Juez le quita la custodia de su hijo por no cumplir con el rol tradicional de madre
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Juez le quita la custodia de su hijo por no cumplir con el rol tradicional de madre

Silvia lleva dos años sin ver a su hijo pues un juez determinó que debe ir a terapia para aceptar los valores tradicionales de una familia mexicana y los roles de género.
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Por Tania L. Montalvo
4 de julio, 2016
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Silvia tiene dos años sin estar cerca de su hijo. Cada día, a la misma hora, espera frente a la computadora que el pequeño esté en línea y listo para hablar con ella vía remota.

Casi nunca tiene suerte. En estos dos años han entablado entre ocho y diez conversaciones de menos de dos minutos en las que nunca puede preguntarle cómo va en la escuela o qué hizo durante el fin de semana.

Cada vez que se agota el tiempo de espera y Silvia suma otro día sin verlo o hablar con él regresan a su cabeza los argumentos del juez para separarlos: fallas en su rol tradicional de madre.

“¿Qué es un rol tradicional de madre?, ¿qué es un rol tradicional de género?, ¡en qué se supone que fallé y que me valió una sentencia como esa en la que además se me ordena ir a terapia para aceptar esos roles tradicionales!”, dice Silvia en entrevista desde Madrid, España, su ciudad de origen y a donde volvió desde hace al menos tres años.

Doble discriminación

La expareja de Silvia es mexicano. En 2010 iniciaron un proceso legal por la guardia y custodia del menor y el juez 42 de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal —Andrés Linares Carranza, ahora magistrado— dictó sentencia en diciembre de ese año.

En la sentencia, el juez entregó la guardia y custodia al padre y para mejorar como madre le ordenó a Silvia acudir a terapia psicológica para establecer “sentimientos de afecto, cariño y amor hacia sus semejantes y sobre todo hacia su menor hijo” y para que “en la mayor medida pueda aceptar los roles tradicionales que deben de imperar en toda familia”.

El juez indicó que entre los valores de madre que Silvia, como mujer extranjera, debía aceptar estaban aquellos de “tradiciones mexicanas” en las que su hijo estaba involucrado por ser parte de una familia mexicana.

Y agregó que la terapia debía estar dirigida a que Silvia “no perjudique los intereses tradicionales de terceros, y que cuestione y confronte sus roles y esquemas tradicionales de género, así como su concepto de amor y de familia”.

La discriminación en esta sentencia es doble: de género, al exigir que ella esté alineada a un “rol tradicional”; pero también de nacionalidad, coinciden abogados y defensores de derechos humanos.

“La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido un protocolo para juzgar con perspectiva de género que nunca fue utilizado en este juicio y por otro lado, se le exige, para calificar como madre, la aceptación de tradiciones mexicanas. Hay doble violación de derechos fundamentales”, dice en entrevista Manuel Castro Ramírez, abogado de Silvia.

Pero la defensa legal no es la única que considera que esta sentencia es machista y que se violaron derechos.

En agosto de 2013, tras una apelación y distintos amparos, la Clínica de Justicia y Género Marisela Escobedo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó un Amicus Curiae —una opinión especializada en el tema, pero externa al caso— en el que detalló que en la sentencia “se detecta un lenguaje discriminatorio en relación con el género y la nacionalidad (de Silvia)”.

“Esta forma de discriminación discursiva está basada en prejuicios y estereotipos respecto de los roles de género y las identidades nacionales, cuestiones señaladas como violencia contra la mujer en la Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer”.

“No es factible que los argumentos que nieguen a la madre el ejercicio de sus derechos y la custodia de su hijo estén basados en una concepción moral discriminatoria basada en roles y estereotipos de género y nacionalidad”, señalan los expertos en justicia y género.

Luis Alberto Muñoz, coordinador de esa clínica de Justicia y Género, explica en entrevista que no se puede sancionar, criminalizar o culpabilizar a una persona por no adecuarse a estereotipos sociales, lo que finalmente es un “rol de género”.

Violencia expresa

La discriminación es una forma de violencia contra la mujer según lo establecido en la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés), ratificada por México.

“Estamos hablando de violencia institucional y el juez incumplió con la obligación de no discriminar”, dice Muñoz.

Para la Clínica de Justicia y Género que dirige, el caso de Silvia es similar al de muchas mujeres mexicanas que todavía son víctimas de jueces que hacen a un lado la perspectiva de género. Sin embargo, se diferencia en que hay una “violencia expresa”.

“Hay muchas sentencias en las que el juez tiene un prejuicio en contra de la mujer pero éste nunca es tan evidente. Que en esta sentencia el juez diga que tiene que adecuarse al rol tradicional de madre mexicana de forma expresa pone en evidencia lo que muchos jueces en el país piensan aunque no lo digan”.

