Día decisivo en Brasil: 6 errores y aciertos de la presidenta Dilma Rousseff
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AP

Día decisivo en Brasil: 6 errores y aciertos de la presidenta Dilma Rousseff

Este miércoles es crucial para la presidenta Dilma Rousseff, pues el Senado prevé comenzar a votar si la suspende y juzga por presunto maquillaje presupuestal.
AP
Por Gerardo Lissardy, BBC Mundo
11 de mayo, 2016
Comparte

El drama político en torno a Dilma Rousseff, la primera presidenta mujer de Brasil, se acerca a un momento crucial este miércoles, cuando el Senado prevé comenzar a votar si la suspende y juzga por presunto maquillaje presupuestal.

La sesión puede prolongarse horas, pero diversas proyecciones anticipan que los senadores superarán la mayoría simple de votos necesaria para remover a Rousseff de la Presidencia por hasta 180 días, mientras transcurre el juicio político.

En ese caso, la mandataria que asumió el gobierno en 2011 sería reemplazada por el vicepresidente Michel Temer.

Rousseff, de 68 años, no está acusada de corrupción sino de haber usado ilegalmente dinero de bancos públicos para disimular la falta de recursos del gobierno, mejorando sus posibilidades de reelección en 2014.

Si es juzgada y dos tercios de los senadores la encuentran culpable, la presidenta resultaría destituida en medio de una feroz crisis económica y un colosal escándalo de corrupción que golpea a la clase política brasileña en general.

Sería un final de mandato trágico para Rousseff y para 13 años de gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza política de izquierda que llegó a ser admirada dentro y fuera de Brasil por sacar a millones de personas de la pobreza.

Pero, ¿cuáles son los motivos por los que la presidenta podría ser recordada además de este impeachment?

A continuación, tres hechos que han sido ampliamente señalados como errores de Rousseff y otros tres considerados aciertos —aunque no abarquen toda su gestión, quizá alguno sirva para entender por qué la presidenta está en una situación límite.

1. “Una dificultad de dialogar”

Uno de los errores más atribuidos a Rousseff es el haberse quedado virtualmente aislada en la Presidencia por su estilo imperioso y su falta de cintura política para gobernar.

Varios defensores de Rousseff sostienen que esas críticas responden al machismo de la sociedad brasileña y que difícilmente existirían si el presidente fuera hombre.

Presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en el Congreso. 
Dilma Rousseff es criticada por la distancia que marcó con sus aliados en el Congreso.

“Han mezclado en todo esto un gran prejuicio contra la mujer”, sostuvo la propia mandataria el mes pasado.

Sin embargo, hasta los correligionarios de Rousseff deslizan en estos días comentarios poco elogiosos a la forma como se ha conducido desde lo más alto del poder.

“Dilma es una persona que tiene una dificultad de dialogar, de oír, es el perfil de ella”, indicó esta semana el senador Humberto Costa, miembro del PT y líder del gobierno brasileño en la cámara alta.

“No estoy diciendo que tenía que hacer alguna concesión a la corrupción”, añadió Costa en el diario Folha de S.Paulo. “Pero en Brasil, en este modelo de presidencialismo de coalición, tienes que tener una relación que tiene que convivir y tener a tu lado gente que piensa y actúa de manera diferente”.

La pérdida de apoyo político de Rousseff se refleja ahora en el Congreso, donde exaliados y hasta recientes ministros de su gobierno apoyan el proceso para suspenderla y juzgarla.

2. El desastre de la economía

¿Rousseff sería sometida a un juicio político si la economía de su país estuviera mejor? Muchos creen que la respuesta a esta pregunta es un gran no.

Pero eso difícilmente sirva de consuelo para la presidenta y, sobre todo, para los millones de brasileños que sufren la peor caída económica de su país en varias décadas.

Cerca de 1,8 millones de puestos de trabajo se perdieron en Brasil desde que Rousseff inició su segundo mandato en enero de 2015 y la tasa de desempleo subió hasta 10,9% en el primer trimestre de este año, según datos oficiales.

