¿Cuáles son los verdaderos colores de los planetas?
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¿Cuáles son los verdaderos colores de los planetas?

Hay planetas que son verdaderamente coloridos. Otros están cubiertos por roca y son prácticamente grises; así que si te topas con una foto de ellos en la que se ven llenos de color, puedes estar seguro de que esa imagen no es muy verídica.
Por David Rothery/ Profesor de Geociencia Planetaria de la Open University
27 de julio, 2016
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Las imágenes que llegan de las sondas espaciales que tenemos allá afuera para estudiar los planetas y lunas no dejan de sorprendernos.

Algunos planetas se muestran con tonalidades más intensas que otros. Pero, ¿estamos viendo los verdaderos colores?

La respuesta corta es “algunas veces”, porque los hay que son verdaderamente coloridos.

Otros están cubiertos por roca y son prácticamente grises; así que si te topas con una foto de ellos en la que se ven llenos de color, puedes estar seguro de que esa imagen no es muy verídica.

Usualmente se tienden a exagerar las sutiles diferencias que el ojo humano no podría detectar sin un poco de ayuda.

Cualquiera que haya utilizado un teléfono inteligente para tomar fotos, probablemente se ha tropezado con varias opciones para exagerar o bajar la tonalidad de los colores.

SaturnoSaturno suele tener un amarillo pálido.

Técnicas similares se utilizan para procesar las imágenes que llegan de los telescopios espaciales, y casi siempre se exageran los colores.

Lo que ocurre es que una cámara colocada en una nave espacial rara vez detecta los colores de la misma forma que lo hace un ojo humano.

Por ejemplo, los componentes rojo, verde y azul normalmente se graban por separado como tres imágenes distintas en blanco y negro y se combina en colores con el único propósito de mostrar la foto.

La forma en que se mezclan los colores está concebida para que sean como lo verían tus ojos.

Lo que es más, los colores en la imagen no corresponden a los originales, incluso si no se ha hecho ningún intento para exagerarlos.

En principio, una cámara de una nave espacial puede grabar cualquier parte del espectro de luz.

Cuando uno de los canales está más allá del rango visible, como el ultravioleta, todavía tenemos que usar el rojo, verde o el azul para mostrarlo.

Esto significa que la imagen resultante tiene un “color falso”, que puede ser exagerado todavía más.

Los planetas gigantes

JúpiterLa Gran Mancha Roja es roja

Júpiter: este gigante del Sistema Solar tiene “la Gran Mancha Roja”, una inmensa tormenta en forma de óvalo.

Mientras que los colores más sutiles que vemos en otros lugares de Júpiter se pueden deber a las nubes de granito que se ven a través de diferentes profundidades de la atmósfera, las nubes en la mancha sí se tiñen de rojo por un contaminante que todavía desconocemos.

Puede ser que se trate de fósforo, algún compuesto de sulfuro o una molécula orgánica compleja.

La propensión de Júpiter por colores fuertes es compartida por su luna más recóndita, Ío.

Lunas Ío y EuropaÍo tiene un natural color amarillo, mientras que Europa suele retocarse.

Allí, frecuentes erupciones volcánicas bañan la superficie con sulfuro y dióxido de sulfuro, lo que hace que el satélite se vea como una pizza amarilla con aceitunas negras, que en realidad son manchas de lava que están demasiado frescas como para que se les pegue lo amarillo.

En contraposición, la siguiente luna, Europa, tiene una superficie de agua congelada.

Esto la hace muy reflectante, pero sin mucho color.

La mayoría de las imágenes de Europa a color que sueles ver son una reproducción con una cromática exagerada.

Saturno tiene más colores mudos que Júpiter, a pesar de tener una atmósfera parecida.

Su color natural es de un amarillo pálido, así que cualquier foto que veas con tonos intensos se tratará de una que colorearon.

NeptunoImage Este es el color natural de Neptuno

Urano y Neptuno también se esconden en una atmósfera inmensamente densa.

