Filipinas: gana las elecciones Rodrigo Duterte, el candidato que propuso matar a los traficantes de droga
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Filipinas: gana las elecciones Rodrigo Duterte, el candidato que propuso matar a los traficantes de droga

BBC Mundo
10 de mayo, 2016
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“A todos ustedes que andan con drogas, a ustedes, hijos del diablo, de verdad que los voy a matar”.

Eso gritó el sábado Rodrigo Duterte, quien de acuerdo a los resultados preliminales es el claro ganador de la elección presidencial de Filipinas.

Fue su último mitin en la capital de su país, Manila, antes de las elecciones de este lunes.

En los comicios, además de presidente y vicepresidente, se eligieron 18.000 cargos públicos entre congresistas, gobernadores provinciales, alcaldes y delegados de los gobiernos municipales.

En su última intervención de la campaña, Duterte insistió en su propuesta contra los criminales.

54 millones de personas estaban habilitadas para votar en las 7.107 islas que componen el archipiélago.

Durante aquel cierre de campaña, el exfiscal de 71 años y alcalde de la ciudad filipina de Dávao, añadió: “No tengo paciencia, ni término medio. O me matan a mí o los mato a todos, idiotas”.

Salidas de tono

Fue una salida de tono más en una campaña sembrada de obscenidades que los expertos vinculan al estilo del candidato republicano a Casa Blanca Donald Trump.

Aunque Duterte haya dicho que el magnate estadounidense convertido en político es un “fanático”, existen ciertos paralelismos entre ambos.

Los dos fueron rechazados por el establishment político al inicio de la contienda y ambos han incendiado a la opinión pública en varias ocasiones con sus declaraciones.

Las encuestas más recientes atribuyen a Duterte el 33% de los votos.

Como cuando Trump tachó a los inmigrantes mexicanos de criminales— “Están trayendo sus drogas, están trayendo su crimen. Son violadores y algunos, asumo, son buenas personas”—, Duterte se ganó el rechazo de miles de ciudadanos y de la opinión pública internacional cuando en un acto de campaña bromeó sobre la violación y el asesinato de la misionera australiana Jaqueline Hamil.

Hamil fue tomada como rehén en 1989, cuando estalló una revuelta en la prisión en la que trabajaba.

“Violaron a todas las mujeres”, recordó Duarte.

“Entre ellas estaba esta misionera australiana… Y cuando vi su rostro, pensé: ‘Mierda. Qué lástima’. La violaron, puestos en fila. Fue terrible que la violaran. Era tan hermosa… ¡El alcalde debió ser el primero!“.

Mano de hierro

La tragedia ocurrió en la cárcel de Dávao, una ciudad del sur de Filipinas de la que Duterte era entonces alcalde.

Lo sería también por otros siete mandatos más, 22 años en total.

En ese tiempo, aplicó la misma política de mano dura contra el crimen que propuso como candidato presidencial.

Logró convertir a una de las ciudades más peligrosas del archipiélago en una de las más seguras.

O así lo asegura al menos él, aunque otras estadísticas señalan que Dávao sigue en los primeros puestos del ranking de inseguridad.

El actual presidente, Benigno Aquino, llamó al resto de candidatos a formar una alianza contra Duterte.

Grupos pro derechos humanos denuncian que si las cifras de criminalidad se redujeron drásticamente fue por la acción de los “escuadrones de la muerte” que habrían matado a miles de supuestos malhechores en la década de 1990.

Y señalan que estos grupos habrían tenido el apoyo del alcalde, algo que el candidato negó a veces y de lo que se ha jactado en otras ocasiones.

Sea como sea, por ello Duterte se ganó el sobrenombre de “Harry el sucio” o “El castigador”.

En la campaña prometió que si es elegido presidente reducirá el crimen a nivel nacional con la misma estrategia y en un tiempo récord: entre tres y seis meses.

También dijo que terminará con la corrupción en un país en el que, a pesar de haber crecido un 6%, los más desfavorecidos siguen luchando para conseguir qué comer.

“Dictador en potencia”

Así, decenas de ciudadanos manifestaron que era el único candidato capaz de poner en orden el país.

Aunque otros, como el actual presidente Benigno Aquino III, lo ven como un“dictador en potencia”.

El presidente Benigno Aquino III (en la imagen) ha hecho campaña contra Duterte.

Aquino incluso llegó a comparar el ascenso de Duterte con el de Hitler.

“Espero que hayamos aprendido las lecciones de la historia y que recordemos cómo llegó Hitler al poder”, advirtió el presidente sin éxito.

Así, en un intento desesperado para evitar cualquier posibilidad de que el país volviera a caer en un régimen autocrático similar al que encabezó Ferdinand Marcos entre 1965 y 1986—incluyendo un período de nueve años bajo la ley marcial que impuso en 1972—, el viernes Aquino III llamó al resto de candidatos a formar una alianza contra Duterte.

