Golpes, asfixia y violaciones: así fue la tortura contra detenidos por caso Ayotzinapa, según AP
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Golpes, asfixia y violaciones: así fue la tortura contra detenidos por caso Ayotzinapa, según AP

Documentos obtenidos por la agencia de noticias AP revelan presuntos casos de tortura cometidos en contra de 10 detenidos por el caso Ayotzinapa; golpes, asfixia y amenazas son las principales acusaciones de los detenidos.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
10 de mayo, 2016
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Documentos obtenidos por la agencia de noticias AP sobre las investigaciones del caso Ayotzinapa revelan la presunta tortura cometida en contra de 10 detenidos por la desaparición de los 43 normalistas, ocurrida el 26 y 27 de septiembre de 2014.

En dichos documentos, los detenidos “relataron un guion casi idéntico: primero vinieron los interrogatorios, después los golpes, las descargas eléctricas, asfixias parciales con bolsas de plástico y finalmente amenazas de que matarían a sus seres queridos si no hacían confesiones que sustentasen lo que decía el gobierno”, indica AP en una nota publicada este martes 10 de mayo.

“Informes médicos publicados el mes pasado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) parecen confirmar las versiones de que hubo torturas. De los diez archivos conseguidos por la AP, la organización revisó cinco y encontró pruebas verosímiles de torturas en todos ellos”, señala la nota de la agencia de noticias.

Lee: “Paso a paso, las 6 horas clave de la noche que atacaron a los normalistas en Iguala”

La investigación de AP indica que entre los sospechosos que presuntamente fueron torturados están Patricio Reyes Landa, quien fue uno de los primeros en confesar que los estudiantes fueron asesinados y sus restos fueron incinerados en el basurero de Cocula, así como Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos.

Otro de los detenidos que denunció tortura en su contra es Agustín García Reyes, alías ’el Chereje’, el primer sospechoso que identificó el sitio en el que los restos de los estudiantes incinerados habrían sido tirados al río San Juan y donde se encontró la única evidencia vinculada con los estudiantes.

Los detenidos acusaron que les dieron evidencia preparada o les indicaron lo que tenían que decir.

“En el transcurso del camino me iban dando electricidad en los testículos y en todo el cuerpo”, declaró Patricio Reyes Landa, quien fue detenido un mes después de la desaparición de los estudiantes.

“En todo ese tiempo, que fue como dos horas y media de camino, llevé los ojos tapados y me fueron golpeando todo el camino. Recuerdo que se acercó una persona, me quitó la venda de los ojos y me mostró una fotografía de mi familia, de mis dos niñas, de mi esposa y mi hermano, y me dijo que si no hacía todo lo que me dijeran iban a violar a mis niñas… Le dije que yo iba a hacer lo que ellos me dijeran”, dijo Reyes Landa a un juez en julio, de acuerdo con los documentos obtenidos por AP.

La declaración de Reyes Landa es clave para el gobierno porque fue uno de los primeros que confesó haber matado a los estudiantes y quemado sus cadáveres en un basural de Cocula, para luego arrojar los restos al río San Juan.

Igual de escalofriante es el testimonio de Sidronio Casarrubias, quien dijo que un agente de la Procuraduría abusó de él horas después de su detención en febrero de 2015.

“El señor aquí presente fue un uno de los primeros que me torturó y se sentó en mi estómago, y fue el que me asfixió con bolsas negras de plástico, que además me violó con una pieza metálica”, dijo Casarrubias mientras apuntaba hacia el detective Gabriel Valle Campos, según los documentos.

“Me amenazó que iba torturar a mi familia, a mis hijos de la misma forma en que lo estaba haciendo conmigo”, agregó.

En el caso de García Reyes, ‘el Chereje’ dice que fue torturado por horas, durante las que se le dijo lo que tenía que confesar cuando fue llevado al río, aproximadamente un mes después de la desaparición de los estudiantes.

“Me pusieron la bolsa en la cabeza y me comenzaron a pegar; yo les dije que no sabía nada”, relató García Reyes, de acuerdo con los documentos. “Me decían más vale que me digas dónde están porque si no vamos a matar a tu esposa y tu hijo y a ti también”.

”Me siguieron pegando hasta que les dije que yo les iba a decir lo que ellos quisieran. Me llevan al río (San Juan) y me dicen en la camioneta ‘ahorita tú vas a hacer como si tú hubieras tirado las bolsas al río y si no lo haces te vamos a seguir golpeando’. Llegamos a ese lugar y estaban grabando ellos y yo hice como si tirara las bolsas al río y me llevaron enseguida donde ya tenían una bolsas de plástico, las señalé como diciendo que yo las conocía”.

A pesar de la denuncia de que fue torturado, no obstante, a García Reyes se le ve caminando normalmente en un video de la Procuraduría General de la República.

De acuerdo con la agencia de noticias, hay evidencias médicas que corroboran las denuncias de tortura.

Un informe de médicos de la fiscalía mexicana, preparado dos meses después de la detención de Reyes Landa, dijo que tenía moretones, rasguños y “lesiones puntiformes semejantes a las ocasionadas por la aplicación directa de dispositivos eléctricos (como picanas o “chicharras”) en abdomen y muslos”

Cabe destacar que, bajo las leyes mexicanas, las confesiones obtenidas mediante torturas no son admisibles.

“Si desechan la confesión y no hay más pruebas, básicamente, no hay caso”, dijo Denise González, especialista en derechos humanos y derecho internacional de la Universidad Iberoamericana de México, citada por la agencia AP.

Eber Betanzos, subprocurador que supervisa el caso del gobierno, dijo que no puede comentar las denuncias de torturas y que le corresponderá a los jueces analizar una serie de evaluaciones físicas y mentales que se le está haciendo a unos 90 sospechosos que dicen haber sido torturados.

Betanzos indicó que 32 detenidos dicen que fueron torturados. Las denuncias involucran “mayoritariamente a agentes aprehensores distintos a la PGR”, (Procuraduría General de la República).

Señaló que la PGR inició nueve investigaciones de torturas y que la mayoría de las denuncias abarcan “heridas que dejan huella”, como moretones, cortes y esquimosis (moretones).

González, la especialista universitaria en derechos humanos, admitió que es posible que algunos sospechosos inventen historias sobre malos tratos.

Pero agregó que, “en el contexto de México, donde la tortura es generalizada… toda denuncia debe ser investigada, y a partir del contexto, es muy posible que sea cierto”.

Lee: “Los hechos, interrogantes y contradicciones de lo que pasó en Iguala en una línea de tiempo”

De acuerdo con el informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), la declaración de cinco detenidos que fue la base para la hipótesis de que en el basurero de Cocula fueron asesinados y quemados los 43 normalistas desaparecidos pudo construirse con tortura.

Además del caso del ‘Chereje’ y de Reyes Landa, el documento del GIEI detallas los casos de Jonathan Osorio Cortez, Felipe Rodríguez Salgado y Miguel Ángel Landa Bahena.

Con información de AP.

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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