El caso de Silvia llegó a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) que en agosto de 2015 ratificó que la sentencia contiene “un lenguaje discriminatorio y con una tendencia a estereotipar a la mujer, sin perspectiva de género y sin respetar la diversidad culturar que conlleva el tener nacionalidades distintas”.

Se ignoraron todos los recursos legales interpuestos por Silvia para revisar los términos discriminatorios de la sentencia. Ésta se declaró definitiva en abril de 2013 y un año después —cuando se desechó el último amparo— un juez ordenó cumplirla. El 10 de julio de 2014 fue la última vez que ella vio a su pequeño.

Un premio a la peor sentencia

El caso de Silvia ganó este año el Premio Garrote Especial del Público en los premios Género y Justicia al descubierto de la organización internacional Women’s Link Worldwide, que visibiliza las decisiones judiciales que favorecen o perjudican la equidad de género en todo el mundo.

La sentencia de Silvia fue catalogada por los lectores como la decisión judicial con mayor impacto negativo sobre la vida de mujeres y niñas.

La organización civil Equis. Justicia para las Mujeres estudia el caso de Silvia para presentarlo ante el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (Cedaw) y sentar precedente de cómo en México los estereotipos de género aparecen en las sentencias contra las mujeres.

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Quién es Doug Emhoff, esposo de Kamala Harris y primer 'segundo caballero' de Estados Unidos

El marido de la flamante vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, será el primer hombre que ocupa un rol que hasta ahora solo han ocupado mujeres.
24 de enero, 2021
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Kamala Harris y Douglas Emhoff

Reuters
Kamala Harris y Doug Emhoff, ambos abogados, se conocieron en una cita a ciegas en 2013 y contrajeron matrimonio un año después.

Kamala Harris se convirtió este miércoles en la primera mujer y primera persona negra en alcanzar la vicepresidencia de Estados Unidos, pero ella no es la única que rompe siglos de tradición.

Su marido, Douglas Emhoff, más conocido como “Doug”, también rompió barreras culturales al convertirse en el primer hombre en ocupar un lugar que hasta ahora solo había sido ocupado por mujeres.

El rol de “segunda dama”, como se le dijo hasta ahora a las parejas de los vicepresidentes, está tan atado con el sexo femenino que hasta la llegada de Emhoff ni siquiera existía una versión masculina del término.

Tras un período de especulaciones se decidió adoptar el título de “segundo caballero”.

Emhoff ya tiene su propia cuenta de Twitter con ese nombre: @SecondGentleman sumó más de 800.000 de seguidores incluso antes de que el marido de la vicepresidenta publicara su primer tuit.

Pero este abogado de 56 años -la misma edad que su esposa- no solo se diferencia de las anteriores segundas damas por ser hombre.

Mientras que la mayoría de las esposas de vicepresidentes en el pasado llevaban toda una vida acompañando a sus maridos políticos, Emhoff tiene apenas siete años de experiencia en este campo.

Y es que fue hace poco más de siete años, en 2013, cuando Emhoff conoció a Harris en una cita a ciegas coordinada por la mejor amiga de ella.

Kamala Harris y Doug Emhoff

Getty Images
La vida de Emhoff había estado completamente alejada de la política hasta que conoció a Kamala Harris hace poco más de siete años.

En ese momento Harris era la fiscal general de California y él tenía un estudio de abogados que se especializaba en derecho corporativo.

Un año después de conocerse, en agosto de 2014, contrajeron matrimonio.

“Momala”

A diferencia de ella, que nunca había estado casada y no tenía hijos, Emhoff se había divorciado seis años antes de su primera mujer, la productora de cine Kerstin Emhoff, con quien tiene dos hijos en aquel momento adolescentes.

En un ensayo que escribió para la revista Elle en 2019, Harris describió la relación especial que mantuvo desde el principio con sus hijastros.

“Cole y Ella no podrían haber sido más acogedores”, escribió. “Son chicos brillantes, talentosos y divertidos que se han convertido en adultos extraordinarios”.

Harris incluso contó que fue su excelente relación con ellos lo que la llevó a decidir casarse con Emhoff.

“Yo ya estaba enganchada con Doug, pero creo que fueron Cole y Ella los que me terminaron de enganchar del todo”, relató.

También reveló que los hijos de su marido la apodaron “Momala”, ya que no les gustaba la expresión “madrastra”.

Harris suele hacer referencia a su familia durante sus discursos.

Kamala Harris y Douglas Emhoff,

Getty Images
Harris mantiene una relación cercana con la familia de su marido.

La familia lo es todo para mí y no puedo esperar a que EE.UU. conozca a mi esposo Doug y a nuestros increíbles hijos Cole y Ella”, dijo a sus partidarios durante un acto de campaña en agosto pasado, luego de que Joe Biden la confirmara como su compañera de fórmula.

