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Cuartoscuro

Incendio en Holbox reaviva conflicto entre pobladores por su explotación turística

El reciente incendio en Holbox ha provocado una guerra de acusaciones entre ambientalistas que piden proteger esta Área Natural Protegida y pobladores a favor del desarrollo turístico, quienes acusan a los primeros de ser los causantes del siniestro
Cuartoscuro
Por Luis Castrillón
6 de octubre, 2016
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A tres semanas del incendio ocurrido en Holbox la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) desconoce quién lo provocó; lo que es un hecho es que el incidente ha generado un nuevo conflicto entre los pobladores que se oponen al desarrollo turístico de la zona y los que están a favor del crecimiento de la isla.

Además, el incendio ha generado una guerra de acusaciones entre los grupos antagónicos de la zona sobre quién o quiénes pudieran estar detrás del incidente: Por un lado grupos de ambientalistas acusan a Península Maya Developments (PMD) de haber provocado el siniestro y por otro los representantes de la empresa se deslindan y responsabilizan a sus opositores de haberlo hecho.

No sólo eso. El daño a las 87 hectáreas también ha provocado incertidumbre sobre el papel de las autoridades en el cuidado de la isla, ubicada en el Área Natural Protegida (ANP) de Yum Balam, luego de que el incendio tardara tres días sin ser combatido para detenerlo.

A ello se suma el reclamo de que la zona de Yum Balam siga sin contar con un plan de manejo integral de los recursos ambientales a 22 años de su creación, luego de ser decretada como ANP el 6 de junio de 1994; lo que abre la puerta a que muchas actividades y proyectos turísticos desarrollados en la isla se hagan sin un ordenamiento claro.

La única certeza hasta el momento es que la Profepa, instancia que tras el incidente prohíbo la construcción de hoteles en la zona siniestrada, continúa con las investigaciones para tratar de localizar a los responsables del incendio que inició el pasado 19 de septiembre.

Opiniones divididas

Juan Rico, mejor conocido en Holbox como “el Karateka”, lamenta no sólo el incendio de hace tres semanas, sino los nuevos conflictos que se han suscitado en la isla, principalmente entre grupos ambientalistas que han surgido a raíz de la presencia de la empresa Península Maya Developments (PMD) que hace dos años sostuvo un conflicto con un grupo de 70 ejidatarios inconformes con el proceso de venta de sus terrenos a esa compañía.

Para Rico el problema está en que el área dañada y clausurada por Profepa, forma parte de tierras de uso común pertenecientes a 39 ejidatarios, que resultaron afectados porque en dos décadas no podrán cambiar el uso de suelo de las 87 hectáreas destruidas.

Esa situación ha generado encono porque ahora hay ejidatarios y ambientalistas que quieren que el gobierno federal clausure toda el área de La Ensenada, incluyendo los terrenos que pertenecen a la iniciativa privada.

Rico llegó a Holbox hace 18 años para trabajar como guía de turistas. Para encontrarlo sólo hay que preguntar por su mote de “El Karateca” en cualquier establecimiento, que se ha ganado por el trabajo a favor del medio ambiente que realiza de forma personal, fuera de cualquier agrupación.

Rico es pesimista sobre lo que sigue para Holbox. Recuerda el primer conflicto que surgió debido a los 70 ejidatarios que se inconformaron luego de vender sus terrenos a PMD y recibir cinco millones de pesos cada uno por terrenos de 8 a 16 hectáreas. Surgieron grupos a favor y en contra del desarrollo y el cuidado al medio ambiente.

Dos años después ve un escenario similar: Hay una disputa entre quienes buscan que toda la isla se convierta en un área prohibida para el desarrollo económico y quienes no ven un problema en ello, mientras se realice en orden y con el mínimo impacto ambiental.

La postura de Rico es más mediadora. Quiere que en Holbox se dé un desarrollo ordenado, con respeto a la naturaleza, más enfocado al ecoturístico, para que la gente de la zona pueda trabajar.

