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Islandia (más allá de la Eurocopa): 7 razones por las que será el viaje de tus sueños

Islandia participó por primera vez en una Eurocopa. Sin embargo, el país nórdico esconde más secretos que su éxito en el futbol.
Boy Anupong
Por Paola Alín M.
4 de julio, 2016
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Por primera vez en la historia, Islandia participó en la Eurocopa, torneo en el cual inesperadamente venció a una de las selecciones con más tradición en el futbol: Inglaterra. Este éxito ha puesto nuevamente la atención del mundo en la nación que es famosa no sólo por sus impresionantes paisajes, sino por ser uno de los lugares más seguros y con mejor calidad de vida del planeta.

De hecho, este año la isla ubicada al sur de Groenlandia espera al menos 1.73 millones de turistas, cinco veces más que su población total (sólo 330 mil habitantes). Y cada año la cifra aumenta.

¿Cuáles son los secretos que hacen tan atractivo este país? Te contamos algunos:

1. Paisajes insuperables

Cloudy days can be beautiful too. #Þingeyri #Dýrafjörður #VisitWestfjords #IcelandSecret #Reflections #Clouds #Regram @stacey.katz.photography

Una foto publicada por Inspired by Iceland (@inspiredbyiceland) el

Volcanes activos, glaciares, playas de arena negra, montañas multicolor, géiseres, ríos y cascadas son parte de los principales paisajes de Islandia. 

El país –uno de los más jóvenes del planeta, geológicamente hablando– tiene al menos 40 volcanes que han hecho erupción en los últimos siglos. De hecho, aproximadamente cada cinco años un volcán hace explosión. El más activo es el monte Hekla, cuyo último periodo de actividad fue en el año 2000.

A pesar de que la tercera parte de lava que ha cubierto el planeta ha erupcionado en Islandia, el país también está cubierto de hielo. Los glaciares cubren al menos 10% del territorio islandés. El glaciar más grande, el Vatnajökull, es también el mayor de Europa. Otros: Hofsjökull, Langjökull, Mýrdalsjökull, Eyjafjallajökull –que cubre al volcán del mismo nombre–, Drangajökull y Snæfellsjökull. 

Una de las zonas más turísticas se encuentra en los alrededores de la capital Reykjavík y es conocida como el Golden Circle (el Círculo de Oro). El recorrido incluye la visita al Parque Nacional de Pingvellir, un lugar ubicado exactamente entre las placas tectónicas de Norteamérica y la Euroasiática, donde incluso es posible bucear; también fue sede del primer parlamento democrático del mundo –fundado en el año 930 D.C.–. 

Aproximadamente a dos horas de Reykjavík se ubica la península de Snaefellsnes, en cuyo territorio se encuentra el volcán Snæfellsjökull que, en la historia del escritor Julio Verne, es la entrada al centro de la Tierra. 

Por su naturaleza y, sobre todo, por el uso de sus recursos naturales y energías renovables, Islandia es el segundo país más verde del planeta, sólo por debajo de Finlandia, de acuerdo con el Foro Económico Mundial. 

2. El agua (caliente)

En Islandia encontrarás el agua más saludable y fresca que te puedas imaginar. La razón es simple: toda el agua que se consume se origina directamente de los ríos que hay en el país, los cuales a su vez se alimentan del deshielo de los glaciares y las montañas. 

En Reykjavík, por ejemplo, la gran cantidad de agua caliente que hay bajo la tierra permite utilizarla para las regaderas de la capital, para los sistemas de calefacción de las casas y para suministrar las albercas públicas. 

Sin embargo, el agua caliente que circula en la ciudad tienen altas concentraciones de minerales –ya que proviene de aguas geotermales naturales– por lo que tomar un baño caliente implicará acostumbrarse a un fuerte olor s sulfuro. 

Por eso, aunque es seguro beber directamente del grifo, primero hay comprobar que no haya restos de agua caliente. 

El Blue Lagoon y Mývatn son dos de las más famosas lagunas geotermales en Islandia, y están abiertas al público (como casi todo en el país). En esos lugares la temperatura del agua puede alcanzar hasta los 42 grados centígrados. 

