Desaparición forzada cometida por militares será juzgada en la Corte Interamericana
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Cuartoscuro

Desaparición forzada cometida por militares será juzgada en la Corte Interamericana

Este caso ocurrido en Chihuahua es el primero que llega a la CoIDH por desaparición forzada en el contexto de la lucha contra el narcotráfico en México.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
22 de noviembre, 2016
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Un caso de desaparición forzada cometido en el contexto de la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada en México será resuelto por un tribunal de justicia internacional.

La desaparición de José Ángel Álvarez, Nitzia Paola Alvarado y Rocío Alvarado, cometida por miembros del ejército en diciembre de 2009, será investigado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), informó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Este caso, según la CIDH, es “un ejemplo” de cómo en México las investigaciones por este delito “no son debidamente investigadas y sancionadas como consecuencia de múltiples mecanismos de encubrimiento y obstrucción”.

Al determinar que se trata de un caso de desaparición forzada, dado que los testigos presenciales y funcionarios públicos declararon que tuvieron conocimiento de que las víctimas se encontraban bajo custodia del Estado, la CIDH recomendó a las autoridades mexicanas investigar el caso, entregar a los detenidos con sus familiares, esclarecer los hechos y reparar el daño para con las víctimas.

Sin embargo, México no cumplió con las recomendaciones, por lo que el caso se turnó ante la Corte IDH, en la que el gobierno mexicano será juzgado según los tratados internacionales a los que se encuentra suscrito.

Desaparecidos por militares

La noche del 29 de diciembre de 2009, José Ángel Alvarado y su prima, Nitza Paola Alvarado se encontraban visitando a un familiar en el municipio de Buenaventura, Chihuahua, cuando fueron abordados por un grupo de militares, quienes los detuvieron y se los llevaron con rumbo desconocido.

Minutos después, en otro punto del mismo municipio, Rocío Irene Alvarado se encontraba en su casa, cuando miembros del ejército irrumpieron por la fuerza en su domicilio, causaron destrozos y se la llevaron por la fuerza, con rumbo desconocido, dejando encerradas en el baño del lugar a dos menores de edad, de 13 y 11 años.

Después de la detención de Rocío, familiares siguieron al convoy que llevaba a los detenidos por una brecha que conduce al municipio de Flores Magón, Chihuahua; sin embargo, en el camino perdieron al vehículo de vista.

Al no tener noticias de su paradero, acudieron ante la Policía Ministerial, quienes les informaron que José Ángel, Nitza y Rocío se encontraban detenidos en el 35 Batallón de Infantería de Nuevo Casas Grandes.

Los familiares presentaron una denuncia ante el Batallón de Infantería, por la “detención y retención ilegal” de los tres; sin embargo, no pudieron localizarlos.

A partir de los hechos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), recibió informes por parte del 35 Batallón de Infantería, donde se señaló que el personal militar de esa plaza no realizó operaciones en los lugares donde se denunciaron las desapariciones, ni llevaron a cabo revisiones, operativos, cateos y mucho menos detenciones.

Sin embargo, según lo documentado por la CNDH en la Recomendación 43/2011, el Ejército no aportó elementos para desvirtuar la denuncia formulada, limitándose a informar que no tenían antecedentes de que su personal hubiese realizado operativos en el día, hora y lugar señalados.

Militares encarcelados

El pasado 21 de enero de 2016, el coronel del Ejército, Elfego José Luján Ríz, ex comandante del 35 Batallón de Infantería; Evelardo Cludualdo Vega, José Luis Calvario Abarca y Martín Jaime Juárez, militares subalternos, fueron sentenciados a 33 años de prisión, por los delitos de tortura, homicidio e inhumación clandestina, según reportó La Jornada.

Entre los casos por los que fueron procesados se encuentra la desaparición de José Ángel, Nitzia y Rocío, aunque la causa penal 32/2013, por la que fueron detenidos, se derivó de la detención ilegal, tortura, secuestro y homicidio de dos personas, cometido en octubre de 2009, y que fueron encontradas muertas en un paraje del desierto ubicado entre Nuevo Casas Grandes y Ascención, en Chihuahua.

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, actualmente en México se encuentran desaparecidas 27 mil 428 personas. Chihuahua es el sexto estado con mayor número de desapariciones, con 1, 799 casos registrados.

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Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
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18 de febrero, 2021
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El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

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Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

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Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


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