Y es que bajo la ley electoral filipina, se proclama vencedor al candidato que obtenga más votos aunque ninguno haya logrado la mayoría.

El propio Aquino ganó las elecciones de 2010 con 42% de los votos.

Además, el temor de los detractores de Duterte aumentó al ver quién se perfilaba como vicepresidente: Ferdinand “Bongbong” Marcos, un senador al que se le achaca nunca haber reconocido la corrupción y la violencia del régimen de su padre, Ferdinand Marcos, y quien acaba de declarar que el suyo fue “un gobierno notable”.

                       Ferdinand Marcos Jr. se perfila como vicepresidente.

Según Amnistía Internacional, durante el gobierno de Marcos apresaron a 70.000 personas, torturaron a 34.000 y mataron a 3.240.

Y la deuda de Filipinas pasó de ser de US$2.000 millones a US$30.000 millones, mientras los Marcos y sus socios se hicieron escandalosamente ricos.

Por el momento, Duterte ya amenazó con cerrar el Congreso si éste intenta censurarlo.

Y se mostró dispuesto a cortar las relaciones con Estados Unidos y Australia, los países que condenaron su broma sobre Jaqueline Hamil.

Aunque lo más llamativo de su retórica sigue siendo su postura hacia los traficantes de drogas.

“Olviden las leyes sobre derechos humanos”, dijo en su última intervención.

“Si llego al palacio presidencial, haré lo mismo que hice como alcalde. Ustedes los vendedores de drogas, los ladrones y los vagos, mejor váyanse. Porque… los voy a matar”.

Pues ya llegó al palacio de Malacañan, donde residirá el nuevo presidente.

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Universidad de Farmington, la falsa escuela que crearon en EU para atraer migrantes y luego deportarlos

Según ICE, la academia era "utilizada por ciudadanos extranjeros" como parte de un esquema en el que pagarían miles de dólares a una escuela solo para que le ofrecieran papeles que les permitieran continuar viviendo y trabajando en Estados Unidos con una visa de estudiante.
30 de noviembre, 2019
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La Universidad de Farmington se presentaba como una nueva y rigurosa, selecta pero global.

Tenía presencia activa en redes sociales y, según afirmaba en su página web, su objetivo era “proporcionar a los estudiantes de todo el mundo una experiencia educativa única”.

Contaba con un escudo y hasta lema “Scientia et Labor” (ciencia y trabajo). También ofrecía programas académicos actualizados con todas las certificaciones legales pertinentes.

El Departamento de Licencias y Asuntos Regulatorios de Míchigan y la Comisión de Acreditación de Escuelas y Colegios Profesionales le habían dado sus autorizaciones. Y el Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio la había avalado para admitir estudiantes extranjeros.

La tarifa anual rondaba los US$12.000, significativamente menor que muchas otras instituciones académicas de Estados Unidos, pero nada que hiciera levantar muchas sospechas.

Bueno, aparte de que no tenía aulas, nunca contrató a un profesor y jamás se impartió una clase en ella.

En realidad, estaba a cargo de agentes encubiertos del gobierno en una operación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) para atrapar y deportar a extranjeros que ya habían entrado al país con visas de estudiante.

En enero pasado, cuando se descubrió el esquema, ocho personas que presuntamente trabajaron como “reclutadores” para la escuela y ayudaron a al menos 600 estudiantes fueron acusados de conspiración para delinquir.

En los últimos meses, según confirmó el ICE al Detroit Free Press (DFP), primer medio en reportar sobre el caso, más de 250 estudiantes de la universidad, en su mayoría indios, fueron regresados a sus países de origen y otros enfrentan órdenes de deportación o procesos antes jueces de inmigración.

¿Cómo funcionó la operación?

Según ICE, la academia era “utilizada por ciudadanos extranjeros” como parte de un esquema en el que pagarían miles de dólares a una escuela solo para que le ofrecieran papeles que les permitieran continuar viviendo y trabajando en Estados Unidos con una visa de estudiante.

Los documentos presentados ante la corte indican que muchos de los estudiantes se habían inscrito a través de un programa conocido como Capacitación Práctica Curricular (CPT), que les permitía trabajar en Estados Unidos.

Potenciales estudiantes hacen una gira de la Universidad de Georgetown, en Washington DC

EPA
Miles de estudiantes extranjeros llegan cada año a las universidades de Estados Unidos.

Al contar con todas las licitaciones requeridas por la ley, los estudiantes que matriculaban en ella podían seguir viviendo legalmente en Estados Unidos.

“Todos somos conscientes de que los estudiantes internacionales pueden ser un activo valioso para nuestro país, pero como lo demuestra este caso, el bien intencionado programa de visa de estudiante internacional también puede ser explotado y abusado”, señaló en un comunicado de prensa Matthew Schneider, fiscal federal para el Distrito Este de Michigan.