3. Las piscinas y la desnudez

Ilustración: Bolasmidjan

Ilustración: Bolasmidjan

Una parte fundamental de la cultura en Islandia son las piscinas públicas y, por consiguiente, desnudarse en público. 

De hecho, en promedio, los islandeses asisten al menos tres veces a la semana. 

Tan sólo en Reykjavik, donde habita una tercera parte de la población (119 mil), hay 10 albercas públicas –en islandés, Sundlaugar–. La entrada, sin tiempo limitado, salvo el del horario de la alberca, cuesta aproximadamente 40 pesos.

Generalmente, cada balneario tiene toboganes, al menos una alberca olímpica, una para niños y otras pequeñas con agua caliente, desde los 30 a los 42 grados centógrados. 

Una regla fundamental para acceder a las piscinas es tomar una baño, de pies a cabeza, en las regaderas que también son públicas… y sin separaciones. 

athugið

4. Luz día y noche

Una foto publicada por @lfagerbakke el

¿Has escuchado hablar del sol de medianoche? Ocurre cada año el 21 de junio, en el Solsticio de Verano, que es el día más largo del año en el hemisferio norte. Y sí, el Sol es visible las 24 horas. 

Los lugares perfectos para vivirlo son al norte del país. En Akureyri, por ejemplo, que es la segunda ciudad más grande de la isla.

Lo contrario ocurre el 22 de diciembre, cuando en Islandia hay apenas tres horas de luz solar. De 11:30 de la mañana a las 3:30 de la tarde, aproximadamente.

5. Gradúate como un buen turista (para no morir en el intento)

Este año, en menos de dos meses, murieron cuatro turistas.

Lo anterior generó controversia en el país por la instalación de más señalamientos de advertencia en los principales lugares turísticos. Una famosa revista local, Reykjavik Grapevine, incluso ironizó al respecto: “En Islandia creemos en la selección natural”.

Debido a que en Islandia la principal atracción es la naturaleza misma, evitando a toda costa la intervención humana, el gobierno islandés creó una Academia para que los turistas conozcan los riesgos que pudiera implicar visitar determinados lugares.

Iceland Academy tiene un programa que puedes consultar en línea y completar en cuatro clases “para ser capaz de viajar, comer e incluso tomar un baño como un local”. 

Las cuatro clases son:

  • Cómo evitar momentos incómodos en las albercas
  • Viajando responsablemente en Islandia
  • Estar a salvo en Islandia
  • Una guía para para deportes de invierno

6. El clima

“Si no te gusta el clima, espera cinco minutos” es uno de los dichos más famosos entre los islandeses. A pesar de que para su ubicación geográfica Islandia tiene un clima moderado, las temperaturas cambian rápida y drásticamente. En un día pude haber lluvia, sol, nubarrones, fuertes vientos y nieve.

La principal razón por la que Islandia no tiene un clima súper frío es gracias a la Corriente del Golfo, que transporta agua caliente hacia el norte.

7. Auroras boreales

Al final, pero no menos importante: Islandia es un país perfecto para ver las Auroras Boreales. La mejor época del año es desde finales de agosto hasta finales de marzo. Lo único que se necesita es una alta actividad solar, un cielo despejado y mucha paciencia para esperar a que aparezcan.

 

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Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Para darle cariño a un gato (y evitar ser mordido o arañado en el proceso) es importante que el animal manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.
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8 de agosto, 2019
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No somos pocas personas las que hemos conocido a un gato de lo más cariñoso que parece estar encantado con las caricias que le propinamos y, un minuto después, nos muerde o nos da un zarpazo.

Lo más fácil cuando eso ocurre es culpar al gato, pero cabe la posibilidad de que no lo estuviéramos acariciando correctamente.

Para comprender el porqué, primero es importante conocer un poco más sobre los antepasados de estos animales.

Es probable que el gato salvaje africano, el antepasado más inmediato del gato doméstico, fuera utilizado únicamente para el control de plagas.

En la actualidad, en cambio, los felinos son considerados una valiosa compañía, hasta el punto de que para mucha gente son “bebés peludos”.

