Robo de combustible a Pemex: 9 de 10 casos quedan impunes; hay complicidad de autoridades
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Cuartoscuro

Robo de combustible a Pemex: 9 de 10 casos quedan impunes; hay complicidad de autoridades

La PGR ha establecido que en el robo de combustible existe la complicidad de policías estatales y municipales. La mayoría de las detenciones se han hecho gracias a denuncias de ciudadanos.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
22 de noviembre, 2016
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El robo de combustible a Petroleros Mexicanos (Pemex) se ha disparado en un 400% en los últimos 5 años y en gran medida se debe a que 9 de cada 10 casos han quedado impunes.

La PGR reportó en 2010 que se abrieron 575 averiguaciones previas por denuncias de robo de combustible en el país; para 2011 la cifra ascendió a mil 269 casos; en 2012 creció a mil 459 expedientes; en 2013 fueron dos mil 439 casos y en 2014 la cifra se disparó hasta tres mil 294 carpetas de investigación.

En 2015 se registró por primera vez un descenso en la incidencia pues se registraron dos mil 930 averiguaciones previas por robo de combustible.

Los datos confirman que en esos cinco años el robo de combustible se disparó en un 409%.

Para ponerlo en proporción. En el año 2010 el Ministerio Público de la Federación registraba entre 1 y 2 casos de robo de combustible al día; en 2015 esa cifra creció a 8 casos diarios en promedio.

Respecto a 2016 los datos de la PGR proporcionados a Animal Político no reflejan un cambio significativo en la incidencia de este delito. Los números hasta octubre eran de dos mil 545 casos registrados de robo de combustible por lo que, de mantenerse esta tendencia, el año cerrará prácticamente en los mismos niveles de 2015.

Sinaloa el primero en lista de robo de combustible

Los datos de la PGR también evidencian que entre 2010 y 2015 el estado de Sinaloa registró el mayor número de casos reportados ante el MP de robo de combustible con mil 508 averiguaciones.

Hay otras cinco entidades que también registran más de mil casos en este periodo de seis años: Guanajuato con mil 298, Estado de México con mil 141, Jalisco con mil 69, Veracruz con mil 30 y Nuevo León con mil 23.

La lista de los 10 estados con más casos de robos de combustible en el país la completa: Hidalgo con 698 averiguaciones previas, Baja California con 503, Tamaulipas con 379 y Oaxaca con 366.

Por otro lado hay estados como Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Morelos o Yucatán en donde se han registrado menos de 10 casos en este periodo. En la Ciudad de México la cifra es de 19 averiguaciones previas por robo de combustible.

Pocos y de bajo perfil

Los datos revelados por la PGR, vía transparencia, arrojan que entre 2010 y 2015 fueron detenidas dos mil 430 personas relacionadas con los casos abiertos en el Ministerio Público por robo de combustibles en el país.

Esta estadística de la PGR establece que el número de detenidos equivale apenas al 20% de los casos abiertos por robo de combustible. Ello suponiendo que cada detenido fuera de un caso distinto lo que tampoco es siempre así.

No todas las personas detenidas son necesariamente culpables de haber participado en el robo de combustible o por lo menos las pruebas son insuficientes para acusarlos ante un juez de ellos. Esto explica que la PGR reporte solamente mil 410 personas consignadas ante un juzgado por el delito de robo de hidrocarburos.

Lo anterior significa que por cada 10 nuevos casos de robo de combustible en el país entre 2010 y 2015, apenas hay una persona que fue acusada ante un juez de haber participado en ese delito.

Los datos de 2016 evidencian un balance todavía más negativo. De acuerdo con la PGR, entre enero y agosto de este año hubo 31 personas consignadas por este delito bajo el viejo sistema penal, mientras que las averiguaciones en ese mismo sistema sumaron 688. Esto equivale a un acusado en menos del 5% de los casos.

La Procuraduría no proporcionó datos respecto a las personas detenidas o consignadas por los mil 857 casos de robo de combustible que se investigan  ya con el nuevo sistema penal.

En las detenciones de la PGR tampoco figuran grandes estructuras delictivas desarticuladas. Por ejemplo, de acuerdo con dos solicitudes de transparencia entre 2013 y 2014 solo se desarticuló una banda dedicada a este delito. Lo anterior significa que las personas capturadas en ese periodo eran operadores solitarios.

Hay otro tipo de capturas como la reportada el pasado 14 de enero de 2016 en donde se indicó de la detención de siete personas que presuntamente conformaban un “grupo armado” del crimen organizado, que según la PGR se dedicaba a múltiples delitos entre ellos el robo de combustible

En su mayoría, los resultados son producto de operativos o inspecciones de cateo que realizan las autoridades federales por denuncias ciudadanas, como evidencian los comunicados oficiales que se dan a conocer por estas acciones. Las personas detenidas son sorprendidas en flagrancia operando alguna toma clandestina o transportando combustible cuya procedencia no pueden comprobar.

