¿El matrimonio igualitario es lo mismo que casarse con delfines? Esta diputada dice que sí
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¿El matrimonio igualitario es lo mismo que casarse con delfines? Esta diputada dice que sí

Edith Martínez, diputada por el PES, equiparó el matrimonio entre personas del mismo sexo con casarse "con delfines o con laptops".
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Por Redacción Animal Político
11 de noviembre, 2016
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“¿Cómo nos recordarán nuestros nietos, cuando vean a su alrededor los absurdos que ya se ven en Canadá, en Holanda y en Inglaterra, casos reales de gente casándose con delfines o con laptops?”.

Este fue uno de los argumentos que presentó la diputada Norma Edith Martínez, del Partido Encuentro Social (PES), para rechazar la iniciativa en favor de los matrimonios igualitarios, presentada por el presidente Enrique Peña a la Cámara de Diputados.

Durante la sesión ordinaria de la Comisión de Puntos Constitucionales, celebrada en San Lázaro el pasado 9 de noviembre – donde se rechazó la iniciativa que establecía reconocer el derecho al matrimonio igualitario-, la diputada Martínez Guzmán dijo que la exigencia de reconocimiento del derecho a casarse a personas del mismo sexo es consecuencia de que “estamos experimentando con la teoría o ideología de perspectiva de género”.

Según Edith Martínez, nos “vendieron la perspectiva de género como la igualdad entre hombres y mujeres, pero se trataba del engaño donde nadie es hombre ni es mujer”, y criticó que esa libertad haga que las personas decidan “ser hombre, mujer, bisexual, transexual, transespecie, neutro, intersexual, trasvesti, indefinido o mera quimera”.

Al votar en contra del dictamen, la diputada argumentó que “confundimos instituciones jurídicas con derechos humanos, igualdad con paridad, derechos con sentimientos y no discriminación con asimilación pasiva de todo lo que se le ocurra a la minoría que por cierto parece la más privilegiada de este país.

Mujer del Año en Derechos Humanos

La diputada Edith Martínez, según la información del Sistema de Información Legislativa, se ha desempeñado como consejera de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), como consejera ciudadana del Instituto Jalisciense de las Mujeres y como consejera ciudadana del INMUJERES.

Martínez Guzmán, quien es licenciada en psicología por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente cuenta con estudios especializados en temas como bioética, demografía, ciencias de la familia, temas de sexualidad, educación para la paz y derechos humanos y en derechos humanos y género.

La diputada Norma Edith, quien presentó en la Cámara de Diputados la “Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia”, impulsada por el Frente Nacional de Defensa de la Familia para la “protección de la vida desde la fecundación” y que se defina la “esencia heterosexual” del matrimonio, ha recibido diversos premios, entre ellos el de “Mujer del Año en Derechos Humanos”.

Además de ser autora de libros, entre ellos “Educación sexual, tarea familiar” y ha sido presidenta de organizaciones sociales como Mexicanos por la Vida de Todos, Red Mexicanos por la Vida de Todos, entre otras, que trabajan en temas de protección a la niñez y de la vida desde el momento de la concepción.

Ambiente de discriminación

Ante el rechazo de las comisiones de Derechos Humanos y de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados a la iniciativa del matrimonio igualitario, Conapred expresó “extrañamiento ante el resultado de la votación de integrantes de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, con el cual se rechaza el dictamen sobre la iniciativa del matrimonio igualitario”.

Con un pronunciamiento, el Consejo manifestó que “México pierde la oportunidad de armonizar sus leyes para que todas las personas libres e iguales en derechos y dignidad puedan contraer matrimonio sin discriminación alguna”.

Alejandra Haas, presidenta de Conapred, comentó a Animal Político que el rechazo a la iniciativa “refleja un desconocimiento total del contexto de derechos humanos del que se está hablando”.

Asimismo, Haas agregó que es “preocupante” que “hayan personas que se encuentran desempeñando cargos públicos y encomiendas importantes para la vida pública que no reconozcan que los derechos humanos de las personas homosexuales son una cuestión aceptable”.

Sobre todo, dijo, cuando desde 2015 “la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya lo estableció, que no hay justificaciones para no reconocer a todas las personas el derecho a contraer matrimonio”.

“Pueden haber opiniones diversas, pero el debate no puede significar que se tomen decisiones de Estado con base en opiniones religiosas o de corte moral”, por lo que dijo, al Conapred le “preocupa que los discursos contribuyan a un ambiente en donde se estigmatiza y se generan prejuicios alrededor de la identidad sexual, lo que contribuye a un ambiente de discriminación”.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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