Para nuestros ojos, Urano aparece verde y Neptuno azul, debido a que sus nubes más altas de metano condensado se ven a través de un gas metano de mucha profundidad que filtra el componente rojo de la luz solar.

No hay mucha variación de color, las nubes más altas se ven blancas pero todo lo demás es azul o verde.

Los planetas rocosos

Nos solemos referir a Marte como el “Planeta Rojo”.

El hierro que hay en sus rocas y el polvo se vuelven en óxido de hierro. Es por esto que el planeta se ve rojo a simple vista cuando lo vemos en el cielo.

También se ve rojo desde su órbita, y rojo se ve por las sondas que exploran su suelo.

MarteTres versiones de la misma vista de Marte tomada por la sonda Rover. A la izquierda: una sin procesar. Medio: una ajustada a cómo la vería el ojo humano. Derecha: cómo se vería bajo las condiciones de luz que hay en la Tierra.

Aquí el debate está en mostrar los colores como “realmente” se ven o si se debería mostrar como si la calidad de la luz en el planeta fuera igual que la dela Tierra.

Venus está envuelta en unas deslumbrantes nubes blancas y la superficie sólo ha sido visitada por un manojo de sondas soviéticas.

Las densas nubes sólo permiten que un brillo rojizo opaco llegue al suelo; por lo que en todas partes se ve ese color naranja.

Pero en realidad, las rocas son de una especie de lava gris opaco.

VenusImage Este es el color gris natural de Venus

Mercurio es un mundo sin aire hecho de una monótona roca gris con solo una pizca de rojo.

Solo refleja el 7% de la luz solar que cae sobre ella, que es sólo un poco más de lo que reflejaría un carbón encendido, pero está tres veces más cerca del sol que la Tierra. Y es esa cercanía lo que hace que la luz solar haga que se vea muy brillante, y que no se necesite ajustar el brillo de la imagen.

Sin embargo, para desentrañar las variaciones de color que se esconden en las características del paisaje de Mercurio, es una práctica común usar un color falso para, básicamente, aumentar las muy sutiles diferencias de color natural y hacerlas que salten a la vista.

VenusImage La superficie de Venus tomada por la sonda Venera 13. La imagen de arriba es el color natural del planeta, mientras que la de abajo es como se vería si tuviera la misma luz solar que hay en la Tierra.

Pero no pienses que esto es trampa.

Revelan verdades sobre mundos que hubieras podido ver si tus ojos y tu mente se hubiera desarrollado allí, y que al hacerlo se maximiza la información que tenemos disponible de los planetas.

*David Rothery ha escrito varios libros sobre los planetas y las lunas del sistema solar y esta historia la publicó originalmente en el sitio The Conversation.

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“Mi novio murió por culpa de teorías conspirativas sobre el cáncer”

La desinformación en internet puede ser peligrosa. Aimee cree que en el caso de su novio Sean llegó a ser mortal. Aquí cuenta cómo ambos terminaron atrapados en un mundo de terapias alternativas contra el cáncer con un triste final.
BBC THREE
28 de julio, 2020
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Aimee, de 23 años, conoció a su novio Sean en una organización juvenil en Liverpool, Inglaterra. Le gustaba mucho cantar y acababa de unirse al coro.

“Solíamos hacer juntos pequeños conciertos con mi coro y la banda de música de Sean”, dice ella. “Nos lo pasábamos en grande, así fue como lo conocí: a través de la música”.

Aimee describe a Sea como la persona más divertida que ha conocido nunca: “Él era el alma de la fiesta. Le encantaba estar en el escenario y tocar su guitarra. Era conocido en Liverpool por su banda. Siempre feliz y amable”.

Aimee solo llevaba unos meses saliendo con Sean cuando a él le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin por segunda vez. Ella sabía que Sean había tenido cáncer a los 17 años y que había estado meses con quimioterapia, pero aún así fue chocante cuando se lo volvieron a diagnosticar.