De acuerdo con el DPF, algunos llegaron allí de otras escuelas que habían perdido la acreditación, por lo que habían perdido el estatus que les permitiría permanecer en el país.

Sin embargo, de acuerdo con el medio digital Vox, algunos estudiantes aseguran que no sabían que estaban violando los términos de sus visas y afirman que intentaron confirmar que la universidad era legítima y encontraron que tenía todas las acreditaciones oficiales pertinentes.

universidad

Getty Images
Los acusados entraron a EE.UU. con visa de estudiantes y apoyo de universidades acreditadas ante el gobierno.

Ravi Mannam, un abogado de inmigración, le aseguró al diario The New York Times que si bien algunos estudiantes sabían que la universidad solo servía para mantener el estatus migratorio, otros creían que se estaban inscribiendo en un programa académico legítimo al que podrían acceder a un precio más asequible.

“El gobierno utilizó métodos muy cuestionables y problemáticos para lograr que estos estudiantes extranjeros se unieran a la institución”, comentó.

Las autoridades, por su parte, aseguran que los estudiantes sabían que la escuela era un fraude y que optaron por inscribirse de todos modos para permanecer legalmente en el país.

¿Qué pasó con el dinero que pagaban los estudiantes?

Uno de los temas que más controversia ha generado -además del hecho de que los acusados o deportados llegaron con visas de estudiantes legítimas a EE.UU.- es qué pasó con los cientos de miles de dólares que recaudó cada año la universidad regentada por el ICE.

Y es que el esquema, según los medios estadounidenses, hizo que el gobierno se hiciera con miles de dólares que debían pagar los estudiantes en concepto de matrículas y aranceles para mantener su estatus.

Algunas versiones indican que los costos por un programa de posgrado ascendían a US$2.500 por trimestre y las tasas promedio en pregrado era de US$1.000 por mes.

universidad

Getty Images
El precio para matricular en universidades de EE.UU. suele ser muy alto.

Los abogados defensores de algunos de los acusados aseguran que el ICE se aprovechó de “personas vulnerables que solo querían mantener el estatus” en EE.UU., además que tomó miles de dólares que se desconoce para qué fueron empleados.

Según el DFP, ninguno de los acusados u organización civil ha presentado un reclamo o demanda contra el gobierno de EE.UU. por cobrar a los estudiantes bajo engaño o por crear una “trampa” de este tipo.

¿Cuáles han sido las reacciones?

La controvertida estrategia de ICE ha generado rechazo en algunos sectores de Estados Unidos y conllevó incluso a que una de las candidata demócrata a las primarias para las elecciones de 2020, la senadora Elizabeth Warren, condenara lo sucedido.

“Esto es cruel y atroz. Estos estudiantes simplemente soñaron con obtener la educación superior de alta calidad que Estados Unidos puede ofrecer. ICE los engañó y los atrapó, solo para deportarlos”, escribió en Twitter.

https://twitter.com/ewarren/status/1199770479189319681

La también congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, por su parte, cuestionó que los fondos federales se utilicen para encarcelar y deportar estudiantes en lugar de que se creen mecanismos para investigar “contratos corruptos o encarcelamiento masivos”.

El gobierno de India, cuya nacionalidad tienen gran número de los apresados según los reportes, emitió un comunicado en el que solicita la liberación inmediata de los estudiantes y rechazó cualquier deportación no voluntaria.

Su embajada en Estados Unidos abrió incluso un número teléfono para que los estudiantes implicados puedan solicitar asistencia consular.

El ICE, por su parte, justificó su accionar al considerar que la Universidad de Farmington sirvió a los agentes como una “evidencia de fraude de primera mano”.

“Las escuelas encubiertas proporcionan una perspectiva única para comprender las formas en que los estudiantes y reclutadores intentan explotar el sistema de visas de estudiantes”, indicó la agencia federal.

¿Es primera vez que esto ocurre?

Hace unos años, las autoridades migratorias de Estados Unidos practicaron otra operación similar en la también falsa Universidad del Norte de Nueva Jersey.

Cuando decidieron acabar con el programa en 2016, más de 1.000 estudiantes de la escuela recibieron la orden de comparecer ante los tribunales de inmigración, con penas que iban desde una posible deportación hasta la prohibición de entrada de por vida a Estados Unidos.

Al igual que ahora, las autoridades afirmaron que los estudiantes eran “plenamente conscientes” de que se estaban inscribiendo en una escuela falsa, pero algunos alegaron que habían sido engañados por falsos reclutadores y el gobierno.

Algunos estudiantes entonces fueron arrestados incluso después de que se cambiaron de escuela tras darse cuenta de que Universidad del Norte de Nueva Jersey era falsa.


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