Se han dado casos donde la PGR asegura predios, vehículos de transporte, miles de litros de combustible o de cualquier hidrocarburo robado pero no hay detenidos.

En los últimos cinco años solo se han dado a conocer dos casos públicos con la participación y detención confirmada de empleados operativos de Pemex, y los dos están relacionados con la refinería de Salamanca. El primer hecho fue de octubre de 2013 con la detención de 39 empleados, y el segundo en mayo de 2014 con la captura de cuatro trabajadores más sorprendidos en flagrancia.

Complicidad policial

En los casos de robo de combustible también hay complicidad de policías estatales o municipales, como ha quedado al descubierto en operativos de distintas autoridades.

Apenas el pasado dos de septiembre en Puebla la Secretaría de Seguridad Pública estatal informó de la detención de siete efectivos de la Policía Municipal de Amozoc que daban protección a operadores de ductos clandestinos conocidos como “Huachicoleros”.

En enero de 2015, la PGR dijo que detuvo a seis personas de un grupo dedicado al robo de hidrocarburos formada por exagentes de la Policía Federal que presuntamente tenían otros cómplices en activo que les filtraban información sobre operativos en contra de esta actividad ilegal.

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Dondequiera hay cadáveres: cómo la segunda ola de la pandemia está devastando al estado más poblado de India

Con una población más grande que la de Brasil, el estado indio de Uttar Pradesh está siendo arrasado por la pandemia de COVID-19.
21 de abril, 2021
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India está siendo azotada por una severa segunda ola de covid-19 y muchos estados están luchando para hacer frente al aumento de casos.

Uttar Pradesh, el estado más poblado del país, se encuentra entre los más afectados y su gente está sufriendo a pesar de que las autoridades insisten en que la situación está bajo control, como informa la periodista de la BBC Geeta Pandey.

El padre de Kanwal Jeet Singh, Niranjan Pal Singh, de 58 años, murió el viernes en una ambulancia cuando lo transportaban de un hospital a otro.

Cuatro hospitales lo habían rechazado por falta de camas.

“Fue un día desgarrador para mí”, explicó por teléfono desde su casa en la ciudad de Kanpur.

“Creo que si hubiera recibido tratamiento a tiempo, habría vivido. Pero nadie nos ayudó, la policía, las autoridades sanitarias o el gobierno”.

Con un total de 851,620 infecciones y 9,830 muertes desde que comenzó la pandemia el año pasado, Uttar Pradesh no lo había hecho tan mal durante la primera ola que devastó a muchos otros estados indios.

Pero la segunda ola lo ha llevado al borde del colapso.

Las autoridades dicen que la situación está bajo control.

Pero imágenes perturbadoras de centros de pruebas abarrotados, hospitales que rechazan pacientes y piras funerarias ardiendo las 24 horas del día en los campos de cremación en la capital del estado, Lucknow, y otras ciudades importantes como Varanasi, Kanpur y Allahabad, han sido noticia nacional.

Con 240 millones de habitantes, Uttar Pradesh es el estado más poblado de India.

Es hogar de uno de cada seis indios. Si fuera un país separado, sería el quinto más grande del mundo por población, solo por detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia.

Políticamente, el estado también es el más importante de India: tiene la mayor cantidad de diputados (80) en el Parlamento, incluido el primer ministro Narendra Modi, quien, aunque es de otro estado, compite desde aquí.

Sin embargo, esta influencia política le ha traído poco desarrollo.

El estado tiene 191,000 casos activos en este momento y se informa de miles de nuevas infecciones diariamente, aunque se cree que las cifras son mucho más altas.

Esto ha puesto la frágil infraestructura de salud del estado en el centro de atención.

Entre los enfermos se encuentran el ministro principal del estado, Yogi Adityanath, varios de sus colegas de gabinete, decenas de funcionarios gubernamentales y cientos de médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud.

Los videos que compartió un periodista local en Kanpur muestran a un hombre enfermo tirado en el suelo en el estacionamiento del hospital Lala Lajpat Rai administrado por el gobierno.

A poca distancia, un anciano se sienta en un banco. Ambos han dado positivo por covid, pero el hospital no tiene camas para acomodarlos.

Afuera del hospital de Kanshiram, administrado por el gobierno, una joven lloró al explicar que dos hospitales se habían negado a admitir a su madre enferma.

“Dicen que se han quedado sin camas. Si no tienes cama, ponla en el suelo, pero al menos dale un tratamiento. Hay muchos pacientes como ella. He visto a varias personas que han sido rechazadas como nosotros”.

“El primer ministro dice que hay camas. Por favor, muéstrenme dónde están. Por favor, ayuden a mi madre”, dijo sollozando desconsoladamente.

