Escoltas, un trabajo sin reglas claras en la CDMX
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Archivo Cuartoscuro

Escoltas, un trabajo sin reglas claras en la CDMX

Las leyes locales son insuficientes para regular a quienes brindan seguridad personal y evitar que cometan abusos.
Archivo Cuartoscuro
Por Jennifer Alcocer / Más por Más
4 de mayo, 2016
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En marzo, un conductor fue agredido por un escolta del empresario Alberto Sentíes, desde entonces conocido como #LordFerrari. Apenas un mes antes, cuatro escoltas golpearon al city manager de la delegación Miguel Hidalgo, Arne aus den Ruthen Haag, cuando el funcionario encabezaba un operativo para retirar autos mal estacionados sobre Paseo de la Reforma.

Ambos casos fueron ampliamente difundidos en redes sociales y dentro del gobierno capitalino, la Asamblea Legislativa del DF, (ALDF) y organizaciones civiles volvieron a encender los focos rojos sobre la manera en la que están regulados los escoltas en la Ciudad de México, así como sobre los huecos legales por cubrir para evitar más situaciones similares.

Se trata de un tema recurrente en una urbe donde la Secretaría de Seguridad Pública local (SSP) tiene registradas a 666 empresas que brindan servicios de seguridad privada —con corte a abril de este año— y el uso de escoltas es común entre líderes políticos y empresariales.

Fernando Hernández, director de Seguridad Privada y Colaboración Institucional de la dependencia, reconoce que la legislación actual sólo regula parcialmente la actuación de los escoltas. Por ello, dice, las autoridades capitalinas trabajan en una propuesta de reforma para obligar a un escolta a capacitarse y facilitar su identificación, por medio de distintivos o placas especiales, entre otras cosas.

“Hoy en día hay diferentes tipos de seguridad. Hay seguridad para inmuebles y para personas. Ahí queda el de seguridad personal, donde vamos a aumentar los controles de confianza, además de la portación de arma es o no necesaria”, señala el funcionario.

Los principales vacíos

Para Hernández, el primer hueco en la Ley de Seguridad Privada local radica en que no contempla la figura del escolta o guardaespaldas, sino términos genéricos como “elemento de apoyo” y “elemento operativo”. Según el funcionario, esta indefinición deriva en que no esté establecido claramente qué pueden hacer los escoltas y qué no.

De acuerdo con especialistas, a esta laguna se suma la inexistencia de un código estándar de actuación. Hoy, las empresas de seguridad privada deben entregar sus manuales de operación a la SSP, pero no están obligadas a que sus lineamientos internos se apeguen a un parámetro fijado por la autoridad.

Samuel Cacho, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Privada, considera que también deben aumentarse los requisitos para ser escolta, pues a la fecha únicamente se les exige tener la secundaria terminada y acreditar una capacitación.

“Tenemos que entender que estamos protegiendo la vida de otros, y nosotros estaríamos pidiendo mínimo preparatoria y, sobre todo, el perfil psicológico adecuado. No cualquiera está capacitado para proteger a alguien”, dice.

José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, advierte que la mala conducta de los escoltas es un común denominador de los casos que se convierten en escándalos. Otro es que esos malos comportamientos por lo general quedan impunes.

“ no cumplen con protocolos de seguridad para sus propios protegidos […], con lo único que cumplen es con prepotencia, abuso, falta de armonía con la ciudadanía”, señala el especialista en seguridad Luis Miguel Dena, quien agrega que la impunidad se debe a que la ley vigente tampoco establece con claridad el grado de responsabilidad que tienen las empresas cuando sus escoltas cometen una falta.

La otra visión del problema

Para organizaciones de escoltas, sin embargo, los vacíos legales también afectan al gremio. Mencionan como ejemplo que, cuando ocurre un incidente, las compañías suelen deslindarse de ellos y dejarlos solos, incluso si las malas acciones por las que se les acusa fueron cometidas en cumplimiento de una orden de su jefe en turno.

En el caso de #LordFerrari, el escolta Sergio González Ibarra fue encontrado muerto días después de la agresión que se difundió en redes sociales, junto con una supuesta carta en la que reprochaba que se le quisiera responsabilizar del ataque a pesar de que Sentíes fue quien lo ordenó.

José Julio César García, presidente de la Sociedad Mexicana de Guardaespaldas, afirma que los huecos en la legislación no deben llenarse al vapor porque esto sería contraproducente. En particular, critica que la propuesta de reforma de la SSP contemple hacer identificables a los escoltas por medio de distintivos, placas o incluso uniformes. Implementar estos cambios, asegura, dejaría expuestos a los escoltas porque es contario a un principio fundamental de su trabajo: actuar con discreción.

“Los mejores elementos de seguridad son aquellos que son imperceptibles a simple vista”, señala.

En medio de estas visiones sobre el trabajo de los escoltas, se prevé que en los próximos meses la Ciudad de México discuta cómo regular a esta figura que, para unos, es sinónimo de seguridad, y para otros, de abuso y prepotencia.

En cifras

  • 666 empresas tienen permiso para dar servicio de seguridad privada en la capital.
  • 11 mil 898 mil personas forman parte de su plantilla, según cifras de Seguridad Pública.
  • 3 mil 310 armas tienen estas compañías para sus tareas, así como mil 319 vehículos, detalla la SSP.
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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Getty Images

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

Getty Images

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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