército tampoco le presta auxilio a las víctimas.

Es ahí donde, según la CNDH, llegan dos patrullas de la Policía Federal, preguntan sobre lo que ocurre y no intervienen.

La CNDH y el GIEI, además, sostienen que al lugar llegaron también patrullas de la Policía Municipal de Huitzuco (localidad vecina).

Afirman que policías de Huitzuco e Iguala trasladan a estos normalistas a Huitzuco, no a Cocula, como la PGR informó inicialmente.

Rastreos telefónicos oficiales confirman que policías de Iguala y algunos normalistas sí estuvieron esa noche en Huitzuco, según el GIEI. Luego de esto, el chofer es llevado en una patrulla de la Policía Estatal hasta una casa de seguridad en el centro de Iguala, donde es liberado.

Los estudiantes que viajaban en este autobús son parte de los normalistas desaparecidos, salvo en un caso: el de Alexánder Mora Venancio, del que la PGR afirma haber hallado un fragmento óseo en Cocula (a decenas de kilómetros de Huitzuco, a donde los testigos afirman que este grupo de víctimas fue llevado).

Sin embargo, el Equipo Argentino de Antropología Forense denunció irregularidades en la localización de este fragmento óseo, que podría indicar que fue sembrado por la PGR en Cocula. En este punto coincide el GIEI.

La PGR no reconoce este cuarto ataque a normalistas, al sur de Iguala.

El quinto camión con normalistas, el único que hasta el momento no ha sido agredido, va algunos kilómetros detrás, por el mismo camino.

22:15 horas: Quinto ataque

El quinto autobús con normalistas, que van hacia el sur, es detenido por policías supuestamente federales, según testimonio del chofer y de los normalistas sobrevivientes.

Los normalistas que van en este vehículo logran huir corriendo, internándose en las colonias Pajaritos y 24 de Febrero, en donde son perseguidos a balazos por varias horas, tanto por policías –no se sabe si federales o municipales– como por la célula de Guerreros Unidos.

Este grupo de sicarios, que persiguió a los normalistas, afirma haber capturado al menos a cuatro de los que huyeron del quinto autobús y fueron supuestamente conducidos a una casa de seguridad en la colonia Pueblo Viejo, al norte de Iguala.

Los mismos presuntos sicarios agregan que, finalmente, al menos 14 normalistas fueron llevados a esta vivienda, en diferentes momentos de la noche, donde dicen haberlos asesinado y quemado dentro de una fosa. Ni GIEI ni CNDH ni PGR pudieron confirmar este dicho.

De ser cierta esta versión, tampoco se sabría de dónde salieron los 10 normalistas restantes llevados a esa casa de seguridad, ni en que camión iban.

La “verdad histórica” de la PGR negó inicialmente la existencia de este quinto autobús. Luego de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes pusiera en evidencia este ocultamiento, la PGR reconoció que los normalistas no iban en cuatro, sino en cinco camiones.

Sin embargo, cuando el GIEI confirma la presencia de un quinto camión, la PGR presenta para su investigación no sólo un autobús distinto al que en realidad usaron los normalistas, sino también un chofer diferente al que fue grabado por las cámaras de seguridad de la Terminal, como revelaron peritajes del GIEI.

Existen dos testimonios del chofer del quinto autobús: uno por escrito, redactado horas después de los hechos, y una segunda declaración presencial, formulada en agosto de 2015 por el chofer que, según el GIEI, suplantó al original (grabado por las cámaras de la terminal de Iguala). El GIEI sostiene la suplantación del chofer a partir de pruebas de escritura y con un video.

En la declaración escrita por el chofer del quinto camión horas después de la agresión, se asegura que, luego de que los normalistas abandonaron el vehículo, éste fue escoltado por la Policía Federal hasta la salida de Iguala.

El GIEI, con base en un informe de autoridades de Estados Unidos, sostiene que camiones como los que tomaron los normalistas son utilizados para trasladar heroína de Guerrero a Estados Unidos.

El GIEI plantea la hipótesis de que ésta fuera la causa de los ataques.

La PGR no dice nada al respecto.

