close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

El gobernador Roberto Borge se apropia de terrenos ejidales y desaparece el contrato que lo prueba

De acuerdo con los ejidatarios dueños de las 50 hectáreas éstos nunca dieron su consentimiento para ceder gratuitamente estas tierras; el Registro Agrario Nacional por su parte dice que el expediente de otorgamiento desapareció de sus archivos.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
8 de agosto, 2016
Comparte

El 23 de abril de 2015, el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, obtuvo “a título gratuito” el derecho de “usufructo” sobre 50 hectáreas de tierra, en el municipio de Villa Cozumel, terrenos que el mandatario priista podrá explotar por un periodo “de 30 años, prorrogables”.

El otorgamiento gratuito de estas tierras fue establecido mediante el “Contrato de usufructo – Ejido Cozumel” con folio “23001001109111945R”, inscrito el año pasado ante el Registro Agrario Nacional (RAN).

El expediente de este otorgamiento gratuito, sin embargo, no puede ser consultado pues, como reconoció el mismo Registro Agrario Nacional, toda la documentación al respecto desapareció de sus archivos.
La desaparición de este expediente no es casual, tal como explica el abogado Gabriel Yam Chan, comisario ejidal de Villa Cozumel: “Todo este asunto es un fraude (del gobernador), es un despojo a los ejidatarios, y aunque ya intentamos iniciar el trámite para anular ese contrato de usufructo, no lo hemos logrado hasta el momento debido, precisamente, a que el expediente está desaparecido”.

Despojo al descubierto

El 28 de mayo de 2016 –una semana antes de las recientes elecciones estatales en Quintana Roo– en la redacción de Animal Político se recibió un correo electrónico, enviado por un ciudadano que pidió resguardar su identidad, que contenía una copia de la carátula del contrato de usufructo con el cual el gobernador Borge obtuvo, “a título gratuito”, el derecho para explotar las tierras del ejido Villa Cozumel.

Para verificar la autenticidad de este documento, y para conocerlo íntegramente, Animal Político solicitó de manera oficial una copia al RAN.

Luego de dos meses de búsqueda en sus archivos, el pasado 5 de agosto, este organismo federal notificó que no fue posible encontrar “registro físico del contrato (…) no teniendo referencia de las circunstancias de tiempo, modo y lugar que generaron la inexistencia en cuestión”.

El RAN aclaró que, aunque el documento haya desaparecido de sus archivos, “la inscripción registral que atañe a dicho documento” sí existe; es decir, el trámite mediante el cual Borge tomó control legal de las 50 hectáreas sí se realizó y está vigente.

Lo único que desapareció de los archivos del gobierno federal fueron los papeles que acompañan la “inscripción registral”, y que permitirían impugnar dicho procedimiento.

Las autoridades del ejido Villa Cozumel aclararon en entrevista que en sus archivos tampoco obra el contrato que beneficia al gobernador Borge pero en su caso no es porque el documento haya sido robado, sino que el ejido nunca tuvo conocimiento de él.

“Ante la asamblea ejidal, que es el máximo órgano de toma de decisión del ejido Villa Cozumel, nunca fueron presentados esos documentos –afirma el comisario ejidal, el abogado Gabriel Yam–, por lo tanto, los ejidatarios nunca votamos en favor de que ese contrato de usufructo se celebrara. Se trata de un fraude, de un intento de despojo de las tierras que nosotros, por el contrario, queremos preservar para uso forestal y proteger de la depredación. Quiero ser tajante: el ejido Villa Cozumel no reconoce ninguna de estas acciones supuestamente legales, con las cuales pretenden despojarnos de las tierras que nos heredaron nuestros padres.”

Contrato

Los prestanombres de Roberto Borge

El abogado Gabriel Yam explicó que este despojo comenzó a gestarse en el año 2013, con la complicidad de la persona que en ese momento ocupaba el cargo de comisario ejidal, el doctor Arturo Villanueva (actual director del Hospital General de Cozumel).

