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Cuartoscuro

A 6 años de la masacre en San Fernando, las víctimas aún no acceden a la investigación

Preguntas clave como quién ordenó el secuestro de los migrantes; quiénes son los policías involucrados en los hechos y qué hizo el Estado con las alertas que recibió dos años antes de la masacre, siguen sin respuesta.
Cuartoscuro
Por Manuel Ureste
26 de agosto, 2016
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A seis años de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, ocurrida en agosto de 2010, los familiares de las víctimas continúan sin respuestas, sin acceder a la justicia, y sin obtener una reparación integral del daño.

Además, a casi cuatro años de que las organizaciones Artículo 19 y la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático interpusieran varios amparos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que exigirle a la PGR que abra el expediente del caso, los ministros aún no se han pronunciado al respecto.

Preguntas clave como quién ordenó el secuestro de los 72 migrantes; quiénes son los policías involucrados en los hechos; qué hizo el Estado con las alertas que recibió dos años antes de la masacre; o cómo fue posible que se enviaran cuerpos equivocados a las familias o féretros con arena, siguen sin respuesta.

En 2013 un juez federal ordenó que se elaborara una versión pública de las averiguaciones de tres masacres: la de San Fernando en 2010; el hallazgo en 2011 de 47 fosas clandestinas en San Fernando con 168 cadáveres; y la de 2012 en Cadereyta, Nuevo León, donde fueron hallados 49 torsos humanos.

El juez consideró que estos tres casos constituyen graves violaciones a derechos humanos, por lo que ordenó que se abrieran las investigaciones. Sin embargo, la PGR y el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) apelaron y llevaron el proceso ante la SCJN; en septiembre de 2014 el INAI se desistió de esta apelación, no así la Procuraduría.

En noviembre de 2015, el proyecto de resolución de amparo solicitado a la SCJN por la Fundación para la Justicia fue elaborado por la ministra Olga Sánchez Cordero, pero éste pasó a la ministra Norma Lucía Piña tras la salida de Cordero de la Corte tras 20 años de servicio.

La Fundación explicó a Animal Político que, casi tres años después de interponer el amparo con número de expediente 661/2014, el proyecto de la ministra Cordero está siendo reelaborado de nuevo, por lo que aún no hay ninguna resolución de la Corte sobre si ordena a la PGR que abra la investigación y haga una versión pública del mismo, como sucedió con el caso de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

“Habría que preguntar a la procuradora (Arely Gómez) por qué unos expedientes sí los abre, como el de Ayotzinapa, y otros como los de San Fernando no”, planteó Ana Lorena Delgadillo, presidenta de la Fundación para la Justicia.

San Fernando acumula aniversarios sin verdad: AI

En la misma situación, detenido, se encuentra el amparo 453/2015 que presentó la organización Artículo 19, el cual fue turnado por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortíz Mena al pleno, donde aún no se discute.

La SCJN, a través de su departamento de comunicación social, confirmó a Animal Político que los dos amparos continúan en revisión y sin fecha todavía para que se resuelvan.

“Artículo 19 lleva litigando cuatro años para que se hagan públicos los expedientes de San Fernando, y todavía no tenemos ninguna decisión de la Suprema Corte”, apuntó en entrevista David Mora, integrante del programa de acceso a la información de la organización, quien lamentó que a seis años “todavía no conocemos lo que pasó en la matanza de los 72 migrantes”.

“Esta masacre ejemplifica cómo opera el sistema de justicia en México –añadió-, donde existen capturas que se hacen públicas cuando hay un interés político detrás, pero los juicios que les siguen son completamente secretos. Y debería ser al revés: las investigaciones deberían buscar ser privadas al público, pero los juicios sí abiertos a la sociedad”.

Perseo Quiroz, director de la oficina de Amnistía Internacional (AI) México, lamentó por su parte que la masacre “siga acumulando aniversarios” y las familias de las víctimas aún no hayan podido acceder a las investigaciones.

