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Cuartoscuro

En el Caso Nochixtlán la PGR deja de lado la investigación de los homicidios

A seis meses de los hechos de Nochixtlán la PGR no tiene aún a los culpables del asesinato de ocho personas
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán (@nayaroldanI
6 de diciembre, 2016
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La Procuraduría General de la República (PGR) mantiene 96 carpetas de investigación abiertas sobre el operativo policiaco realizado en Nochixtlán, Oaxaca, el 19 de junio pasado, pero la mayoría se concentran en delitos por daños a inmuebles, robo y ataques a las vías de comunicación y sólo en nueve de ellas se investiga el homicidio de ocho personas cometidos con arma de fuego.

De acuerdo con el informe entregado por la PGR a la Comisión Especial de seguimiento del Caso Nochixtlán de la Cámara de Diputados las investigaciones continúan, pero a casi seis meses de los hechos la autoridad no ha ubicado a ningún responsable de estos homicidios.

El operativo realizado por elementos de la Gendarmería, la Policía Federal y el gobierno de Oaxaca el 16 de junio pasado pretendía desalojar el bloqueo en la autopista México-Oaxaca que mantenían integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes se oponían a la Reforma educativa.

Sin embargo, el operativo derivó en un enfrentamiento con los maestros y la población del lugar que dejó una centena de civiles heridos y ocho muertos a causa de disparos de arma de fuego. Hay fotografías que muestran a policías disparando sus armas de cargo para disuadir la protesta.

En el informe, la PGR dio a conocer que entre los más de 800 elementos que participaron en el operativo, tres resultaron con heridas por arma de fuego: uno de la Policía Federal, otro Estatal y uno de la Gendarmería.

Aunque el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que las armas de los policías serían sometidas a un análisis pericial para compararlas con el tipo de lesiones de los civiles muertos y heridos, no se ha informado nada al respecto.

Lesiones, robo, incendios… 

En el documento de 21 cuartillas, la PGR explica que el 14 de julio pasado –casi un mes después del operativo– la delegación estatal en Oaxaca de esa dependencia inició tres carpetas de investigación por los delitos de robo en propiedad ajena y por el “apoderamiento y quema de 43 equipos antimotín de la Policía Federal” que denunció un policía de dicha agrupación.

Por el lanzamiento de una bomba molotov al Centro de Atención virtual de la Comisión Federal de Electricidad se investiga el delito de daño en propiedad ajena. Mientras que la Policía Municipal denunció la localización de un artefacto explosivo frente a las instalaciones de un banco, por lo que se estableció el delito de violación a la Ley federal de armas de fuego.

En 29 carpetas más se persiguen los delitos de daño en propiedad ajena por la quema de oficinas de Caminos y Puentes y Federales, de la Policía Federal, de la Policía Vial y del Servicio Postal Mexicano. También por el delito de robo por el “apoderamiento” de una camioneta de la CFE.

El día del operativo, durante el avance del convoy policíaco, pobladores de comunidades mantuvieron bloqueos en tramos carreteros, hecho que fue denunciado por la Policía Federal y por lo cual se investiga el delito de ataques a las vías generales de comunicación.

La Policía Federal también denunció el robo de un arma de cargo, cuatro cargadores, 70 cartuchos y 13 uniformes completos a sus elementos.

La PGR atrajo 54 carpetas de investigación iniciadas por la Fiscalía General del Estado de Oaxaca después de los hechos. En estas se incluyen ocho carpetas por los delitos de homicidio. El resto son por lesiones a policías, daños, lesiones contra civiles y diversos delitos.

La fiscalía ya realizó las autopsias de los cuerpos para identificar el tipo de arma que causó las heridas, pero no se ha dado a conocer nada al respecto. Enrique Galindo, excomisionado de la Policía Federal, dijo que los policías habían sido emboscados por los pobladores y grupos “ajenos” no identificados, quienes dispararon e hirieron a los pobladores. Sin embargo, su dicho no ha sido comprobado con evidencia hasta el momento.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por Animal Político, la primer muerte ocurrió a las 9:30 de la mañana, dos horas después de iniciado el operativo. Mientras que otros decesos sucedieron entre 10:00 y 11:30. En dos casos, dos jóvenes recibieron disparos a un costado y en la retaguardia de la manifestación, ni siquiera en la primera línea de enfrentamiento.