Las acusaciones

No habían pasado 24 horas de haberse iniciado el incendio en Holbox, cuando Carlos Martínez Correa, dirigente del grupo “Yo defiendo Holbox”, expuso a medios de comunicación su sospecha de que Península Maya Developments era la responsable del incidente, pues éste “habría” ocurrido en los terrenos de la empresa.

Martínez Correa ha formado parte de diferentes grupos ambientalistas y pertenece a las familias inconformes con PMD por el proceso de compra-venta de terrenos; es hermano del ex alcalde de Holbox, Javier Martínez Correa, quien apoyó las negociaciones para la venta de predios entre ejidatarios y los socios de PMD.

En entrevista, reconoció carecer de evidencias sobre la acusación lanzada contra PMD: “Directamente no puedo señalar a nadie, porque no tengo las pruebas directas. Dijimos que posiblemente podrían haber sido quienes tienen los intereses ahí adentro, como puede pensar cualquiera… lo dijimos así porque creemos que el interés principal está en construir ahí”.

En una posición diferente se expresa el presidente del comisariado ejidal, Benigno Correa, quien cree que el incendio fue provocado por “los ecológicas” a quien considera como los únicos interesados en dañar la zona para que nadie más se beneficie.

Según su dicho, los ambientalistas ganarían porque incidentes como el incendio podrían provocar medidas más restrictivas para el desarrollo económico de la zona denominada “la isla grande” en Holbox, donde se encuentran los terrenos de PMD.

“Eso es lo que ellos quieren, que ahí no se construya, porque están inconformes con Península Maya (Developments)”.

Según los señalamientos del comisario ejidal y otra fuente que pidió anonimato, clausurar totalmente la zona de La Ensenada dejaría satisfechos no sólo a los ambientalistas; también beneficiaría a los ejidatarios inconformes con el pago recibido de PMD porque el proyecto tendría que cancelarse y tendrían que devolverles los predios. Como ambas causas convergen y sus protagonistas se mezclan, añade la fuente, esa sería la mejor solución.

Por su parte, el director general de PMD, Alejandro Canales Reygadas, niega “rotundamente” las acusaciones de que su empresa causó el incendio, pues los únicos que se beneficiarían con un acto similar serían aquellos que estén en contra del desarrollo de la isla.

A decir de Canales Reygadas el incendio no sólo ha dejado daños en el área dañada, sino que lo más preocupante “pudiera ser que se repitiera un hecho similar en cualquier otra zona de la isla”.

Reconoció que hubo daños al predio que les pertenece, por lo que esperan el dictamen final de la Profepa para ubicar a los responsables. Por lo pronto sostiene que el incidente no les beneficia, tanto por el daño ambiental causado, como por las restricciones legales posteriores que los limitaría a utilizar el terreno.

En relación al litigio con los ejidatarios, por los terrenos comprados hace 2 años, dijo que todos están cerrados, con un fallo de la Suprema Corte e incluso hubo la devolución de varios predios a quienes los vendieron y luego se inconformaron con el proceso.

“Estamos trabajando con los distintos dueños de terrenos en la isla grande, queremos desarrollar juntos proyectos de desarrollo económico sustentable, ahí requerimos de trabajo conjunto y coordinado”, dijo.

El punto coincidente

El único punto coincidente entre los dos grupos antagónicos en este problema, es sobre la necesidad de que el ANP de Yum Balam, donde se encuentra Holbox, tenga un plan de manejo de los recursos ambientales.

El ANP fue decretada el 6 de junio de 1994, durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari y hasta la fecha, es decir, 22 años después no cuenta con dicho plan.

Según especialistas del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), mientras el plan no exista, será muy difícil regular el crecimiento de actividades humanas en Holbox y por consecuencia los riesgos para el medio ambiente seguirán latentes.

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#YoSoyAnimal

'Son terribles y muy costosos': cómo una empresa estadounidense quiere reinventar los cementerios

Una empresa en EU se plantea "rediseñar la experiencia del fin de la vida". Para ello está comprando bosques y vendiendo sus árboles a quienes deseen tener sus cenizas esparcidas en un lugar "hermoso", y "menos caro" que los cementerios tradicionales.
9 de julio, 2019
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Bosque.

