El creciente número de muertes por tomarse selfies y cómo investigadores buscan detenerlas
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El creciente número de muertes por tomarse selfies y cómo investigadores buscan detenerlas

Un estudio señala que en 2014 murieron en el mundo al menos 15 personas tratando de tomarse selfies; para 2015 el número subió a 39 y tan solo en los primeros ocho meses de 2016 ya son 73 casos.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
18 de noviembre, 2016
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En lo alto de un edificio o al borde de un precipicio. Junto a animales salvajes o en las profundidades del mar.

Con la mejora de la tecnología, cada vez es más fácil hacerse a uno mismo fotografías espectaculares.

Pero eso también ha hecho que en los últimos años haya aumentado el número de personas que mueren tomándose los populares selfies.

Así lo ha constatado un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Estados Unidos.

Un estudio encabezado por el estudiante de doctorado Hemank Lamba señala que en 2014 murieron en el mundo al menos 15 personas tratando de tomarse un selfie.

Para 2015 el número subió a 39 y tan solo en los primeros ocho meses de 2016, el número de casos llegó a 73.

El primer caso (reportado por una fuente de noticias confiable) de una persona que murió tomándose un selfie ocurrió en marzo de 2014.

Desde entonces, Hemank y su equipo de investigadores encontraron 127 incidentes relacionados con este tipo de fotografías en todo el mundo.

De ellos, 76 ocurrieron en India, 9 en Pakistán, 8 en Estados Unidos y 6 en Rusia.

Selfie en los SanferminesGETTY IMAGES
En España algunos han tomado sus teléfonos para tomarse fotos mientras corren frente a los toros.

Causas más comunes

La causa más frecuente de las muertes fue la caída desde lugares altos, pues la gente intenta llegar a lugares cada vez más inaccesibles para llamar la atención en las redes sociales, según destacan los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon.

En su estudio también registraron casos de ahogamientos, accidentes de tránsito, ataques de animales o incidentes relacionados con la energía eléctrica.

En India varias personas murieron golpeadas por trenes.

Esto se debe a “la creencia de que posar en o al lado de las vías del tren con tu mejor amigo es un signo de amistad sin fin”, señala el estudio.

Las autoridades declararon 16 zonas donde está prohibido tomarse selfies en la ciudad india de Bombay.

En cambio en EU y Rusia, un número alto de las muertes se producen en incidentes con armas.

¿Qué se puede hacer?

Hemank y su equipo están desarrollando una aplicación que alerta a quienes se toman un selfie si están poniendo en riesgo sus vidas.

La aplicación será capaz de identificar cuando alguien está tomando una foto en un punto alto, en las vías del tren o en otras situaciones de peligro.

Esto se hará a través de un sistema que combine servicios de geolocalización y de reconocimiento de imágenes y que alerte a los usuarios.

El equipo ha probado 3,000 selfies con un algoritmo que ha desarrollado el cual hasta ahora ha tenido una tasa de éxito de más del 70% cuando se trata de identificar una foto de riesgo.

Selfie en un acantiladoGETTY IMAGES
La aplicación que desarrollan Hemank Lamba y su equipo se basaría en la localización del teléfono y el reconocimiento visual de lugares arriesgados.

¿Por qué este fenómeno?

Lo cierto es que cuanto mejor sea un selfie, más “me gusta” y más seguidores se pueden conseguir en redes sociales.

El ruso Kirill Oreshkin es seguido por 17.900 personas y es conocido por sus fotos posando en arriesgadas situaciones en lo alto de edificios.

Usuarios de Instagram como Drewsssik también lograron un gran número de seguidores con fotos tomadas en la parte superior de estructuras altas. Su caso acabó en tragedia en 2015 cuando murió después de caer de un edificio.

En octubre de 2016, una niña rusa de 12 años, conocida como Oksana B, falleció después de subir a un balcón para tomarse un selfie.

Lograron imágenes espectaculares pero a un muy alto precio.

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Cuartoscuro

‘Antes vendía 10 pesos ahora vendo 1': así han sobrevivido pequeños negocios al COVID

Un millón de pequeños negocios cerraron por la crisis económica que les dejó la pandemia. Ellos empleaban a casi 3 millones de personas.
Cuartoscuro
24 de diciembre, 2020
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¿En qué se parecen una papelería, una recaudería y una veterinaria? A simple vista, desde la distancia, en nada. No obstante, si se enfoca más la mirada podrán notarse un par de letreros similares, portadores del mismo mensaje precautorio para evitar contagios de COVID y si se mira más profundo se verá la crisis económica en la que los dejó el virus.

Como ellos, muchos negocios en México se enfrentaron a la llegada del virus desde su aterrizaje en el país a finales de febrero, pero no todos lograron sobrevivir a su paso. La enfermedad COVID-19 arrasó con más de 100 mil vidas humanas, y también con más de un millón de negocios que eran sustento de miles de familias.

“Digamos que fue como un coma inducido, es una recesión inducida”, explica Gabriel Pérez del Peral, maestro en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Debido a la falta de ingresos y a la falta de demanda, las empresas se vieron en la necesidad de bajar su ritmo, y en algunos casos, cerrar definitivamente, menciona.

Lee: El daño que sufren de por vida quienes comienzan a trabajar en tiempos de crisis

Según los resultados lanzados en la segunda edición de la Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19 en las Empresas (ECOVID-IE) – levantamiento hecho por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) durante el tercer trimestre del año –, de los 4.9 millones de establecimientos micro, pequeños y medianos, solamente sobrevivieron 3.9 millones de ellos, lo cual equivale al 79.19% de la cifra original.

