Pese a protestas, el PRI de QRoo busca imponer un fiscal de justicia: opositores
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Cuartoscuro

Pese a protestas, el PRI de QRoo busca imponer un fiscal de justicia: opositores

Los diputados tuvieron que sesionar en un espacio alterno luego de que manifestantes tomaran la tribuna del Congreso.
Cuartoscuro
Por Daen Ascención
21 de junio, 2016
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El Congreso de Quintana Roo –de mayoría priista– aprobó este martes 21 de junio la creación de una Fiscalía General en sustitución de la Procuraduría de Justicia estatal,  estableciendo que el Legislativo local nombre un fiscal para un periodo de nueve años. 

Opositores acusan que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la entidad busca “blindar” con nombramientos de última hora al gobernador saliente, Roberto Borge –a sólo dos meses de que deje el cargo–, evitando que se investiguen las acusaciones en contra de su administración por supuestos malos manejos. 

Tras la apertura del periodo extraordinario del Congreso estatal, manifestantes tomaron la tribuna, por lo que la sesión pasó del pleno a un espacio alterno en el recinto legislativo.

Esta administración (de Borge) está tratando de dejar un procurador a modo”, dijo a Animal Político el diputado independiente con licencia, Jorge Aguilar Osorio.

El diputado del Partido Acción Nacional, Sergio Bolio, dijo que la reforma para aprobar la creación de la nueva Fiscalía se aprobó con 18 votos a favor y 5 en contra (entre ellos los de tres legisladores del PAN y el diputado independiente), y también alertó sobre el riesgo del blindaje.

“La Procuraduría se convertiría en Fiscalía y (su titular) duraría entre 7 y 9 años, esto trascendería la administración de Carlos Joaquín (quien será el próximo gobernador). Lo que están buscando es blindar al gobernador saliente y que Carlos Joaquín quede atado de manos en materia penal y de fiscalización”, mencionó Bolio.

En un comunicado en la página del Congreso de Quintana Roo, se lee que la aprobación de la nueva Fiscalía es “para armonizar a Quintana Roo con el nuevo sistema de justicia penal”.

El diputado priista Pedro José Flota, según se lee en el boletín, mencionó que se estableció un artículo transitorio, para que quien actualmente ocupa el cargo de procurador General de Justicia, que es Carlos Arturo Álvarez Escalera, sea el titular de la nueva Fiscalía, “aunque la facultad de ratificarlo o nombrar un nuevo fiscal será de la autoridad entrante”.

La autoridad entrante es Carlos Joaquín, el candidato ganador en las pasadas elecciones del 5 de junio.

Sin embargo, el opositor Bolio señaló que “no tienen duda” de que después de un interinato de Álvarez Escalera la mayoría priista designará un nuevo fiscal, antes de que concluya el mandato de Borge, y Carlos Joaquín como gobernador enfrentaría una serie de candados legales para poder removerlo y designar otro.

En una revisión del dictamen, que según el legislador Luis Razo fue el aprobado, se lee que la remoción del fiscal general solo podría ser por causas graves contempladas en las leyes estatales, y además tendría que ser aprobada por las dos terceras partes de los miembros integrantes de la Legislatura del Estado.

En la próxima administración, PRI y su aliado PVEM tendrán 12 de 25 diputados. PAN y PRD tendrán nueve.

Para la designación de un nuevo funcionario como titular de la Fiscalía (en caso de que se cumpla lo dicho por el diputado Flota y se deje en manos de la próxima administración ratificar a Álvarez Escalera o nombrar un nuevo fiscal), se requiere el voto de las dos terceras partes de los integrantes de la Legislatura, tanto para la integración de una lista preliminar de 10 candidatos, como para la aprobación final, según el dictamen aprobado.

De ese modo, en el escenario de la remoción y del nombramiento, pesaría el hecho de que Carlos Joaquín no tenga mayoría en el Congreso.

Otro de los puntos que se lee en el dictamen aprobado este martes es que “el Titular del Poder Ejecutivo del Estado, deberá designar a más tardar dentro de los quince días naturales siguientes a la entrada en vigor del presente decreto, mediante el procedimiento establecido en la ley, a los Magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Quintana Roo”.

Según el legislador Bolio, para que entre en vigor la reforma de la Constitución estatal, aún falta la aprobación de la mayoría de los cabildos en los municipios de Quintana Roo.

