Fiscalía de Morelos rompió su propio protocolo al iniciar exhumación en fosas de Tetelcingo
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Foto: Cuartoscuro

Fiscalía de Morelos rompió su propio protocolo al iniciar exhumación en fosas de Tetelcingo

Tras la primera jornada de exhumación en las fosas de Tetelcingo, la Fiscalía de Morelos violó su propio protocolo de seguridad.
Foto: Cuartoscuro
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Tres días antes de que iniciara la recuperación de los cuerpos depositados por las autoridades de Morelos en la fosa irregular del ejido Tetelcingo, la Fiscalía General de Justicia del estado dirigió a los medios de comunicación el “protocolo de seguridad” que se emplearía en estas labores, cuyo objetivo, se dijo, era garantizar “un proceso correcto y trato digno a víctimas”.

Este lunes 23 de mayo, sin embargo, los hechos convirtieron este documento en una lista de aquellas cosas que la Fiscalía no llevó a la práctica… o de lo que sí hizo, pero mal.

En esta fosa, la Fiscalía de Morelos depositó 150 cuerpos durante el año 2014, incurriendo en anomalías tales como “no haber integrado correctamente las carpetas de investigación (relacionadas con cada cadáver), falsificando documentos, como actas de defunción, y trayéndolos a un panteón que no cumplía con los requisitos, en una fosa irregular, donde los tiraron como si fueran basura”, tal como resumió el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Jesús Alejandro Vera Jiménez, cuya institución participa en el rescate de los cuerpos.

Javier Sicilia, poeta y activista radicado en Morelos, y quien acompañó como observador la diligencia de este lunes, resumió todas estas anomalías con otras palabras.

“Si Kafka hubiera sido mexicano –comentó– habría sido considerado un escritor costumbrista, porque en México, sus peores pesadillas son lo cotidiano.”

La pesadilla

El panteón de “Las Cruces”, como se conoce el lugar en donde se ubica la fosa de la Fiscalía morelense, es un predio particular, en el que desde hace al menos un lustro se excavan tumbas sin ningún tipo de control o permiso legal. Las familias de personas fallecidas compran un fragmento del terreno al dueño, “un campesino del pueblo”, tal como explicó una habitante de Tetelcingo, y ahí entierran a su ser querido.

Las inhumaciones aquí son cosa entre particulares, sin que medie ninguna formalización legal,  razón por la cual, las familias de personas desaparecidas de Morelos consideran la de la Fiscalía como una “fosa clandestina”.

Este panteón fue regularizado apenas en enero de 2016, pero las autoridades estatales no han explicado hasta la fecha por qué en 2014 comenzaron a usar este sitio para depositar cadáveres, siendo que para ese año este predio era un panteón completamente ilegal.

Por esfuerzos propios, la madre de Oliver Navarrete Hernández –un joven asesinado en mayo de 2013– descubrió que su hijo había sido sepultado por las autoridades en esta fosa, y fue esta mamá, María Concepción Hernández, la que reveló su existencia, y las irregularidades que la rodeaban, ante la ciudadanía.

El gobierno de Morelos acusa de sabotaje a madre de desaparecido que encontró a su hijo en una fosa

Al recuperar el cuerpo de su hijo –en diciembre de 2014–, la señora María Concepción, además, puso en evidencia el maltrato que recibían los cuerpos depositados ahí por la Fiscalía, con acciones como el uso de maquinaria pesada y la separación de cuerpos con cartones.

Fue por esa razón que tanto las víctimas como la UAEM –que les brinda acompañamiento pericial–  exigieron el establecimiento de un estricto protocolo, que no solo permitiera la recuperación de los cadáveres de esta fosa irregular, sino su manejo adecuado, siguiendo procedimientos científicos, y actuando con respeto.

De ahí la importancia del “protocolo” divulgado, e incumplido, por la Fiscalía estatal.

Paso 1…

Lo primero que anunciaba el protocolo de la Fiscalía morelense es que en Tetelcingo se emplearían “técnicas adecuadas de acordonamiento”, con el objetivo de realizar “una efectiva preservación del lugar”.
Y, efectivamente, desde las 5:00 de la madrugada, alrededor de 200 elementos de la Policía de Mando Único vigilaban el panteón de “Las Cruces”, un llano árido, al fondo del cual la Fiscalía estatal colocó una techumbre de lona amarilla, “como de barbacoa de pueblo” –tal como la describió el rector de la UAEM–.

La lona señalaba el punto donde supuestamente se encontraba la fosa, perímetro rodeado por un cercado de metal colocado también por las autoridades.

Dentro de ese cercado –de alrededor de 40 metros cuadrados– se hallaba un cúmulo de tierra que sobresalía un metro por encima del nivel del suelo, mismo que también fue rodeado con una cinta plástica amarilla.