Fábrica inactiva en Brasil.                           La fuerte recesión económica ha golpeado el mercado laboral en Brasil, poniendo en riesgo avances sociales recientes.

Se estima que en 2016 la recesión brasileña puede ser tan profunda como el año pasado (3,8%) y se teme que esto, sumado una inflación en torno a 10%, destruya los avances sociales que Brasil tuvo en tiempos recientes.

La presidenta sostiene que estos problemas responden en parte a factores fuera de su control, como la caída en los precios de las materias primas, la desaceleración de China o una sequía en su país.

Pero entre los expertos existe la convicción de que Rousseff, una economista que se involucró hasta en microdecisiones que solían tomar ministros o técnicos de gobierno, hizo oídos sordos a los avisos de que el modelo de crecimiento basado en el consumo familiar se había agotado en Brasil.

“El gobierno dobló la apuesta: intentó controlar la inflación por la vía de precios administrados, lo que generó un problema fiscal enorme”, dijo Luciano Rostagno, estratega del Banco Mizuho do Brasil, en declaraciones recientes a BBC Mundo.

El déficit presupuestal brasileño llegó a 10,8% del PIB y ahora Rousseff está a punto de ser suspendida y juzgada por sospechas de que ocultó ese problema, acusaciones que ella rechaza.

3. El nombramiento de Lula como ministro

Justo cuando la cámara de Diputados iniciaba el trámite para abrirle juicio político, Rousseff tomó una decisión en marzo que muchos vieron como un grueso error: nombrar a su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva ministro de gobierno.

“Todo muestra que fue un error político”, dijo el analista político David Fleischer a BBC Mundo en ese momento.

El anuncio se produjo mientras Lula era investigado por sospechas de que recibió beneficios disimulados de empresas que participaron del gigantesco esquema de sobornos en Petrobras, algo que él niega.

Presidenta brasileña Dilma Rousseff saluda a su antecesor Lula da Silva en un acto político. 
La presidenta brasileña ha sido cuestionada por haber nombrado a su antecesor Lula da Silva ministro.

Las sospechas de que Rousseff intentaba salvar a su padrino político de un eventual arresto, dándole el estatus judicial especial que tienen los ministros, crecieron cuando el juez de la causa, Sérgio Moro, divulgó un diálogo telefónico entre ambos.

En la charla interceptada por la policía, Rousseff le avisaba a Lula que le enviaba el acta con su designación ministerial para usar “en caso de necesidad”, lo que puede interpretarse como una referencia a la posibilidad de que fueran a arrestarlo.

La presidenta descartó esas suposiciones y sostuvo que designando a Lula jefe de gabinete buscaba reforzar el gobierno.

Pero la asunción ministerial fue suspendida por la justicia y este mes se supo quela Fiscalía pidió a la Corte Suprema investigar a Rousseff por presunta obstrucción de la justicia mediante el nombramiento de Lula.

Todo el episodio arrojó sombras sobre algo que Rousseff solía señalar como un logro de su gobierno: la supuesta falta de injerencia en la devastadora investigación de la red de sobornos en Petrobras.

4. Armas contra la corrupción

Aunque parezca paradójico, fue durante el gobierno de Rousseff que Brasil obtuvo herramientas usadas para destapar el escándalo de Petrobras.

Uno de esos instrumentos fue la “ley anticorrupción” que Rousseff promulgó en agosto de 2013, estableciendo penas para empresas que perjudiquen a la administración pública y mecanismos para que colaboren con los investigadores.

José Dirceu, exjefe de gabinete del presidente brasileño, detenido por la policía.                  Nuevas leyes contra la corrupción permitieron avanzar la investigación en Petrobras y detener figuras como José Dirceu, exjefe de gabinete de Lula.

La norma fue el resultado de negociaciones con aliados en el Congreso, aunque la presidenta llegó a sorprender al vetar algunos puntos que ponían límites o salvedades a los castigos, volviendo la ley más dura.

