8 de cada 10 peticiones de refugio son rechazadas por México: las claves de la política migratoria en los últimos 15 años
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8 de cada 10 peticiones de refugio son rechazadas por México: las claves de la política migratoria en los últimos 15 años

La organización civil Sin Fronteras presenta su informe ‘Detención sin excepción’, un recorrido por los 15 años de su labor monitoreando violaciones a derechos humanos en estaciones migratorias.
Por Manu Ureste
7 de diciembre, 2016
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Buscar refugio en México cuando la vida de una persona corre peligro en su país de origen es casi una tarea imposible.

Según cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (COMAR), en tan solo cuatro años, de 2011 a 2015, México recibió 8 mil 419 solicitudes de asilo; un promedio de 175 al mes, o 6 al día.

Sin embargo, solo 2 mil 175 de las peticiones fueron aceptadas.

O en otras palabras: en los últimos cuatro años, las autoridades migratorias rechazaron 8 de cada 10 peticiones de refugio y ordenaron la deportación de miles de personas extranjeras, a pesar de los riesgos que enfrentan en países como Honduras o El Salvador, en Centroamérica, donde la ‘guerra’ de las pandillas ha colocado a estas naciones como las más violentos del mundo.

En contraste con los pocos refugios concedidos, en 2015 se registraron 190 mil 366 eventos de detención de migrantes; la cifra más alta en casi una década. Mientras que de 200o a 2015, se produjeron 2 millones 126 mil eventos de detención que concluyeron con un millón 659 mil deportaciones, según cifras del Instituto Nacional de Migración (INM).

Para dimensionar este dato: los más de dos millones de migrantes detenidos en México, equivalen a la población total de países como Letonia, Eslovenia, Macedonia o Kuwait.

Estos son algunas de las claves que la organización civil Sin Fronteras subraya en su informe ‘Detención sin Excepción’, en el que presenta un análisis de 15 años de monitoreo a estaciones migratorias, así como de las problemáticas, los avances y los retrocesos, de la política migratoria mexicana.

Pese a recomendaciones, aún existen celdas de castigo en estaciones del INM

Joselin Barja Coria, consultora de Sin Fronteras y autora del informe, destacó que las cifras anteriores son el resultado de un política migratoria en la que, independientemente del presidente que haya ocupado la residencia de Los Pinos en los últimos 15 años, la detención de migrantes “es la norma y muy pocas veces la excepción”.

Coria advirtió que la política mexicana de detenciones masivas “potencializa” aún más los riesgos de sufrir abusos y violaciones a derechos humanos de la población  migrante más vulnerable, como solicitantes de asilo, menores migrantes, grupos LGBTTI, o extranjeros que huyen de países en guerra.

Entre esos abusos, la directora de Sin Fronteras, Nancy Pérez, subrayó algunos de los recabados por el informe, que van desde faltas al debido proceso –es decir, no se informa a los migrantes por qué se les detiene, ni cuánto tiempo va a estar detenido, ni cuáles son sus derechos-, a casos de tortura y abusos sexuales por parte de agentes migratorios, hasta la existencia de celdas de castigo en los centros de reclusión del INM.

Cabe recordar que ya en abril de 2013, en el informe ‘Ser migrante no me hace delincuente’, Sin Fronteras denunció junto con otras organizaciones civiles la existencia de “calabozos de castigo” en las estaciones migratorias de Tapachula y de la Ciudad de México, donde “la práctica recurrente es encerrar a jóvenes en un cuarto de aislamiento, como método de sanción”.

A partir de esta denuncia, Sin Fronteras hizo una recomendación al INM para erradicar estos cuartos de castigo. Recomendación que repitió en 2014 y en 2015, cuando en el informe ‘Derechos cautivos’ documentó que las celdas de castigo, “y el trato violento y humillante” son una táctica recurrente “para amedrentar a quienes exigen respeto a sus derechos”.

A pesar de la reiteración en las recomendaciones, y a pesar de que desde 1986 México ratificó la Convención contra la Tortura y otras tratos crueles, Sin Fronteras recalca en su último informe de este 2016 que los espacios de castigo o aislamiento” no se han erradicado”.

15 años de recomendaciones y muy pocos avances

No obstante, esta no es la única recomendación ignorada por las autoridades del INM. De hecho, en el análisis del cumplimiento de las recomendaciones emitidas en los últimos 15 años, la mayoría no han sido atendidas, o se han atendido solo parcialmente.

Por ejemplo, en los años 2003, 2013, 2014 y 2015, se recomendó al INM prohibir el encarcelamiento de niños, niñas y adolescentes migrantes.

Aunque algunos de estos menores migrantes sí son ubicados en albergues del DIF o de la sociedad civil –tal y como establece la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes-, existen numerosos testimonios de niños literalmente encarcelados en estaciones migratorias a la espera de ser enviados de vuelta a su país.

En el especial ‘Menores Migrantes: México cierra la puerta a una generación que huye de la violencia’, Animal Político documentó la historia de niños presos en la estación migratoria de Tapachula.

Otra de las recomendaciones más reiteradas -2003, 2006, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015- es que los agentes del INM informen de manera clara y precisa a los migrantes por qué están siendo detenidos, el procedimiento que se llevará a cabo, y cuáles son sus derechos.

Sobre este punto, Sin Fronteras recalca que a pesar del gasto de dinero en la capacitación del personal del INM para cumplir esta recomendación, los esfuerzos no se reflejan en la práctica, ya que “la desinformación (de los migrantes) sigue siendo una queja constante”.

Mientras que otra de las recomendaciones más frecuentes -2005, 2006, 2007, 2009 y 2015- relativas a informar a los migrantes de su derecho a solicitar refugio, Sin Fronteras apunta que se han dado avances, como la publicación por parte de COMAR de un protocolo para identificar a menores migrantes que podrían aplicar a la condición de refugiado.

Sin embargo, el informe también advierte que en las estaciones migratorias aún hay personal operativo que lleva a cabo prácticas de “disuasión” hacia las personas interesadas en solicitar asilo –como advertirles que será un proceso muy largo y costoso-, o que directamente los amenazan y agreden para que se desistan de ejercer su derecho.

Aquí puedes leer el informe completo ‘Detención sin excepción’ de Sin Fronteras:

Informe EM 23noviembre FINAL by mureste4878 on Scribd

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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