“Todavía estamos muy lejos de la verdad, de la justicia y de la reparación del daño. Seguimos prácticamente en la misma situación que al principio”, resumió en entrevista Quiroz.

“Si PGR tuviera voluntad de respetar los derechos de las víctimas, ya les habría entregado los expedientes”

En cuanto a la resolución que la SCJN anunció en marzo pasado, cuando ordenó a la PGR a abrir la averiguación previa por el hallazgo de otras 47 fosas clandestinas en San Fernando con 193 cuerpos, encontradas en abril de 2011,

para entregar copias a dos mujeres de El Salvador quienes perdieron a su hijo y a un hermano a manos de Los Zetas, ésta también continúa paralizada.

Aunque esta decisión fue considerada por las organizaciones defensoras de derechos humanos como “histórica”, puesto que podría abrir la puerta a cientos de familias de migrantes que han sido víctimas en México a que accedan a los expedientes de las investigaciones y así poder acceder a la justicia, cinco meses después los ministros de la SCJN aún no terminan de hacer las “modificaciones” acordadas al proyecto del ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.

“La sentencia ya está, pero falta que se hagan las modificaciones al proyecto, por eso no se ha notificado aún a la PGR la orden de abrir los expedientes”, explicó Ana Lorena Delgadillo,  directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho quien señala que la Fiscalía del Estado ya podría haber entregado los expedientes a las dos ciudadanas salvadoreñas.

“La Procuraduría ya conoce el proyecto de la Suprema Corte y el otorgamiento de amparo. Por lo que, si realmente tuvieran la voluntad de respetar los derechos de las víctimas, ya les podrían haber dado las copias de los expedientes”, opinó Delgadillo.

Precisamente en marzo pasado, cuando la SCJN discutía el proyecto del ministro Rebolledo sobre si otorgaba el amparo a las dos ciudadanas salvadoreñas, un grupo de familiares de víctimas de San Fernando viajaron a México para cuestionar a la titular de la PGR, Arely Gómez, sobre los avances en la investigación del caso de los 72; la reunión fue “decepcionante”.

“En la PGR, el agente del Ministerio Público nos dio un reporte de no más de ocho minutos, informando lo mínimo. Incluso, hay familiares que aseguran que saben mucho más de lo que la autoridad mexicana les presentó”, dijo el 2 de marzo Fray Tomás, director del albergue de migrantes ‘La 72’ de Tenosique, Tabasco.

Ahora, varios meses después de aquel encuentro –al que no asistieron la procuradora ni el subsecretario de derechos humanos, Roberto Campa-, Fray Tomás denuncia que las víctimas y sus familiares continúan en el abandono.

“Ni la PGR, ni la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ni la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), ni nadie los ha apoyado. Cuando vinieron los familiares se les recibió y se les prometieron muchas cosas, debido a la presión de los medios. Pero más allá de que se les pagó algunas visitas médicas, no se ha hecho nada más. No se les ha brindado una atención integral”, denuncia el activista, quien concluye asegurando que “llevamos seis años de impunidad, de corrupción, y de un gobierno que le apuesta a que se olvide lo que sucedió en San Fernando”.

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Reuters

"Ojalá nos hubiéramos muerto": la pareja que sobrevivió a un ataque del Estado Islámico el día de su boda

Una pareja afgana que sobrevivió a un atentado suicida de Estado Islámico en su boda dice que sus familiares y quienes eran sus amigos ahora los odian. El novio le dijo a la BBC que quieren abandonar el país, para escapar de la hostilidad de la que son víctimas.
Reuters
17 de septiembre, 2019
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Solo cuando el humo se disipó fue posible apreciar la escala de la tragedia.

Una escena de devastación llenó el salón de bodas de Kabul, la capital de Afganistán, blanco de un ataque con bomba del grupo extremista Estado Islámico (EI).