El objetivo de esta cinta amarilla era impedir que personas no autorizadas “deambulen” sobre la fosa.

Por ello, hacia las 6:30 de la mañana de este lunes, a reporteros y familias de personas desaparecidas se les permitió entrar al cercado metálico, pero sin invadir el cúmulo rodeado con cinta amarilla, para realizar ahí una breve ceremonia católica, en memoria de las personas sepultadas.

Diez horas después, sin embargo, hacia las 17:30 horas –tras excavar más de tres metros en el punto donde se hallaba el cúmulo de tierra, sin hallar nada–, la Fiscalía debió reconocer que ese lugar, que habían “asegurado” con cinta amarilla, no era la ubicación correcta de la fosa… la fosa, en la que debía impedirse que personas ajenas deambularan, se encontraba justo en el lugar donde la Fiscalía acomodó a víctimas y periodistas para realizar la ceremonia religiosa.

Al menos durante una hora, de forma involuntaria las víctimas y reporteros deambularon sin ninguna previsión en esa zona, en la que posiblemente había “objetos que pudieran servir de indicios o evidencias”, tal como describe el mismo protocolo de la Fiscalía.

Paso 2…

El documento difundido por las autoridades de Morelos establecía que “la acción de preservar el lugar” no sólo tenía el objetivo de “acordonar” la zona, sino también impedir que “alguien toque los cuerpos o restos humanos” o que “se desechen objetos que pudieran tener relación con la investigación”.

No obstante, fuera de la zona acordonada por las autoridades existían restos óseos diseminados en el suelo, lo que no sólo deja ver que el cerco de la Fiscalía no abarcaba todo el perímetro de inhumaciones irregulares.

Peor aún: cuando se advirtió a uno de los peritos de la Fiscalía estatal sobre la existencia de fragmentos óseos fuera del perímetro acordonado, este sujeto sólo pateó uno de estos huesos, para apartarlo de su camino.

Fosas de Tetelcingo, Morelos

Fragmentos óseos diseminados alrededor de la fosa irregular de Tetelcingo, fuera de la zona acordonada por las autoridades.

Este fragmento pateado por el perito de la Fiscalía, así como otro más que se encontraba junto, finalmente fueron recuperados por peritos de la UAEM, luego de que se les notificó sobre su existencia.

Los peritos de la UAEM informaron que ambos fragmentos se resguardarán para determinar, a través de análisis genético, si son de origen humano.

Paso 3…

Debido a que el proceso de exhumación de los restos depositados en la fosa de Tetelcingo puede generar la liberación de gases nocivos –causados por la descomposición de los cuerpos–, el protocolo de las autoridades establecía distintas medidas sanitarias “aplicables a quienes se encargan de manipular los objetos materiales relacionados con la diligencia”, tales como la vacunación contra el tétanos, así como el uso de overoles plásticos y mascarillas para los peritos.

Además, explicó Roberto Villanueva, quien encabeza la Unidad de Atención a Víctimas de la UAEM, se acordó con las autoridades mantener en la zona un cercado bajo –de 1 metro y 20 centímetros–, que permitiera la libre circulación del aire, para impedir que los gases se acumularan dentro de la zona “acordonada”.

A pesar de ese acuerdo, desde las 7:00 horas, elementos de la Fiscalía estatal insistieron en aislar completamente la zona acordonada, tendiendo una cortina de plástico negro que iba desde la techumbre de lona amarilla (la de “barbacoa de pueblo”) hasta el suelo, con lo que, además, se impediría ver las diligencias a las familias de las víctimas que, a 30 metros de distancia vigilarían los procedimientos, también por acuerdo previo.

El pretexto para colocar esta cortina de plástico negro lo aportó un pequeño grupo de fotorreporteros, que insistía en permanecer dentro de la zona cercada.

“La diligencia no va a iniciar, sino hasta que se salgan del cerco”, advirtió uno de los agentes al grupo de fotorreporteros, discusión que fue elevándose hasta que uno de los policías jaloneó y tiró al suelo a uno de los fotógrafos.

Cerca de una hora después, los fotógrafos finalmente salieron de la zona cercada, pero la diligencia siguió detenida varias horas más, ya que la Fiscalía insistía en colocar la cortina plástica, así como a usar una retroexcavadora para retirar la tierra de la fosa.

Finalmente, imperó el criterio técnico: debido a los gases, se descartó la colocación de la cortina plástica, pero llegar a ese acuerdo tomó alrededor de seis horas, hasta el mediodía, cuando al lugar arribó el fiscal general del estado, Javier Pérez Durón, pidiendo una disculpa pública por todas las trabas que en las horas previas había impuesto su personal, impidiendo el arranque de la diligencia.

Fosas de Tetelcingo, Morelos

El fiscal Javier Pérez Durón, y familiares de víctimas, dan las primeras paladas para retirar la tierra de la fosa de Tetelcingo.

