Policías y soldados en México usan la tortura sexual en arrestos de mujeres
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Foto: Manuel Ureste

Policías y soldados en México usan la tortura sexual en arrestos de mujeres

Amnistía Internacional presenta este martes un informe en el que documenta que 7 de cada 10 mujeres entrevistadas denunciaron abusos sexuales por parte de policías y soldados.
Foto: Manuel Ureste
Por Manu Ureste
28 de junio, 2016
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Todo sucede entre las tres y las tres y media de la madrugada del 7 de febrero de 2014. Tailyn Wang, peruana de 36 años con permiso de residencia en México, se encuentra descansando en su dormitorio junto a su pareja, cuando un estruendo tumba la puerta metálica del departamento ubicado en la colonia Vallejo de la Ciudad de México.

Tras el ruido ensordecedor, una estampida de 30 policías federales irrumpe con armas de asalto en el salón de la casa sin una orden judicial y dando gritos. Tailyn sale desorientada al salón y observa a sus hijas de cinco y siete años llorando despavoridas. Sin tiempo para reaccionar, varios agentes la agarran del hombro con violencia y la tiran de espalda contra el suelo. Desde allí, la peruana ve que los policías también golpean a su pareja y a su hijo adolescente de 15 años.

Tailyn trata entonces de quejarse, de armar un grito para pedir ayuda a los vecinos. Pero un golpe con el puño cerrado en su vientre la deja sin aliento.

-Mi hija y su pareja le pedían a los policías que no la golpearan en el abdomen porque estaba embarazada de dos meses –narra los hechos en entrevista María Wang, madre de Tailyn-. Pero aún así, esos salvajes no les hicieron caso y siguieron pegándole.

En la puerta del departamento, una camioneta espera. Bajan a la peruana por la escalera, la introducen en el vehículo y la transportan junto con otras tres personas que detuvieron en Tepito a unas oficinas de la Policía Federal. Allí, según denuncia María Wang, “comienza la tortura psicológica y la tortura sexual”.

-En ese lugar a mi hija le hicieron tocamientos en sus partes íntimas y otras cosas muy delicadas –musita Wang.

Como resultado, a las horas de que comenzara la pesadilla, Tailyn comienza a sangrar por la vagina luego de que la trasladaran a las oficinas de la Procuraduría General de la República. Allí dos médicos oficiales la examinan mientras está bajo custodia, pero a pesar de las lesiones evidentes ninguno hace caso de sus afirmaciones de que ha sido golpeada y abusada sexualmente por la policía.

Incluso, tampoco le dan medicamentos para el dolor, apunta María. Sólo le entregan unos pedazos de toalla de papel para que se la coloque dentro de la ropa interior, y con eso la llevan a toda prisa, esposada, a un avión comercial para trasladarla a una prisión federal en Nayarit.

Dos horas más tarde, cuando el vuelo aterriza en Tepic, el asiento de la peruana está empapado en sangre: Tailyn ha perdido a su bebé.

Así pasan cuatro días. Hasta que finalmente notifican a la peruana que está acusada de formar parte de una banda de secuestradores. Cargo que la defensa rechaza, alegando que la policía construyó el caso a base de torturas y fabricando pruebas.

Por ahora, Tailyn permanece en prisión en espera del resultado de su juicio. Pese a que denunció su tortura hace más de dos años, aún está a la espera de ser examinada por un médico forense para que documente la tortura sexual y los malos tratos que sufrió.

7 de 10 mujeres denuncian agresiones sexuales de policías y soldados

La historia de Tailyn Wang es uno de los 100 casos que la organización Amnistía Internacional (AI) documentó para el informe que presenta este martes 27 de junio titulado: Sobrevivir a la muerte. Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México.

En el estudio, Amnistía Internacional concluye que prácticas como aplicar descargas eléctricas en los genitales, la semiasfixia, el manoseo de los pechos, golpes en cabeza y abdomen, y la violación con objetivos, armas de fuego y el pene, son “una práctica habitual” durante el arresto e interrogatorio de mujeres acusadas de delitos federales, como el tráfico de drogas.

Pero vayamos a las cifras.

A lo largo de 11 días en diferentes cárceles federales, la organización defensora de derechos humanos entrevistó a 100 mujeres, de las cuales todas dijeron haber recibido violencia verbal o psicológica por parte de elementos policiacos o soldados; el 97% dijo que fue víctima de violencia física; y el 72% de violencia sexual. Esto es, 7 de cada 10 mujeres dijeron que fueron violentadas sexualmente –tocamientos, abusos, acoso, insultos centrados en el sexo o en la orientación sexual-, mientras que 3 de cada 10 –un 32%- dijeron que fueron violadas con objetos o con el pene del agresor.

Gráfico: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Gráfico: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Gráfica: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Gráfica: Omar Bobadilla (@obobadilla)

En cuanto a quiénes cometieron los abusos durante los arrestos, las mujeres encuestadas señalaron como sus agresores a la Policía Federal, la policía estatal y local, el Ejército y la Marina.

