Lo que se sabe del accidente de avión del equipo Chapecoense que dejó 71 muertos
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Lo que se sabe del accidente de avión del equipo Chapecoense que dejó 71 muertos

La aeronave se estrelló este lunes en Colombia y dejó seis sobrevivientes y 71 muertos. Llevaba al equipo de futbol Chapecoense, que el miércoles iba a disputar la final de la Copa Sudamericana en Medellín. Las autoridades confirmaron el hallazgo de dos cajas negras.
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Por BBC Mundo
29 de noviembre, 2016
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Un avión en el que viajaba el equipo de fútbol brasileño Chapecoense, finalista de la Copa Sudamericana, se estrelló este lunes en la noche cuando estaba próximo a aterrizar en el aeropuerto José María Córdoba de Medellín.

Siete personas fueron rescatadas con vida, sin embargo una de ellas, el portero Danilo Padilha, murió cuando era trasladado al hospital, confirmó la Aeronáutica Civil de Colombia.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres confirmó que 7personas fallecieron.

El ente reportó que 71 cuerpos han sido recuperados de los 77 que iban a bordo.

Lee: Quiénes son los 6 sobrevivientes del accidente del avión que trasladaba al equipo Chapecoense

En la lista de pasajeros aparecían 81 personas, pero cuatro de ellas no abordaron la aeronave, señaló la agencia aeronáutica colombiana.

Se confirmó el hallazgo de dos cajas negras en la zona, que servirán para esclarecer lo sucedido momentos antes del accidente, indicó el ministro de transporte colombiano, Jorge Eduardo Rojas.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló que los restos de las víctimas fatales serán trasladados hacia Medellín, y próximamente comenzarán los trámites de repatriación a través de la Cancillería colombiana.

El alcalde describió como una “enorme tragedia” lo ocurrido.

Aeronáutica Civil de Colombia informó que el avión de la aerolínea boliviana Lamia, “se accidentó en el Cerro Gordo, en jurisdicción del municipio de La Unión, Antioquia“, donde se encuentra el aeropuerto José María Córdoba.

Alan Ruschel siendo trasladado en una camilla
El lateral izquierdo del Chapecoense, Alan Ruschel, fue trasladado a la clínica San Juan de Dios en el municipio de La Ceja. Ruschel estaba consciente y preguntaba por su familia, además de pedir que le guardaran el anillo de matrimonio.

En él viajaban 81 pasajeros, entre los cuales estaban los futbolistas del club Chapecoense, periodistas y 9 tripulantes bolivianos.

De acuerdo a varios reportes de medios locales, la Agencia de Aviación Civil de Brasil (ANAC) le había negado la autorización del vuelo chárter que el club había contratado inicialmente para su traslado a Colombia.

Las cajas negras encontradas en el área del accidente
En el lugar se hallaron dos cajas negras pertenecientes a la aeronave en perfecto estado, dijeron las autoridades.

Por esta razón tuvo que cambiar de avión y viajar hasta Bolivia, donde la aerolínea boliviana Lamia Corporation – que inicialmente los iba a llevar desde Brasil-, despegó con un retraso de dos horas respecto de lo deseado originalmente para llegar a disputar el partido en Medellín.

La aeronave había salido del aeropuerto Guarulhos de Sao Paulo, Brasil, en la tarde del lunes, y había hecho una escala en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, desde donde se dirigía luego a Medellín.

Era el único avión de la línea aérea y tenía al mando una tripulación boliviana, informó a Efe el jefe del aeropuerto de Viru Viru, Adid Cabrera.

La aeronave estaba a cinco minutos de aterrizar cuando se accidentó en una región montañosa de difícil acceso.

Lamia, Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación, se fundó inicialmente en Venezuela, pero fue reubicada a Bolivia.

Heridos en hospitales

En total siete heridos fueron trasladados a clínicas y hospitales locales, según informes. Uno de ellos, Danilo Padilha, murió cuando era trasladado al hospital, confirmó Aeronáutica Civil de Colombia.