Ese mismo mes Rousseff sancionó una “ley de organizaciones criminales” que fijó reglas de la colaboración premiada: el acuerdo para que alguien contribuya con una investigación en la justicia a cambio de reducir su propia pena.

Más adelante, en pleno escándalo Petrobras, la propia mandataria lanzó críticas a los delatores y aprobó cambios a la “ley anticorrupción” que algunos vieron como retrocesos.

Pero fiscales del caso Petrobras y expertos afirman que esas leyes fueron armas eficaces para investigar o arrestar políticos y empresarios poderosos, vinculados al mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil.

5. Una luz sobre los abusos del pasado

Fue algo que emocionó hasta las lágrimas a Rousseff: la comisión que ella misma instaló para investigar los abusos del régimen militar en Brasil (1964-1985) le entregó su informe final en diciembre de 2014.

El texto detalló métodos de tortura empleados por agentes del régimen, comoaplicar choques eléctricos o cucarachas en los cuerpos de prisioneros, entre los que estuvo la propia Rousseff, una exguerrillera detenida en los años 70.

Presidenta brasileña, Dilma Rousseff, emocionada al recibir el informe final de la Comisión de la Verdad.
Exprisionera del régimen militar, Rousseff se emocionó al recibir el informe de la Comisión de la Verdad.

Con más de 3.000 páginas, el documento identificó a 377 responsables de asesinatos y violaciones a los derechos humanos, sugiriendo juzgar a aquellos que siguen vivos: militares, policías y agentes públicos de la época.

Aunque los autores de esos crímenes eludieron la justicia mediante una ley de amnistía de 1979 (una gran diferencia con otros países de la región) un informe así era inimaginable en Brasil años antes y fue elogiado dentro y fuera del país.

“La lucha contra las graves violaciones de derechos humanos y la publicación de las conclusiones de la Comisión de la Verdad contribuyen al fortalecimiento del Estado democrático”, señaló la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), insistiendo en que los responsables de esos abusos debían castigarse.

6. Más negros y pobres estudiando

Rousseff promulgó en agosto de 2012 una de las leyes de acción afirmativa más ambiciosas de América Latina, para combatir un problema endémico de la región: la desigualdad social.

La ley, propuesta al Congreso años antes, reservó la mitad de los cupos de ingreso en universidades federales a egresados de liceos públicos negros, mulatos, indígenas y pobres.

Estudiantes negros protestando
La ley que promulgó Rousseff permitió que más de 150 mil negros ingresaran a la universidad.

Aunque más de la mitad de los brasileños se definen a sí mismos como negros o mulatos, según el censo de 2010, los blancos perciben en promedio cerca del doble de ingresos.

Semejante diferencia es considerada un legado vigente de la época de la esclavitud, y muchos vieron la norma sancionada por Rousseff como una instrumento para cambiar esa realidad.

La ley de cuotas es fundamental porque cuestiona el dominio de las élites en las facultades públicas brasileñas”, dijo entonces a BBC Mundo el fraile franciscano Frei David Raimundo dos Santos, de la organización local Educafro.

También hubo críticas de quienes sostuvieron que caería la calidad de las universidades, obligándolas a incorporar alumnos de menor nivel educativo, pero la iniciativa reunió al final un apoyo casi unánime en el Senado.

La ley dio a las universidades federales cuatro años para adaptarse y, según datos oficiales, hasta fin del año pasado permitió que más de 150 mil negros ingresaron a esas casas de estudio superior.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La joven chef que no podrá volver a comer

Loretta Harmes no ha probado un solo bocado en los últimos seis años, pero no ha perdido su pasión por la cocina.
19 de abril, 2021
Comparte

Loretta Harmes lleva seis años sin comer, pero no pierde su pasión por cocinar.

No puede ni probar sus recetas, pero aun así no para de ganar seguidores en Instagram, donde se presenta como nil-by-mouth foodie (algo así como la especialista gourmet que no come por la boca).

