¿Qué es MeTrOP? 9 claves de la herramienta contra la corrupción en la obra pública en México
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Manu Ureste

¿Qué es MeTrOP? 9 claves de la herramienta contra la corrupción en la obra pública en México

La organización México Evalúa presentó la Métrica de Transparencia de la Obra Pública (MeTrOP), una herramienta que busca dar a conocer las fortalezas y las debilidades en la ejecución de la obra pública para identificar los espacios de corrupción y cómo controlarlos.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
28 de abril, 2016
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En México, invertir miles de millones en obra pública no significa tener infraestructura de mejor calidad. Ni tampoco que los ciudadanos tengan los servicios que realmente necesitan.

Y para muestra, un dato: según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el gasto en inversión física incrementó de 658 mil millones en 2009 a más de 820 mil millones en 2014. Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el valor de esa misma inversión pasó de 866 mil millones a 691 mil millones en el mismo periodo de tiempo.

Es decir, México tiene una inversión que, en vez de sumar, le resta al crecimiento económico del país.

Para la organización civil México Evalúa esto se produce por varios motivos. Por ejemplo, cuando hay una contabilidad inadecuada del gasto, o los proyectos impulsados son redundantes, malhechos o poco redituables. O cuando se financia obra pública innecesaria y a costos elevados, o se construye para satisfacer los intereses de grupos específicos.

“El sector de la construcción en México está plagado de corrupción”

Sin embargo, además de todos estos factores, México Evalúa subraya otro elemento clave: la corrupción.

“El sector de la construcción en México está plagado de corrupción. Y esto se traduce en mermas para todos los mexicanos, porque la corrupción genera obras públicas mal planeadas, que toman mucho más tiempo del proyectado, y que cuestan mucho más de lo presupuestado”, expone Edna Jaime, directora del think tank México Evalúa.

Ante este panorama, la organización civil propone como “antídoto” la transparencia y la rendición de cuentas, a partir de la creación de una Métrica de Transparencia de la Obra Pública (MeTrOP).

Se trata de un estudio que mide el compromiso del Estado mexicano con la transparencia en obra pública, y que busca informar a la sociedad sobre cuáles son las fortalezas y debilidades en la ejecución de la obra pública para identificar los riesgos de corrupción que pueden mitigarse con transparencia y rendición de cuentas.

Para cumplir estos objetivos, MeTrOP evaluó 64 documentos que abarcan las tres fases de la vida de una obra: la pre-contratación, la contratación y la post-contratación.

Además, MeTrOP analizó las “tres dimensiones de la transparencia” en una obra pública, que son: la disponibilidad de la información –es decir, que los documentos, licitaciones, contratos, etcétera, sean públicos-, las buenas prácticas –que los requisitos de transparencia se ajusten a las recomendaciones internacionales-, y la accesibilidad de la información –donde se mide si los documentos se presentan en formatos que faciliten su análisis-.

Tras estos análisis que México Evalúa llevó a cabo durante dos años, MeTrOP expone las siguientes claves sobre la transparencia y la corrupción de la obra pública en México.

1.-La opacidad predomina en la obra pública. Tras analizar las tres dimensiones de la transparencia (disponibilidad de documentos, las buenas prácticas y la accesibilidad), MetrOP calificó, en una escala del 0 al 10, con 3.7 puntos el nivel de transparencia de las obras en el país.

2.- La fase de la pre-contratación es la más opaca de todo el proceso de la obra.

3.- Se financian proyectos poco rentables. Dentro de la fase de pre-contratación, los diagnósticos de infraestructura no ofrecen un análisis objetivo de las necesidades de inversión física en el país, por lo que se acaban financiando proyectos poco rentables.

4.- Adjudicaciones directas discrecionales y opacas. En la fase de contratación, las adjudicaciones directas de obras tienen un mayor riesgo de ser discrecionales y, por lo tanto, preocupa que sus documentos sean menos transparentes en comparación con los procedimientos en los que sí hay una competencia abierta entre varias empresas. En este punto, México Evalúa considera que se premia el uso de la adjudicación directa al otorgarle condiciones de opacidad.

5.- 60% de los fallos de las licitaciones no son públicos. En este sentido, Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público de México Evalúa, señaló que 60% de los fallos de las licitaciones públicas de las obras no están publicados. “Este hallazgo es muy preocupante, ya que el fallo es el principal documento de rendición de cuentas del proceso de asignación del contrato”, apuntó Campos. Es decir, sin ese documento “no es posible conocer cómo aconteció el procedimiento de asignación del contrato.