Sólo dos de los 22 jugadores del Chapecoense sobrevivieron.

Radio Caracol confirmó que el primero de los heridos en ser trasladado, el lateral izquierdo Alan Luciano Ruschel, de 27 años, se encuentra en la Clínica San Juan de Dios en el municipio de La Ceja, el más cercano al sitio del accidente.

mapa

Medios de comunicación locales informaron que Ruschel llegó conmocionado en una ambulancia a la clínica, pese a lo cual preguntaba insistentemente por su familia y pedía que le guardaran su anillo de matrimonio.

Otros jugador del club, Jackson Follmann, de 24 años, fue ingresado a otro hospital local.

Y se conoce que también fue rescatado el jugador Helio Hermito Zampier.

Un periodista, Rafael Henze, también fue trasladado a un centro médico, una de las integrantes de la tripulación boliviana, la auxiliar de vuelo Ximena Suárez, se encuentra en otro hospital junto a Erwin Tumiri.

Image copyrightINSTAGRAM
Foto de Ala Ruschel
Esta fue publicada por el jugador Alan Ruschel, uno de los sobrevivientes del accidente, minutos antes de partir hacia Colombia.

“Fallas eléctricas”

El avión se reportó como desaparecido cerca de las 21:30 hora local, 02:30 GMT, y se habría precipitado a tierra cerca de las 22:34.

De acuerdo al reporte de la Aeronáutica Civil, la tripulaciónprimero pidió prioridad para aterrizar por falta de gasolina y segundos después declaró una emergencia por “fallas eléctricas”.

Hacia las 10 de la noche del lunes nos informaron de la desaparición del avión y de inmediato instalamos un salón de crisis en el aeropuerto José María Córdova para atender cualquier emergencia”, le dijo a BBC Mundo Mauricio Parodi, director de la Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de Antioquia, que ha liderado el operativo de rescate.

avión accidente Medellín
Las autoridades de rescate lograron llegar al sitio del siniestro pocos minutos después del accidente.

“Después de 15 minutos de no recibir información de un avión que estaba aproximándose al único aeropuerto que hay en la zona, sabíamos que había una alta probabilidad de que la aeronave se hubiera precipitado a tierra”, agregó.

Cerca de 150 personas participan del operativo de socorro. Uno de ellos era el coronel Fredy Bonilla, secretario de Seguridad de la Aeronáutica Civil.

“De inmediato con la ayuda de un localizador de la policía logramos llegar al lugar y lo primero que escuchamos fueron los gritos de auxilio de los sobrevivientes”, narró Bonilla en conversación con BBC Mundo.

Según Bonilla, el avión se partió en tres pero no estalló “lo que hubiera podido empeorar la tragedia“.

Estaba lloviendo mucho, había poca visibilidad debido a una neblina que cubrió la zona de accidente”, describió Bonilla.

Operativo de rescate
Las autoridades locales pidieron a la población camillas, canastos, vehículos 4×4 y traductores.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana enviado para las operaciones de rescate tuvo que cancelar su sobrevuelo debido a las condiciones negativas.

“Fue un rescate muy difícil pues había llovido mucho, la niebla tardó en dispersarse, pero cuando amaneció se pudo ver la dimensión del accidente“, relató.

“Ahora lo que queda es llevar los cuerpos de las personas fallecidas a Medellín para iniciar el proceso de custodia y análisis. Y empezar la investigación de las causas del siniestro, que llevará algún tiempo”, concluyó el oficial.

En medio de las informaciones que circularon sobre el accidente, se informó sobre la atención de dos emergencias al mismo tiempo: la del avión del equipo brasileño y la de un vuelo de la aerolínea local Viva Colombia.

“Es cierto que existió una emergencia con el avión de Viva Colombia -por una fuga de gasolina-, pero esta ocurrió y fue atendida antes del primer reporte de la aeronave que traía el equipo de fútbol”, declaró Bonilla.