Los futuros novios sobrevivieron al atentado, que mató a 80 personas. Pero el resentimiento de los familiares de quienes murieron los atormenta todos los días.

El sábado 17 de agosto, Mirwais Elmi fue llevado a empujones a una pequeña habitación llena de miembros varones de su familia y amigos cercanos.

Elmi, de 26 años, estaba lleno de sueños y expectativas. Estaba orando por un nuevo amanecer para su vida el día de su boda, en un país que ha vivido en guerra durante más de cuatro décadas.

Cientos de invitados esperaban pacientemente en el inmenso salón de bodas a que terminara la ceremonia, a la que le seguiría una cena de celebración.

Pero nunca llegarían a probar el banquete.

La explosión

Su futura novia, Rehana, de 18 años, estaba disfrutando de algunos manjares con la hermana y la madre de Elmi en otra habitación.

Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Getty Images
Docenas de personas murieron en la escena, como producto de la explosión.

Ante la llamada del clérigo musulmán al que se le da por nombre Molvi, Elmi se abrió paso rebosante de expectativas para firmar el acta de matrimonio conocido como nikah nama. Fue entonces cuando un sonido atronador sacudió el edificio y detuvo el proceso.

Un terrorista suicida había provocado una explosión dentro del salón de bodas, justo en el medio de la sección donde estaban sentados los invitados masculinos. Arrancó los paneles del techo y rompió los cristales de la fachada del recinto.

El fuerte estallido se escuchó a kilómetros de distancia.

Los amigos y familiares, a quienes Elmi había recibido con una sonrisa radiante unas horas antes, habían quedado reducidos a huesos carbonizados y trozos de carne.

Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

Reuters
Mirwais Elmi conocía personalmente a muchas e las víctimas del ataque.

La onda expansiva de la poderosa explosión dejó a Elmi inconsciente. Su novia y otros familiares estaban conmocionados.

Cuando se despertó unas horas más tarde, estaba en su casa.

A los pocos minutos se dio cuenta de que sus amigos y familiares estaban ocupados contando a los muertos.

“La gente venía y me decía que un primo había muerto, un amigo había muerto. Los amigos mencionaban a otros amigos que fueron asesinados. Mi hermano perdió a siete de sus amigos”, recuerda Elmi.

Ataque suicida

El joven afgano habló con la BBC sobre cómo su vida cambió después de la carnicería en que se convirtió su boda.

“Perdí a mi primo y mi esposa perdió a su hermano menor. La explosión le arrancó la cabeza. Solo pudimos enterrar su cuerpo decapitado”.

Apenas un día después de la explosión, su suegro le dijo a los medios afganos que 14 miembros de su familia habían muerto en el ataque.

"Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena", dice Elmi.

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“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

“Tenía muchos sueños, esperanzas y expectativas. Nada se cumplió. Estoy en un estado de dolor y pena”, dice Elmi.

Poco después, EI se atribuyó el bombardeo.

El horror de la explosión fue inmenso, incluso para los estándares de Afganistán, un país devastado por la guerra.

Él y su esposa salieron ilesos. Así que, cinco días después de la explosión, Elmi buscó la ayuda de otro clérigo para completar su boda, que había sido detenida abruptamente por la explosión.

El matrimonio tuvo lugar de una manera más que discreta.

Ahora, casi un mes después, las heridas aún están frescas.

El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

Getty Images
El grupo extremista Estado Islámico asumió la responsabilidad por el ataque.

“Yo, mi papá y mi hermano nos turnamos durante la noche para proteger nuestra casa. Sentimos que podríamos ser atacados por cualquiera”.

Sus amigos y vecinos los acosan constantemente.

“Cada vez que salimos, la gente nos acusa y abusa. Es como si nos mataran todos los días. Es insoportable”, dice Elmi.

El joven incluso fue recibido con ira cuando asistió a ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas.

