Los Zetas, presidentes y líderes religiosos: Esta es la lista negra de agresores de periodistas
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Cuartoscuro

Los Zetas, presidentes y líderes religiosos: Esta es la lista negra de agresores de periodistas

Los miembros de Los Zetas son capaces de “cometer todo tipo de actos violentos para imponer su ley” y los periodistas que cubren información política, económica y policial, así como los defensores de derechos humanos son sus blancos preferidos, indica Reporteros Sin Fronteras.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
2 de noviembre, 2016
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¿Qué tienen en común los presidentes de Rusia, China, Venezuela, Turquía o Corea del Norte con el cártel de Los Zetas? Todos son considerados como los mayores “depredadores” de la libertad de prensa, de acuerdo con un reporte de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Este miércoles 2 de noviembre se conmemora el Día Mundial contra la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, por lo que la organización no gubernamental publicó su “lista negra” de los 35 depredadores de la libertad de prensa, en la que destaca la presencia de Los Zetas, junto con  presidentes como el de Venezuela, Nicolás Maduro; el de Cuba, Raúl Castro, o el de Rusia, Vladimir Putin.

“Los cárteles mexicanos, y en primer lugar Los Zetas, hacen de México el país más peligroso del continente para los periodistas. El número de profesionales de la información que han sido asesinados o desaparecido desde la década del 2000 es espeluznante. Este clima de terror logra su objetivo, la autocensura, que se ha generalizado en las redacciones locales. Quienes no se contienen lo pagan con su vida o con el exilio”, indica Reporteros Sin Fronteras.

De acuerdo con la organización con sede en París, Francia, los miembros de Los Zetas son capaces de “cometer todo tipo de actos violentos para imponer su ley: amenazas, intimidaciones, asesinatos, secuestros, actos de barbarie. Los miembros del cártel acumulan crímenes, pues gozan de una completa impunidad, mientras que la corrupción reina en la policía y otros órganos de la justicia”.

Reporteros Sin Fronteras agrega que los periodistas que se dedican a la cobertura de información política, económica y policial, así como los defensores de derechos humanos son los blancos preferidos por Los Zetas.

Los Zetas

“Los cárteles mexicanos, y en primer lugar Los Zetas, hacen de México el país más peligroso del continente para los periodistas, considera Reporteros Sin Fronteras.

¿Quiénes acompañan a Los Zetas?

Entre los 35 jefes de Estado y de Gobierno, líderes religiosos, milicias y organizaciones mafiosas o criminales que hostigan a los periodistas, figuran también el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang; el de China, Xi Jinping; el de Egipto, el General Abdel Fatah Al-Sisi, y el de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Otros políticos de la lista de Reporteros Sin Fronteras son el presidente de Siria, Bashar Al-Assad; el de Arabia Saudí, el Rey Salman bin Abdelaziz; el líder norcoreano, Kim Jong-un; el primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-O-Cha; y el guía supremo de Irán, el Ayatolá Ali Jamenei.

El autodenominado Estado Islámico (EI) y los servicios secretos de Pakistán también figuran en la lista de RSF, así como el movimiento político chiita Houthi, en Yemen, y el grupo islamista Al-Shabbaab, en Somalia.

“Sus técnicas son variadas. Algunos torturan y asesinan a través de sus brazos armados, otros practican los arrestos masivos y los encarcelamientos arbitrarios y otros métodos más sibilinos (obscuros y tortuosos), al abrigo de leyes antiterroristas, por ejemplo”, destacó Reporteros Sin Fronteras.

“Estos depredadores son los que más pisotean la libertad de prensa y los que cometen las peores atrocidades contra los periodistas”, denunció el secretario general de RSF, Christophe Deloire, quien propuso acabar con la impunidad nombrando un representante especial de la ONU que siga de cerca estos casos para proteger a los periodistas.

El Día Internacional para poner fin a la Impunidad en los Crímenes contra Periodistas se celebra el 2 noviembre desde que la ONU estableció esa fecha en 2013, en conmemoración del asesinato de dos periodistas franceses en Malí.

Se calcula que durante la última década más de 800 reporteros han sido asesinados simplemente por informar y solo el 10 por ciento de estos crímenes ha concluido en condena.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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