Una final soñada

El club brasileño de la ciudad de Chapecó, en el estado de Santa Catarina, en el sur del país, había alcanzado hace ocho días el mayor triunfo de su historia al clasificarse para jugar la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional.

Estaba previsto que el Chapecoense jugara el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional de Medellín este miércoles.

El presidente de Brasil, Michel Temer, decretó este martes tres días de duelo nacional por la tragedia de los considerados “Héroes del Oeste”.

“El gobierno hará todo lo posible para aliviar el dolor de los amigos y familiares del deporte y del periodismo nacional”, dijo el mandatario.

ChapecoenseChapecoense había alcanzado por primera vez la final de la Copa Sudamericana, el segundo torneo más importante de la región.

También el rival en la final se solidarizó con el dolor de los familiares y personas cercanas al club brasileño. Y pidió en su cuenta de Twitter que se le otorgará al club brasileño el título de la Copa Sudamericana 2016.

“Nacional lamenta profundamente y se solidariza con Chapecoense por el accidente ocurrido y espera información de las autoridades”, dijo el club colombiano en su cuenta de Twitter.

Que Dios esté con nuestros deportistas“, dijo en su cuenta de Twitter el club Chapecoense.

Conmebol

El equipo brasileño es dirigido por el conocido técnico Caio Junior, quien estuvo al frente de Palmeiras y Flamengo, entre otros clubes.

El Chapecoense, conocido por su juego colectivo, sólo había subido a la primera división en 2014.

Twitter
Esta es la solicitud oficial de Atlético Nacional para que se le otorgue el título a Chapecoense.

La Confederación Sudamericana de Fútbol suspendió hasta nueva orden todas las actividades competitivas, informó el organismo rector del fútbol en la región.

“Todas las actividades de la Confederación quedan suspendidas hasta nuevo aviso”, precisó la Conmebol, que lamentó lo ocurrido.

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, se trasladará a Colombia.

Por su parte, la Confederación Brasileña de Fútbol también expresó su consternación ante el accidente.

El Chapecoense ha sido descrito por periodistas del fútbol de Brasil como un equipo pequeño y joven que goza de enorme cariño entre el público.

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Qué es la 'desigualdad oculta' y por qué perjudica sobre todo a las mujeres que trabajan

Se ha hablado mucho sobre cómo las mujeres tienen que realizar la mayor parte de las tareas domésticas, pero lo que es menos conocido es la "carga mental" que también recae mayoritariamente en las mujeres, afectando su capacidad de trabajar.
25 de agosto, 2021
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Organizarles un programa con amigos o reservar sus turnos médicos. Pensar cómo esconder verduras en sus comidas o asegurarte de que haya suficientes en la lista del supermercado.

Preocuparte por si tu hijo va por buen camino en la escuela, su tu hija necesita zapatos nuevos y cuándo reemplazar tu lavarropas.

Por sí solas, todas estas pueden parecer tareas pequeñas, pero se acumulan.

Y si le preguntas a las parejas heterosexuales con hijos cuál de los dos suele lidiar con ellas, es probable que la mayoría de la misma respuesta: la madre.

Numerosos estudios muestran que las mujeres en relaciones heterosexuales todavía hacen la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de niños.

Si bien muchas parejas tienen como objetivo dividir sus responsabilidades en un 50:50, por diversas razones estructurales y socioeconómicas terminan asignando tareas según los roles estereotípicos de género.

Incluso en las parejas que piensan que han logrado una división igualitaria del trabajo, las formas de cuidado más ocultas generalmente terminan recayendo en la mujer.

De hecho, un creciente cuerpo de investigación indica que, para las responsabilidades del hogar, las mujeres realizan mucho más trabajo cognitivo y emocional que los hombres.

Comprender por qué esto sucede podría ayudar a explicar por qué la igualdad de género no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo, a pesar de que el tema se debate más que nunca.