“Una persona incluso me dijo: ‘Perdimos a nuestro hijo en la explosión. ¿Cómo es que tú y tu esposa están vivos?'”

Ataques de pánico

Durante los tres días que siguieron a la explosión, Elmi dice que no podía comer ni beber agua. Incluso ahora permanece en estado de shock y angustia.

“Les digo que esto no está en nuestras manos. Si hubiera sabido que ocurriría la explosión, habría cancelado la ceremonia”, dice Elmi.

“Somos pacientes. Los que creen en Dios entenderán que este es su destino”.

Él dice que su esposa apenas sale de casa.

“Cada vez que apagamos las luces, sufre ataques de pánico. Se asusta mucho”.

La mujer se negó a hablar con la BBC.

Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

Reuters
Elmi dice que los familiares de las víctimas del ataque lo culpan a él y su esposa de lo sucedido.

La boda de ambos fue un matrimonio arreglado, como la mayoría de las bodas en esa parte del mundo. La madre de Elmi y la madre de la novia son parientes lejanos y desempeñaron el papel de emparejadores.

Elmi pertenece a la minoría hazara, que son musulmanes chiitas.

Los militantes sunitas, incluidos los talibanes y EI, han atacado repetidamente a las minorías chiitas en Afganistán y Pakistán.

Las autoridades en Afganistán quedaron pendientes de informar a Elmi sobre la investigación que se está llevando a cabo sobre lo sucedido.

“No tengo idea de por qué nos atacaron. En nuestra boda no había un solo funcionario local, empresario o político entre los invitados”, dice.

En la explosión murieron personas de diversos grupos étnicos.

Sin planes futuros

Los familiares de algunas de las víctimas obtuvieron una compensación monetaria, como está estipulado según la política del gobierno.

“Un miembro del Parlamento vino a nuestra casa y nos dio medio millón de afganos (unos US$6350)”, dice Elmi.

El joven también dice que guarda buenos recuerdos de amigos y familiares que perecieron en el ataque. A menudo piensa en ellos.

“Incluso si organizamos cientos de reuniones para aquellos que perdimos, no van a volver. Todo terminó”.

Cuando Elmi vio las fotos de su boda que fueron tomadas antes de la explosión, quiso destruirlas.

Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

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Mirwais Elmi dice que no tiene esperanza en el futuro.

“Después de ver las fotos me sentí más angustiado. No pude dormir durante toda la noche. Lloré. ¿Qué más podría hacer?”, se pregunta.

“No tengo ningún plan para mí. Estoy harto de todo. Quiero que alguien nos ayude a abandonar el país“.

Elmi también debe devolver los 1,1 millones de afganos (US$14,000) que pidió prestados para la boda.

Para tratar de despejar las emociones negativas, Elmi pensó en reabrir su sastrería, pero la decisión resultó ser contraproducente.

Un cliente le quitó la ropa que le había dado para coser.

Otro dijo: “La explosión mató a tantas personas, pero él todavía está vivo. Su tienda debería estar cerrada”.

Incapaz de enfrentar la hostilidad de vecinos y otrora amigos, cerró la tienda.

“No hay felicidad en nuestra vida”

Su esposa, Rehana, que estudiaba el décimo grado, se encuentra reacia a regresar a la escuela.

“Mirwais ¿cómo puedo regresar a la escuela?”, le preguntó ella.

Elmi insistió en que no debía renunciar a sus estudios. Pero cuando regresó encontró el aula llena de personas resentidas contra ella.

“Alguien le dijo: ‘Si estás aquí es probable que un terrorista suicida venga'”.

Esas palabras quebraron a Rehana, quien terminó por abandonar la escuela.

El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

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El hermano menor de la novia también murió en el ataque.

“No hay felicidad en nuestra vida. Me he convertido en una persona diferente”.

El joven lamenta haber sobrevivido.

“Mi esposa y yo pensamos que ojalá nos hubiéramos muerto”.


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