“He tenido muchos títulos a lo largo de mi carrera y ciertamente ser vicepresidente será genial, pero ser ‘Momala’ siempre será el que más valor tendrá para mí“, confesó.

También ha revelado que mantiene una excelente relación con Kerstin Emhoff, la exesposa de su marido, quien incluso colaboró con su campaña electoral.

Impulsado a la arena pública

A pesar de que hasta hace no mucho la vida de Emhoff estaba completamente alejada del mundo de la política, algunos de sus conocidos afirman que le ha tomado el gusto a su nuevo rol.

Durante los primeros años de la relación con Harris, él mantuvo su vida profesional separada.

En 2017, un año después de que ella fuera elegida senadora por California -lo que lanzó de lleno su carrera política- él dejó la firma que había abierto en 2000 (y que en 2006 había sido adquirida por el estudio Venable) para convertirse en socio del bufete de abogados internacional DLA Piper, especializado en litigios relacionados con el mundo del espectáculo y la propiedad intelectual.

Por unos años, Emhoff alternó entre las oficinas de DLA Piper en Los Ángeles y Washington DC.

Pero su perfil público aumentó en enero de 2019 cuando su esposa lanzó su campaña para convertirse en la candidata presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 2020.

Emhoff participó de forma activa en la campaña, que duró un año, hasta que Harris se dio de baja en diciembre.

No obstante, fue la elección de Harris como segunda de Biden, oficializada en agosto de 2020, lo que realmente impulsó a Emhoff a la arena pública.

No solo siguió apoyando a su esposa en muchos de sus actos y vocalmente a través de sus redes sociales, incluso empezó a representarla en algunos eventos, realizando discursos en nombre de la campaña Biden-Harris.

Emhoff hablando durante un acto de campaña en Colorado

Getty Images
Emhoff elevó su perfil público durante la campaña electoral de su esposa, llegando incluso a dar discursos en representación del binomio Biden-Harris.

A pesar de su falta de experiencia, Emhoff ha declarado su entusiasmo por sus nuevas funciones, que le han ganado su propio grupo de admiradores, autodenominados el #DougHive o “Colmena Doug” (los fans de su esposa son el #KHive).

“Pareciera que realmente le gusta”, le comentó a la BBC Aaron Jacoby, un viejo amigo y ex socio legal de Emhoff.

“Uno podría esperar que se sentiría como un pez fuera del agua, pero no es así. Simplemente está nadando y disfrutando”, aseguró.

Sus hijos, Cole y Ella, también han remarcado que su padre parece hecho para esta nueva función.

“Creo que Doug es un poco camaleónico y por eso todos lo aman. Como que puede caber en cualquier habitación”, remarcó al “New York Times” Cole, el mayor, que hoy tiene 26 años.

“Creo que, de todas las personas, Doug casualmente nació para esto“.

Siguiendo la tradición

Más allá de su género, Emhoff ha respetado algunas tradiciones de las parejas de vicepresidentes.

Por empezar, dejó su trabajo: en agosto pasado se tomó una licencia laboral no solo para apoyar a su esposa en su campaña sino también para evitar cualquier conflicto de intereses.

Y tras el triunfo electoral de Biden y Harris, Emhoff siguió los pasos de la mayoría de sus predecesoras y anunció que abandonaba su carrera para dedicarse a sus nuevas funciones como “segundo caballero”.

Emhoff y Harris junto con Joe Biden y Jill Biden.

Getty Images
Como es costumbre, el “segundo caballero” dejó de lado su trabajo para dedicarse al puesto, aunque también enseñará.

Si bien la tarea es principalmente ceremonial, es costumbre que las parejas de los líderes también se enfoquen en asuntos de interés público que se complementan con los principales objetivos de sus parejas.

La actual primera dama, Jill Biden, se centró en las familias de los militares y la educación cuando su marido fue vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

Curiosamente, Biden, docente de profesión, rompió con el protocolo y siguió enseñando inglés en un colegio comunitario mientras ofició como segunda dama, tarea que planea mantener como esposa del presidente.

Emhoff le seguirá los pasos: anunció que combinará sus tareas oficiales con la docencia, en su caso enseñando un curso sobre derechos del espectáculo en la Universidad de Georgetown.

Consultado sobre cuál podría ser su foco de interés como segundo caballero, Jacoby señaló que una opción podría ser la reforma de la justicia criminal, algo que preocupa tanto a Emhoff como a Harris.

Sin embargo, Jacoby resalta que el foco principal de su amigo será la vicepresidenta.

“Doug está en esto para apoyar a Kamala”, aseguró.


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