En las afueras del Congreso, de acuerdo con un reporte del diario La Jornada, la policía lanzó gases lacrimógenos, para disuadir a manifestantes que trataron de impedir la aprobación de lo que llaman “paquete de impunidad”.

En un video, quien será el sucesor de Borge tras ganar las elecciones del pasado 5 de junio con una alianza entre el PAN y PRD, Carlos Joaquín, llamó a los integrantes del Congreso estatal a no traicionar a la sociedad, “nombrando a cómplices de la corrupción” para ocupar cargos públicos.

“Diputados, no traicionen el espíritu de la democracia, la voz de la gente fue muy clara en el pasado proceso electoral, el mensaje fue: no más corrupción e impunidad”, dijo Carlos Joaquín.

“La sociedad no permitirá ya que un sistema corrupto se blinde”, agregó quien encabezará la alternancia por primera vez en la entidad, ya que siempre había ganado el Partido Revolucionario Institucional.

Animal Político solicitó una entrevista con Carlos Joaquín, pero indicó que su postura ya había quedado clara en el video que publicó, y que no hablaría más del tema.

De acuerdo con el periódico Reforma, se espera que en los próximos días se discuta el nombramiento del nuevo auditor de la entidad y su suplente, además de magistrados para el Tribunal Superior de Justicia. Estos nombramientos también han sido señalados por opositores y manifestantes, como parte de lo que llaman “paquete de impunidad” o blindaje para Borge.

Según un reporte del colectivo de investigadores México cómo vamos, publicado en mayo pasado, entre 2009 y 2015 la deuda de Quintana Roo aumentó casi 500%.

A partir de 2010, la deuda de Quintana Roo ha ido creciendo 18% por año en promedio, según la organización ciudadana.

En tanto, el Centro de análisis y políticas públicas México Evalúa señaló en mayo pasado que, en 2015, la deuda pública estatal per cápita de la entidad fue de 14 mil 048.0 pesos, monto considerablemente mayor al promedio de deuda per cápita observado a nivel nacional para el mismo año (4 mil 214.9).

De igual forma, en 2015 Quintana Roo aumentó su nivel de deuda en términos de la cantidad de participaciones federales que la entidad recibe anualmente, pasando de 73.5% en 2009 a 280.6%.

Dictamen Reformas Constitucionales en QRoo

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Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests de la covid-19

Existen multitud de pruebas para saber si estamos infectados de coronavirus o lo hemos estado en el pasado. ¿Para qué sirve cada una? ¿Qué información nos dan?
26 de noviembre, 2020
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Conforme avanza la pandemia la población se va anegando en una terminología médica que hace menos de un año desconocía.

Los términos anticuerpo, antígeno y PCR son ya habituales en las conversaciones, aunque muchas veces no se tenga clara la utilidad y la repercusión de cada uno de ellos en la salud individual y colectiva.

La introducción reciente de nuevas pruebas diagnósticas como la prueba de detección de antígenos, más fiable ahora que al inicio de la pandemia, ha hecho que se amplíe el número de herramientas disponibles para la detección de infecciones por SARS-CoV-2.

Con ello, aumenta la necesidad de disponer de guías que ayuden a decidir qué prueba se debe realizar en cada caso particular y cómo interpretar sus resultados.

Entornos diferentes necesitan pruebas diferentes

Son muchas las situaciones en las que es necesario aplicar pruebas diagnósticas pero, en líneas generales, podemos plantear los siguientes escenarios:

  • El cribado masivo de la población asintomática.
  • El cribado de la población de alto riesgo (por ejemplo, en residencias de la tercera edad y a personal sanitario).
  • La investigación de los contactos estrechos que ha tenido una persona infectada.
  • El diagnóstico clínico de una persona sintomática.
  • El seguimiento de la severidad de la enfermedad una vez diagnosticada o de la duración de la infectividad del paciente.
  • El estudio serológico poblacional de infecciones pasadas.

Hasta la fecha ninguna prueba diagnóstica cumple los requerimientos para ser aplicada con fiabilidad en todos y cada uno de estos escenarios.

Esta situación ha generado mucha confusión en la interpretación de los resultados obtenidos por las distintas pruebas en cada uno de estos escenarios. No solo entre la población sino a veces entre los propios sanitarios.

Cada prueba, con sus limitaciones, puede tener utilidad en un entorno concreto y es necesario conocerlas para poder tomar las decisiones clínicas oportunas en función de sus resultados.