Este ataque al quinto autobús con normaistas, que intentaban salir por el sur de Iguala, también es presenciado por agentes de inteligencia militar, según la propia SEDENA, además de la CNDH y el GIEI.

El reporte de la SEDENA, sin embargo, sólo mencionan que los conflictos fueron controlados por la policía municipal. No menciona nada más al respecto.

22:30 horas

Ante los reiterados telefonemas ciudadanos al número de emergencias 066 (que controla el C4), alertando sobre balaceras y presencia de heridos en la vía pública, la PGR solicita a la Policía Federal enviar a agentes a los puntos en conflicto para verificar la veracidad de estos hechos.

Las bitácoras de la PF dejan ver que, a esta hora, una de sus patrullas, apostada en la salida sur de Iguala, inicia su recorrido hacia el extremo norte de la ciudad, teniendo un único camino posible, el Periférico, por lo que esta patrulla debió pasar, obligatoriamente, por los dos puntos donde los normalistas estaban siendo atacados (Periférico Sur y Periférico Norte).

A pesar de ello, esta patrulla no reporta ninguna novedad en su camino y, de hecho, en la versión de la PGR, la Policía Federal no tuvo ninguna injerencia en estos hechos, lo cual es desmentido por agresores y víctimas.

GIEI y CNDH coinciden que una patrulla federal se topa con el cuarto camión, que fue atacado en el sur de Iguala.

22:50 horas

En Periférico Norte, entre seis y 7 patrullas se llevan “detenidos” a los aproximadamente 30 normalistas que han decidido entregarse. De este grupo de normalistas, sólo el estudiante herido en un brazo fue llevado al hospital, mientras que el resto fueron desaparecidos.

Según declaraciones de agentes municipales y de presuntos integrantes de Guerreros Unidos que participaron en los ataques, un grupo de 14 estudiantes fueron llevados a la Comandancia de Policía de Iguala, donde los mantuvieron retenidos poco más de una hora, y luego fueron entregados a policías de Cocula, que afirman haberlos llevado a la colonia Loma del Coyote (al norte de Iguala, en el camino que lleva a Cocula).

Otro grupo de normalistas secuestrados van rumbo a Huitzuco, según los testigos.

23:15 horas

Agentes de la Policía Federal Ministerial (es decir, de la PGR) reconocen haber acudido a Juan N. Álvarez y Periférico Norte, en donde reportes del C4 indican que había habido una balacera protagonizada por policías municipales, que había dejado civiles heridos. No obstante, estos agentes de la PGR siguen su camino, sin prestar auxilio a las víctimas, de acuerdo a los reportes oficiales de la Policía Federal, divulgado por el gobierno del estado de Guerrero.

23:20 horas: Sexto ataque

Todos coinciden: un autobús de la empresa Castro Tours, que traslada a futbolistas del equipo Los Avispones, intenta salir de Iguala con rumbo a Chilpancingo, cuando es atacado en la salida sur de la ciudad, en el cruce carretero conocido como Santa Teresa (12 kilómetros más allá del Palacio de Justicia). Es el sexto ataque de la noche.

Testigos afirman que en este ataque participaron policías municipales de Iguala y “uniformados no identificados”.

Según la PGR, sólo estuvieron policías municipales de Iguala, a bordo de dos patrullas pick up, y sostiene también que balas perdidas impactan contra dos taxis, lesionando a sus conductores y matando a una tripulante.

Sin embargo, los taxistas heridos señalan que, en realidad, este ataque fue perpetrado no sólo por policías a bordo de dos patrullas, sino también por personas con uniformes oscuros, ocultas a ambos costados de la carretera.

Además de la pasajera de uno de estos taxis, en este ataque muere el chofer del autobús Castro Tours, un jugador de Los Avispones, y ocho más quedan heridos, dos de ellos de gravedad.

Los jugadores de futbol y familiares que los acompañaban denunciaron que luego del ataque llegaron al lugar patrullas de la Policía Federal, comandadas por el inspector Rafael Dorantes, quienes se negaron a trasladar a los heridos a un hospital, bajo el argumento de que la sangre ensuciaría sus unidades.