En ese momento, los médicos que trataban a Sean le dijeron que tenía al menos el 50% de posibilidades de sobrevivir a largo plazo si se sometía a quimioterapia. Pero tras leer mucho en internet, Sean creyó que podría curarse del cáncer haciendo una desintoxicación y cambiando su estilo de vida, evitando así los agotadores efectos secundarios que recordaba de la quimioterapia.

Sean

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Sean tocaba en una banda de música. Aimee lo recuerda como la persona más divertida que llegó a conocer.

Sean también confió en “escáneres termográficos” (imágenes que muestran mapas de calor del cuerpo). Los tomó como una garantía de que los tratamientos alternativos estaban funcionando, aunque el sistema de salud británico (NHS) advierte de que no existen evidencias de que la termografía sea una manera efectiva de detectar o controlar el cáncer.

Aimee dice que para ella los escáneres, que se promocionaban como “libres de radiación”, le estaban dando una falsa esperanza: “Me tranquilizaron un poco, así que hasta que no ingresó en el hospital yo pensaba que estaban funcionando”.

Por desgracia, ambos se equivocaron. El autotratamiento de Sean no funcionó, y en enero de 2018 fue trasladado de urgencia al hospital.

Estaba muy, muy enfermo, visiblemente enfermo. Pero como yo había estado junto a él tanto tiempo no podía verlo. Una amiga me dijo: ‘Aimee, Sean no tiene muy buen aspecto'”.

“Yo solía responder cosas como, ‘¡oh! es la reacción de Herxheimer’, lo cual significa que vas a peor antes de ir a mejor. Eso es lo que se decía en muchos foros de medicina alternativa”.

“Hasta que no llegamos al hospital y nos dijeron, ‘a lo largo de este año, cuando pensaban que se estaba reduciendo, en realidad estaba creciendo’, no me di cuenta de que no había funcionado”.

Los médicos encontraron un tumor del tamaño de un pomelo en el estómago de Sean y otros tres más por su cuerpo. Sean murió en enero de 2019. Tenía 23 años.

"Yo no lo apoyaba ni su madre tampoco, pero poco a poco nos absorbimos por completo en ese mundo de terapias alternativas".", Source: , Source description: , Image:

“Los memes eran una fuente de ideas para tratamientos”

Poco después de que a Sean le dijeran que su cáncer había regresado, decidió rechazar la quimioterapia. Él y su novia comenzaron a ver incontables videos de YouTube y documentales, y a escuchar conferencias.

Aimee dijo que ella y Sean se sumergieron en foros y comunidades de internet dedicadas a “curar el cáncer de forma natural”.

“Al principio yo pensaba: ‘¿Cómo te vas a curar tu propio cáncer?’ Me impactó tanto que le dije: ‘La verdad es que no creo que debas hacer esto'”.

“Yo no lo apoyaba ni tampoco su madre, pero poco a poco nos absorbimos por completo en este mundo”.

Sean se hizo vegano, probó el aceite de cannabis y comenzó a hacerse enemas de café para tratar de curarse a sí mismo. Empezó a documentar su experiencia en Facebook Lives y obtuvo un gran número de seguidores.

“Hablábamos entre nosotros sobre teorías de la conspiración, discutíamos sobre ellas y consolidábamos nuestras creencias”, agrega Aimee.

Memes sin referencias sobre su origen compartidos en la comunidad online se convirtieron en fuente de ideas para tratamientos, reforzando sus puntos de vista.

Meme sobre la industria farmacéutica

INSTAGRAM
“La industria farmacéutica no crea curas; crea CLIENTES”, se lee en este meme.

“Creo que la gente no se daba cuenta del papel tan importante que jugaron los memes y ese tipo de cosas; verlos sin pensar en la pantalla del celular nos hacía reforzar de cierta manera lo que pensábamos día tras día”.

Por ejemplo: “Las cerezas neutralizan la acidez en el cuerpo y matan células cancerígenas”, se lee en una publicación de Instagram.