Loretta mastica una papa asada y saborea su interior esponjoso. Ella y su madre Julie se han encargado de prepararla a la perfección porque saben que será su última comida.

En cuestión de minutos, un dolor que ya conoce le exprimirá el estómago como se retuerce un paño de cocina, de la misma forma que le sucedía cada vez que bebía o comía algo.

Entonces se sentirá dolorosamente llena y enferma, como si su estómago estuviese a punto de estallar.

Sin embargo, Loretta elige ignorar el dolor y disfrutar el momento en la cocina de su familia, el lugar donde sus habilidades culinarias florecieron de pequeña.

“Sentarme a comer con mi mamá y mi hermana fue surrealista e increíble. Por una vez intentamos actuar como una familia normal”, dice Loretta.

Era el año 2015 y Loretta, con 23 años, ya había sobrevivido a base de alimentos líquidos durante años.

Casi nunca se sentó junto a su familia en la mesa. Incluso agarrar el tenedor y el cuchillo se sentía inusual, por no hablar de masticar la papa y el pollo sazonado con ajo y limón.

Loretta antes de ingerir su última comida.

Loretta Harmes
Loretta, antes de ingerir la última comida.

Pero en esta ocasión, un especialista del intestino le había pedido a Loretta que ingiriera comida sólida. Quería entender por qué cuando Loretta come sufre tal agonía y a veces pasa semanas o meses sin poder ir al baño.

Loretta se había desplazado ese mismo día al hospital St Mark’s en Londres para que le introdujeran un tubo naranja en la nariz hasta el intestino delgado y así revisar la función nerviosa de su sistema digestivo.

Finalmente, tras años de diagnósticos erráticos y mucha desconfianza, alguien investigaba sus problemas debidamente.

Pasión desde la infancia

Cuando era niña, Loretta y su nana Mavis replicaban las recetas de un concurso de comida de la televisión.

“Era la reina del horneo y sus tartas de cumpleaños eran legendarias“, dice Loretta.

“Mi hermana Abbie y yo nos peleábamos para ver quién lamía el recipiente de la tarta hasta dejarlo limpio”.

Una tarta de cumpleaños para Loretta.

Loretta Harmes
Loretta aprendió a cocinar gracias a su nana Mavis, de la que cuenta que hacía sabrosas tartas de cumpleaños.

Muchas de sus historias con la comida se mezclan con recuerdos cálidos y felices de su vida familiar.

Cada jueves, su familia entera acudía a casa de Mavis para comer.

Loretta recuerda con cariño sentarse a la mesa y cenar asados y mousse de frambuesa.

“Todos nos asegurábamos de que mi abuelo Eric no agarraba primero el recipiente con la salsa de la carne, porque entonces no quedaba nada para el resto de la familia”, evoca.

A los 11 años, Loretta cocinaba la cena para su familia cada martes, porque su mamá trabajaba hasta tarde.

Tenía un negocio de peluquería en el garaje y sus clientes se acostumbraron a que Loretta viniera de vez en cuando con una cuchara de madera con salsa para que la probara su madre.

Tenía rienda suelta en la cocina y me encantaba la idea de crear algo desde cero para que mi familia lo disfrutara”, relata.

Loretta desayunando en el jardín de Mavis.

Loretta Harmes
Desde pequeña Loretta gozó de libertad para ser creativa en la cocina.

Empezó replicando la pasta con tomate al horno de su madre, pero pronto se graduó haciendo pasteles y guisos. Las albóndigas y la ensalada de pollo eran los platillos favoritos de la familia.

En la secundaria ganó concursos de cocina, incluso ante estudiantes de más edad, y participó en competiciones regionales.

Mientras otros niños cocinaban pasta, Loretta preparaba lomo de cerdo marinado y estofado de ternera al estilo de Borgoña (boeuf bourguignon).

Su madre, Julie, dice que Loretta era y sigue siendo una cocinera desordenada. De esas que usa cada recipiente, sartén y utensilio en la cocina. Pero no le importaba porque veía cuánto lo disfrutaba su hija.