“Voy a hablar en números”, planeta Syr Jaimes, dueño de la papelería “Julián” en el municipio de Chilpancingo, “si (antes) yo vendía 10 pesos diarios, cuando empezó la pandemia yo vendía un peso diario y así estuve casi dos meses”. 

La papelería de Syr Jaimes es uno de los pocos negocios que logró sobrevivir a la llegada del virus a la ciudad de Guerrero. Con 24 años de existencia, el establecimiento se vistió con una capa de plástico cristal y botes de gel antibacterial para protegerse de la enfermedad que provocó el cierre de locales vecinos.

En un escenario donde los Censos Económicos del 2019 mostraron que 99.8% de los establecimientos en el país son micro, pequeños o medianos; el cierre de negocios de barrio, como los afectados en Chilpancingo, muestran la gravedad en la muerte de estos.

Arrastrando el problema

La entrada del local está adornada por huacales que guardan tejocotes, guayabas, cañas, manzanas y mandarinas, frutas que avecinan la llegada de la época decembrina. Y al final del lugar, más profundo que largo, está Moisés Guadalupe, dueño de la recaudería de la colonia El Campanario, en el Estado de México.

El 2 de abril, el gobernador del estado, Alfredo del Mazo, anunció el cierre temporal de negocios no esenciales como medida para aplanar el alza de contagios. Sin embargo, la recaudería de Moisés no tuvo que pasar por tal filtro, aunque el comerciante admite que sus horarios sí se vieron recortados y las ventas continuaron con una baja que veía reflejada desde 2019.

Entérate: Sin empleo y sin protección social: los afectados por la pandemia

“El 2019 ya venía con recesión, con la caída del Producto Interno Bruto que fue de 0.3%; ya veníamos de bajada y se agudizó con el estallamiento de la crisis sanitaria”, mencionó el maestro Pérez del Peral. Además, la crisis es resultado de un choque externo simultáneo y masivo en la oferta y en la demanda, señaló.

La situación de la recaudería está reflejada en otros micronegocios, los cuales no logran ver un futuro largo con las ganancias que hasta hoy han recibido. La ECOVID-IE afirmó que un 47.9% de las PyMES y 46.6% de las microempresas opinan que solo podrán continuar operando en un periodo de tres a menos de 12 meses con su actual nivel de ingresos.

Sin empleos a la vista

“Tengo vecinos que son abarroteros, mayoristas, que tenían seis, ocho empleados; (ahora) tienen cuatro empleados, porque tuvieron que despedir a la mitad”, asegura Syr Jaimes, quien también solía contar con una joven estudiante que lo apoyaba a atender la papelería del centro de Chilpancingo durante las primeras horas del día. “Yo sé de muchos, muchos negocios que tuvieron que despedir para poder seguir trabajando”.

La situación se respalda con los resultados mostrados en la Encuesta sobre el Impacto Generado por COVID-19: en los establecimientos que dejaron de operar de manera definitiva laboraban casi 3 millones de personas, y los negocios que sobrevivieron experimentaron una disminución de 1.14 millones de empleados.

Uno de los factores principales de los negocios de barrio es la generación de empleos, asegura Pérez del Peral. Al representar casi el 99% de las empresas en el país, las MyPES son las mayores responsables de la empleabilidad de los mexicanos. La escasez de trabajo deriva, entonces, a la falta de ingresos y a la pobreza.

Lee más: Covid aumentará 37.3% la pobreza en América Latina; CEPAL prevé mayor caída del PIB en 120 años

“Hasta eso van muchas personas buscando trabajo, empleo, pero no les podemos dar empleo, porque no va a salir para pagarles”, reflexiona Syr Jaimes.

Uno entre millones

No muy lejos de la recaudería de Moisés, está el Centro Veterinario Campanario, fundado y dirigido desde hace 10 años por Daniel Sánchez Becerril, veterinario ortopedista. El local, enmarcado por accesorios para mascotas y distribuido entre una sala de estética canina, un consultorio y un quirófano, tampoco se vio afectado por los cierres de negocios, aunque sí tuvo que modificar su horario.

Sin embargo, su dueño se muestra optimista con su entorno. A lo largo de los 17 años que ha estado ejerciendo su profesión ha vivido altas y bajas, con lo cual aprendió que el trabajo se tiene que salir a buscar. “La chamba no bajó porque yo salía a buscarla”, afirma.

Aquello puede explicar por qué su veterinaria se mantuvo a flote, con una disminución mínima de diez clientes antes de la pandemia, a siete clientes durante la crisis sanitaria. Gabriel Pérez del Peral afirma que solo aquellos negocios que salgan a la calle, que entiendan a sus clientes y que sean flexibles ante la adversidad serán los que sobrevivirán la crisis económica.

Además, solo las empresas que se enfoquen en sus fortalezas competitivas serán las que prevalecerán, comenta el maestro en Economía. “Los negocios de barrio no deben de tratar de ser los mejores, hay algo mejor que ser el mejor y eso es ser único; si tú eres único, el mercado te lo paga muy bien”.

Un ejemplo es el caso del dueño de la papelería “Julián” quien ve a la competencia como una oportunidad de mejorar: “Si yo tengo varios productos que muchas papelerías no venden mis clientes me vienen a buscar a mí y la gente me va recomendando”.

Ni Syr Jaimes, ni Moisés Guadalupe o Daniel Sánchez saben cuándo acabará la pandemia, pero desde el interior de sus respectivos negocios seguirán con las medidas preventivas que los han favorecido durante los últimos meses. Y pese a que a la distancia parezcan diferentes, los une el mismo objetivo: salir adelante.

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