En cuanto a por qué se creían información de internet no respaldada científicamente, Aimee dice que era “en parte porque queríamos tener esa esperanza”.

“De cierta manera nos estábamos agarrando a ello. Era tan convincente la forma en la que estaba escrito y cómo hablaban de ello personas carismáticas… Eran muy buenos y simplemente parecía verdad“.

“Me sentí traicionada por ese mundo de terapias alternativas”

Aimee dice que siente mucha rabia por los dos años en los que su novio pudo haber recibido tratamiento en el hospital y no lo hizo.

“Lamentaba la vida que podríamos haber tenido juntos, pero también trataba de ser fuerte por él y de no mostrar que me sentía triste”.

“El mundo de las terapias alternativas se aprovecha de las personas cuando están en su punto más vulnerable“.

“Me sentí tan traicionada por ese mundo… Cuando me di cuenta por primera vez de que había sido radicalizada, fue como una crisis de identidad. No podía creer lo que acababa de ocurrir”.

Meme sobre cómo acabar con el cáncer

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“Mata de hambre al cáncer”, se lee en esta infografía. En los gráficos se recomienda no comer carne procesada, ni azúcar, ni edulcorante, ni lácteos, ni organismos genéticamente modificados, ni aceites hidrogenados.

No fue hasta que Sean no se estaba muriendo que Aimee no pensó que las terapias alternativas no curarían su cáncer.

“No le vi durante un mes -a petición de él- porque él se sentía un poco abatido y le avergonzaba lo débil que estaba y no quería que lo viéramos así. Obviamente, a mí no me importaba. Pero recuerdo ir a verle y cómo me impactaba”.

Ella rememora cómo se sentaba junto a Sean cuando él estaba en cuidados paliativos: “Tenía una cama de hospital en casa, yo le agarraba la mano y trataba de hablar sobre cualquier cosa para distraer su mente”.

“Él siempre solía pedirme que le diera masajes porque estaba muy muy dolorido. Y yo bromeaba preguntándole cuándo me iba a dar masajes él a mí”.

En julio del año pasado, seis meses después de la muerte de Sean, Aimee escribió un mensaje privado en Instagram: “Mis opiniones sobre los tratamientos alternativos contra el cáncer han cambiado, creo que le costaron la vida a Sean“.

Aimee y su novio Sean

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Sean murió con tan solo 23 años.

Layla, una amiga de la universidad de Aimee, recuerda haber seguido la experiencia de Sean a través de internet y le escribió para averiguar más sobre tratamientos alternativos contra el cáncer.

Ahora que ha hecho un documental para BBC Three sobre Sean, dice: “Parece que todo el mundo en Liverpool estaba siguiendo la historia de Sean. Siempre era algo positivo, el periódico local publicó un artículo diciendo que había superado su pronóstico”.

“Pero de repente Sean desactivó todas sus cuentas en redes sociales y solo hubo silencio”.

Layla recuerda pensar que un día, como periodista, le gustaría compartir la historia de Sean: “Pensé que el mundo sabría que puede que logres curarte sin el método convencional, pero la trágica realidad es que esa no fue la historia que aquí se contó, y cuando el propio Sean se dio cuenta ya era demasiado tarde“.

Aimee quiere advertir a otros sobre los peligros de la desinformación, especialmente para quienes han sido diagnosticados recientemente con cáncer.

“Solo quiero que la gente realmente piense en la historia de Sean . Este es el documental que Sean hubiera necesitado ver hace dos años”.

Es demasiado tarde para Sean, pero Aimee cree que el gobierno podría evitar que otros pierdan a sus seres queridos de la misma manera.

“Hay que hacer algo sobre las terapias alternativas y la información falsa en internet porque es muy peligroso”.

Lee el artículo original en inglés en BBC Three


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https://www.youtube.com/watch?v=Sgamt2D5CMs

https://www.youtube.com/watch?v=OPBtbIkRIUc

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