En la siguiente tabla se muestra un resumen de las situaciones clínicas donde se puede aplicar cada prueba y cuáles, dentro de las aplicaciones recomendadas, son aquellas situaciones donde hay más probabilidad de que se obtenga un falso positivo (un positivo en personas no infectadas) o un falso negativo (un negativo en personas que sí están infectadas).

Todo esto asumiendo que no ha habido errores en la toma de muestras, su transporte y el procesado preanalítico.

Pruebas que detectan infección pasada o en fases finales

Las pruebas serológicas consisten en la detección de anticuerpos (IgM, que indica infección resolviéndose, e IgG, que indica infección pasada). Pueden ser útiles en las encuestas epidemiológicas a nivel poblacional en las que se quiere evaluar la prevalencia de personas que han estado en contacto con el virus.

En concreto, los anticuerpos IgM aparecen a los 6-7 días del inicio de la infección y se detecta mayor positividad a los 15 días. Alrededor del día 20 desde el inicio de los síntomas ya no se detectan.

Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del inicio de la infección y confieren probable inmunidad (aunque en la actualidad se desconoce por cuánto tiempo).

Este es el caso de las encuestas de seroprevalencia realizadas en España desde el Instituto de Salud Carlos III y en las que se pudo conocer la prevalencia y características de la población que se había contagiado durante la primera ola de la pandemia, a través de la medición de los anticuerpos IgG .

Tubo con muestra para prueba molecular de covid-19

Getty Images
Si te has hecho la prueba contra el covid-19, ¿sabes qué tipo de análisis te has hecho?

Sin embargo, estas pruebas tienen un uso muy limitado (si es que tienen alguno) en la evaluación de la infección activa, a pesar de que con este fin se estén aplicando erróneamente en algunas comunidades autónomas y en otros ámbitos.

Además, tienen importantes limitaciones, especialmente las relacionadas con la presencia de resultados falsos positivos por su reacción cruzada con otros virus.

Existen diferentes técnicas para la determinación de anticuerpos: ELISA (Enzima-Inmunoensayo) y CLIA (Quimio-luminiscencia) (pruebas de referencia para la determinación de anticuerpos) e inmunocromatografía (o también llamada prueba rápida).

Los resultados de las pruebas de ELISA/CLIA son cuantitativos. Es decir, se indica el título (o número) de anticuerpos presentes.

Por otra parte, los resultados de las pruebas rápidas son cualitativos (presencia o ausencia de anticuerpos).

La sensibilidad y especificidad es mayor en las pruebas de ELISA y CLIA que en las pruebas rápidas. No obstante, dada la facilidad de realización de las pruebas rápidas (muestra de sangre capilar frente a suero o plasma y menor complejidad en su realización), se ha extendido su uso, sobre todo en laboratorios privados, a pesar de la mayor probabilidad de resultados falsos negativos y positivos.

Pruebas que detectan infección activa

Entre las pruebas para detectar la presencia del virus, el uso de la PCR -que detecta el genoma viral- se ha establecido como la prueba de oro para la detección de infección activa.

Entre sus limitaciones, además de la complejidad en términos de equipamientos de laboratorio, coste y tiempo, hay que destacar los falsos negativos que pueden depender del inicio de los síntomas o la carga viral, así como falsos positivos en función de las características del entorno en que se realizan y la dinámica temporal de la infección.

En general, en personas con baja probabilidad de estar infectadas (como ocurre en los cribados de población general) aumenta la probabilidad de obtener falsos positivos.

Por otro lado, un resultado positivo semanas después de la aparición de los síntomas puede ser debido a la detección de fragmentos no viables del virus en personas que ya no tienen capacidad infecciosa.

Dentro de esta categoría de pruebas infección activa se encuentran las nuevas pruebas de detección de antígenos que se consideran “rápidas y baratas”.

Detectan la presencia de proteínas virales de SARS-CoV-2 y tienen las ventajas de dar resultados en 15-30 minutos y poderse realizar fuera del ámbito del laboratorio clínico, en el ámbito cercano al paciente.

Su recibimiento por parte de la población y la clase política ha sido entusiasta.

No obstante, su sensibilidad (especialmente en poblaciones asintomáticas) es menor a la de la PCR, con una mayor tasa de falsos negativos, por lo que un resultado negativo en alguien con sospecha de estar infectado necesita confirmación con una determinación por PCR.

