Estos son los testimonios que narran cómo fue el ataque en Niza
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Estos son los testimonios que narran cómo fue el ataque en Niza

"Hubo una masacre en las calles (…) Había cuerpos por todos lados": testigos del ataque en la Riviera Francesa narran los hechos que dejaron un saldo de al menos 77 muertos.
AFP
Por Redacción Animal Político
14 de julio, 2016
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Un camión que transportaba armamento pesado embistió la noche de este jueves 14 de julio a una multitud en la Riviera Francesa y, en una desenfrenada carrera de dos kilómetros, mató a al menos 77 personas, en un ataque que el presidente François Hollande definió como “terrorista”.

Tras los hechos, las imágenes describen una escena de terror a lo largo del malecón, con cuerpos regados en el asfalto, incluyendo a unos apilados sobre otros, mientras que los heridos se desangraban por las calles.

El periodista de Nice Matin, Damien Allemand, estaba cerca del lugar de los hechos y narró que la exhibición de fuegos artificiales había terminado, por lo que la multitud comenzaba a retirarse, cuando escucharon el ruido y los gritos.

Escuché ruidos, gritos que jamás olvidaré[/animalp-quote-highlight]

“Una fracción de segundo después, un enorme camión blanco conducía a enorme velocidad, girando el volante para atropellar al mayor número de gente posible”, relató. “Vi cuerpos volar como pinos de boliche a lo largo del trayecto. Escuché ruidos, gritos que jamás olvidaré”, agregó.

Wassim Bouhlel, un residente de Niza que habló con la agencia de noticias AP, explicó que el camión embistió directamente a la multitud. “Hubo una masacre en las calles”, detalló.

“Era un caos. Vimos gente herida (…) Escuchamos gritar a muchas víctimas”, relató un reportero de la agencia de noticias AFP, que estaba en el sitio y evitó por poco ser arrollado.

Fue una situación muy impactante (…) y tristemente terminó de esta forma[/animalp-quote-highlight]

Colin Srivastava, otro testigo, le contó a la cadena BBC que vio a “cientos de personas corriendo presas del pánico. Tratamos de preguntarle a varias personas qué demonios estaba pasando y finalmente alguien nos dijo: ‘Tienen que irse, la policía nos dijo que corriéramos'”.

“Fue una situación muy impactante porque hasta ese momento había una atmósfera de celebración, con fuegos artificiales fantásticos y tristemente terminó de esta forma”, agregó Roy Calley, periodista de la BBC.

La versión de los testigos es confirmada por los videos que muestran a hombres y mujeres —una o dos empujando carriolas— corriendo para alejarse del lugar. Además, en lo que parece ser evidencia de un tiroteo, las fotografías muestran un camión con al menos media decena de impactos de bala en el parabrisas.

Hasta la noche de este jueves no ha quedado claro si el atacante pertenece a un grupo terrorista, pero Francia ha tenido un incremento reciente de ataques por parte de grupos yihadíes, incluyendo el Estado Islámico, que tiene sede en Irak y Siria.

Más de un año de ataques constantes

El ataque perpetrado la noche de este jueves 14 de julio ocurre ocho meses después de los atentados extremistas en la capital París y un año y medio después del ataque a la revista satírica Charlie Hebdo.

A continuación presentamos algunos de los ataques ocurridos desde el atentado contra el semanario francés.

  • – Del 7 al 9 de enero de 2015: Los hermanos Chérif y Saïd Kouachi matan a 12 personas el 7 de enero en la sede del semanario satírico francés Charlie Hebdo en París. Entre las víctimas figuran el director de la publicación, varios de sus reputados caricaturistas y dos policías.
    Tras dos días, las fuerzas de seguridad abaten a los dos asaltantes, atrincherados en una empresa de las afueras de la capital.
    El 8 de enero, Amedy Coulibaly mata a una policía y hiere a un agente municipal en Montrouge, al sur de París. Y, un día después, toma como rehenes a los clientes y empleados de un supermercado de alimentos judíos de la capital francesa, matando a cuatro de ellos. Los agentes lo abaten durante el asalto, poco después de la muerte de los hermanos Kouachi.
    Estos últimos se reivindican de Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) y Amedy Coulibaly del grupo Estado Islámico (EI).
  • 3 de febrero de 2015: En Niza, tres militares de guardia frente a un centro de la comunidad judía son agredidos con un cuchillo. El asaltante, Moussa Coulibaly, de 30 años, es rápidamente capturado. En detención, expresó su odio a Francia, a la policía, a los militares y a los judíos.
  • 19 de abril de 2015: Sid Ahmed Ghlam, estudiante argelino de informática, es detenido en París por, supuestamente, haber matado a una mujer y por preparar un atentado inminente contra una iglesia de Villejuif, en las afueras del sur de París. El sospechoso, que tenía en su haber armas de guerra, estaba fichado por los servicios de información por haber abrazado el islam radical. Asimismo, confiesa haber planeado otras acciones.
  • 26 de junio de 2015: Yassin Salhi mata y decapita a su jefe Hervé Cornara antes de intentar volar la fábrica Air Products de Saint-Quentin-Fallavier (sureste), al precipitar su furgoneta contra botellas de gas. Finalmente, fue detenido.
  • 13 de julio de 2015: Cuatro jóvenes de 16 a 23 años, entre ellos un exmilitar, son arrestados como sospechosos de planear el ataque al campo militar de Fort Béar (sureste) y la decapitación grabada de un oficial en nombre de la yihad (guerra santa). Todos ellos revindican su lealtad al EI.
  • 21 de agosto de 2015: Dos militares estadounidenses en vacaciones neutralizan a un hombre armado que abre fuego a bordo de un tren Thalys, que cubre la ruta entre Ámsterdam y París. Dos personas resultan heridas, una de bala y la otra por arma blanca. El asaltante, un joven marroquí, es detenido.
  • 13 noviembre de 2015: Francia sufre los peores atentados de su historia, que involucran por primera vez a atacantes suicidas. Los atentados golpean en París la sala de conciertos Bataclan, varios bares y restaurantes del centro de la capital, así como los alrededores del Stade de France situado más al norte, en Saint-Denis. Un total de 130 personas pierden la vida, especialmente jóvenes y más de 350 resultan heridas. El EI reivindica los ataques.
  • 7 de enero de 2016: Un hombre armado con un arma blanca y un cinturón falso de explosivos fue abatido tras gritar “Allahu Akbar” mientras se aproximaba a una comisaría del norte de París. El atacante portaba una reivindicación manuscrita en árabe, en la que juraba lealtad al jefe del EI.
  • 13 de junio de 2016: Un yihadista de 25 años mata a un policía en Magnanville, al noroeste de París, a la puerta de su casa y a la pareja de este último en el interior. Agentes de la unidad de élite de la policía francesa abaten a Larossi Abdalla, quien había reivindicado su acción en las redes sociales en nombre del EI.

Con información de AP, AFP y BBC Mundo.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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