Mamás de desaparecidos marchan el 10 de mayo para que sus demandas se incluyan en la ley
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Mamás de desaparecidos marchan el 10 de mayo para que sus demandas se incluyan en la ley

Los familiares de desaparecidos mexicanos y centroamericanos se movilizarán para pedir a los legisladores que tomen en cuenta sus peticiones para integrarlas a la Ley contra la desaparición forzada.
Especial
Por Paris Martínez
9 de mayo, 2016
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Por quinto año consecutivo, mamás y familiares de personas desaparecidas en México se concentrarán este 10 de Mayo en la capital del país, para realizar la “Marcha de la Dignidad Nacional: madres buscando a sus hijos e hijas, y buscando verdad y justicia”, que partirá a las 10:00 horas del Monumento a la Madre, hacia el Ángel de la Independencia.

En esta quinta edición, la marcha de madres de personas desaparecidas tendrá una exigencia particular: que las familias de las víctimas sean tomadas en cuenta, para la redacción de una Ley General contra la Desaparición Forzada.

“La creación de una Ley General contra la Desaparición Forzada fue una recomendación hecha por la ONU al Estado Mexicano en 2015 –señaló la señora Guadalupe Fernández, madre del ingeniero José Antonio Robledo Fernández, desaparecido desde 2009–; de entonces a la fecha se hicieron diversos foros, en los que legisladores y autoridades tomaron nota de todas las necesidades que las familias de víctimas les presentamos, en particular una: que los casos sean investigados por las autoridades federales, ya que las procuradurías estatales sólo brindan impunidad. Sin embargo, nuestras peticiones fueron ignoradas.”

La señora Fernández, integrante del colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas en México, denunció que la Procuraduría General de la República se ha negado, sistemáticamente, a que la futura ley le asigne la obligación de investigar estos delitos, alegando que eso le quitaría esta responsabilidad a las autoridades de cada estado de la República.

Sin embargo, destacó, que la negativa de las autoridades federales a investigar estos casos representa “un retroceso para las familias, ya que, si la facultad de investigar las desapariciones queda en manos de los gobiernos estatales, como ocurre actualmente, en realidad la nueva ley no generará ningún cambio: las familias de los desaparecidos seguiremos enfrentando a autoridades cómplices o incompetentes, que lo único que hacen con nuestros expedientes es mandarlos al archivo muerto, y eso es algo que no vamos a permitir.”

–¿Cómo debe ser la ley que las familias demandan? –se le pregunta.

–La ley debe obligar a las autoridades federales a investigar los casos de desaparición forzada siempre, sin pretexto. Además, la nueva ley debe reconocer todas las formas en que se comete este delito, incluyendo la desaparición cometida por particulares.

En la actualidad, las leyes mexicanas sólo reconocen los casos de desaparición forzada, cuando éstos son perpetrados directamente por funcionarios públicos, o cuando son perpetrados por particulares con la complicidad de funcionarios públicos.

Sin embargo, las familias de desaparecidos demandan que la nueva ley reconozca la “desaparición por particulares”, es decir, aquellos casos de privación de la libertad cometidos por personas ajenas al gobierno, y cuya intención no es cobrar un rescate, sino, literalmente, que el destino y paradero de su víctima quede sin conocerse de forma permanente.

En la actualidad, las desapariciones cometidas por particulares no son reconocidas por las autoridades, y estos casos son presentados como secuestros extorsivos, aunque la intención de los perpetradores no sea obtener una suma económica a cambio de liberar a la víctima.

En la marcha de mañana en la Ciudad de México participarán mamás de personas desaparecidas en la capital del país, así como en el Estado de México, Morelos, Veracruz, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Jalisco, Tamaulipas, Durango, Guanajuato, San Luis Potosí, Guerrero, Oaxaca (sólo por citar las delegaciones confirmadas al cierre de esta edición), así como representantes de familias de desaparecidos de Honduras, El Salvador y Guatemala.

“Desgraciadamente, las desapariciones no son un problema del pasado: siguen sucediendo, apenas hace dos semanas desaparecieron dos muchachos en Naucalpan, luego de tener un altercado con policías del Estado de México, y hasta la fecha no se sabe nada de ellos… entonces, a las personas que tienen un familiar desaparecido las invitamos a que aprovechen este encuentro, pueden llevar las fotos de sus seres queridos, sus mantas, pueden asistir aunque no tengan una denuncia formal o aunque no formen parte de ningún colectivo. Anímense, solos podemos caminar, pero acompañados siempre se avanza más rápido. No nos quedemos en casa, si no los buscamos nosotras, nadie lo va a hacer…”

Cabe destacar que, además de la marcha en la Ciudad de México, en todas las entidades de la república se realizarán manifestaciones paralelas, para conmemorar el Día de las Madres con la consigna: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

En México, las autoridades reconocen 26 mil casos de desaparición forzada; este registro no incluye las desapariciones ocurridas entre los años 60 y 80 en México.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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