6.- Falta monitoreo de las construcciones. En la fase de post-contratación de obras públicas, la MetrOP advierte que las obras enfrentan riesgos por falta de monitoreo de las construcciones.

Para este punto, Mariana Campos llamó la atención sobre que es importante que se formen figuras de contrapeso en las obras públicas, “para evitar que se modifiquen contratos y se cambien los objetivos de las obras”.

7.- Se generan muchos documentos, pero se presta poca atención a las buenas prácticas de elaboración. En términos globales, la MetrOP concluye que los esfuerzos en materia de transparencia en obra pública han sido mayormente dirigidos a la generación de documentos, y menor medida, a la incorporación de buenas prácticas de elaboración y accesibilidad que abonen tanto a la validez, como a la utilidad de la información.

8.- La información de las tres fases de la vida de la obra pública se encuentra desvinculada entre sí. No es posible rastrear un proyecto de inversión, una obra pública, o un contrato a través de todas sus fases: pre-contratación, contratación y post-contratación.

9.- Nivel de transparencia no protege la competencia en las contrataciones. México Evalúa concluye que los niveles actuales de transparencia no protegen las condiciones de competencia en las contrataciones de obra pública.

Lee aquí el estudio:

MeTrOP Final by mureste4878

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"Pasé 20 años en prisión. Hoy alimento a miles de personas en Estados Unidos"

El californiano Manny Flores estuvo involucrado en la violencia de pandillas y cumplió 20 años de condena por atentado de homicidio. Hoy dirige uno de los bancos de alimentos más importantes de California.
15 de octubre, 2021
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Manny Flores sabe que lo vienen a matar.

Es el líder de una de las facciones carceleras más poderosas de California, pero alguien más quiere su puesto.

En sus planes no está quedarse quieto mientras conspiran contra él. Así que se adelanta, agarra a su verdugo y lo apuñala 18 veces.

Flores cumple una condena de 20 años en prisión, pero está convencido que tras apuñalar a su enemigo le darán cadena perpetua.

“Pensé que más nunca vería a mis padres”, dice.

“Gracias a Dios”, añade este californiano de padres latinos, el apuñalado sobrevivió y jamás lo acusó formalmente.

Fue como si el destino le diera otra oportunidad. Así que Flores cerró su primera vida: la pandillera, criminal y peligrosa.

Hoy es otro hombre.

Veintisiete años después de entrar en una de las cárceles más peligrosas de California por su actividades como pandillero, Flores devuelve a su comunidad como bien todo el mal del pasado.

Actualmente es el director del North Valley Caring Services (NVCS), una organización sin ánimo de lucro que alimenta, apoya, educa y protege a miles de familias desamparadas en la zona del Valle de San Fernando en el condado de Los Ángeles.

Vista aérea de parte del Valle de San Fernando.

Getty Images
La zona del Valle de San Fernando en Los Ángeles es sede de corporaciones gigantes como Walt Disney, CBS o Warner Bros.

Porque detrás de la fachada de Silicon Valley, el glamour de Hollywood, las playas de surf, el sol y la riqueza, Flores asegura que el riesgo de mendicidad está fuera de control en este estado del país más poderoso del mundo.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, afirma.

La labor de Flores es ejemplo de superación y conversión para toda su comunidad.

Un camino nada fácil que, hoy con 50 años, comparte con BBC Mundo.

Auxilio para los desamparados

El Valle de San Fernando se encuentra en el norte del condado de Los Ángeles.

Esta zona, sede de corporaciones gigantes como Walt Disney y Warner Bros, también acusa la grave crisis de mendicidad que azota a todo Los Ángeles y al estado de California.

“La realidad es que el costo de la vida está fuera de control. Eso está empujando a mucha gente a la mendicidad”, comenta Flores.

Manny Flores junto a algunas de las personas sin techo que ayuda.

Manny Flores
Flores asiste a unas 4.500 familias en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. La mayoría son personas sin techo, víctimas de la grave crisis de mendicidad que afecta a la ciudad y al estado de California.