“No vino nadie”

La situación en la capital, Lucknow, es igualmente terrible.

Sushil Kumar Srivastava fue fotografiado sentado en su automóvil, conectado a un cilindro de oxígeno mientras su desesperada familia lo llevaba de un hospital a otro.

Cuando le encontraron una cama, ya era demasiado tarde.

Su hijo Ashish estaba demasiado devastado para hablar. “Sabes lo que pasó. No estoy en condiciones de hablar”, expresó con la voz quebrada.

La nota escrita a mano en hindi del juez retirado Ramesh Chandra, solicitando ayuda después de que las autoridades no pudieran sacar el cuerpo de su esposa de su casa, fue compartida por cientos de personas en las redes sociales.

“Mi esposa y yo dimos positivo para el corona(virus). Desde ayer por la mañana, llamé a las líneas telefónicas de ayuda del gobierno al menos 50 veces, pero nadie vino a entregar ningún medicamento ni a llevarnos al hospital”.

“Debido al descuido del gobierno”, escribió, “mi esposa murió esta mañana”.

hospital administrado por el gobierno en Noida.

BBC
Gente esperando una prueba de covid frente a un hospital administrado por el gobierno en Noida.

Hace años que perdí la esperanza, por las malas instalaciones médicas que hay en este estado. Aquí es donde se encuentra mi aldea ancestral y conozco las dificultades de encontrar un médico o una ambulancia, incluso en tiempos normales.

Con una pandemia arrasadora, las dificultades se han exacerbado.

En la ciudad santa de Varanasi, que también es parte del distrito electoral del primer ministro Modi, reside Vimal Kapoor desde hace mucho tiempo.

Su madre de 70 años, Nirmala Kapoor, murió de covid en un hospital el jueves pasado. Describe la situación como “bhayavah”: aterradora.

“He visto a demasiadas personas morir en ambulancias. Los hospitales están rechazando a los pacientes porque no hay camas, las farmacias se han quedado sin medicamentos esenciales de covid y el oxígeno es escaso”.

Hospitals have been overrun in many cities

BBC
Los hospitales no pueden atender a todos los pacientes.

Kapoor señala que cuando llevó el cuerpo de su madre al campo de cremación, se encontró con un “lashon ka dher”, una pila de cuerpos.

El costo de la leña para la pira se ha multiplicado por tres y la espera para tener un lugar en la cremación ha aumentado de 15 a 20 minutos a entre cinco y seis horas.

“Nunca había visto algo así antes. Dondequiera que mires, ves ambulancias y cadáveres”, dijo.

Las historias de muertes y familias devastadas por la covid-19 abundan a medida que las infecciones continúan incrementándose.

El domingo el estado registró 30.596 nuevos casos, el recuento más alto en un solo día.

Incluso esto, dicen activistas y políticos de la oposición, no da una imagen real de la propagación de la infección.

Acusan al estado de mantener bajo el recuento de casos y muertes al no llevar a cabo suficientes pruebas y al no incluir datos de laboratorios privados.

Y la afirmación parece estar sustentada.

Ghaziabad in Uttar Pradesh

Getty Images
Un fallecido por covid cremado en Ghaziabad en Uttar Pradesh.

Muchas personas con las que hablé dijeron que no se habían hecho la prueba o que sus resultados positivos no se habían incluido en el sitio del gobierno estatal.

Desde Lucknow, Ajay Singh, de 62 años, me envió el análisis positivo de la prueba de su esposa, la cual no se menciona en los registros estatales.

Y ni Singh, que murió en Kanpur, ni la madre de Kapoor, que murió en Varanasi, fueron incluidos en el recuento estatal de víctimas.

Sus certificados de defunción no mencionaron el coronavirus como la causa de la muerte.

Los medios indios también han cuestionado los datos del gobierno, con informes de un desajuste entre el número oficial de muertes y los cuerpos en los crematorios de Lucknow y Varanasi.

Anshuman Rai, director de Heritage Hospitals, un grupo privado que dirige colegios médicos y hospitales en el estado, describe la situación como “extraordinaria”.

“La razón por la que los servicios no funcionan es porque demasiados trabajadores de la salud, incluidos médicos, enfermeras, mensajeros y técnicos de laboratorio, se están enfermando”, indica.

“En un momento en que deberíamos estar trabajando al 200%, ni siquiera podemos hacerlo al 100% porque el sector de la salud depende totalmente de la mano de obra”.

Los críticos culpan al gobierno estatal y federal por no anticipar la segunda ola.

Dicen que hubo una pausa entre septiembre y febrero cuando los servicios de salud y la infraestructura podrían haberse reforzado, el estado podría haber creado bancos de oxígeno y abastecerse de medicamentos, pero desaprovecharon la oportunidad.

Y con el virus propagándose rápidamente, es poco probable que las cosas mejoren pronto.


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