Las familias de víctimas, cabe destacar, no sólo reclamaron al fiscal el incumplimiento a los acuerdos en los que había incurrido el personal a su cargo, sino también el hecho de que, poco antes de que arribara a Tetelcingo, el mismo fiscal Pérez Durón había asegurado a la prensa local que la diligencia estaba detenida, debido a que las víctimas tenían invadida la zona de trabajo, lo cual era falso.

Paso 4…

El último punto establecido por la Fiscalía en el “protocolo” que envió el 20 de mayo a la prensa señalaba que el proceso de exhumación y reinhumación tendría “el objetivo fundamental de dar un trato digno a los restos”.

Este objetivo no fue violado, por una razón que sobrepasa cualquier otra posible: que las autoridades no sabían exactamente en dónde habían cavado la fosa, y se tardaron tanto en encontrarla que, cuando lo hicieron, ya no quedaba tiempo para extraer ningún cuerpo.

Aún cuando los peritos de la UAEM señalaron su disposición para realizar estas labores incluso de noche, la Fiscalía estableció como horario de trabajo de 6:00 a 18:00 horas, y siendo que la ubicación correcta de la fosa fue determinada hacia las 17:00 horas, las autoridades determinaron sólo retirar la tierra del lugar, para iniciar con el rescate de los cuerpos este martes 24 de mayo, a primera hora.

Hacia las 18:30 horas, la zona fue evacuada y sólo permaneció ahí el contingente policiaco que resguarda el perímetro, y una familia que ayer mismo acudió a depositar los restos de un ser querido, y darle un último adiós con música de mariachi.

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"Es horrible lo que sucede": la devastadora crisis de salud mental del personal sanitario por la pandemia

Diez meses de COVID-19 han dejado la salud mental de profesionales de la salud en un punto de quiebre, muchos se han 'traumatizado' tras la primera ola de enfermedad.
19 de enero, 2021
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El coronavirus ha empeorado la vida laboral de muchas personas. Muchos hemos tenido que aislarnos de nuestros colegas; otros han sido despedidos por empleadores que citan los costos de la pandemia.

Pero quizás el impacto más grande ha sido en los servicios de salud y los asilos de ancianos.

Diez meses de covid-19 han dejado la salud mental de muchos profesionales de la salud en un punto de quiebre, según Claire Goodwin-Fee, quien dirige en Reino Unido la organización Frontline19 con su colega terapeuta Ellen Waldren.

La organización ofrece terapia gratuita a los trabajadores de salud y se financia con donaciones.

Actualmente, dice Clarie Goodwin-Fee, ayuda a unos 1.800 trabajadores de la salud a la semana.

Claire le contó a Sonja Jessup de la BBC la magnitud del problema de salud mental que está presenciando. Y a continuación lo explica en sus propias palabras.

“La gente se siente enferma de tener que ir al trabajo”

paramédicos

Getty Images
“El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid”.

Estoy esperando el titular que diga: “El doctor se suicidó a causa de la pandemia”. Va a suceder. Si no es hoy, será pronto porque están devastados y quieren que la gente lo sepa.

Hay una gran cantidad de ansiedad. La gente se siente enferma por ir al trabajo y lo que van a ver allí.

Están viendo múltiples muertes en un turno: alguien el otro día vio morir a ocho o nueve personas.

Alguien más se puso en contacto con nosotros y dijo: “Sé que para cuando vuelva mañana a mi turno, seis de mis pacientes no estarán allí”.

¿Cómo me las arreglo? El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid.

El personal de primera línea no tiene tiempo para procesarlo, por lo que se repite un trauma tras trauma tras trauma.

Y, sin embargo, estas personas se van a casa, cenan, intentan relajarse lo mejor que pueden, se levantan, se lavan, todo el tiempo preocupándose por si van a infectar a las personas con las que viven.

Algunas personas funcionarán en piloto automático, hasta el momento en que físicamente no puedan más, pero están siendo empujadas al límite.

“Apoyó la cabeza sobre el escritorio y lloró”

Vimos un médico, que tiene una familia joven pero que se mantiene separado de ellos, que estaba traumatizado por el hecho de que había perdido a dos de sus colegas por covid.

En un turno perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes.

Luego tuvo que telefonear a los familiares de las personas que lamentablemente habían fallecido. Dijo que no estaba equipado para hacer eso, que no sabía qué decir.

Colgó el teléfono y apoyó la cabeza en el escritorio y lloró. Dijo: “Ya no puedo manejarlo”.

Se está llamando a los paramédicos a hacer turnos en los que van a las casas. Y nos dicen que miran a la gente y saben que van a morir porque están muy enfermos.