Por esto último y otros testimonios, los pobladores acusaron la presencia de policías en los techos del edificio y en uno de los hoteles ubicados a la orilla de la carretera, a unos metros de donde ocurrió el enfrentamiento, pero la PGR no ha mencionado nada a este respecto en sus informes.

En las últimas ocho carpetas de investigación abiertas por la PGR, sólo la FED/OAX/OAX/0000820/2016 incluye siete expedientes por el delito de homicidio, dos expediente por lesiones a policías y resistencia de particulares.

Otra carpeta persigue el delito de lesiones y tentativa de homicidio contra policías, también por robo y ataques a las vías de comunicación.

La única información de la PGR para esclarecer lo ocurrido se refiere a numeralia: ha hecho 648 entrevistas a servidores públicos de Oaxaca y 257 dictámenes periciales en medicina forense, balística, fotografía, audio, video, criminalística, incendios, informática, telecomunicaciones, ingeniería y arquitectura.

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¿Son las avellanas que utiliza Nutella producto del trabajo infantil?

Ferrero, el fabricante de Nutella, adquiere un tercio de las avellanas producidas por Turquía. Pero parte de las mismas son recolectadas por niños que cargan sacos pesados a sus espaldas y cobran menos del salario mínimo de ese país.
19 de septiembre, 2019
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Alrededor del 75% de la avellanas del mundo se recogen en Turquía y el principal comprador es Ferrero, el fabricante de la popular marca de chocolate para untar Nutella.

Pero detrás de este monopolio de producción y compra-venta se esconde otra realidad: la mayoría de estos frutos se recogen por inmigrantes, incluyendo niños, que trabajan durante largas horas al día y reciben una paga muy baja.

“Cuando hablamos de avellanas, para mí significa miseria y trabajo duro”, dice Mehmet Kelekci mientras carga a su espalda 35 kilogramos de avellanas recién recogidas.

Alrededor de él, en una zona montañosa de Turquía, una familia de inmigrantes kurdos que trabaja en la recogida se acerca a los árboles de avellanas.

El padre usa un bastón de madera para sacudir las ramas sobre su cabeza y su esposa e hijos se sitúan en cuclillas para recoger los racimos y frutos desde el suelo.

Mehmet Kelekci

BBC
Mehmet Kelekci carga un saco de 35 kilogramos a su espalda.

Es un trabajo agobiante, durante 10 horas al día, en pendientes tan inclinadas que se pierde el equilibrio con facilidad.

Dos recolectores, Mustafa y Mohammed, trabajan de forma ilegal. Tienen 12 y 10 años cada uno, cuando la edad mínima para trabajar en Turquía son 13 años para tiempo parcial y 15 para tiempo completo.

Esta es una escena típica del mes de agosto, el momento en que se trae la cosecha en la costa turca del Mar Negro, donde se originan tres cuartas partes del suministro mundial de avellanas.

Niños.

BBC
Algunos niños recogen cargas pesadas de avellanas.

La mayoría de recolectores son inmigrantes estacionales que vienen de las zonas pobres del sur y el este de Turquía. La mayor parte de ellos son kurdos.

El salario oficial ajustado por las autoridades locales para realizar este trabajo es de 95 liras (US$16) al día. Calculando este salario por número de horas trabajadas, es menos que la remuneración mínima en Turquía de 2.020 liras (US$353) al mes trabajando entre 40 y 45 horas por semana.

Pero esta familia recibe incluso menos.

Cómo máximo, 65 liras (US$11) al día, de los cuales seguramente se queden con solo 50 (US$8) después de pagar un 10% de comisión al contratista que les trae y aún después deben pagar la tarifa de desplazamiento y los gastos de manutención mientras están fuera de casa.

“Hacen que los niños trabajen como máquinas. Piensan: ¿cuántos niños, cuántos beneficios?“, explica Kazim Yaman, dueño de una de las huertas de la zona, en contra de la explotación infantil.

Pero la mayoría de granjeros lo aceptan, y a Yaman no le queda más opción que pagar a los niños por trabajar debido a que los propios padres insisten que así sea.