Y una comprensión más amplia de este trabajo detrás de escena podría ayudar a las parejas a redistribuir las tareas de manera más equitativa, algo que, aunque inicialmente será difícil, podría desempeñar un papel importante para ayudar a las madres a aligerar su carga.

Una madre sostiene a un niño que llora

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La carga oculta es mental y emocional: las investigaciones muestran que tareas como calmar a los niños angustiados generalmente recaen sobre las madres.

Trabajo invisible e ilimitado

Los expertos dicen que este trabajo oculto se presenta en tres categorías superpuestas:

  • trabajo cognitivo: consiste en pensar en todos los elementos prácticos de las responsabilidades del hogar, incluida la organización de citas para jugar, las compras y la planificación de actividades.
  • trabajo emocional: mantener las emociones de la familia; calmar las cosas si los niños se portan mal o si se preocupan por cómo les va en la escuela.
  • carga mental: es la intersección de las dos anteriores. Es preparar, organizar y anticipar todo, tanto lo emocional como lo práctico, que debe estar resuelto para que la vida fluya.

Este trabajo oculto es difícil de medir, porque es invisible y se realiza internamente, lo que dificulta saber dónde comienza y dónde termina.

En 2019, Allison Daminger, candidata a doctorado en sociología y política social en la Universidad de Harvard, descubrió que, si bien la mayoría de los participantes en su estudio sobre el trabajo cognitivo del hogar se dieron cuenta de que las mujeres estaban haciendo la mayor parte, esto no era considerado una “forma normal de trabajo”.

En su investigación, que incluyó a 35 parejas, los hombres se referían a sus esposas usando términos como “gerente de proyecto”, o decían que ellas estaban “haciendo un mayor seguimiento”.

Daminger identificó cuatro etapas claras del trabajo mental relacionadas con las responsabilidades del hogar:

  • anticipar las necesidades
  • identificar opciones
  • decidir entre las opciones
  • monitorear los resultados

Su investigación mostró que las madres hicieron más en las cuatro etapas; aunque las parejas a menudo tomaban decisiones juntas, las madres se ocupaban más de la anticipación, la planificación y la investigación.

En otras palabras, los padres estaban informados cuando se trataba de tomar decisiones, pero las madres hacían todo el resto del trabajo.

Una familia desayunando

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Los padres suelen participar de las decisiones, pero no de la planificación, investigación, ejecución y monitoreo de las actividades de los niños.

Este trabajo oculto tiene varios impactos; sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de preocuparse por el cuidado de los niños incluso cuando no están con sus hijos.

Esto causa estrés adicional, porque esa preocupación siempre está presente, incluso cuando las mujeres deberían concentrarse en otras cosas.

La carga mental es ese hilo que trae tu familia a tu vida laboral“, dice Leah Ruppanner, profesora asociada de sociología en la Universidad de Melbourne y autora de Motherlands (“Tierras de madres”).

Es la preocupación constante de bajo nivel sobre si estamos haciendo lo suficiente y sobre el impacto que nuestra forma de crianza tendrá en el futuro de nuestro hijo o hija.

“Siempre estás tratando de mitigar el riesgo futuro”, señala Ruppanner.

“Control materno”

Una cosa que desconcertó a Daminger fue que esta distribución desigual del trabajo mental no parecía crear mucho conflicto entre sus participantes.

Para entender por qué, realizó un estudio de seguimiento que, un año después, mostró que las parejas justificaban algunos de estos comportamientos relacionados con el género.

Tanto hombres como mujeres sugirieron que la división desigual del trabajo mental se debía a que uno de los miembros de la pareja trabajaba más horas.

O afirmaron que las mujeres estaban “por temperamento interesadas en estar organizadas”, que simplemente eran buenas para planificar el futuro.

Esto mostró que los participantes creían que las diferencias de personalidad y las limitaciones laborales estaban impulsando estas desigualdades.