“Lo que más le gustaba era preparar algo con lo que sea que tuviera en los armarios de la cocina. Era muy creativa“, cuenta Julie.

A los 15 años Loretta sufrió anorexia, aunque dice que le duró menos de un año. En su adolescencia también aquejó problemas digestivos. Pero la mayor parte del tiempo seguía cocinando y comiendo felizmente.

Julie junto a sus hijas Abbie, a la izquierda, y Loretta, a la derecha.

Loretta Harmes
Julie junto a sus hijas Abbie, a la izquierda, y Loretta, a la derecha.

Problemas de salud

Al terminar la escuela, Loretta fue premiada con una plaza en una escuela culinaria de prestigio en Londres. Esperaba seguir los pasos de otros chefs famosos. Sin embargo, solo pudo completar uno de los tres años debido a su salud.

A los 19 años, los dolores la dejaban tumbada en cama.

“Las cosas empezaron a empeorar dramáticamente. No podía comer o ir al baño en absoluto y durante los cinco años siguientes se convirtió en una pesadilla de la que no podía despertarme”, dice.

La pesadilla comenzó con un doctor que estaba convencido de que la rápida pérdida de peso de Loretta solo podía deberse a un regreso de su anorexia.

Los servicios de salud mental pronto se involucraron y Loretta pasó más de dos años en unidades de trastornos alimenticios. Llegó a pesar 25 kilogramos.

Forzarse a sí misma a comer para ganar peso le pareció la única forma de abandonar ese círculo vicioso, incluso a expensas del dolor severo que se infligía.

Su desesperación a veces se transformaba en rabia y fue sancionada hasta tres veces bajo la ley de Salud Mental, por un total de 18 meses, para evitar que se fuera de los centros de salud.

“Les decía continuamente que la única razón por la que estaba deprimida era por mis dificultades en el intestino y estómago, pero no me creían”, explica. A su historial médico también se le añadió psicosis delirante.

Intentó suicidarse tres veces. Estaba desesperada por no encontrar tratamiento a su dolor.

La vida en las unidades era un ciclo sombrío e implacable de pesajes, análisis de sangre y alimentación.

Los pacientes visitaban la cocina para seis comidas al día: tres comidas principales y tres refrigerios.

Loretta trabajando en la cocina.

Amy Maidment
Loretta trabaja en varias recetas que comparte en su cuenta de Instagram.

Todas las comidas debían terminarse en un tiempo determinado. Les apagaban la radio cuando el tiempo se terminaba, y Loretta se quedaba mirando los restos de comida en el plato: fruta enlatada y yogur o vegetales hervidos con carne procesada.

Nadie más estaba autorizado a abandonar la mesa hasta que ella terminara, y cuenta que el personal y los pacientes la molestaban y acosaban para que se apresurara.

Después de cada comida, los pacientes debían pasar una hora en una sala común donde se les vigilaba de cerca para asegurarse de que no se deshacían de los alimentos que acababan de consumir.

La mayoría de días Loretta se hacía un ovillo en la silla, tratando de aliviar su dolor. Otros leían, coloreaban o veían televisión.

Loretta cuenta que una mujer que llevaba 13 años entrando y saliendo de aquella unidad gritaba y gritaba, pero nadie podía escaparse de la sala.

Con frecuencia Loretta quería gritar también, especialmente cuando algún miembro del personal se sentaba muy cerca de ella día y noche durante semanas.

“Necesitaba paz y tranquilidad de todo aquello”, señala.

“Me había recuperado completamente de la anorexia. Fue una lección de vida que se convirtió en una sentencia de por vida”.

Años después, la reacción de Loretta tras comer las papas asadas condujo al diagnóstico del síndrome de Ehlers-Danlos hiperlaxo (hEDS), una enfermedad genética que puede manifestarse en distintas formas.