Uno de esos eventos puede suceder y probablemente se podría manejarlo con el soporte adecuado. Pero esto está sucediendo muchas veces. ¿Cómo se supone que alguien pueda enfrentar eso?

“Es horrible lo que sucede”

ambulancia

Getty Images
“En un turno un médico perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes”.

El personal de los asilos de ancianos ha luchado mucho durante la pandemia.

La dedicación y la compasión hacia las personas que cuidan es asombrosa, es inspirador.

Muchos de ellos se mudaron a las residencias porque no querían arriesgarse a la contaminación trayendo algo de sus casas.

Algunos dijeron que han perdido al 70% de las personas en estos hogares.

Han lavado y vestido sus cuerpos y estas son personas con las que han tenido relaciones; los han alimentado, cuidado, hablado con ellos, y han compartido recuerdos.

Luego tienen que vestirlos para sus últimos momentos y volver a casa o subir y tratar de relajarse…¿cómo puede alguien enfrentar eso?

Es horrible lo que sucede. Es absolutamente horrible y los hogares de ancianos fueron ignorados durante mucho, mucho tiempo y necesitan apoyo desesperadamente.

Algo que recuerdo -me rompió el corazón-, recibimos un correo electrónico en la organización al comienzo de la pandemia en el que alguien preguntaba de manera muy tentativa: “¿Supongo que este servicio no se aplica a las personas en hogares de ancianos?”

Y dije “sí, por supuesto que sí, ¿por qué no?” Y dijeron “porque no somos un servicio profesional”.

Es desgarrador que estas personas que están capacitadas profesionalmente, que están salvando la vida de numerosas personas, sean tratadas tan mal.

médicos

PA Media
“Vimos un médico que estaba traumatizado porque había perdido a dos de sus colegas por covid”.

Tenemos médicos que viven en garajes u hoteles y se mantienen separados de sus seres queridos porque saben que esta nueva cepa es mucho más contagiosa, por lo que necesitan protegerlos ya que son mamás y papás, abuelos y todas estas cosas.

Sus colegas mueren a su alrededor y luego tienes a estas personas diciendo que el “Covid no es real”.

Me encantaría que la gente viera realmente lo que está pasando en las salas de hospital. Es espantoso.

Hemos tenido personas que han estado en situaciones de terrorismo y nunca han tenido apoyo.

Ahora están trabajando en esta pandemia y tienen algo llamado trastorno de estrés post traumático complejo, que es cuando alguien ha visto numerosas situaciones traumáticas.

Estamos viendo a mucha más gente con esto. Estamos recibiendo personas que tienen trastorno de estrés postraumático y, sin embargo, muchos de ellos todavía están trabajando.

Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas.

Hemos hablado con personas que han sido internadas en clínicas de salud mental porque están muy traumatizadas por lo que están viendo.

El sistema ya está empezando a fallar, pero va a empeorar. Este será un problema mayor a largo plazo. Necesitamos detenerlo ahora.

¿Qué va a pasar con estas personas?

trabajadores de salud

Getty Images
“Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas”.

Es sorprendente que la gente esté buscando ayuda y, por supuesto, queremos seguir ayudando, pero a veces es muy abrumador.

La necesidad es demasiado grande. Creo que esta situación ya lleva tiempo, pero obviamente cuanto más hablamos de lo que está sucediendo y compartimos lo difíciles que son las cosas, y algunas personas realmente están pasando por situaciones horribles que tienen que superar, eso aumenta la cantidad de personas que buscan apoyo.

El lado positivo es que con la financiación adecuada podríamos aumentar la ayuda.

Los psicoterapeutas están todos calificados y asegurados así que saben lo que están haciendo.

Mi preocupación es que si no nos volvemos sostenibles y no recibimos financiación, a largo plazo, ¿qué va a pasar con estas personas que son la verdadera columna vertebral del Reino Unido?


“Sentí un miedo avasallador”: el testimonio de la enfermera de emergencias Sarah Fogarasy

Sarah Fogarasy

BBC
Sarah Fogarasy es enfermera en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales.

Sarah Fogarasy era la enfermera jefe en turno en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales donde hace unos días 13 ambulancias tuvieron que esperar afuera del hospital porque la unidad estaba a toda su capacidad.

“Teníamos a 13 pacientes afuera. Yo no tenía cabida en esta unidad, no tenía capacidad de reanimación, no tenía capacidad para poner a un paciente en CPAP si lo necesitaba y no tenía áreas físicas para colocar al paciente”, cuenta Sarah.

“Esto me pone muy emotiva … por primera vez me senté para tratar de coordinar esta unidad y sentí un miedo tan avasallador que lo único que quería era irme”.

“Pensé: ‘se acabó, terminé con esto’ … Y da miedo, te llena de miedo cuando tienes 13 ambulancias afuera, esperando en fila en el estacionamiento. ¿Qué haces en esta situación?”.


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