Estos eran participantes bien educados que aceptaron participar, por lo que es posible que no fueran completamente representativos, pero aún así da una idea interesante de un concepto erróneo que otros estudios han desacreditado: las mujeres no son naturalmente mejores en la planificación, organización o el multitasking, solo se espera que lo hagan más y, por lo tanto, eventualmente se vuelvan mejores en eso.

Una mujer tratando de trabajar con sus dos hijas al lado

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Las mujeres no son naturalmente mejores con el “multitasking” sino que se hacen expertas por necesidad.

Sin embargo, existen otras razones estructurales por las que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga mental.

A menudo encuentran una manera de trabajar de manera flexible, mientras que los trabajos de los hombres se consideran más rígidos y sus carreras son tradicionalmente más lineales.

Esto significa que las mujeres están más disponibles para el cuidado de los niños, lo hacen más y, como resultado, tienen que pensar más en ello.

Algo incluso más fuerte es que las expectativas de género, que comienzan desde el nacimiento, explican por qué las ideas sobre quién hace las tareas del hogar y el cuidado de los niños están tan arraigadas.

Se sabe que las hijas hacen más tareas domésticas que los hijos, por ejemplo.

Los ideales de la maternidad también se incorporan a esta ecuación. Por ejemplo, el hogar a menudo se considera un dominio de la mujer.

Sabemos que las mujeres son juzgadas por la pulcritud con más dureza que los hombres.

Un estudio mostró que si se decía que una misma habitación supuestamente en alquiler pertenecía a una mujer (Jennifer), ella era calificada como menos simpática, menos competente y menos trabajadora. Si se decía que pertenecía a un hombre (John), no había iguales juicios de valor.

¿La conclusión? El estado del hogar de una mujer estaba literalmente vinculado a su valor.

Estos ideales pueden autoperpetuarse. Debido a que las mujeres son más juzgadas por la forma en que funciona su hogar, es esencial que muestren un “control materno”.

Esto significa asumir tareas de cuidado infantil que podrían compartirse, como planificar comidas o elegir ropa, sugiriendo sutilmente que es el trabajo de una madre.

Piensa en el viejo chiste: “Bueno, la vistió su padre” (cuando la niña estaba mal vestida). Es gracioso si un papá lo hace mal, pero si las madres hacen las cosas mal implica una mala maternidad.

Una mujer vistiendo a su hija

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La tarea de elegir la ropa de los niños suele recaer en las madres y si lo hacen mal son juzgadas por ello mucho más severamente que los padres.

A pesar de los avances que hemos logrado con que sea más normal que los hombres cuiden de los niños, todavía existe “la sensación de que las mujeres son en última instancia responsables de los resultados familiares”, señala Daminger.

“Hay más costos para una mujer si estas cosas no salen bien o no ocurren”, afirma.

Impactos, en casa y en el trabajo

Sin embargo, el hecho de que las madres terminen asumiendo esta carga mental tiene consecuencias.

Las madres están más estresadas, cansadas y menos felices que los padres durante el cuidado de los niños, según muestra la investigación, en parte porque ellos tienden a realizar actividades divertidas y recreativas con más frecuencia.

Un estudio sueco mostró que cuando las mujeres pensaban que la distribución de las tareas domésticas más obvias era injusta y las percepciones sobre la contribución de cada miembro de la pareja eran diferentes, esto generaba problemas en el matrimonio y aumentaba la probabilidad de una separación.

El riesgo también es el agotamiento de las madres, que inicialmente pueden pedir ayuda, lo que puede sonar fastidioso si tiene que repetirse una y otra vez.

“Y luego eso afecta a las relaciones“, dice el sociólogo Daniel Carlson de la Universidad de Utah, quien descubrió que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado en las parejas también puede conducir a menos relaciones sexuales.

Si las mujeres quedan agobiadas en sus casas, además, eso significa que muchas sienten que no pueden dedicar física o mentalmente las horas extra que exigen muchos lugares de trabajo, por lo que la brecha salarial de género continúa ampliándose.

