#SemáforoEconómico: Reglas y leyes claras, la fórmula para hacer crecer el PIB per cápita
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#SemáforoEconómico: Reglas y leyes claras, la fórmula para hacer crecer el PIB per cápita

La economía mexicana debe crecer 4.5% cada año durante los próximos 15 años para que el PIB per cápita sea de 193,562 pesos anuales, indica el #SemáforoEconómico.
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Por Redacción Animal Político
25 de mayo, 2016
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México inicia 2016 con datos de crecimiento más alentadores que los del año pasado; sin embargo, podrían ser mejores.

De acuerdo con los datos del #SemáforoEconómico el PIB del primer trimestre de 2016 creció 0.8%, respecto al último trimestre de 2015.

Este crecimiento trimestral corresponde a una tasa anualizada de 3.3%, es decir, si durante todos los trimestres del año mantuviéramos la tasa de crecimiento trimestral de 0.8%, en el año el PIB crecería 3.3%.

De crecer el resto de los trimestres del año al mismo ritmo que lo hicimos en el primero, creceríamos más de lo que crecimos en 2015, cuando alcanzamos 2.5%. Sin embargo, el mismo día en el que se presentó el crecimiento del PIB, la Secretaría de Hacienda anunció un ajuste a la baja en su estimación de crecimiento de la economía, disminuyendo el rango inicial de 2.6% a 3.6% en 0.4 puntos a un rango de 2.2% a 3.2%.

El dato anualizado del último trimestre, 3.3%, está por encima del nuevo rango de crecimiento estimado por Hacienda. No obstante, la Secretaría justifica la baja en el estimado de crecimiento en un entorno internacional adverso y una alta volatilidad de los mercados internacionales.

La asociación México, ¿Cómo Vamos? señala que de removerse los obstáculos al crecimiento, el país podría crecer más de 3.3%. Actualmente el PIB per cápita de México es de 117,518 pesos al año. Si la economía mexicana creciera a 3.3% al año durante 15 años, en 2030 tendríamos un PIB per cápita de 164,663 pesos al año.

Si México alcanzara la meta de crecimiento establecida por México, ¿Cómo Vamos? cada año durante 15 años, es decir si creciera 4.5% anual, en 2030 el PIB per cápita sería de 193,562 pesos al año.

Gráfico: Omar Bobadilla (@obobadilla).

Gráfico: Omar Bobadilla (@obobadilla).

Si consideramos al PIB per cápita como un indicador de bienestar de los mexicanos, éste llegaría a ser 18% mayor si creciéramos a 4.5% en vez del 3.3% recientemente observado. Podría parecer una pequeña diferencia, de 3.3% a 4.5%, pero en el largo plazo estas diferencias tienen grandes consecuencias en el nivel de vida de los mexicanos.

Algunos miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México se han pronunciado enfatizando la existencia de factores que afectan de manera adversa al crecimiento económico, como la posibilidad de que el entorno internacional influya en una depreciación desordenada del tipo de cambio y una inflación mayor como consecuencia. Sin embargo, existen obstáculos al crecimiento que sí dependen de la política interna del país y que deben ser removidos a la brevedad.

Uno de los obstáculos al crecimiento más importantes, mencionado con frecuencia, es la falta de certidumbre en las reglas del juego al momento de realizar negocios e inversiones.

Expertos de México, ¿Cómo Vamos? han notado que en el ámbito de comercio internacional existe mayor certidumbre en cuanto a las reglas y procedimientos que deben llevarse a cabo en caso de conflictos. Esa certidumbre en el cumplimiento de las leyes que se da en los sectores dedicados a las exportaciones es uno de los factores que ha permitido su crecimiento. Sin embargo, eso no ha sucedido a nivel doméstico dado que persiste la falta de garantía en las reglas y derechos de propiedad.

En este sentido, Luis de la Calle, uno de los expertos de la asociación, menciona que: “En materia de comercio e inversión hay un rumbo claro y reglas firmes que no se modifican […] El tratado de libre comercio de América del Norte y el resto de los TLC han dotado a más de un tercio de la economía nacional de una certidumbre inusitada que ha impulsado explosivamente la actividad económica y la creación de empleos”.

Es necesario que México remueva todos los obstáculos al crecimiento para lograr el bienestar de la población. Si bien México forma parte de la economía global y como tal tiene que enfrentar sus vaivenes, el país tiene mucho camino por avanzar, hay mucha infraestructura por crear y muchas barreras por eliminar. El bienestar de los mexicanos depende de nuestras decisiones de política económica. Tenemos un reto por delante, esperemos que se convierta en oportunidad.

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#YoSoyAnimal

Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

Getty Images
Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

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“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

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Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

Getty Images
Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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