Cortesía de Better Place Forests
Better Place Forests considera a los cementerios “terribles” y “costosos”. Apuestan a que el lugar donde enterrar a los seres queridos sea recordado con placer.

Siempre se ha dicho que la muerte es un “negocio redondo”. Las funerarias y los cementerios nunca tendrán que cerrar por falta de clientes.

Parece un área donde no hay mucho que hacer en términos de innovación. A fin de cuentas, cuando una persona muere, las opciones de sus seres queridos son limitadas: a saber, cremar el cuerpo o llevarlo a una tumba.

Pero una empresa start-up en California, EE.UU., piensa que esta manera de “pasar la eternidad” no es solo “terrible” sino “muy costosa”.

“En este país, el precio promedio por enterrar a alguien es US$10.000“, cuenta a BBC Mundo Sandy Gibson, director ejecutivo de Better Place Forests.

Millones de residentes estadounidenses no solo viven con la preocupación por el aumento del costo de la vida; el costo de morirse también está en ascenso desde hace varias décadas.

Según el Departamento de Trabajo de EE.UU., de 1986 a 2017, el precio de los servicios funerarios aumentó en un 227,1%. En este mismo período, por ejemplo, los fabricantes de ataúdes aumentaron sus precios un 230%.

La idea de Gibson para “rediseñar la experiencia del fin de la vida” es esta: comprar hermosos bosques privados y luego venderles a las personas interesadas un árbol que será su lugar de descanso.

Sandy Gibson.

Cortesía de Better Place Forests
Sandy Gibson, director ejecutivo de Better Place Forrest, dice que él mismo ya escogió el árbol donde quiere que rieguen sus cenizas.

Su empresa ofrece a esos clientes una ceremonia en la que las cenizas son mezcladas con fertilizante y luego plantadas en la base del árbol.

“Puedes tener uno privado con nosotros por unos US$2.900. Así que es mucho menos costoso que un entierro tradicional“, explica.

Y lo principal, dice, esta opción tiene la ventaja de saber que vas a descansar en un lugar “hermoso e inspirador”. O, que al recordar a tu familiares y amigos, la imagen que tendrás en la cabeza será mucho más placentera que la de una tumba de cemento.

Gibson nos explica que ya miles de personas han llamado para reservar su árbol. Que estas familias están “entusiasmadas” con la idea, aunque suena extremadamente raro pensar que a alguien le parezca atractiva la idea de planificar su propia muerte o la de otra persona.

Banco para visitantes.

Cortesía de Better Place Forests
Los bosques de Better Place Forests contarán con bancos y centros para visitantes.

En el sitio oficial de la empresa aparecen los testimonios de algunos de esos clientes.

“Decidí que el bosque será el lugar para mí y mi familia”, escribió Lawrence Walters. Mientras otra persona llamada Pacia Dewald dijo que “el proceso de seleccionar un árbol fue profundamente espiritual, así como divertido”.

Los clientes de la start-up, dice Gibson, tienen una edad promedio de 60 años.

Morir no es gratis

La compañía ha comenzado por adquirir bosques en dos localidades de California (Point Arena y Santa Cruz), pero el plan es expandirse hacia otros estados del país.

Como en muchos otros lugares del mundo, morirse no es gratis. Incluso si has escogido descansar en un árbol.

Hay cuatro tipos de árboles para escoger: secuoyas (“elevadas y antiguas”), madroños (“impactantes y expresivos”), tanoaks (“peculiares y bondadosos”) y abetos (“señoriales y reverentes”).

Varían en tamaño y locación —algunos gozan de vista a un lago o al mar, por ejemplo— y en función de estos factores pueden llegar a costar hasta alrededor de US$30.000.

Centro de visitantes.

Cortesía de Better Place Forests
Gibson asegura que la iniciativa de su empresa es también un esfuerzo por la preservación de los bosques.

Aquellos que deseen pagar menos y no tengan problemas con ser esparcidos junto a extraños, por US$970 la compañía deposita las cenizas en un árbol comunitario.