“En febrero de 2013 –explicó el abogado–, Arturo Villanueva pidió autorización de la asamblea general de ejidatarios para que se abriera la posibilidad de entablar un contrato de usufructo con dos particulares (Jefferson Efraín Marín Flores y Reyes Rodríguez). Y sí, se autorizó la posibilidad de entablar los contratos, pero no los contratos en sí mismos… es decir, una vez que el contrato fuera negociado y redactado, debía ser votado por la asamblea ejidal, antes de firmarse. Y eso nunca ocurrió.”

Por esta razón, insistió el abogado, cualquier contrato que hubiese sido inscrito ante el RAN carece de validez legal, ya que no cuenta con el respaldo en votación de los integrantes del ejido, lo cual es un requisito imprescindible para disponer de tierras ejidales.

El acta de esa asamblea de febrero de 2013, en la que el ejido abre la posibilidad de entablar un contrato de usufructo, señala que dicha propuesta era presentada por dos personas a las que se identifica como “Jefferson Efraín Marín Flores, Reyes Rodríguez”, así como por “otros”, a los que nunca se nombra explícitamente.

Y es al amparo del concepto “otros” que el gobernador Borge usó el acta ejidal de febrero de 2013 como supuesto aval para legitimar el contrato que inscribió ante el RAN.

Esta inscripción registral, además, fue realizada por Borge a título personal, y ya no incluyó a las dos personas que presentaron la propuesta a la asamblea ejidal con los nombres de Jefferson Efraín Marín Flores y Reyes Rodríguez.

De hecho, esas personas nunca se presentaron físicamente ante la asamblea ejidal, sino que la propuesta fue leída por el entonces comisario, el doctor Arturo Villanueva.

En una búsqueda en internet, no pudo encontrarse ningún antecedente relacionado con “Jefferson Efraín Marín Flores” o “Reyes Rodríguez”.

A pesar de este entuerto de nombres, el actual comisario ejidal, Gabriel Yam, enfatizó: “los acuerdos ejidales de febrero de 2013 fueron una autorización previa y genérica para explorar la posibilidad de entablar un contrato, que beneficiara a los ejidatarios. Ese contrato nunca se negoció ni se votó, ni en favor de las personas que se mencionan en el acta, ni en favor de Roberto Borge. Y si existe en algún lugar un documento de esas características, es totalmente inconstitucional, porque las tierras ejidales son reconocidas por la ley como medio de sustento económico de los ejidatarios, y no pueden ser entregadas gratuitamente a nadie.”

La punta del iceberg

El actual comisario ejidal de Villa Cozumel denunció, además, que, según investigaciones realizadas por el propio ejido, el contrato con el que Borge reclama los derechos de usufructo de 50 hectáreas no es el único inscrito ante el RAN, y desaparecido.

“Luego de que el doctor Arturo Villanueva dejó la comisaría ejidal, lo sustituyó David Alberto Pinto Silva, y sabemos que fue en su administración, que concluyó en abril de 2015, que se firmaron diversos contratos de usufructo, a espaldas de la asamblea ejidal. Sin embargo, cuando pedimos copia de dichos contratos al RAN, su delegado estatal, Rodolfo Vallín Lugo, nos los negó.”

Para tener acceso al expediente ejidal, señaló, “tuvimos que meter un amparo, y luego, sólo nos presentó información básica, ningún contrato de usufructo, como si no existieran.”

No obstante, al menos el contrato que otorga 50 hectáreas gratis a Roberto Borge sí fue aceptado e inscrito por el RAN (aunque el expediente haya desaparecido del archivo), tal como informó a Animal Político la misma institución.

Según el oficio UT/135/16, emitido por el RAN, la desaparición de este expediente representa una irregularidad por la cual “dará vista, por conducto del Titular de la Unidad de Transparencia, al Órgano Interno de Control en el Registro Agrario Nacional, para que proceda conforme a sus atribuciones”.
Este mismo oficio aclara que, por el momento, ningún funcionario público puede ser investigado por la desaparición de esta documentación, ya que la Delegación Estatal del RAN en Quintana Roo “omitió señalar al servidor público responsable de contar con la misma”.