Según el último reporte anual de Los Angeles Homeless Services Authority, de 2019 a 2020 el número de “sin techo” en el condado de Los Ángeles ascendió a 66.433 personas, uno de los peores registros del país.

La mayoría que necesita ayuda son familias de ingreso medio. Ellos son quienes peor lo están pasando ahorita, los más frágiles”.

Entre esas decenas de miles se encuentran muchos de los que Flores se ha propuesto devolverles cada día como bien el mal que dice haberles hecho en el pasado.

“Alimentamos cada semana a un total de 4.500 familias. Desde nuestra agencia atendemos unas 1.500. Luego, a través de iglesias y centros de distribución, completamos la cifra”.

“Yo le hice mucho daño a mi ciudad, Los Ángeles. Es mi deber servir y usar todo lo malo que viví para bien”.

Camino torcido

El Flores de antes de prisión dista mucho de la persona con la que hablo por teléfono.

Se le nota conmovido cada vez que menciona lo mal que lo está pasando su comunidad.

Pero hace más de dos décadas sus motivaciones eran muy diferentes.

“No sé cómo me torcí. Era hijo único y mi casa jamás fue problemática o abusiva”.

Manny Flores adolescente.

Manny Flores
Siendo apenas un adolescente, Flores comenzó a involucrarse en el crimen y la violencia de pandillas en Los Ángeles.

“Crecí en una familia donde me inculcaron principios de valor, amor, respeto hacia el prójimo, las propiedades y el sistema”.

Como muchos angelinos, los padres de Flores son latinos. Su mamá vino de Cuba y su papá de México.

En los años 80, en plena adolescencia, Flores empieza a “ensuciarse” con las pandillas que rondaban su vecindario.

Dice que las malas influencias lo cambiaron, que adoptó un estilo de vida diferente.

En aquellos años, el día a día de Flores era vender drogas, robar, extorsionar, portar armas, dispararlas contra las bandas rivales.

Y no fue un pandillero cualquiera.

Cuerpo tapado víctima de un tiroteo en el sur de Los Ángeles.

Getty Images
Manny Fores estuvo involucrado en la intensa violencia pandillera que sacudió Los Ángeles entre los 80 y los 90.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”.

A los 22 años, Flores ya había estado envuelto en múltiples apuñalamientos y tiroteos.

Con 23 años, sin embargo, se propuso llevar un estilo de vida más pacífico. Se casó. Tenía dos hijos.

Pero todo volvió a torcerse.

“Intentaron asesinarme y fui a cobrármelas. Busqué a quienes me dispararon, disparé contra ellos y le di a una persona”.

Fue el último periplo criminal de Flores en la calle. La policía lo agarró y la justicia le impuso 20 años de cárcel por intento de homicidio.

La vida en prisión

A Flores lo enviaron a una de las prisiones más violentas del estado.

Como en la vida pandillera, en las prisiones californianas manda la ley del más fuerte. Un juego de poder en el que este joven de 23 años no quiso quedarse atrás.

“Me asocié en prisión con la mafia mexicana, pero había otras facciones, como los afroamericanos, los estadounidenses blancos, los skinhead o los de la Nación Aria”.

Vista aérea de la prisión de San Quentin en California.

Getty Images
Manny Flores asegura que en las prisiones de California varias facciones compiten por el poder y control.

Dentro de la mafia mexicana, Flores vuelve a erigirse como líder.

Estaba a cargo de unos 200 hombres dentro del centro penitenciario. Decide las políticas de prisión, con quién se pelean, qué drogas entran. Lo supervisa todo.

“Alguien quería mi posición y lo mandaron a apuñalarme. Me avisaron que pasaría, pero no podía dejar que pasara. Tuve que enseñar que era un hombre y que mis problemas los arreglo yo solo”.

Entonces Flores fue y le clavó 18 veces el puñal a quien lo quería atacar.

“Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó. Es muy raro que eso pase“.

La conversión

En medio de la condena, las autoridades mandaron a Flores a una celda aislada, para donde van los más peligrosos.

“Me controlaban las 24 horas del día. No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. La gente allí se vuelve loca”.

Pero la soledad, el aislamiento y “un encuentro con Dios” cambiaronn a Flores. Tenía tiempo para pensar.

Manny Flores junto a su madre y su padre.

Manny Flores
Flores aprovechó el aislamiento en prisión para reflexionar sobre por qué y cómo se alejó de las enseñanzas de su familia.