Una vez que estas han sido plantadas en el árbol, se le coloca en la base una placa metálica dorada con el nombre del fallecido, que sería el equivalente a una lápida de cementerio.

Los árboles más grandes sirven para familias de cuatro a 12 personas. Si deseas ubicar varias personas en uno más pequeño y económico, lo que tienes que hacer es comprar el derecho de regar las cenizas ahí y hacer la ceremonia”.

En caso de que un árbol muera, la compañía promete reemplazarlo con otro, plantándolo justo en el mismo lugar.

Durante la ceremonia de esparcimiento, las cenizas son mezcladas con tierra local y agua, con el objetivo de “rebalancear el ph de esas cenizas, para que las bacterias en el suelo las descompongan”. Esa mezcla le servirá de nutriente al árbol.

“De lo que se trata la ceremonia es de crear un momento donde las personas vean a su ser amado retornar a la tierra y convertirse en parte del ciclo de la vida. De esta manera cuando piensen es ella pensarán en ese momento final: en las hojas, los árboles, el viento”, comenta el emprendedor estadounidense.

En nombre de la conservación

Better Place también está vendiendo la idea como una manera de conservar los bosques, pues la empresa garantiza un mecanismo legal para que, una vez adquiridos, no puedan ser usados como zonas de desarrollo en el futuro.

“Cuando una persona compra un árbol, está contribuyendo a que nosotros podamos preservarlo para siempre”, dice Gibson.

Y es que el empresario entiende que si a través de este negocio se pueden proteger los bosques de manera permanente, “eso es algo que cualquiera que se dedique a causas medioambientales verá como positivo”.

Árbol.

Cortesía de Better Place Forests
Sandy Gibson: “Yo tuve que pensar en la muerte desde una edad muy temprana, por desgracia. Tenía 10 años cuando murió mi padre y 11 cuando murió mi madre”.

Pero al menos una organización ambientalista consultada por BBC Mundo expresó preocupación por el hecho de que compañías privadas como esta usen el “pretexto” de la conservación ambiental como justificación para la expansión corporativa.

Los esfuerzos privados de conservación rara vez, si acaso, han tenido éxito a largo plazo.

“En cambio, a menudo terminan desplazando a comunidades indígenas y locales de sus tierras tradicionales“, comenta Emma Rae Lierley, portavoz de la organización ambientalista Rainforest Action Network.

Lierley señala que las comunidades indígenas y locales fuertes y bien organizadas son algunas de las mejores defensas contra la expansión empresarial en los bosques nativos.

“De hecho, no es una coincidencia que el 80% de la biodiversidad del mundo se encuentre en tierras administradas por pueblos indígenas, a pesar de que solo poseen el 25% de la reserva mundial de tierras”.

Para la ambientalista, cualquier esfuerzo de preservar los bosques necesita “un cambio de paradigma audaz e inmediato, que se aleje de un enfoque basado en los productos y se centre en el valor inherente de los ecosistemas prósperos”.

Pensando en la muerte desde niño

Gibson confiesa que la idea de reinventar los cementerios no se le ocurrió por casualidad.

Él mismo tuvo que pensar en la muerte desde niño. Su padre murió cuando tenía 10 años y su madre al cumplir los 11.

Pacific Mandrone

Cortesía de Better Place Forests
Los interesados visitan el bosque de su preferencia para escoger el árbol que sea más afín a su personalidad.

“Mi madre fue una mujer hermosa e inspiradora y el final de su historia de vida fue en una tumba oscura de piedra, en un cementerio. Así no es como yo quisiera recordarla”, cuenta.

“Cuando pienso en ella quiero pensar en algo hermoso, pero lo que recuerdo es su tumba”.

Gibson, de 36 años, dice que está consultándolo con su familia, pero que también tiene intenciones de trasladar los restos de sus padres a un lugar en el bosque.

Y asegura haber elegido una secuoya como su propio destino final. Es un árbol frondoso que da a un lago y que, en cuanto lo vio, supo que era el sitio que quería.

“Hay algo increíblemente reconfortante en el hecho de que puedas controlar el final de tu historia”.


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