Algunos de estos heridos fueron llevados en autos particulares al cuartel del 27 Batallón de Infantería del Ejército, pero en estas instalaciones se les negó auxilio médico, según GIEI y CNDH. Las ambulancias que acudieron a este lugar, para atender a los heridos más graves, llegaron más de una hora después de que se solicitó auxilio al C4.

Ninguna de estas omisiones en la atención de heridos ha sido reconocida por la PGR.

23:30 horas

Cinco presuntos sicarios de Guerreros Unidos, que se encuentran para este momento en Cocula, aseguran que su superior les ordena telefónicamente trasladarse a Loma del Coyote.

Según el GIEI, existen pruebas de que estos cinco presuntos sicarios, así como la persona señalada como su líder, Gildardo López Astudillo, pudieron ser sometidos a tortura luego de ser capturados.

23:50 horas

Los cinco presuntos sicarios que fueron convocados a Loma del Coyote declaran haber recibido a esta hora el primer grupo de cuatro normalistas secuestrados, los cuales son puestos a bordo de una camioneta Nissan pick up, y trasladados a una casa de seguridad en el caserío conocido como Barranca de la Plata, en Cocula. Según los detenidos, una de estas víctimas ya “iba asesinada” cuando les fue entregada por los policías de Iguala y Cocula.

Estas declaraciones posiblemente fueron obtenidas bajo tortura, según el GIEI.

En la llamada “verdad histórica”, la PGR sostiene que aquí fueron entregados los 43 normalistas a los cinco sicarios de Guerreros Unidos.

Sin embargo, el GIEI informó que peritajes recientes de la propia PGR prueban que al menos un normalista y un policía municipal de Iguala fueron a Huitzuco.

La CNDH y el GIEI presumen que al menos un grupo de entre 13 y 15 normalistas fueron llevados al municipio de Huitzuco.

La segunda parte de esta línea de tiempo, que abarcará el 27 de septiembre, será publicada mañana 27 de abril.

NOTA: Esta línea de tiempo fue elaborada a partir de 268 citas informativas que se extrajeron de los dos informes oficiales de la PGR sobre sus investigaciones en Iguala, llamados “la verdad histórica”; los dos informes del GIEI; los reportes de los peritos argentinos; los informes de la CNDH, y las bitácoras del 27 Batallón de Infantería, la Policía Estatal y la Policía Federal, así como declaraciones ministeriales de víctimas, sobrevivientes, testigos ajenos a los hechos y presuntos perpetradores, que se han añadido al expediente oficial.

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5 cifras que muestran cómo el COVID-19 está fuera de control en EU

Con la cercanía del invierno y ante la carencia de un plan gubernamental nacional para hacer frente a los nuevos brotes, los casos, las hospitalizaciones y las muertes se multiplican.
14 de noviembre, 2020
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La incertidumbre política y la emergencia sanitaria se cruzan en EE.UU.: mientras el gobierno de Donald Trump se enfoca en pedir recuentos y disputar el resultado de las elecciones, la pandemia de coronavirus vive su peor momento en el país.

Con la cercanía del invierno y ante la carencia de un plan nacional para hacer frente a los nuevos brotes, los nuevos casos, las hospitalizaciones y las muertes se multiplican.

Desde hace días, medios de EE.UU. críticos con la gestión de Trump habían señalado que el presidente, que pasó más de una semana sin hablar ante la prensa, no parecía mostrar interés en sus obligaciones y en el curso de la pandemia, mientras intenta revertir desde Twitter y los tribunales el resultado de los comicios.

En la tarde de este viernes, sin embargo, Trump apareció otra vez frente a las cámaras para prometer que una potencial vacuna estará lista ante de finales de año y descartó la posibilidad de que su gobierno imponga una nueva cuarentena para hacer frente a la pandemia.

“Este gobierno no se cerrará. Ojalá el… pase lo que pase en el futuro, ¿quién sabe qué gobierno será? Supongo que el tiempo lo dirá. Pero puedo decirles que este gobierno no irá a un cierre“, dijo.

TRump

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Trump reapareció esta semana tras más de una semana sin dar una conferencia de prensa.