Comprende que sus errores y crímenes del pasado responden a una baja autoestima, a una necesidad de ser aceptado a través de imponer miedo y respeto.

“Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo. Es curioso, porque le ha sucedido igual a otros en la misma situación”.

Flores aprovechó el aislamiento para estudiar, formarse, y prepararse para una nueva vida fuera de prisión.

Manny Flores junto a su madre.

Manny Flores
Tras salir de prisión, Flores demostró a sus padres que podía cambiar y aplicar todas las buenas enseñanzas que le inculcaron de niño.

Reinserción complicada

Cuando Flores sale de la cárcel en 2014, empieza a tocar puertas.

Una de las primeras fue las de la iglesia que le ayudó en su conversión dentro de la cárcel.

“No me aceptaron. Tenían miedo por mi pasado. Pensaron que quizás mi conversión no era real y que podría hacerles daño. Me dieron a entender que buscara otra iglesia”.

Flores vivió en primera persona las dificultades por las que puede pasar un exconvicto para reinsertarse en la sociedad.

“Cuando estaba en prisión, todos me pedían que cambiara. Pero cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”.

Manny Flores rezando en Navidad.

Manny Flores
Manny Flores no lo tuvo fácil para reinsertarse en la sociedad y muchas puertas que parecían abiertas se le cerraron.

“Es difícil encontrar oportunidades para personas como yo. Con antecedentes es muy difícil tener un trabajo significativo“.

Fue entonces cuando la pequeña organización North Valley Caring Services (NVCS) apareció en su camino.

La directora en ese tiempo tenía un amigo en común con Flores. Le concedieron una entrevista y luego le ofrecieron un trabajo.

Cinco años más tarde, a Flores lo nombraron director tras implementar un programa de comida que de a poco comenzó a impactar la vida de muchos.

“Estoy muy agradecido. Yo no tenía ninguna experiencia, solo mi educación en prisión y lo que aprendí en la calle”.

Manny Flores junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

Manny Flores
La tarea de Manny Flores al frente de NVCS ha trascendido por toda la ciudad. En esta foto posa junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garceti.

Mucho más que un banco de alimentos

Repartir comida es solo uno de los programas que actualmente maneja el NVCS bajo la dirección de Flores.

Proporcionan aparcamientos para las familias que viven en sus carros, ofrecen seguridad, alimentos, ducha.

También asisten a los que viven en estaciones de trenes.

El centro, además, educa a niños y les enseña a usar computadores y navegar en internet.

“Muchas familias que llegan al país no saben cómo usar las computadoras y no pueden ayudar a sus hijos con las tareas. Así que establecimos un salón donde ofrecemos ayuda“.

Manny Flores en una de las jornadas de distribución de alimentos.

Manny Flores

El NVCS también enseña habilidades de emprendimiento para individuos. Fomenta la creación de microempresas e inculca conceptos de negocios.

Luego les busca un sitio donde puedan vender sus artículos y quedarse con el 100% de las ganancias.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando“.

“Nuestro objetivo es crear un sistema colectivo y cooperativo donde logremos que la comunidad entienda la fuerza que tiene cuando trabajamos juntos”, dice Flores.

Satisfacción personal y familiar

Flores se ha vuelto a casar. Su actual esposa es la primera mujer con la que dice que fue completamente honesto.

“Le expliqué mis circunstancias y me presenté cómo soy. Me aceptó con todo”.

Flores le agradece a Dios y a la vida el haber tenido la oportunidad de enmendar su camino.

Le emociona que su papá y su mamá hayan podido ver el cambio en su vida y todo lo que hace por su comunidad.

Manny Flores junto a su padre.

Manny Flores
Manny Flores se siente agradecido a Dios y a la vida por permitir que su padre viera cómo cambió y aplicó sus enseñanzas.

“Mi papá falleció hace un mes, pero tuve el privilegio de que me viera reflejando todas las enseñanzas que él me inculcó. No sé si lo que hago podrá reparar el daño que hice, pero trabajaré muy duro para intentarlo”.

A Flores le gustaría ver más modelos de organizaciones como NVCS, que con un presupuesto limitado está haciendo un gran cambio en el barrio.

“Ya nos han invitado a abrir más agencias en dos ciudades cercanas. Estamos muy cerca de lograrlo“, cuenta ilusionado.


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