Mira chavo ya te fregaste: las irregularidades en el caso del presunto ‘asesino de Valle Alto’
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Cuartoscuro

Mira chavo ya te fregaste: las irregularidades en el caso del presunto ‘asesino de Valle Alto’

A partir de entrevistas y de una revisión del expediente, Animal Político documenta las inconsistencias en el caso de Yarold Leyte, bautizado por la prensa veracruzana como ‘El asesino de Valle Alto’.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
17 de octubre, 2016
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A Yarold Christian Leyte Quintanar lo condenaron 32 años de cárcel tras confesar que asesinó en febrero de 2012, en un fraccionamiento ubicado en el puerto de Veracruz, a una empleada del banco ‘Compartamos’ porque no quería pagar una deuda de 30 mil pesos.

Tras la confesión, Yarold denunció que lo hizo obligado por la tortura aplicada por los policías de la extinta Agencia de Investigación Veracruzana (AVI), quienes lo obligaron a declararse culpable.

Los propios peritos forenses de la Procuraduría de Justicia de Veracruz confirmaron en el expediente numerosas inconsistencias en las investigaciones del caso, como contradicciones en la forma en que presuntamente Yarold mató a la víctima y posteriormente la cargó 25 metros hasta un departamento abandonado para simular un robo, sin dejar ni una gota de sangre en el trayecto aun cuando ésta fue apuñalada.

Además, el Ministerio Público nunca investigó las amenazas de muerte que recibió la trabajadora bancaria  días antes del asesinato, en palabras del propio hermano de la víctima.

A partir de entrevistas y de una revisión del expediente, Animal Político documentó las inconsistencias en el caso de Yarold Leyte, bautizado por la prensa veracruzana como ‘El asesino de Valle Alto’.

“En la AVI te vamos a hacer hablar”

La voz de Yarold Leyte sonaba algo entrecortada por las interferencias al otro lado del aparato telefónico. Originario de la Ciudad de México, habló con Animal Político desde un penal de Veracruz, donde lleva cumplidos 4 de los 32 años y medio a los que fue condenado por el asesinato de María Teresa G.G., empleada del banco Compartamos.

Sereno, el joven de 34 años narró que durante la “investigación exhaustiva” que hicieron los detectives sobre su caso, las cosas sucedieron de manera muy distinta a lo publicado por la prensa. Y que si bien es cierto que confesó el asesinato en su declaración ministerial, lo hizo bajo tortura.

Todo comenzó el 13 de marzo de 2012, sobre las 17 horas. Ese día los dos mismos agentes de la AVI que el 8 de marzo fueron a la casa de Yarold a hacerle unas preguntas “de rutina” sobre el homicidio ocurrido el 28 de febrero en una casa abandonada frente a su casa, se apersonan de nuevo en el domicilio y con la excusa de que no anotaron bien su número telefónico le pidieron acceder al inmueble sin una orden judicial para luego detenerlo.

Tras insistirle a los policías que era inocente y que no conocía a la víctima, estos le dijeron:

-Mira chavo, ya te fregaste. Sabemos que tú mataste a esa mujer porque le debías dinero.

Yarold les aseguró que no sabía de qué le hablan, porque que no tenía deudas con el banco donde trabaja la víctima.

-No te preocupes –le respondieron-. Allá en la AVI te vamos a hacer hablar.

“Si no la mataste tú, entonces la mató tu esposa”

En las instalaciones de la AVI los policías lo llevaron a una especie de “cobachita” que hace las veces de celda. Allí lo despojaron de su ropa. Le colocaron vendas en los brazos, en la cabeza, y en los ojos. Y lo tiraron al suelo para propinarle cachetadas y patadas por todo el cuerpo, además de darle toques eléctricos en la pierna izquierda y en los testículos.

Después de torturarlo, a Yarold lo llevaron “ante un comandante” que lo tranquilizó diciéndole que creía  que él no había  matado a María Teresa; acto seguido le exigió que le diera el número de teléfono de su esposa y su dirección. “Porque si no la mataste tú –le dijo-, entonces la mató ella”.

Yarold le marcó a su esposa, separados por problemas personales, para pedirle que se vieran en un punto de la ciudad. Ésta aceptó a regañadientes porque ya era tarde, y se trasladó hasta una calle con sus dos hijos, de seis y dos años de edad.

Yarold iba a bordo de una camioneta blanca y sin logotipos de la AVI, de la cual los agentes se bajaron para detener a su esposa, a la que trasladaron en otra camioneta dejando a los niños con una señora que paseaba por la zona.

De vuelta a la AVI, la pesadilla arrancó de nuevo. Yarold no podía ver a su esposa, pero sí la escuchaba llorar y gritar con cada cachetada que le daban los policías.

-Cuando estoy escuchando todo esto, el comandante me agarra la cabeza. Saca la pistola, corta cartucho y hunde el cañón en mi ojo derecho y me dice: ‘Mira, aquí tienes de dos moles: o te avientas la bronca y declaras que tú la asesinaste. O dos, ahorita mato a tu esposa y a tus tus hijos, y luego te mato a ti, te tiro al río en una bolsa, y te escribo un letrerito diciendo que eres un zeta’.

