Los comisionados del InfoDF transparentan a medias sus declaraciones patrimoniales
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Los comisionados del InfoDF transparentan a medias sus declaraciones patrimoniales

Aunque son los responsables de la apertura de la información, los comisionados del InfoDF reservaron los datos de su patrimonio.
InfoDF Cortesía
Por Rafael Montes / Más por más
11 de mayo, 2016
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Aunque son los encargados de velar por la transparencia en la capital, los comisionados del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales local (InfoDF) no han permitido a los ciudadanos conocer qué propiedades poseen ni cuánto dinero tienen.

En las versiones públicas de las declaraciones patrimoniales que Mucio Hernández, David Mondragón, Alejandro Torres, Luis Fernando Sánchez y Elsa Bibiana Peralta entregaron en 2015, prácticamente todos esos datos aparecen como información confidencial, de acuerdo con los documentos, de los que Máspormás tiene copia.

Por lo tanto, no es posible saber con cuánto dinero contaban al iniciar sus mandatos en 2012, qué propiedades tienen ellos o sus cónyuges y dependientes económicos, si reciben ingresos adicionales a los de su cargo público, si poseen vehículos o cómo los compraron, ni si tienen adeudos en tarjetas o créditos hipotecarios.

La comisionada Peralta incluso clasificó como confidencial cuánto gana al año por su trabajo en el instituto. De los comisionados restantes, Hernández y Sánchez reportan recibir un millón 420 mil pesos cada uno, Torres gana un millón 710 mil pesos, y Mondragón, un millón 713 mil pesos.

A la fecha, los funcionarios del país no están obligados legalmente a hacer público su patrimonio. Sólo deben informar de sus bienes a las instituciones en las que laboran y únicamente si así lo desean dan a conocer estos datos a la ciudadanía.

Sin embargo, en el caso de los comisionados, se esperaría que pusieran el ejemplo para actuar en congruencia con su función de promover la transparencia, señala Alexandra Zapata, experta del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

El IMCO es una de las organizaciones civiles que impulsan una iniciativa para obligar a los funcionarios a hacer pública su declaración patrimonial, fiscal y de intereses, conocida como Ley 3 de 3.

“Por supuesto que hace sentido que comisionados y personas que están peleando por más transparencia en México pongan el ejemplo al publicar su 3 de 3. Definitivamente hay un argumento a favor de que ellos fueran de los primeros”, dice Zapata.

“Vamos a dar la muestra”

Cuestionado sobre el tema, Hernández, presidente del InfoDF, admite que no se ve bien que él y sus compañeros resguarden su información patrimonial, y asegura que ya han discutido qué rubros deben ser dados a conocer. “Lo tenemos que resolver porque, con la nueva ley de transparencia, nosotros vamos a dar la muestra”, sostiene.

De entrada, dice, los comisionados darán a conocer sus declaraciones de intereses, a pesar de que la ley no los obliga. Y para junio, también difundirán aspectos más amplios de su patrimonio y pago de impuestos.

“Tenemos un problema con las versiones públicas porque todo mundo entrega lo que Dios le da a entender, literal, (porque) no hay formatos únicos, no hay parámetros (…) Pero tenemos que hacer que sea más o menos coherente para tener un acercamiento de saber cómo andan nuestros servidores públicos”, reconoce.

Algunos rubros que se prevé que los comisionados transparenten son cuánto dinero tienen en cuentas, el valor de sus inmuebles y la delegación donde están.

“Uno de los argumentos por los que los servidores públicos ocultan las cosas es la seguridad, pero necesitamos despejar ese argumento e ir abriendo el asunto para que se vea que no es algo que necesitas mantener en la secrecía”, dice Hernández, y aclara que lo referente a la información de cónyuges y dependientes económicos sigue a debate.

La iniciativa estancada

En su propuesta, los impulsores de la Ley 3 de 3 plantean un formato de declaraciones patrimoniales que incluye puntos como los montos de todos los ingresos adicionales al encargo público, el ingreso anual neto del cónyuge y los dependientes económicos, datos de inmuebles como valor, cuándo y bajo qué condiciones se adquirieron, tipo y superficie, y un apartado para aclaraciones.

La Ley 3 de 3 llegó al Senado este año, con el respaldo de más de 600 mil personas, pero no se ha discutido por desacuerdos entre los partidos políticos.

En cifras

  • 5 comisionados integran el pleno del instituto de transparencia de la Ciudad de México.
  • 1.7 mdp reportan dos de ellos como ingreso anual por su cargo público; otros dos dicen ganar 1.4 mdp.
  • 128 mdp es el presupuesto del instituto para 2016, según lo aprobado por la ALDF.
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El caso que puede cambiar cómo se juzgan las violaciones en EU

Por primera vez en Estados Unidos, un jurado convocado por ciudadanos decidirá si un encuentro sexual violento justifica presentar cargos de violación.
4 de octubre, 2021
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Los delitos sexuales son notoriamente difíciles de procesar en un juicio, pero una mujer en Kansas está usando una ley del siglo XIX para pedir a sus conciudadanos que la ayuden a presentar cargos contra el hombre que dice que la violó.