Raspado nasal para aplicar una prueba molecular de covid-19 a un paciente.

Getty Images
La prueba molecular se aplica sobre muestras del tracto respiratorio del paciente.

La OMS y el ECDC han recomendado su uso en ámbitos donde no es posible realizar la PCR o se necesita un resultado rápido para la toma de decisiones clínicas (aislamiento, hospitalización, inicio de tratamiento específico, etc.), aun señalando que deben realizarse dentro de los 5 días desde el comienzo de los síntomas.

Estas pruebas no se aconsejan para la detección de personas infectadas entre los casos asintomáticos, ya que su rendimiento diagnóstico en esta población es bajo.

Los estudios en estas poblaciones en nuestro país (España) sitúan su sensibilidad entre el 45% y 57% (un estudio que la eleva hasta al 79%, pero en una población con una prevalencia de enfermedad muy alta).

En el caso de los niños sintomáticos, con una sensibilidad en torno al 62 %, también podría ser preferible la PCR.

Pruebas en farmacias y administradas por los propios pacientes

Algunas pruebas de infección pasada (anticuerpos) se han empezado a comercializar en las farmacias comunitarias para su uso por los propios pacientes tras prescripción médica.

Igualmente, algunas Comunidades Autónomas -regiones en España- y colegios farmacéuticos han abierto el debate sobre la realización de pruebas de antígenos en las farmacias comunitarias.

Una práctica que ya se da en países como Francia, un país con un sistema sanitario muy diferente al español.

En el Sistema Nacional de Salud español (no tanto en las aseguradoras privadas) las pruebas de antígenos están disponibles en los centros de atención primaria y hay que evaluar cuidadosamente la necesidad de remitir a las farmacias comunitarias una prueba que puede hacerse inmediatamente en el propio centro.

No obstante, en la situación tan excepcional que estamos viviendo, y con la necesidad de ampliar la capacidad de detección del virus, son iniciativas a evaluar.

Pese a las discusiones en los medios sobre las competencias de cada profesión y el lugar de realización de las pruebas, el problema importante se debe centrar en el hecho de que una prueba diagnóstica exige una interpretación rigurosa de sus resultados en función de la situación clínica del paciente o la persona en que se realiza.

Esto es lo que se debe asegurar en cada caso.

El hecho de que una prueba pueda dar falsos positivos y negativos no significa que no sea útil, sino que debe ser realizada en el entorno en el que es más útil y ser interpretada teniendo en cuenta la información clínica del paciente y la prevalencia de la infección en el ámbito de actuación.

Por tanto, las iniciativas en las que es el propio paciente el que recoge el test de anticuerpos en la farmacia para hacerlo en su casa puede llevar a múltiples situaciones confusas.

Estas suponen un riesgo tanto para la salud individual como para la colectiva.

Interpretación apropiada de pruebas imperfectas

Buena parte del lío en torno a las pruebas de covid-19 deriva de la confusión entre asintomáticos y presintomáticos, del valor informativo de cada prueba en la dinámica temporal de la infección y del falso discurso de “cuantas más, mejor”.

Al mismo tiempo se olvida que, como en cualquier otra enfermedad, la medicina científica exige el uso de la prueba adecuada, en la persona adecuada y en el momento adecuado.

Más allá de la confusión, el uso de pruebas diagnósticas de covid-19 requiere no olvidar algunas reglas de extrema importancia:

  • Las personas con síntomas o que sean contacto estrecho de caso de covid-19, aunque sean asintomáticas, deben ser aisladas y controladas por los servicios de atención sanitaria. Todo esto aunque los resultados de sus pruebas, sean cuales sean, den negativo.
  • Un resultado negativo de una prueba de antígenos (o una PCR) no excluye el desarrollo de enfermedad o la posibilidad de contagiar (especialmente en los días inmediatamente siguientes). Tampoco permite relajar ninguna medida de distanciamiento social (mascarillas, distancia, aforos, etc.).
  • Una prueba de anticuerpos positiva no es un pasaporte biológico. No garantiza que una persona concreta haya pasado la infección o que no la pueda volver a contraer, sobre todo si se ha llevado a cabo mediante test rápidos.

* Blanca Lumbreras es catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Miguel Hernández y Salvador Peiró es investigador de Fisabio Salud Pública.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver la versión original aquí.


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