Un hombre y su hij@ limpian la casa

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Distribuir las tareas domésticas más equitativamente beneficia la relación de pareja.

La mayoría de los trabajos a tiempo parcial los realizan mujeres, por ejemplo, y, a su vez, es menos probable que obtengan aumentos salariales o ascensos después de tener hijos, lo que dificulta aún más la búsqueda de los mejores empleos.

Muchas abandonan la fuerza laboral por completo.

Habla más, haz menos

Desde que estalló la pandemia, el vínculo entre la igualdad de género en el hogar y la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha estado más en el centro de atención que nunca.

Si bien hay muchos problemas sistémicos en juego, abordar el trabajo doméstico oculto dentro de las parejas podría ayudar a aliviar la carga que recae sobre las mujeres y disuadirlas de otras actividades.

Está claro que la mayoría de los hombres quieren involucrarse más en la vida de sus hijos, por lo que, para facilitar esto, las parejas podrían hablar explícitamente sobre quién hace qué, de principio a fin (no sirve mucho llevar a los niños a jugar con amigos si la otra persona tuvo que planificar y organizar el encuentro).

Para fomentar nuevos hábitos que ayuden a compartir la carga, tenemos que hacer que lo invisible sea más visible.

Tener conocimiento de ello es un buen primer paso, coincide Daminger, y tener constantemente claro quién está gestionando qué tarea, incluida la planificación.

Si declaramos explícitamente cuánta planificación implica cada aspecto del cuidado de los niños y las tareas del hogar, quedará más claro cuánto trabajo oculto hacemos.

Dos hombres cambian a sus bebés

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Las parejas homosexuales dividen el cuidado de los niños de forma más equitativa, lo que demuestra que es posible hacerlo.

Afortunadamente, no todas las parejas dividen el cuidado de forma desigual: las parejas del mismo sexo, por ejemplo, tienen una distribución mucho más equitativa en comparación con las parejas heterosexuales, ya que no deben cumplir con los roles de género esperados.

Esto muestra que la carga se puede compartir claramente cuando se habla de ella de manera más abierta.

Por lo tanto, a nivel social, también debemos replantear algunas creencias muy arraigadas sobre lo que es el papel de un hombre o una mujer.

Carlson, quien dirigió una investigación que muestra que los puntos de vista igualitarios sobre el reparto de tareas contribuyen a la frecuencia sexual, dice que también debemos considerar los “factores estructurales que no permiten que haya flexibilidad en el lugar de trabajo”.

Por ejemplo, la norma de que los hombres son el sostén económico de la familia y “la cultura del trabajador ideal que empuja a los hombres a la fuerza laboral y los mantiene fuera del hogar”.

La política también podría ayudar: las investigaciones muestran que los hombres que toman una licencia por paternidad se encargan más del cuidado de sus hijos más adelante.

Pero en ausencia de políticas, quizás la mejor manera de que las mujeres reduzcan la carga mental sea hacer menos.

Esto puede generar dolor inicial, en pos de una ganancia a largo plazo, dice Carlson.

Si la madre deja de pensar en lo que hay que hacer y el padre no anticipa estas necesidades es posible que inicialmente cause estrés o críticas, pero eso podría permitir el aprendizaje para la próxima vez.

“Es una especie de condicionamiento operante clásico. No les estamos dando descargas eléctricas como en los experimentos con hámsteres… pero es como, ‘Oh, no me acordé de hacer esto la última vez y hubo una consecuencia negativa'”.

Con el tiempo, hacer menos podría aumentar la participación de nuestra pareja y, a su vez, liberar más energía mental para concentrarnos en nosotras mismas.

Al principio, es posible que nos juzguen por ello, pero podría llevarnos a una mayor felicidad más adelante. Todos aprendemos de la práctica, después de todo.

Melissa Hogenboom (@melissasuzanneh en Twitter) es la editora de BBC Reel y autora del libro, “The Motherhood Complex” (El complejo de maternidad), publicado en Reino Unido en mayo de 2021.


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