Con la presión en el ojo del cañón, Yarold se quebró y pidió que no le hicieran daño a su esposa e hijos. A cambio aceptaría declararse culpable.

Veracruz

Elementos de la policía veracruzana, en una imagen de archivo.

¿La asfixió o le clavó un cuchillo?

Según el expediente judicial revisado por Animal Político, Yarold en su declaración ministerial incurrió en numerosas contradicciones que ponen en entredicho la “investigación exhaustiva” de los detectives.

Por ejemplo, Yarold no sabe cómo mató a la víctima. Según la causa penal 88/2012-V, el joven declaró que la víctima murió “por asfixia como consecuencia de una llave ‘china’” que le aplicó cuando María Teresa G. G. lo amenazó con un cortaúñas.

El Certificado de Necrocirugía emitido por el doctor Gustavo Amador Cerón, según consta en la foja 113 del expediente, estableció que la causa de muerte de la víctima fue “una herida cortante penetrante de abdomen” de unos 20 centímetros, aproximadamente, “que produjo exposición de vísceras con sección de las mismas y hemorragia aguda”.

Otra inconsistencia.

Aunque Yarold declaró que mató a la joven por asfixia, luego relató que tras un forcejeo entre él y la víctima ambos caen sobre una mesa de cristal que se rompe, lo que provoca que ella se clave un cristal roto en el abdomen y se haga cortaduras en la mano.

El perito criminalista de la propia Procuraduría, Ernesto Andrés Sánchez Castillo, concluyó en su dictamen que la herida de 20 centímetros no fue ocasionada por un cristal, sino por una lesión profunda ocasionada por “un arma punzo cortante”. Además, el médico legista no certificó ninguna lesión en las manos de la occisa.

Ni una gota de sangre

Yarold declaró que tras comprobar que la víctima no tenía signos vitales, la abandonó durante cuatro horas tirada en el suelo de su domicilio, dejando ésta un charco de sangre. Y que posteriormente cargó a la víctima y la trasladó al domicilio de enfrente que estaba abandonado para simular un asalto.

El perito de la Procuraduría estableció que esto tampoco es cierto. Ya que en el lugar del hallazgo del cadáver se localizó un charco de sangre de “2 metros y medio de longitud”, mientras que en la casa de Yarold no se encontró nada.

A las mismas conclusiones llegó el perito de la defensa, Miguel Ángel Cruz Hernández, quien dijo que no hay ninguna prueba de rastros de sangre en la banqueta, en la entrada de la casa, o afuera de la recámara de Yarold.

No tenía ninguna deuda

En un documento oficial del Banco Compartamos, integrado en la foja 190 del expediente, el gerente de la oficina de Servicios de la institución financiera, Raúl Hernández Durán, aseguró que Yarold no tenía ninguna deuda con ellos, por lo que la empleada María Teresa “no tenía asignado cobrarle deuda”.

Aparte, en la investigación de los hechos, no se señala la hora en que fue detenido Yarold, tampoco la hora en que fue presentado ante el Ministerio Público, ni la hora en que se tomó su declaración.

Sólo se precisó la fecha del 14 de marzo de 2012, y se certificó que se llevó a cabo una inspección del domicilio de Yarold a las 01.20 horas del 14 de marzo, lo cual, según el abogado defensor, esto implicaría que “todos estos hechos, la detención por elementos de la AVI, la presentación ante el MP, la toma de declaración y las diligencias de inspección ocular del domicilio, ocurrieron en un espacio de una hora y veinte minutos”.

No investigaron amenazas de muerte

Por último, la defensa de Yarold criticó que las autoridades no hayan investigado las amenazas que recibieron la víctima y su pareja día antes del homicidio.

Situación que fue revelada por el propio hermano de la víctima en su declaración rendida durante la diligencia de identificación del cadáver.

Ante estas inconsistencias, el abogado defensor de Yarold solicitó a un juez la libertad del inculpado, alegando que la única prueba en su contra era la confesión obtenida bajo tortura.

El juez no concedió la libertad, y el caso fue turnado a un tribunal federal colegiado, donde se estudia otro amparo interpuesto por la defensa para tratar de obtener la libertad del inculpado.

Mientras llega la resolución del amparo, Yarold -a quién no se le ha efectuado el Protocolo de Estambul para determinar si padeció tortura a manos de policías ministeriales veracruzanos-, continúa condenado a más de 30 años de cárcel por una investigación repleta de inconsistencias.

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La princesa Mako de Japón renuncia a la realeza para casarse con su novio plebeyo de la universidad

Tras años en el ojo del huracán por su relación, la princesa y su novio desde la universidad, Kei Komuro, contrajeron matrimonio este martes en una discreta ceremonia.
26 de octubre, 2021
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Este martes la princesa Mako de Japón se casó finalmente con Kei Komuro, su novio desde la universidad, renunciando así a su estatus real.