En 2018, Madison Smith alegó que un compañero de clase la atacó cuando era estudiante universitaria en Bethany College en Kansas. La joven denunció el caso como violación.

Sin embargo, el fiscal del condado se negó a presentar cargos de violación, diciendo que Smith simplemente había experimentado un encuentro sexual “inmaduro”. Su atacante fue condenado por agresión.

La decisión del fiscal del condado llevó a Smith, ahora de 23 años, a utilizar una ley estatal que data de 1887 para convocar a un “gran jurado ciudadano”.

Este jurado se reunió por primera vez el miércoles, en lo que se cree que es el primer caso de este tipo en Estados Unidos.

Qué hace este gran jurado

Por lo general, las autoridades que investigan los casos forman un gran jurado para determinar si hay pruebas suficientes para iniciar un proceso judicial.

Este jurado, que se reune en secreto, no decidirá si el imputado es culpable o inocente, solo si se deben presentar cargos.

En entrevista con la BBC, Smith dijo que espera que el resultado anime a otras personas que creen que han sido víctimas de delitos sexuales y quieren presentar cargos. “Las víctimas tienen derechos”, dijo.

La mayoría de las mujeres no denuncian este tipo de delitos y, cuando se denuncian, el proceso no suele seguir adelante.

Madison Smith y su madre, Mandy.

Getty Images
Madison Smith y su madre, Mandy.

Según una investigación realizada en la Universidad de Massachusetts en Lowell, menos del 20% de las violaciones que se denuncian conducen a un arresto.

“Tenemos que cambiar la cultura ”, agregó Mandy, la madre de Madison.

Defensa del acusado

Sin embargo, el excompañero de clase acusado, Jared Stolzenburg, ahora también de 23 años, negó que la hubiera violado.

El joven fue acusado de agresión, de lo que se declaró culpable.

Le dijo a la BBC que lamentaba aquel encuentro, admitió que había sido duro y que erróneamente creyó que estaba todo bien. Pero, insistió, fue consensuado.

Lo que decida el gran jurado en ese condado del estado de Kansas tendrá consecuencias de gran alcance para ambos, tanto para el acusado como para la supuesta víctima, y quizás para el resto del país.

Los expertos dicen que el proceso iniciado por Smith podría sentar un precedente y que otras personas podrían querer convocar un gran jurado en casos relacionados con delitos sexuales.

Pero aquellos que no enfrentaron cargos pueden encontrarse, como Stolzenburg, en un purgatorio legal, esperando a ver si todavía podrían ser acusados.

Un encuentro que se convirtió en ataque

Smith estaba en su primer año en Bethany College, una pequeña escuela luterana a un par de cuadras de su casa, y solía pasar el rato con Stolzenburg y jugar juegos de mesa.

Una noche, en febrero de 2018, acabaron en el dormitorio de Stolzenburg. Se besaron y comenzaron a tener relaciones sexuales, le dijo Smith a la BBC. De repente, él la abofeteó, dice ella, luego la agarró por el cuello y, según ella, comenzó a violarla.

“Estaba tratando de quitar sus manos de mi cuello, y lo miré a los ojos, y tenía una mirada que nunca había visto antes”, dice. “No era la persona que yo pensaba que era mi amigo. Era una persona peligrosa”.

Smith cree que Stolzenburg intentó asesinarla.

Tenía tanto miedo, dijo, que pensó que lo mejor era dejar de luchar.

“Te quedas ahí y simplemente dejas que pase”, dice.

“Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir”.

Al describir lo sucedido esa noche, su voz era firme, como si estuviera contando cosas que le habían pasado a otra persona. Miraba a lo lejos mientras hablaba.

Protesta de mujeres en M'exico

Getty Images
Un estudio encontró que pelear o suplicar durante un episodio de agresión sexual puede, en algunas circunstancias, aumentar el riego de sufrir heridas físicas durante el abuso.

Smith acudió a la policía poco después, y luego de varias semanas la llamaron para ver a un fiscal del condado, Greg Benefiel.

Dejó en claro que quería presentar cargos, dice, pero Benefiel veía las cosas de forma diferente.

Benefiel dijo que no presentaría una acusación sexual contra Stolzenburg, y en su lugar pesentó cargos de agresión agravada. Benefiel no respondió a las solicitudes de comentarios para este artículo.

En 2020, Stolzenburg fue sentenciado a dos años de libertad condicional y tuvo que pagar US$790 en concepto de restitución, una suma que fue destinada a una junta de compensación de víctimas.