En este sentido, Amnistía destaca que aunque la Policía Federal realizó más detenciones (59 de las 100 encuestadas), fue la que menos arrestos hizo con violación sexual (19%).

Por el contrario, la Marina hizo tan sólo diez detenciones de las 100, pero ocho dijeron haber sido violadas por un elemento de esta corporación.

“La proporción de 10 mujeres detenidas y ocho violadas por la Marina es escalofriante”, recalca en entrevista con Animal Político Madeleine Penman, investigadora de tortura para México de Amnistía Internacional, quien además critica que “los casos de tortura por elementos de la Marina citados en el informe son horrorosos”.

Gráfica: Omar Bobadilla

Gráfica: Omar Bobadilla

Por ejemplo, Penman cita el caso de María Magdalena Saavedra, quien en mayo de 2013 fue detenida en San Luis Potosí por marinos y torturada durante 20 horas con descargas eléctricas en la vagina y en la boca, para que admitiera ser la encargada de finanzas de una importante banda de narcotraficantes.

O el caso de Korina Utrera, de 25 años, y su novia Denise Blanco, quienes estaban en la casa de Korina en Tabasco, cuando unos marinos armados y vestidos con uniformes de camuflaje irrumpieron en la casa y empezaron a golpearlas, gritando: “No te hagas pendeja, estamos buscando la droga”. Según documenta Amnistía, ambas fueron trasladadas a una base de la mariana, donde las violaron y las sometieron a descargas y a semiasfixia.

La frecuencia de mujeres presas que, como Tailyn Wang, dijeron haber perdido el embarazo por los golpes de policías y soldados también es alta: de 100 encuestadas, 10 estaban embarazadas durante su arresto, y ocho sufrieron un aborto por tortura.

En 11 días, AI documentó 72 agresiones sexuales a mujeres; en 5 años, sólo 4 marinos suspendidos

Por otra parte, el informe de Amnistía Internacional evidencia que el número de cargos formulados por tortura en México “es alarmantemente bajo”. Y apunta que aunque la Procuraduría General de la República (PGR) informó por transparencia pública que en 2014 recibió 2 mil 403 denuncias penales por torturas, no dio a conocer “ni un solo cargo criminal” que se hubiera presentado por estos casos. Asimismo, la PGR aún no ha transparentado cuántos cargos por tortura se presentaron en 2015.

Otro dato clave que recaba el informe de Amnistía es que, según reportó el INEGI en diciembre de 2015, las comisiones estatales de derechos humanos de todo el país recibieron en 2013 un total de 12 mil 561 quejas por tortura a manos de funcionarios públicos, como policías y soldados.

Sin embargo, en respuesta a la petición de información sobre cuántos miembros de las fuerzas federales fueron suspendidos entre 2010 y 2015 por “abuso sexual” o “violación sexual”, la Policía Federal respondió a Amnistía Internacional que desconoce el dato. El Ejército dijo que ninguno. Mientras que la Marina contestó que en 2013 tres elementos fueron suspendidos acusados de abuso sexual de una mujer –ninguno por violación-, y en 2015 otro marino fue inhabilitado temporalmente de sus funciones por cinco años, tras ser declarado culpable de abuso sexual de una mujer.

Esto es, a pesar de las miles de denuncias, tan solo cuatro marinos suspendidos en cinco años por abusos o violaciones.

Gráfica: Omar Bobadilla

Gráfica: Omar Bobadilla

“Estos datos hablan claramente de una falta total de castigo dentro de las fuerzas armadas”, asegura Penman, que recalca que a pesar de las “miles” de capacitaciones y talleres que recibieron policías y soldados sobre los derechos humanos de la mujer, los abusos continúan dándose.

En este sentido, la Marina dijo que entre 2012 y 2015 impartió 262 cursos sobre “derechos de las mujeres o la perspectiva de género” dirigidos a oficiales. El Ejército, un promedio de entre 200 y 300 cursos al año en este tema. Y la Policía Federal informó de 2 mil 654 cursos impartidos en 70 academias entre 2012 y enero de 2016. En total, más de 3 mil 100 capacitaciones.

“Nos parece muy grave el uso de recursos públicos en estos cursos –plantea Penman-. Quieren hacer ver que están haciendo algo para proteger a la mujer, pero sobre el terreno no se aprecia ningún cambio”.

Ante los señalamientos que plantea el informe de Amnistía, la PGR emitió un comunicado en el que apunta que ayer lunes la procuradora Arely Gómez se reunió con Erika Guevara, directora de Amnistía para las Américas, “con quien abordó la situación de los derechos humanos para las mujeres, poniendo énfasis en la situación de la violencia sexual”.

“(La procuradora) reiteró el compromiso de la Representación Social de la Federación para una procuración de justicia eficaz que investigue y persiga, en el ámbito de sus atribuciones, cualquier situación de violencia contra las mujeres, como la tortura sexual”, reza el texto.

Lee aquí el informe completo: 

Mexico Torture – Report Unformatted SPA (1)

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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Getty Images

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

Getty Images

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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