Se cree que esta metamorfosis social de la relación entre humanos y felinos tuvo lugar hace alrededor de 4,000 años, un poco después de la aparición del “mejor amigo del hombre”.

Aunque podamos considerar que 4,000 años es una cantidad de tiempo suficiente para que una especie se adapte completamente a la vida en sociedad, no parece ser el caso de nuestro bigotudo compañero.

Y es que los gatos domésticos muestran una divergencia genética relativamente reducida respecto a sus ancestros. Es decir, sus cerebros todavía están programados para pensar como un gato salvaje.

Estos llevan vidas solitarias e invierten un tiempo y un esfuerzo considerables en comunicarse de manera indirecta, mediante mensajes visuales y químicos, para evitar relacionarse demasiado. Así pues, no parece muy probable que los gatos domésticos hayan heredado las complejas habilidades sociales de sus predecesores.

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A los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Los humanos, por su parte, somos seres inherentemente sociales para los que el acercamiento y el contacto son muestras de afecto.

Además, nos sentimos atraídos por los rasgos estéticos infantiles (ojos y frente grandes, nariz pequeña y cara redondeada), motivo por el que a muchos nos parecen tan bonitos los gatos.

Sabiendo esto, no es ninguna sorpresa que nuestra reacción inicial al ver uno sea querer acariciarlo, hacerle carantoñas o simplemente sonreír embobados. De igual manera, tampoco debería sorprender que algunos gatos consideren este tipo de interacciones un poquito abrumadoras.

El cariño en los gatos

Aunque a muchos gatos les gustan las caricias y, en determinados contextos, nos elegirían antes que a la comida, deben aprender a disfrutar de la interacción con humanos durante su corto período de adaptación (de las dos a las siete semanas de vida).

Al hablar de la relación entre gatos y humanos, las características de las personas también son importantes. Aspectos como nuestra personalidad y género, las partes de la anatomía del gato que tocamos y cómo solemos manejarlos son muy importantes a la hora de entender cómo el animal responde a nuestras muestras de cariño.

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Es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Algunos gatos reaccionan con agresividad al contacto físico no deseado, mientras que otros pueden tolerar nuestros acercamientos a cambio, simplemente, de comida y un sitio donde dormir.

A pesar de ello, un gato tolerante no es necesariamente un gato feliz. De hecho, los niveles más altos de estrés se observan en gatos cuyos dueños afirman que se muestran conformes con las caricias en lugar de demostrar que no les gustan.

Cómo acariciar a un gato

La clave para triunfar en nuestra gatuna empresa es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.

Debido a nuestra naturaleza táctil y a la atracción que sentimos hacia los animales bonitos, puede que nos cueste ignorar nuestros instintos y que precisemos de altas dosis de autocontrol.

Sin embargo, el esfuerzo podría ser compensado, ya que un estudio demuestra que es más probable que las interacciones duren más cuando es el gato, y no la persona, el que las empieza.

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Entre los signos para saber si el gato está disfrutando de las caricias está el ronroneo y una expresión facial relajada, con las orejas apuntando hacia delante.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Al establecer contacto físico, menos es más, y no solo en los reconocimientos veterinarios, sino también cuando el gato se relaciona con gente en un entorno más relajado.

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.


Signos de disfrute del gato:

• Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.

• Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.

• Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.

• Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.

• Te empuja con cariño si detienes las caricias, para indicar que continúes.

Signos de rechazo o tensión:

• Mueve o voltea la cabeza en tu dirección contraria.

• Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto físico).

• Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.

• Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo.

• Se le eriza el pelo o contrae la espalda.

• Mueve o agita la cola o golpea con ella.

• Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.

• Gira bruscamente la cabeza para enfrentarte a ti o a tu mano.

• Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

Así las cosas, es discutible si los gatos pueden ser considerados unos “bebés peludos”.

A muchos les encanta que les toquen, mientras que otros, como mucho, lo soportan. En cualquier caso, es importante respetar los límites que establece el gato salvaje que llevan dentro, aunque eso suponga admirar su belleza desde lejos.


*Lauren Finka es investigadora postdoctoral asociada de Nottingham Trent University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


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