¿Qué sucedió con los 43 normalistas tras los ataques? Esta es la segunda parte de la cronología
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¿Qué sucedió con los 43 normalistas tras los ataques? Esta es la segunda parte de la cronología

La segunda parte de una cronología que busca ayudar a entender lo que sucedió con los normalistas en Iguala en septiembre de 2014, elaborado con base en las fuentes documentales disponibles: PGR, GIEI, CNDH, Ejército, Policía Federal, peritos argentinos, peritos forenses e Innsbruck. Aquí están las coincidencias, pero también las diferencias y los temas pendientes.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
27 de abril, 2016
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A un año y siete meses de los ataques perpetrados por fuerzas de seguridad pública y células del crimen organizado en Iguala, que dejaron 43 estudiantes desaparecidos, seis personas asesinadas y alrededor de 180 lesionados, las principales incógnitas en torno a estos hechos prevalecen: ¿Dónde están los 43 jóvenes privados de la libertad? ¿Cuál fue la motivación de estos ataques? ¿Qué responsabilidad tuvo cada fuerza de seguridad involucrada en los hechos?¿Quiénes fueron los autores intelectuales?

Para entender mejor lo que ahí sucedió, Animal Político presenta esta segunda parte de un ejercicio de síntesis de los principales informes oficiales, gubernamentales o de organismos de investigación internacionales, que concentran las indagatorias realizadas hasta la fecha en torno a la noche de Iguala.

Es importante mencionar que en esta línea de tiempo, cuando se cita a la PGR se habla de la “verdad histórica”, porque es la única narrativa completa de los hechos. Después de que se presentara esta “verdad”, al expediente se han añadido nuevas declaraciones, que también hemos usado para este texto.

La primera parte de esta línea de tiempo puedes consultarla aquí.

26 de septiembre, 23:50 horas. Secuestros consumados

Todos los reportes coinciden en que, para esta hora, los 43 normalistas de Ayotzinapa ya han sido secuestrados. La PGR sostiene que fueron privados de la libertad en un solo punto, Periférico Norte, mientras que GIEI, CNDH y presuntos perpetrados aseguran que los secuestros se dieron en tres puntos distintos de Iguala, y en momentos diferentes.

Poco antes de la medianoche, cinco presuntos sicarios que fueron convocados a Loma del Coyote declaran haber recibido ahí el primer grupo de cuatro normalistas secuestrados, los cuales son puestos a bordo de una camioneta Nissan pick up, y trasladados a una casa de seguridad en el caserío conocido como Barranca de la Plata, en Cocula. Según los detenidos, una de estas víctimas ya “iba asesinada” cuando les fue entregada por los policías de Iguala y Cocula.

Existen evidencia de que estas declaraciones fueron obtenidas bajo tortura, según el GIEI.

En la llamada “verdad histórica”, la PGR sostiene que en Loma del Coyote fueron entregados los 43 normalistas a los cinco sicarios de Guerreros Unidos.

Sin embargo, el GIEI informó que peritajes recientes de la propia PGR prueban que al menos un normalista y un policía municipal de Iguala fueron a Huitzuco.

La CNDH y el GIEI presumen que al menos un grupo de entre 13 y 15 normalistas fueron llevados al municipio de Huitzuco.

27 de septiembre, 00:00 horas

Según los presuntos sicarios –en declaraciones que ahora el GIEI señala pudieron ser obtenidas bajo tortura– pasada la medianoche llegan a Loma del Coyote policías de Iguala y Cocula para entregarles a todos los normalistas, a quienes se llevan a bordo dos camionetas. Son, según la PGR, conducidos al basurero de Cocula.

El GIEI sostiene que no hay elementos para afirmar que llevaron ni a los 43, ni a una parte de este grupo al basurero de Cocula.

Aproximadamente a las 00:00 horas, a Iguala llegan otros dos grupos de normalistas, procedentes de Ayotzinapa y quienes no habían participado en ninguno de los hechos anteriores. Ambos grupos afirman haber sido perseguidos en su recorrido por la ciudad por hombres armados que iban a bordo de una camioneta de Protección Civil municipal.

La participación de elementos de Protección Civil municipal en los ataques no está incluida en la “verdad histórica” de la PGR.

00:30 horas

Todos coinciden: normalistas sobrevivientes de los primeros ataques y los que llegan a Iguala en la medianoche se reúnen en Juan N. Álvarez y Periférico Norte e improvisan una conferencia de prensa para denunciar los hechos.

A poca distancia de ahí, del cuartel del 27 Batallón de Infantería del Ejército sale un grupo de vehículos militares para realizar “patrullajes” por la ciudad.

Pocos minutos después de que inicia la conferencia de prensa, a la esquina de Juan N. Álvarez y Periférico Norte llegan una camioneta blanca y un auto negro, de los que descienden al menos tres personas con uniformes negros y disparan con armas largas contra los estudiantes y reporteros.

