Blatter y otros dirigentes se otorgaron aumentos salariales por 80 mdd: FIFA
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Blatter y otros dirigentes se otorgaron aumentos salariales por 80 mdd: FIFA

La evidencia parece revelar que hubo una gestión coordinada entre tres ex altos dirigentes para enriquecerse, señalaron abogados de la FIFA.
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Por AP
3 de junio, 2016
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Joseph Blatter, Jerome Valcke y Markus Kattner se otorgaron a sí mismos aumentos de sueldo y bonificaciones por la Copa del Mundo que sumaron 80 millones de dólares en sus cinco últimos años como principales funcionarios de la FIFA.

Algunos pagos parecen violar la ley suiza, y se entregará evidencia al respecto a los fiscales de Estados Unidos y Suiza que investigan la corrupción en el organismo rector del fútbol mundial, dijeron el viernes abogados de la FIFA.

“La evidencia parece revelar que hubo una gestión coordinada entre tres ex altos dirigentes de la FIFA para enriquecerse a través de aumentos salariales anuales, bonificaciones por la Copa del Mundo y otros incentivos que totalizaron más de 79 millones de francos suizos, apenas en los cinco últimos años”, dijo Bill Burck de Quinn Emanuel, el bufete legal estadounidense contratado por la FIFA para lidiar con su crisis de corrupción.

La FIFA reveló detalles de los contratos de su expresidente Blatter, del despedido secretario general Valcke y del cesado director de finanzas Kattner un día después que la policía suiza allanó la sede del organismo para confiscar evidencia para la investigación que lleva a cabo ese país.

Los abogados de Blatter dijeron que los pagos que recibió de la FIFA fueron legales.

“Estamos ansiosos por demostrar a la FIFA que los pagos de compensación al señor Blatter fueron apropiados, justos y de acuerdo con (lo que reciben) los jefes de las ligas profesionales de deportes alrededor del mundo”, dijo el abogado estadounidense Richard Cullen en un comunicado enviado a nombre del expresidente del organismo.

Blatter recibió bonificaciones por 12 millones de francos suizos (12 millones de dólares) tras la exitosa Copa del Mundo Brasil 2014 y se habría pagado otros 12 millones por completar su periodo presidencial 2015-19.

Los bonos acordados en secreto eran significativamente más altos que el salario base de Blatter — tres millones de francos suizos en 2015 — que fue publicado por la FIFA en marzo.

Valcke devengó un salario base de dos millones de dólares en 2015 antes de ser despedido, pero obtuvo un bono por 10 millones de dólares por el Mundial de 2014 y recibiría 11 millones más por el torneo de 2018 en Rusia.

La redada incluyó allanamientos a la oficina de Kattner, que fue despedido la semana pasada.

“Se incautaron documentos e información electrónica, y ahora serán examinados para determinar su relevancia para los procesos en curso”, informó la fiscalía suiza el viernes.

El fiscal general de Suiza, Michael Lauber, abrió un expediente criminal contra Blatter en septiembre, y otro contra Valcke en marzo.

Ambos son sospechosos de administración ilegal del dinero de la FIFA. Blatter y Valcke niegan haber incurrido en delito alguno, aunque ya fueron suspendidos por seis y 12 años, respectivamente, por el comité de ética de la FIFA.

Hasta ahora no se ha abierto un expediente criminal contra Kattner.

“Además, la FIFA referirá estos contratos y pagos al comité de ética para que los revise”, señaló la FIFA en un comunicado.

Cualquier investigación de ética podría afectar a dos funcionarios de alto nivel en el corazón de la operación financiera de la FIFA. El presidente de la comisión financiera, Issa Hayatou, presidente interino de la FIFAmientras Blatter estaba suspendido, y el ex titular del panel auditor, Domenico Scala, ya que ambos aprobaron al menos uno de los contratos revelados el viernes.

Hace apenas tres semanas, el nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró que la crisis de corrupción que sacudió al organismo “se terminó”, aunque parece que el fin está todavía lejos.

Infantino ha sido criticado por romper su relación con Scala, quien renunció el 14 de mayo. En privado, el presidente de la FIFA describió como “insultante” una oferta salarial de Scala, reportada en dos millones de dólares sin bonificaciones.

Desde el despido de Kattner el 23 de mayo, periódicos de lengua alemana han publicado una serie de filtraciones de minutas de las reuniones y correos electrónicos de la FIFA que buscaban llevar el escrutinio sobre Infantino.

Elegido hace cuatro meses para reemplazar a Blatter, se esperaba que la promesa de Infantino de reformar y cambiar la cultura de la FIFA enfrentaría resistencia de las personas al interior del órgano. El funcionario suizo de 45 años también llegó con una reputación como crítico de la FIFA durante siete años como secretario general de la UEFA.

Infantino no ha criticado públicamente el régimen anterior de la FIFA, pero los contratos revelados el viernes por sus principales asesores legales parecen haber expuesto una cultura de secretismo y favoritismos.

Valcke y Kattner firmaron extensiones contractuales por ocho años el 30 de abril de 2011, cinco semanas antes de que Blatter tuviera que disputar una elección reñida contra Mohamed bin Hammam de Catar.

En el punto álgido de la crisis de la FIFA el año pasado, Kattner recibió más garantías en efectivo de la FIFA, que obtiene casi el 90% de sus ingresos de la Copa del Mundo: Alrededor de 5.000 millones de dólares por el torneo de 2014.

El 31 de mayo de 2015 — cuatro días después de que las investigaciones estadounidenses y suizas fueron reveladas por redadas de la policía en el hotel Baur au Lac de Zúrich y la sede de la FIFA — el contrato de Kattner fue extendido hasta 2023 con cláusulas adicionales que garantizan el pago por rescisión e indemnización por los gastos legales y demandas de restitución.

“Esas dos provisiones parecen violar la ley suiza”, afirmó el viernes la FIFA.

Los pagos de Kattner fueron aprobados por el comité de compensación de la FIFA creado en 2013 y eran de conocimiento de los auditores de la FIFA, KPMG, dijo en un comunicado un vocero del ex funcionario alemán.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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