La funcionaria pública que revisó, aceptó e inscribió el contrato en beneficio de Roberto Borge es la “registrador(a) Reyna Isabel Sosa Castillo”, tal como señala la carátula del mismo documento, de la cual te presentamos la copia hecha llegar a Animal Político.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Reuters

"Ojalá nos hubiéramos muerto": la pareja que sobrevivió a un ataque del Estado Islámico el día de su boda

Una pareja afgana que sobrevivió a un atentado suicida de Estado Islámico en su boda dice que sus familiares y quienes eran sus amigos ahora los odian. El novio le dijo a la BBC que quieren abandonar el país, para escapar de la hostilidad de la que son víctimas.
Reuters
17 de septiembre, 2019
Comparte

Solo cuando el humo se disipó fue posible apreciar la escala de la tragedia.

Una escena de devastación llenó el salón de bodas de Kabul, la capital de Afganistán, blanco de un ataque con bomba del grupo extremista Estado Islámico (EI).

Los futuros novios sobrevivieron al atentado, que mató a 80 personas. Pero el resentimiento de los familiares de quienes murieron los atormenta todos los días.

El sábado 17 de agosto, Mirwais Elmi fue llevado a empujones a una pequeña habitación llena de miembros varones de su familia y amigos cercanos.

Elmi, de 26 años, estaba lleno de sueños y expectativas. Estaba orando por un nuevo amanecer para su vida el día de su boda, en un país que ha vivido en guerra durante más de cuatro décadas.

Cientos de invitados esperaban pacientemente en el inmenso salón de bodas a que terminara la ceremonia, a la que le seguiría una cena de celebración.

Pero nunca llegarían a probar el banquete.

La explosión

Su futura novia, Rehana, de 18 años, estaba disfrutando de algunos manjares con la hermana y la madre de Elmi en otra habitación.

Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Getty Images
Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Ante la llamada del clérigo musulmán al que se le da por nombre Molvi, Elmi se abrió paso rebosante de expectativas para firmar el acta de matrimonio conocido como nikah nama. Fue entonces cuando un sonido atronador sacudió el edificio y detuvo el proceso.

Un terrorista suicida había provocado una explosión dentro del salón de bodas, justo en el medio de la sección donde estaban sentados los invitados masculinos. Arrancó los paneles del techo y rompió los cristales de la fachada del recinto.

El fuerte estallido se escuchó a kilómetros de distancia.

Los amigos y familiares, a quienes Elmi había recibido con una sonrisa radiante unas horas antes, habían quedado reducidos a huesos carbonizados y trozos de carne.

Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

Reuters
Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

La onda expansiva de la poderosa explosión dejó a Elmi inconsciente. Su novia y otros familiares estaban conmocionados.

Cuando se despertó unas horas más tarde, estaba en su casa.

A los pocos minutos se dio cuenta de que sus amigos y familiares estaban ocupados contando a los muertos.

“La gente venía y me decía que un primo había muerto, un amigo había muerto. Los amigos mencionaban a otros amigos que fueron asesinados. Mi hermano perdió a siete de sus amigos”, recuerda Elmi.

Ataque suicida

El joven afgano habló con la BBC sobre cómo su vida cambió después de la carnicería en que se convirtió su boda.

“Perdí a mi primo y mi esposa perdió a su hermano menor. La explosión le arrancó la cabeza. Solo pudimos enterrar su cuerpo decapitado”.

Apenas un día después de la explosión, su suegro le dijo a los medios afganos que 14 miembros de su familia habían muerto en el ataque.

"Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena", dice Elmi.

Getty Images
“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

Poco después, EI se atribuyó el bombardeo.

El horror de la explosión fue inmenso, incluso para los estándares de Afganistán, un país devastado por la guerra.

Él y su esposa salieron ilesos. Así que, cinco días después de la explosión, Elmi buscó la ayuda de otro clérigo para completar su boda, que había sido detenida abruptamente por la explosión.

El matrimonio tuvo lugar de una manera más que discreta.

Ahora, casi un mes después, las heridas aún están frescas.

El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

Getty Images
El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

“Yo, mi papá y mi hermano nos turnamos durante la noche para proteger nuestra casa. Sentimos que podríamos ser atacados por cualquiera”.