Según la ley japonesa, los miembros femeninos de la familia imperial pierden su posición si se casan con un “plebeyo”, aunque esa regla no aplica a los miembros masculinos.

Mako obvió los tradicionales ritos de una boda real y rechazó el pago que se le ofrece a las mujeres de la realeza cuando se retiran de la familia.

Ella es la primera miembro femenina de la familia real en rehusar ambas costumbres.

Se prevé que la pareja se irá a vivir a Estados Unidos, donde Komuro trabaja como abogado.

Esa salida ha suscitado comparaciones inevitables con la pareja real británica formada por Meghan Markle y el príncipe Harry, por lo que los recién casados han sido apodados los “Harry y Meghan de Japón”.

Igual de Markle, Komuro ha sido objeto de un intenso escrutinio desde que su relación con Mako se hizo pública. La crítica más reciente que recibió fue por lucir una cola de caballo cuando regresó a Japón.

Algunos tabloides y usuarios en las redes sociales opinaron que su peinado —considerado poco convencional en Japón— era impropio de alguien dispuesto a casarse con una princesa.

“Kei es irremplazable”

En una rueda de prensa que la pareja dado el mismo día de la boda, Mako pidió escusas por cualquier molestia que su matrimonio pudo haber causado al pueblo.

“Siento mucho la inconveniencia causada y estoy agradecida a aquellos que han continuado apoyándome”, declaró, según un informe del medio público NHK.

“Para mí, Kei es irremplazable. El matrimonio fue una opción necesaria para nosotros”.

Komuro añadió que ama a Mako y quiere pasar el resto de su vida con ella.

“Amo a Mako. Sólo contamos con una vida y quiero que la pasemos con la persona que amamos”, dijo Komuro, según lo reporta la agencia AFP.

“Me siento muy triste de que Mako haya estado en una mala situación, mental y físicamente, debido a las acusaciones falsas”.

La princesa Mako (der.) abraza a su hermana, la princesa Kako, en la hacienda Akasaka, 26 de octubre, 2021

Getty Images
La princesa Kako, hermana menor de Mako, felicitó a la pareja.

La princesa Mako abandonó su residencia en Tokio a eso de las 10:00 de la mañana hora local de este martes para casarte, haciendo la venia varias veces a sus padres, al príncipe heredero Fumihito y a la princesa heredera Kiko. También abrazó a su hermana menor antes de partir.

La pareja ha recibido una extensa cobertura mediática a lo largo de los años y su relación ha sido objeto de polémica, lo que le ha causado a la princesa desorden de estrés postraumático, reportó con anterioridad la agencia oficial de asuntos reales, IHA.

Este mismo martes varias personas protestaron contra la boda, portando pancartas apuntando a asuntos financieros de la familia de Komuro, particularmente de la madre del novio.

Una protesta contra la boda de la princesa Mako y Kei Komuro in Tokio, el 26 de octubre, 2021.

Getty Images
Algunos japoneses conservadores que no creen que Komuro sea una pareja digna de la sobrina de un emperador.

La ahora exprincesa se comprometió con Komuro en 2017 y los dos planearon casarse el año siguiente.

Pero la boda se pospuso tras unas denuncias sobre los problemas financieros de la madre de Komuro.

El palacio negó que la postergación estuviera vinculada a eso, aunque el príncipe heredero Fumihito afirmó que era importante que los asuntos de dinero se aclararan antes de que la pareja se casara.

Según el corresponsal de la BBC en Tokio, Rupert Wingfield-Hayes, la verdadera razón de la animosidad contra Komuro parece venir de un sector conservador de la sociedad que no cree que sea una pareja digna de la sobrina de un emperador.

Komuro —que recibió una oferta de trabajo de un destacado bufete de abogados— es de origen humilde y los tabloides locales han pasado años buscando chismes sobre su familia, incluyendo las acusaciones contra su madre.


Análisis: Hideharu Tamura, BBC News, Tokio

La reacción de algunos medios y parte del público a la relación entre la princesa Mako y Kei Komuro ha dejado patente la presión que enfrentan las mujeres de la familia imperial.

La IHA ha informado de que la princesa Mako sufrió de desorden de estrés postraumático por la fuerte crítica desde los medios y las redes desde el anuncio de su compromiso hace cuatro años.

Ella no es la primera mujer de la familia real japonesa en ser afectada de esta manera.

Su abuela, la emperatriz emérita Michiko, perdió la voz temporalmente hace casi 20 años cuando desde los medios se la tachó de no apta para ser la esposa de un emperador.

Su tía política, la emperatriz Masako, sufrió depresión después de ser culpada por no haber tenido un hijo varón.

Las mujeres de la realeza están forzadas a cumplir con ciertas expectativas: deben apoyar a sus esposos, dar a luz a un heredero y ser guardianas de las tradiciones japonesas. Si se quedan cortas, se las critica salvajemente.

Lo mismo sucedió con la princesa Mako, quien dijo que renunciaría a su estatus real. Pero ni siquiera eso ha sido suficiente para frenar los ataques contra ella, su esposo y su matrimonio.

Si quieres leer esta historia en japonés, la encuentrasaquí.


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