Los análisis mostraron que el estómago de Loretta estaba parcialmente paralizado y no podía vaciarse debidamente. Confinarla a una unidad de seguridad y forzarla a comer no había tenido ningún sentido.

Sus otros síntomas incluían migrañas, fatiga, palpitaciones cuando se paraba o sentaba y un dolor en el cuello para el que más tarde necesitó una cirugía.

Hasta recientemente se había estudiado relativamente poco sobre su enfermedad y los otros 12 tipos de síndromes Ehlers-Danlos.

Todavía no se conoce completamente esta afección.


¿Qué es el síndrome de Ehlers-Danlos?

  • Los síndromes Ehlers-Danlos son un grupo de 13 trastornos que afectan el tejido conjuntivo. Este tejido apoya, protege y estructura otros tejidos y órganos en el cuerpo. Se encuentra en la piel, los huesos y ligamentos, por ejemplo.
  • En el caso de Loretta, está dañado el tejido conjuntivo de la pared de sus intestinos. Como resultado, la comida se desplaza con menos fluidez por su sistema digestivo. (La parálisis de su estómago es algo adicional, pero también está conectada a la dolencia).
  • Los síndromes están generalmente caracterizados por articulaciones que se estiran más de lo normal, pieles que se estiran más de lo normal y fragilidad de tejidos.
  • Un efecto secundario de una piel hiperextensible es su apariencia joven y suave. “Mi piel es como una masa de pizza y muy suave”, dice Loretta.

Fuente: Ehlers-Danlos Society


Alimentación alternativa

De promedio toma entre 10 y 14 años diagnosticar a las personas, dice el doctor Alan Hakim de la Sociedad Ehlers-Danlos, porque los síntomas de la dolencia son variados y puede parecer que no están asociados.

“Una persona puede visitar médicos y terapeutas para cada una de sus preocupaciones individuales, sin que exista una visión general de todos ellos”, comenta el especialista.

“Solo cuando alguien ata los flecos se concluye que se trata del síndrome”.

El doctor dice que esto está mejorando y que se está comprendiendo mejor el síndrome.

Seis años después de su última comida, Loretta sabe que nunca más volverá a comer o tomar un vaso de agua.

Se alimenta de nutrición parenteral total (TPN, por sus siglas en inglés), lo cual significa que está conectada 18 horas al día a una bolsa pesada de líquidos que pasa por alto el sistema digestivo y se infunde directamente en el torrente sanguíneo.

Un tubo conocido como línea Hickman atraviesa el pecho y llega a una vena grande que desemboca en el corazón.

Loretta con su bolsa de nutrición parenteral total.

Amy Maidment
Loretta ha ideado un sistema para poder salir a pasear con su bolsa y tratar de hacer una vida lo más normal posible.

En su cuenta de Instagram, se le puede ver con la bolsa de alimentación dentro de una mochila que ha personalizado para poder salir y moverse.

Loretta le pide a la gente que le sujete la bolsa cuando sale a bailar. El sistema funciona bien siempre y cuando nadie se aleje y desconecte la línea.

De igual modo, la TPN también tiene sus peligros. Incluso la más minúscula mota de polvo puede contaminar la línea. Varias veces ha sufrido sepsis, una reacción a una infección que puede causar daño orgánico o incluso la muerte.

“Aunque tenga sus limitaciones, la nutrición parenteral me da más de lo que me quita”, expone.

Antes, Loretta se sentía tan débil que pasaba la mayor parte de su vida en cama.

Su cuerpo necesitaba tantos nutrientes que sus huesos se volvieron frágiles y porosos como un panal de abejas, y su ciclo menstrual se interrumpió por completo. Pero lo peor de todo era el dolor constante.

“La TPN recuperó mi peso y energía. Fue agradable volver a vestir ropa normal y no tener que comprar en la sección para niños”, cuenta.

Esta mejoría en su salud le permitió revivir su pasión por cocinar, aunque para conservar energía cocina a ratos y se mueve en silla de ruedas por la cocina.

Ser una chef que no come le ha dado una plataforma única en Instagram.