Un día antes, el doctor Anthony Fauci, la principal autoridad en enfermedades infecciosas del país, había llamado a redoblar los esfuerzos ante el aumento de los casos porque una vacuna efectiva, dijo, no iba a estar disponible de forma inmediata.

“La ayuda está en camino. Pero aún no está aquí”, afirmó.

Fauci no ha sido el único en llamar la atención sobre el creciente número de contagios en EE.UU.

Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), consideró que la nación atraviesa una “temporada peligrosa“, mientras el corresponsal médico de CNN, Sanjay Gupta, calificó la situación como un “desastre humanitario“.

En tanto, el epidemiólogo Michael Osterholm, quien recientemente fue nombrado miembro del grupo de trabajo sobre el coronavirus del presidente electo, Joe Biden, describió el panorama actual como un “infierno covid”.

Según Osterholm, aunque EE.UU. no el único lugar del mundo donde los casos repuntan de nuevo, la situación se vuelve más crítica por dos motivos: primero, porque es el país con más contagios y muertes en el mundo y, segundo, porque el gobierno saliente no parece interesado en tomar medidas de mitigación en lo que le queda en el cargo.

Nos podemos hacer una idea de lo sombría de la situación repasando algunas de las cifras que han sonado las alarmas de la comunidad médica y científica.

1. Un récord histórico de casos

Desde hace meses, EE.UU. ocupa la triste posición de ser el país con más casos y muertes por coronavirus del mundo.

De los más de 53 millones de contagios reportados a nivel global, más de 10,3 millones son de habitantes de Estados Unidos, casi un 20% del total global en una nación cuya población representa el 4% del planeta.

Pero si las cifras totales son alarmantes, lo que ha pasado en los últimos días ha sido motivo de preocupación mayor.

Solo el jueves, EE.UU. superó los 160.000 nuevos casos en un día, casi una semana después de cruzar el récord de los 100.000 contagios diarios.

Dos estados, Texas y California, fueron los primeros esta semana en reportar más de un millón de personas infectadas, mientras otros, como Florida, le siguen los pasos.

El aumento ha sido una tendencia en las últimas semanas en más de 40 estados y, según los modelos de varias universidades, la cifra podría ir a peor en los días venideros.

De acuerdo con los CDC, se prevé que antes del 5 de diciembre se reportarán entre 630.000 y 1.700.000 nuevos casos en el país, aunque la agencia señala que la estimación puede quedarse por debajo.

“Durante las últimas semanas, se han reportado más casos de los esperados en la predicción. Esto sugiere que el pronóstico actual puede no reflejar la gama completa de casos que se notificarán en el futuro. Las previsiones para nuevos casos deben interpretarse en consecuencia”, indica en su página web.

2. Creciente número hospitalizaciones

La escena es conocida: como pasó en la primavera y el verano, los hospitales de muchos estados comienzan otra vez a quedarse sin camas, ahora en una proporción mayor.

Actualmente, hay más estadounidenses hospitalizados con covid-19 en EE.UU. que en cualquier otro momento anterior de la pandemia.

Hasta el 12 de noviembre, más de 67.000 personas recibían atención hospitalaria tras dar positivo por coronavirus, según datos del Covid Tracking Project, un sistema de monitoreo de la pandemia.

Hasta este viernes, 17 estados reportaban un incremento general de hospitalizaciones.

pandemia

AFP
Actualmente, hay más estadounidenses hospitalizados con covid-19 en EE.UU. que en cualquier otro punto anterior de la pandemia.

El récord anterior se remontaba al 15 de abril, cuando Nueva York era el epicentro del covid-19 en EE.UU., y se reportaron 59.940 hospitalizaciones a nivel nacional.

El nuevo récord de hospitalizaciones muestra que hemos entrado en el peor período de la pandemia desde el brote original en el noreste (en Nueva York y estados cercanos)”, escribieron los creadores del Covid Tracking Project el miércoles.

3. Las muertes vuelven a aumentar

Los CDC registraban hasta este viernes más de 242.200 fallecidos, una tasa de mortalidad de 73 por cada 100.000 habitantes en EE.UU.

Y reportaron el 10 de noviembre 1.859 muertos por covid-19, la cifra más alta desde los más de 2.500 registrados el 25 de junio, un día anómalo pues para entonces la media semanal había estado cayendo hasta unos 600.