En el lugar mueren dos normalistas y el resto huye. Este es el último momento en que se ve con vida al estudiante Julio César Mondragón, cuyo cadáver es hallado seis horas después, a 300 metros del lugar del ataque, con huellas de tortura.

El GIEI reporta que uno de los normalistas, así como un vecino de la zona, ajeno a los acontecimientos, confirman que en el lugar también estaba presente una camioneta oficial, con la torreta encendida, aunque no lograron identificar la corporación a la que pertenecía, lo cual no es reconocido por la PGR.

01:00 horas

Todos coinciden en que alrededor de 25 normalistas que huyen de este ataque se refugian en la Clínica Cristina, una institución privada ubicada a 500 metros de la zona del ataque. Llevan herido al normalista Édgar Andrés Vargas, quien recibió un disparo en el rostro. Las enfermeras les niegan atención médica y los abandonan en la clínica, a la que después llega el contingente militar que poco antes inició patrullajes por Iguala.

Las declaraciones de los normalistas en el informe del GIEI dicen que los soldados los encañonan y los culpan de haber provocado los ataques. Después, los abandonan en la clínica. Un médico les dice a los normalistas que hay órdenes de no atenderlos y les pide que se vayan.

La PGR sostiene que los normalistas rechazaron la ayuda que les ofrecieron los militares.

02:00 horas

En entrevista, en enero de 2015, Lázaro Mazón (secretario estatal de Salud, ex alcalde de Iguala y quien impulsó a José Luis Abarca para obtener la candidatura del PRD a la presidencia municipal) revela que a esta hora parte de Chilpancingo con un contingente de ambulancias y patrullas de la Policía Estatal. Cerca de 40 minutos después, este contingente encuentra un bloqueo carretero a la altura del poblado de Mezcala, dentro de los vehículos cruzados en la carretera, se encuentran al menos tres heridos.

Según las declaraciones de los heridos, un grupo de alrededor de 40 personas con armas largas realizó el ataque, pocos minutos antes de que al lugar llegara el contingente de patrullas y ambulancias.

Mazón y el contingente vehículos oficiales llega 20 minutos después a Iguala, alrededor de las 3:00 horas, y asume el control de la seguridad en el municipio al acuartelar en las instalaciones de la Policía Estatal a todos los agentes municipales.

00:00 – 02:40 horas

Los cinco sicarios declaran a la PGR que, a una hora sin precisar, llegan al basurero de Cocula con los 43 normalistas. Añaden que ahí se dan cuenta que 15 de ellos ya habían fallecido por asfixia.

Las versiones de cada detenido muestran variaciones: uno afirma que a todos los mataron en la parte alta del basurero (que es una barranca natural) y luego arrojaron los cadáveres a la parte inferior del lugar. Otros cuatro afirman que algunos fueron asesinados arriba y arrojados al fondo de la barranca, y luego hicieron bajar por su propio pie a los restantes normalistas vivos, para matarlos en la parte baja.

Los cinco aseguran que ahí quemaron los 43 cuerpos.

Esta versión ha sido cuestionada por peritajes del GIEI y de los peritos argentinos por diversas razones:

-No se explica cómo ni cuándo fueron reunidos los grupos de normalistas que, según víctimas y perpetradores, fueron secuestrados al sur y al norte de Iguala.

-Existen declaraciones de otros presuntos sicarios que aseguran haber asesinado, incinerado y sepultado al menos a 14 normalistas en una casa de seguridad en la colonia Pueblo Viejo de Iguala (otros de los sicarios confirman esta versión, per afirman que esta casa de seguridad estaba en la colonia adyacente, Las Lomas).

-Los estudios del GIEI, de los peritos argentinos y de los peritos de fuego coinciden que no hay evidencias de que 43 cuerpos hayan sido quemados en Cocula. En el basurero se encontraron restos humanos, pero ninguno ha sido vinculado con alguno de los normalistas desaparecidos. Peritajes preliminares de expertos en fuego, convocados por PGR y GIEI señalan que en el basurero de Cocula se hallaron restos de, al menos, 17 personas incineradas, pero reconocen también que no hay evidencias de que alguno de ellos pertenezca al grupo de normalistas secuestados.

-Todos estos peritajes coinciden que la fuerza humana requerida para arrojar cadáveres de la parte superior de la barranca hasta la parte inferior, remontando la pendiente) supera las capacidades físicas de los cinco presuntos sicarios detenidos.

– La PGR reportó haber encontrado ahí más de 40 casquillos, ocultos debajo de una piedra, y los presentó como prueba de los 43 asesinatos. Los peritos argentinos determinaron que la mayoría de esas balas no coinciden con el tipo de armas que los sicarios afirman haber usado.

-Según peritajes tanto del GIEI como del Equipo Argentino de Antropología Forense, de haber existido esta hoguera habría causado una fumarola visible desde Iguala.