Loretta con otra de sus recetas.

Amy Maidment
La compañera de piso de Loretta destaca su creatividad a la hora de cocinar.

Su compañera de apartamento, Amy, fotógrafa profesional, le toma fotos y prueba la comida. En los primeros días de confinamiento, comenzaron a construir un negocio, trabajando con marcas para desarrollar recetas y estilizar la comida.

“La razón por la que no me preocupa no poder comer es porque estoy muy aliviada de no tener dolor tras tantos años“, dice Loretta.

“Lo que me da placer es cocinar. Estar en la cocina es un espacio creativo real para mí. Si estoy ansiosa o preocupada, tan pronto cocino todo se va porque me concentro en el plato que estoy haciendo”.

Loretta Harmes y Amy Maidment

Amy Maidment
Amy, su compañera de piso, prueba la comida. Loretta solo la huele.

Amy está feliz de ser la que prueba las creaciones de Loretta.

Lasaña de macarrones con queso, pastel de aguacate, lima y crujiente de pecanas y coco… “Hace cosas que salen de su cabeza y que no había visto antes”, indica Amy.

Para compensar que no puede probar la comida, Loretta pasa mucho tiempo planificando y preparando con mucho método.

Se basa en los años que pasó estudiando libros de recetas y experimentando en la cocina, y su intuición.

“Cocino con mis ojos, nariz e instinto”, dice.

Inhalar el olor de una salsa burbujeante activa su memoria del sabor y sus ojos pueden juzgar la profundidad y la riqueza de la misma.

Algunas personas que dependen de la TPN como Loretta mastican la comida y la escupen, pero eso nunca le llamó la atención.

“En realidad, no anhelo el sabor de la comida en sí, es su consuelo lo que extraño y los recuerdos que implica“, cuenta.

“Helados en la playa, un chocolate caliente en un día frío, un asado con mi familia en Navidad”. El pepino sigue siendo su olor favorito porque le recuerda los picnics de la infancia.

“Gran parte de lo que hacemos socialmente gira en torno a la comida; a veces todavía me siento rara. Todavía voy a cenas de cumpleaños o ‘a tomar un café o una bebida’, simplemente no puedo participar de comer o beber”.

Pastel de aguacate y lima.

Amy Maidment
El pastel de aguacate y lima., creación de Loretta Harmes.

Casi todos sus recuerdos felices de la comida incluyen a su hermana Abbie.

Abbie quedó tan marcada por la experiencia traumática de su hermana mayor en las unidades de trastornos alimenticios que decidió trabajar en un hospital de salud mental para niños.

Durante la última comida de Loretta, Abbie capturó el momento en su teléfono y le ayudó a sentirse especial.

En 2019, junto con su madre, Abbie visitó a Loretta en el hospital, donde se estaba recuperando de otro episodio de sepsis.

Pero, trágicamente, Abbie murió en un accidente automovilístico de camino a casa. Tenía 23 años.

“Ella marcó una gran diferencia en la vida de los demás y su propia vida estaba comenzando a florecer”, lamenta Loretta.

Loretta siente que ahora debe vivir por las dos y esto la impulsa a aprovechar al máximo su vida.

La última vez que hablé con Loretta estaba en el hospital recuperándose de su noveno episodio de sepsis desde que comenzó con la TPN.

Acostada en la unidad de insuficiencia intestinal, sueña con las recetas que preparará cuando se recupere y regrese a su piso en Bournemouth, en el sur de Inglaterra.

“Lo primero que prepararé cuando vuelva a la cocina será un desayuno abundante y saludable”, me dice desde su cama.

Los gofres de boniato de Loretta.

Amy Maidment
Así acabó luciendo el desayuno que Loretta soñó con preparar desde una de sus últimas estancias en el hospital.

Compró un preparador de gofres y no puede esperar para usarlo.

“Haré gofres de boniato con espinacas y champiñones, aguacate, tomatitos y glaseado balsámico”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4&t

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.