Miles piden la renuncia de Peña horas antes de la fiesta del Grito en el Zócalo
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Arturo Daen

Miles piden la renuncia de Peña horas antes de la fiesta del Grito en el Zócalo

La Ciudad de México vivió dos marchas este jueves 15 de septiembre. La primera fue para exigir la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, la segunda fue la de los acarreados a la ceremonia del Grito de Independencia
Arturo Daen
Por Paris Martínez
16 de septiembre, 2016
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Encabezados por los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, 4 mil ciudadanos, mayoritariamente jóvenes, participaron la tarde de este jueves 15 de septiembre en la protesta #RenunciaYa, convocada a través de redes sociales, y que, infructuosamente, intentó llegar al Zócalo de la Ciudad de México, para encarar al presidente Enrique Peña Nieto.

Unas mil 200 personas partieron del Ángel de la Independencia a las 17:00 horas, la marcha transcurrió pacíficamente a lo largo de los carriles centrales de Paseo de la Reforma y más gente se fue sumando en la ruta. El mayor incidente fueron las rechiflas dirigidas a los autobuses de pasajeros y camiones del transporte público del Estado de México que, en el carril lateral, avanzaban también hacia el Zócalo, pero éstos con gente acarreada al acto encabezado por el presidente de la República, para conmemorar el inicio de la gesta independentista mexicana.

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La marcha comenzó en el Ángel de la Independencia.

A las rechiflas y gritos de “acarreados” lanzadas por los manifestantes, los pasajeros de estos vehículos respondían con insultos, a veces a gritos también, a veces con señas, y ahí donde algún grupo de personas se detenía para gritar en grupo hacia los autobuses del Estado de México, un puñado de granaderos se apostaba para impedir que la confronta aumentara.

Detrás de los padres de los normalistas marchó un reducido contingente de campesinos de Atenco, machete en mano, cobijados por la brigada humanitaria Marabunta, y dispersos a lo largo de la manifestación, marcharon también varios ex representantes estudiantiles del extinto movimiento #YoSoy132, como Carlos Brito, Sandino Bucio, Gisela Pérez de Acha y Vladimir Chorny.

En momentos, la vanguardia de la marcha llegaba a la glorieta de Insurgentes, los últimos contingentes apenas partían del Ángel de la Independencia, es decir que, para ese momento, la marcha medía poco menos de un kilómetro.

Marcha contra Peña no será masiva, quizá asistan unas mil personas: Gobierno de la CDMX.

Luego de una escala en el “Antimonumento” —la escultura con el número 43 y el signo + instalada en Reforma y Bucareli, para denunciar la problemática de la desaparición forzada en México—, y en donde los padres y madres de Ayotzinapa convocaron a la manifestación del próximo 26 de septiembre, para protestar por los dos años desde el rapto de sus hijos, la marcha #RenunciaYa dobló en la avenida Juárez, al grito de “Zócalo, Zócalo”.

No obstante, en el otro extremo de avenida Juárez, a la altura del Palacio de Bellas Artes, cientos de granaderos ya aguardaban formados en una decena de hileras, una detrás de la otra, y con varios autobuses y tanquetas policiacas obstruyendo el paso hacia la Plaza de la Constitución.

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Granaderos y policías se colocaron sobre avenida Juárez, a la altura del Palacio de Bellas Artes, para impedir el paso de los manifestantes.

De acuerdo con el gobierno de la Ciudad de México, se “aseguró el derecho a la protesta hasta el Hemiciclo a Juárez” pues había retenes de seguridad y el zócalo estaba ocupado por los festejos del 206 Aniversario de la Independencia de México.

En paralelo, también rumbo al Zócalo, pero sobre la avenida Hidalgo, marcharon al mismo tiempo a pie los cientos de personas traídas desde el Estado de México en camiones de transporte público, como público para la ceremonia presidencial, y cuyos vehículos fueron estacionados en las calles aledañas, siempre custodiados por la policía capitalina.

La marcha #RenunciaYa avanzó hacia cien metros antes de topar con el contingente de granaderos, para evitar confrontaciones, sin embargo, un centenar de manifestantes sí avanzó hasta dar con la primera fila de policías, exigiendo que se respetara su derecho a la protesta y al libre tránsito, lo que durante dos horas generó empujones con las fuerzas de seguridad pública, sin que éstos trascendieran a golpes, y sin que los manifestantes lograran nunca romper la formación policial.

Peña registra la aprobación más baja para un presidente en los últimos 3 sexenios: Parametría.

La posibilidad de que estas grezcas crecieran, y la imposibilidad de lograr llegar al Zócalo para exigir al presidente Peña Nieto que deje el cargo, hicieron que poco a poco los manifestantes se disgregaran, y para las 21:00 horas, frente al contingente de granaderos sólo permanecía un grupo de manifestantes pacíficos que, ante la negativa de paso, decidieron sentarse en el asfalto, dando la espalda al contingente policiaco, y así exhibir sus mantas.

Luego la llovizna los ahuyentó también a ellos, mientras en el Zócalo, aquellos traídos para hacer de público en la ceremonia presidenicia del Grito de Independencia, escuchaban a La Trakalosa de Monterrey.

 

Con información de Liz Padilla, Eréndira Aquino, Karen Quevedo, Fernanda Muñoz, Gonzalo Ortuño y Arturo Daen.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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