El último informe de Duarte: la quiebra de Veracruz es culpa de los trabajadores... y del Brexit
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Archivo Cuartoscuro

El último informe de Duarte: la quiebra de Veracruz es culpa de los trabajadores... y del Brexit

El Informe de Gobierno también responsabiliza al Brexit y a la Unión Europea, a los precios del petróleo, a otros factores nacionales. Ni una sola mención a irregularidades en manejo del dinero.
Archivo Cuartoscuro
Por Arturo Angel
16 de noviembre, 2016
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El gobierno de Veracruz reconoció finalmente el fracaso de la política financiera implementada durante los seis años de la administración de Javier Duarte, pero responsabilizó de la misma a los trabajadores del Estado, que supuestamente fueron contratados porque no pudieron incorporarse a otros sectores productivos y, en consecuencia, se gastó más dinero para mantenerlos.

Las más de 500 páginas del Sexto Informe de Gobierno de la administración de Duarte, firmado por el gobernador interino Flavino Ríos y entregado esta semana al Congreso estatal, no hace una sola mención o reconocimiento a que hechos de corrupción hayan afectado las finanzas públicas.

Por el contrario, asegura que el engrosamiento de la burocracia –para evitar que familias cayeran en la pobreza– fue lo que sumergió a la entidad en la crisis económica actual.

“Privilegiar el bienestar de las familias veracruzanas ha tenido un efecto negativo gasto total y en el incremento de la deuda y los pasivos”, señala el informe.

El documento reconoce que en 2011 se recibió una pasivo de 16 mil millones de pesos que al cierre de la administración ya suma 80 mil millones. Un crecimiento de deuda del 400%, según el cálculo oficial.

Lo anterior se debe al incremento del gasto corriente y en servicios personales del gobierno que –de acuerdo con el reporte de la Secretaría de Finanzas– consume casi el 70% de todo el presupuesto. Es un problema que el gobierno de Veracruz sostiene que se detectó desde el 2011 y que se advirtió como un “riesgo” en el Plan Veracruzano de Desarrollo 2011-2016.

¿Qué pasó entonces? Según la administración de Duarte, el problema no está en el desvío de recursos públicos o en contratos a empresas fantasma, o en corrupción a funcionarios. El problema coyuntural, es que el gobierno tuvo que implementar una política de contratación de personas desempleadas ante la falta de oportunidades.

“La economía veracruzana en los sectores privado y paraestatal no ha sido capaz de incorporar a la población económicamente activa a empleos bien remunerados. En este esquema, el gobierno del Estado ha debido promover una política de incorporación de trabajadores al servicios público del Estado, y ha mantenido una tendencia creciente en el rubro de servicios personales del gasto corriente”, detalla el informe.

Sin dar un solo dato duro que demuestre que lo anterior es real, como cuánto creció el número de trabajadores durante el sexenio, el Informe sostiene que se implementó esta política con “el único propósito de no afectar a miles de familias veracruzanas que dependen de ese ingreso y no tienen capacidad de reabsorción en otro sector de la economía local”.

Cabe señalar que el argumento de tener que pagar la nómina de los trabajadores estatales (administrativos, policías, médicos, etc) ya había sido utilizado públicamente por funcionarios del gobierno de Veracruz para justificar, por ejemplo, el desvío de miles de millones de pesos de subsidio federales destinados a los municipios.

Animal Político publicó que en su declaración ante la Contraloría de Veracruz, el ex secretario de Finanzas, Antonio Tarek Abdalá, aseguró que el desvío de recursos para cubrir el pago de salarios era una política de gobierno en la administración de Javier Duarte.

Medios locales en Veracruz han reportado en varias ocasiones que familiares de Javier Duarte y de su esposa recibieron desde el inicio de la administración cargos públicos en el gobierno y por tanto salarios con recursos públicos.

Del Brexit al petróleo, más pretextos

Aunado al tema del supuesto incremento en el uso de recursos públicos para el pago de los veracruzanos contratados como servidores públicos, el Sexto Informe del Gobierno de Javier Duarte justifica “ajustes al gasto” debido a dos causas que denomina: “un entorno económico internacional complejo” y “factores negativos estructurales”.

En el tema internacional, la Secretaría de Finanzas de Veracruz explica que la decisión de la Gran Bretaña de separarse de la Unión Europea (Brexit) generó un “ciclo de recesión” que ha afectado a múltiples economías.

Asegura que esto generó volatilidad en los mercados financieros, una disminución de materias primas y caída en sus precios, así como una disminución en perspectiva de consumo. Esto obligó, según el informe, a Veracruz a implementar medidas de ajuste.

“Los desafíos para la economía doméstica se acentuaron por la persistente inestabilidad y volatilidad de los mercados financiero y petrolero. En particular, por las bajas cotizaciones del crudo mexicano, potenciadas con la reducción de la plataforma de producción y exportación de ingresos petroleros que afectaron la recaudación federal”, según el documento.

Por otro lado, el informe alude que “factores negativos estructurales” han afectado las políticas de gasto del gobierno estatal y han construido al incremento de sus pasivos.

Entre esos factores están, según el documento, una “dependencia excesiva de los recursos financieros provenientes de la federación, y la estrecha base tributaria del régimen local que resulta en una débil capacidad para generar ingresos suficientes y financiar programas gubernamentales”.

¿Y la corrupción y desvíos?

El Informe no hace referencia a alguna afectación de la economía estatal derivado de hechos de corrupción o de desvíos de recursos públicos. Incluso, de la lectura del documento parece que estos hechos no hubieran ocurrido.

Por ejemplo, el Informe destaca que este año se transfirieron ocho mil 348 millones de pesos provenientes de participaciones federales destinados para los municipios y desglosa en un cuadro como se etiquetaron por 10 regiones del estado estos recursos.

Sin embargo, en las últimas semanas decenas de alcaldes se manifestaron e incluso tomaron las instalaciones del gobierno estatal para denunciar que existen retrasos en la entrega de estos fondos federales por más de tres mil millones de pesos. La situación fue reconocida por el gobernador interino pero el Informe no hace referencia a ella.

En el apartado de Transparencia y Combate a la Corrupción del Informe, la Contraloría de Veracruz hace referencia a que inició procesos de investigación relacionados con 675 inconsistencias reportadas por el Órgano de Fiscalización de Veracruz en la revisión del gasto público.

La Contraloría también reporta que “ha dado seguimiento” a solicitudes y pliegos de observación derivado de 24 auditorías practicadas por la Auditoría Superior de la Federación como parte de la fiscalización de la Cuenta Pública 2014.

Pero el Informe no reporta algún tipo de resultado derivado de las investigaciones relacionadas con estas denuncias de los auditores.

Cabe recordar que la ASF ha presentado 60 denuncias penales ya por el desvió de más de 38 mil millones de pesos principalmente durante la administración de Javier Duarte, mientras que los auditores en Veracruz detectaron tan solo en el gasto de 2015 el posible desvío de 15 mil millones y la operación de empresas fantasma que recibieron contratos públicos.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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