Sus amigos y vecinos los acosan constantemente.

“Cada vez que salimos, la gente nos acusa y abusa. Es como si nos mataran todos los días. Es insoportable”, dice Elmi.

El joven incluso fue recibido con ira cuando asistió a ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas.

“Una persona incluso me dijo: ‘Perdimos a nuestro hijo en la explosión. ¿Cómo es que tú y tu esposa están vivos?'”

Ataques de pánico

Durante los tres días que siguieron a la explosión, Elmi dice que no podía comer ni beber agua. Incluso ahora permanece en estado de shock y angustia.

“Les digo que esto no está en nuestras manos. Si hubiera sabido que ocurriría la explosión, habría cancelado la ceremonia”, dice Elmi.

“Somos pacientes. Los que creen en Dios entenderán que este es su destino”.

Él dice que su esposa apenas sale de casa.

“Cada vez que apagamos las luces, sufre ataques de pánico. Se asusta mucho”.

La mujer se negó a hablar con la BBC.

Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

Reuters
Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

La boda de ambos fue un matrimonio arreglado, como la mayoría de las bodas en esa parte del mundo. La madre de Elmi y la madre de la novia son parientes lejanos y desempeñaron el papel de emparejadores.

Elmi pertenece a la minoría hazara, que son musulmanes chiitas.

Los militantes sunitas, incluidos los talibanes y EI, han atacado repetidamente a las minorías chiitas en Afganistán y Pakistán.

Las autoridades en Afganistán quedaron pendientes de informar a Elmi sobre la investigación que se está llevando a cabo sobre lo sucedido.

“No tengo idea de por qué nos atacaron. En nuestra boda no había un solo funcionario local, empresario o político entre los invitados”, dice.

En la explosión murieron personas de diversos grupos étnicos.

Sin planes futuros

Los familiares de algunas de las víctimas obtuvieron una compensación monetaria, como está estipulado según la política del gobierno.

“Un miembro del Parlamento vino a nuestra casa y nos dio medio millón de afganos (unos US$6350)”, dice Elmi.

El joven también dice que guarda buenos recuerdos de amigos y familiares que perecieron en el ataque. A menudo piensa en ellos.

“Incluso si organizamos cientos de reuniones para aquellos que perdimos, no van a volver. Todo terminó”.

Cuando Elmi vio las fotos de su boda que fueron tomadas antes de la explosión, quiso destruirlas.

Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

Getty Images
Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

“Después de ver las fotos me sentí más angustiado. No pude dormir durante toda la noche. Lloré. ¿Qué más podría hacer?”, se pregunta.

“No tengo ningún plan para mí. Estoy harto de todo. Quiero que alguien nos ayude a abandonar el país“.

Elmi también debe devolver los 1,1 millones de afganos (US$14,000) que pidió prestados para la boda.

Para tratar de despejar las emociones negativas, Elmi pensó en reabrir su sastrería, pero la decisión resultó ser contraproducente.

Un cliente le quitó la ropa que le había dado para coser.

Otro dijo: “La explosión mató a tantas personas, pero él todavía está vivo. Su tienda debería estar cerrada”.

Incapaz de enfrentar la hostilidad de vecinos y otrora amigos, cerró la tienda.

“No hay felicidad en nuestra vida”

Su esposa, Rehana, que estudiaba el décimo grado, se encuentra reacia a regresar a la escuela.

“Mirwais ¿cómo puedo regresar a la escuela?”, le preguntó ella.

Elmi insistió en que no debía renunciar a sus estudios. Pero cuando regresó encontró el aula llena de personas resentidas contra ella.

“Alguien le dijo: ‘Si estás aquí es probable que un terrorista suicida venga'”.

Esas palabras quebraron a Rehana, quien terminó por abandonar la escuela.

El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

Getty Images
El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

“No hay felicidad en nuestra vida. Me he convertido en una persona diferente”.

El joven lamenta haber sobrevivido.

“Mi esposa y yo pensamos que ojalá nos hubiéramos muerto”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=vmn_Arwoev4&t=72s

https://www.youtube.com/watch?v=cKtEr6wc8L4&t=602s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.