Un nuevo camino legal

Después de que el fiscal se negase a presentar cargos por violación, Smith decidió utilizar la antigua ley que le permitía convocar a un gran jurado. Su madre se había enterado de esta fórmula mientras escuchaba un podcast.

En la mayor parte de EE.UU., solo un juez o un fiscal tiene el poder de convocar a un jurado, pero Kansas, junto con Oklahoma, Nebraska y otros tres estados, permiten que los propios ciudadanos convoquen a uno.

Para hacerlo en Kansas, un residente del estado debe hacer circular una petición y recolectar cierta cantidad de firmas. El número varía de un condado a otro, pero se calcula en función del número de personas que votaron en las últimas elecciones a gobernador.

Quien encabeza la petición debe recolectar firmas que equivalgan al menos al 2% del número de votos, y 100 adicionales.

La petición de Smith fue publicada en bares y cafés de la ciudad y, después de varios meses, consiguió el número suficiente de ciudadanos que apoyaban su petición.

Grandes jurados anteriores

Los miembros de los grandes jurados se eligen entre personas que tienen licencia de conducir o están registradas para votar.

Los miembros actúan como agentes de policía, examinando pruebas. A veces, citan documentos del acusado. Otras veces, solo miran las pruebas que han reunido los agentes de policía.

Pancarta en protesta por los abusos sexuales

Getty Images
Hacer la denuncia inmediatamente y someterse a un examen médico no significa necesariamente que el agresor sea identificado y menos condenado.

Por eso, no llaman ni al acusador, ni al acusado ante ellos.

La ley de Kansas se remonta a 1887 y fue diseñada para garantizar que las personas que no tienen dinero o poder tengan la oportunidad de responsabilizar a alguien por sus acciones.

“Es una forma de asegurarse de que todos los ciudadanos tienen acceso al sistema legal”, dice John Mullen, profesor asociado de filosofía en Bethany College.

Los grandes jurados de ciudadanos en Kansas se han convocado anteriormente por el descontento con obras de arte expuestas en público, porque alguien consideraba que una escultura era indecente, o para exigir investigaciones sobre los médicos que realizan abortos.

Pero no parece que ningún gran jurado haya sido llamado alguna vez para decidir si presentar cargos por un delito sexual.

El jurado tiene 60 días para llevar a cabo su investigación en procedimientos cerrados y confidenciales.

Si se presentan cargos, el caso se manejaría como un asunto penal estándar.

El acusado se declara culpable o no culpable en un juicio con jurado tradicional.

Un debate sobre el consentimiento

Smith está ahora casada y trabaja como asistente médica en un centro de atención familiar. Se ha convertido en una figura reconocible en Lindsborg, su ciudad natal, un lugar apartado y rodeado de campos de trigo.

Sentada en un bar de Main Street unas noches antes de que se reuniera el gran jurado, reflexionó sobre los acontecimientos de los últimos tres años.

“Intentó hacerme mucho daño, y de alguna manera lo hizo”, dice sobre Stolzenburg. “Pero también volví para pelear, y no creo que él lo viera venir”.

Mujer atemorizada

Getty

Algunos han aplaudido los esfuerzos de Smith para presionar por la convocatoria de un gran jurado ciudadano y creen que ayudará a fortalecer la determinación de otras mujeres que acudieron a la policía, tras sentirse violadas o agredidas sexualmente.

Caroline De Filippis, activista de Lindsborg, dice que las mujeres necesitan más protección. “Muchos casos de falta de consentimiento aún son desestimados, o ni siquiera llevados ante la justicia, porque no tienen ‘suficientes’ ”.

“La definición de consentimiento es todavía muy amplia”, agregó, “y no muestra una comprensión de lo que significa ser agredido sexualmente”.

Otros, sin embargo, advierten que se podría abusar fácilmente de este procedimiento. Laura Kipnis, autora de Unwanted Advances: Sexual Paranoia Comes to Campus (Avances no deseados: la paranoia sexual llega al campus), dijo que las investigaciones sobre delitos sexuales en el campus plantean una serie de problemas.

Los incidentes tienen lugar en privado y puede ser extremadamente difícil para los miembros de un gran jurado llegar a una conclusión. “Es casi imposible”, dice. “Están adivinando”.

Las investigaciones también pueden ser devastadoras para los hombres acusados, dice, incluso cuando son exonerados: “Sus vidas quedan destrozadas”.

La vida de Stolzenburg ciertamente ha cambiado.

Su voz en el teléfono es tensa y se nota que luchaba por contener las lágrimas.

Fue suspendido de Bethany después del ataque por violar el código estudiantil de la universidad y perdió su trabajo en una compañía discográfica.

“En ese entonces, tenía 19 años y era nuevo en el sexo y las relaciones sexuales”, dice. Sostiene que su agresión contra Smith fue un intento de representar una “escena sexual” que había visto en internet.

“Pensé que sería algo que podía intentar, y fui estúpido al hacerlo”, dice.


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