-Si bien en este lugar han sido encontrados restos humanos calcinados al menos uno de ellos no corresponde a ninguno de los 43, según los peritos argentinos, quienes añaden que este basurero era depósito habitual de cadáveres.

02:00 horas – 12:00 horas

Los sicarios detenidos, los mismos que GIEI presume que fueron torturados, reconocen que estaba lloviendo en el basurero de Cocula y, pese a ello, aseguran que en la parte inferior del basurero crearon una hoguera con piedras, 15 llantas, ramas y botellas recogidas de entre los desperdicios, que encendieron con 20 litros de diesel. Con estos materiales, afirman haber calcinados a los 43 normalistas hasta su casi total desintegración, en un proceso que duró hasta las 15:00 horas, cuando se apagó el fuego.

Sin embargo, al mediodía del 27 de septiembre, un helicóptero de la Policía Estatal realizó sobrevuelos sobre toda esta área, sin detectar ningún incendio, lo cual puede constatarse en las fotografías aéreas tomadas en ese momento. 

17:00 horas

Los presuntos sicarios afirmar que recogieron las cenizas en ocho bolsas de plástico y las fueron a arrojar al río San Juan.

La PGR dice que algunas de estas bolsas fueron encontradas el 29 de octubre. Sin embargo, existen evidencias en video de que mandos de la PGR estuvieron en el lugar del supuesto hallazgo un día antes de lo que oficialmente se reconoce.

Este operativo previo, según el GIEI, no está reportado oficialmente, lo que podría indicar que estas bolsas fueron sembradas por la Procuraduría General de la República, según el GIEI.

En la recuperación oficial de estas bolsas murió ahogado un elemento de la Secretaría de Marina.

Según la PGR, en estas bolsas del Río San Juan fue hallado el único fragmento óseo que ha logrado ser vinculado con uno de los normalistas desaparecidos, Alexander Mora, lo cual fue determinado a plenitud, mediante pruebas forenses realizadas en la Universidad de Innsbruck.

-Sin embargo, en el último reporte del GIEI y en el peritaje de los forenses argentinos incluso se pone en entredicho que el fragmento óseo correspondiente a Alexander Mora haya sido encontrado en ese lugar. En ese mismo sentido, los forenses argentinos denunciaron irregularidades en el hallazgo de este fragmento óseo, abriendo la posibilidad de que hubiese sido sembrado por la PGR en el Río San Juan.

– La PGR tardó un mes en “asegurar” el basurero de Cocula y la zona del Río San Juan en donde afirma que encontró las bolsas.

20:00 horas

Luego de pasar el día presentando la denuncia de los hechos ante el Ministerio Público, los normalistas sobrevivientes de los ataques emprenden el regreso a la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, a bordo de un autobús y dos camionetas Urban, que son escoltados por elementos de la Policía Estatal. Llegan a Ayotzinapa tres horas después.

El GIEI ha sostenido que no han sido investigados otros posibles destinos de los 43 normalistas:

1.- Huitzuco, donde presuntamente se llevaron a entre 15 y 20 normalistas.

2.- Pueblo Viejo y Las Lomas, colonias al norte de Iguala, donde otros presuntos sicarios aseguran haber asesinado y sepultado a 14 normalistas.

3.- La casa de seguridad de la colonia Barranca de la Plata, en Cocula, donde los sicarios afirman haber llevado al menos a 4 normalistas.

También dice que hay dos personajes que posiblemente dirigieron parte de los ataques, que no han sido investigados: “El Caminante”, con quien se comunicaron al menos 7 policías, y otro personaje desconocido, que ordenó la liberación de un chofer.

Insiste que deben ser aclaradas las decisiones que tomó el Ejército durante toda la noche y que deben investigarse la participación de la policía estatal y de Protección Civil.

El GIEI ha sostenido que el rango de operación del crimen organizado no se limitó a Iguala, sino que fue más allá, en un perímetro de hasta 80 kilómetros cuadrados.

No aventuran ninguna hipótesis sobre el destino final de los 43.

Los peritos argentinos han dicho que existen evidencias de que la PGR alteró pruebas y escenas de los hechos.

La CNDH pidió ya que se investigue la participación de la Policía Federal y de la Policía Municipal de Huitzuco.

NOTA: Esta línea de tiempo fue elaborada a partir de 268 citas informativas que se extrajeron de los dos informes oficiales de la PGR sobre sus investigaciones en Iguala, llamados “la verdad histórica”; los dos informes del GIEI; los reportes de los peritos argentinos; los informes de la CNDH, y las bitácoras del 27 Batallón de Infantería, la Policía Estatal y la Policía Federal, así como declaraciones ministeriales de víctimas, sobrevivientes, testigos ajenos a los hechos y presuntos perpetradores, que se han añadido al expediente oficial.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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