De hecho, el 10 de noviembre se superó por primera vez la cifra de 1.000 muertos de media en los siete días anteriores, algo que no pasaba desde agosto.

Trevor Bedford, analista del Instituto de Investigación Fred Hutchinson de Seattle, recordó en Twitter que las muertes durante la pandemia generalmente comienzan a aumentar tres semanas después de que se disparan los casos.

“Estimo que Estados Unidos reportará más de 2.000 muertes por día en tres semanas”, escribió.

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El número de casos positivos se ha multiplicado en las últimas semanas.

El modelo matemático del Institute for Health Metrics and Evaluation proyecta unas 399.162 muertes en EE.UU. para el 1 de febrero si se mantiene las condiciones actuales, pero si se flexibilizan aún más las medidas de protección, estima que la cifra rondaría los 513.657.

4. Situación crítica en numerosos estados

Si al inicio de la pandemia el epicentro estuvo más “concentrado” en algunos estados (como Nueva York y después Florida), ahora los epidemiólogos advierten que la situación es más complicada por el creciente número de casos que se reportan a lo largo y ancho del país.

Según tuiteó Frieden, esto se debe a que Estados Unidos entró en “la fase exponencial” de propagación del virus, por lo que es previsible que la situación empeore significativamente en la mayoría de los estados.

No obstante, aclaró que no todos los lugares están experimentando actualmente la misma tasa de propagación del covid-19.

“Por ejemplo, Dakota del Sur (el estado con la tasa más alta) tiene 100 veces más propagación que Vermont”, dijo.

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Las filas de autos para hacerse pruebas de coronavirus han vuelto a aumentar.

Numerosos estados y ciudades muestran otras cifras preocupantes.

  • El área de Minot, en Dakota del Norte, ha reportado más casos per cápita que cualquier otra parte del país.
  • El brote en Wisconsin ha aumentado más rápido que en cualquier otro estado.
  • El condado que incluye Los Ángeles ha reportado más casos de covid-19 desde el inicio de la pandemia que cualquier otro lugar.
  • Texas tiene más casos que cualquier otro estado y el mayor número de contagios en campus universitarios.
  • En la ciudad de El Paso, las autoridades han pedido el traslado de más morgues móviles ante el creciente aumento de muertes y han necesitado trasladar enfermos por vía aérea a otras localidades porque se han quedado sin capacidad en los hospitales.

“La gente no quiere escuchar que lo que está sucediendo en El Paso no es un evento aislado. Se convertirá en la norma”, le dijo el epidemiólogo Michael Osterholm a Yahoo Finance.

5. La Casa Blanca como epicentro

Para muchos medios de EE.UU., un reflejo de cómo la pandemia está fuera de control en el país es la propia situación en la Casa Blanca, en la que casi 200 personas, desde el presidente hasta miembros de su equipo servicio personal y de seguridad, han dado positivo o han tenido que aislarse por estar en contacto con el virus.

Más de 30 personas, incluido Trump, su esposa y su hijo menor, en fechas cercanas al evento para la nominación de Amy Conney Barret para la Corte Suprema.

El mismo presidente tuvo que ser hospitalizado y unas semanas más tarde varios asistentes del vicepresidente Mike Pence también se enfermaron.

A inicios de noviembre, tras un evento durante la noche de las elecciones en el que Trump se proclamó ganador cuando aún continuaban los conteos, se reportó un nuevo brote: el jefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, uno de sus jefes de campaña y otra decena de funcionarios dieron positivo.

corona

Getty Images
Unos 130 imembros del Servicio Secreto se han contagiado o han tenido que aislarse por estar en contacto con el virus.

Este viernes, medios de EE.UU. reportaron que al menos 130 miembros del Servicio Secreto, que se encargan de la seguridad de Trump y la Casa Blanca, dieron positivo o han tenido que aislarse tras exponerse a personas enfermas con covid-19.

Además, al menos ocho miembros del personal del Comité Nacional Republicano, incluido el Jefe de Gabinete, Richard Walters, tienen el virus, según informó la organización.


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