“Intento no hacerles trabajar, pero entonces dicen que se van. Los padres quieren que sus hijos trabajen y se les pague. Es una cadena que debe romperse“, afirma Yaman.

Kazim Yaman, hazelnut farmer

BBC
Kazim Yaman opina que “la cadena debe romperse”.

¿Pero cómo romper la cadena?

Los eslabones

Turquía posee alrededor de 400.00 huertas de avellanas cuyos dueños son familias. La mayoría, como la de Yaman, comprenden unas pocas hectáreas. Muchos granjeros, como él, desconocen el destino final de la cosecha.

Al final de la compleja cadena de suministros se encuentra la firma italiana Ferrero, quien fabrica otras marcas mundialmente conocidas como los bombones Ferrero Rocher, la pasta de cacao para untar Nutella y los chocolates Kinder.

Solo Ferrero adquiere un tercio de toda la cosecha turca. Y lo necesita: la producción anual de Nutella pesa tanto como el Empire State de Nueva York, cerca de 365.000 toneladas.

En su sitio web, Ferrero publicita que conocer de dónde vienen sus productos es “esencial para asegurar estándares de calidad tanto en la producción como en sus productos”.

La compañía se ha puesto como objetivo conocer al 100% la procedencia de sus avellanas para el año 2020. Sin embargo, de acuerdo a su último informe, el objetivo apenas llega al 39%.

Enginay Akcay es uno de los miles de comerciantes independientes de avellanas que en Turquía se conocen como manavs.

Los granjeros le traen lo producido en sacos, y él les paga de acuerdo a la calidad antes de venderlo a intermediarios o directamente a exportadores como Ferrero.

Enginay Akcay

BBC
Enginay Akcay valora la calidad y de acuerdo a la misma paga a los granjeros.

Pero Akcay asegura que Ferrero no le pregunta de qué granjeros viene la cosecha o en qué condiciones trabajan los recolectores.

“El trabajo infantil no tiene nada que ver con nosotros. El control y la supervisión pertenecen al Estado y las fuerzas de seguridad“, dice.

El siguiente eslabón de la cadena son intermediarios como Osman Cakmak. quien compra el producto a comerciantes para luego revenderlo a Ferrero, otros exportadores y fabricantes.

Cakmak también afirma que Ferrero no le pregunta por la procedencia y las condiciones de la recolección.

“Yo compro y vendo. En ese momento, es imposible monitorizar tantas toneladas de avellanas”, dice Cakmak, y añade: “si Ferrero no tiene sus propios proyectos en la granja, no se puede sabe de qué productor vienen“.

Avellanas.

BBC
Tres cuartas partes del suministro mundial de avellanas se producen en Turquía.

El Programa de Valores Agrícolas lanzado por Ferrero en Turquía en 2012 ofrece entrenamiento gratuito para que cultivadores de avellanas realicen su trabajo en la forma más eficiente posible y así aumenten sus ingresos. Luego, tienen libertad absoluta para vender sus frutos a quien quieran.

En una de las granjas modelo desarrolladas por Ferrero, el agrónomo Gokhan Arikoglu muestra cómo, con la correcta irrigación y control de plagas, un árbol de avellanas puede producir racimos de hasta 21 frutos.

En las granjas tradicionales, lo típico son racimos de unas cuatro avellanas.

Gokhan Arikoglu

BBC
Gokhan Arikoglu con un racimo de 10 avellanas, tras aplicar las técnicas modelo de Ferrero.

En colaboración con organizaciones sin ánimo de lucro y otras agencias, Ferrero también capacita a productores, trabajadores agrícolas, contratistas laborales, comerciantes, intermediarios y otros miembros de la comunidad, como los jefes de las aldeas, para que sean conscientes de cómo el sector puede ser más sostenible.

Esto incluye la capacitación sobre los derechos de los trabajadores, en particular sobre cómo evitar el trabajo infantil. La compañía se esfuerza por involucrar a las mujeres, incluidas las agricultoras, en sus programas de enseñanza.

Ferrero dice que el programa hasta ahora ha llegado a más de 42.000 agricultores, aproximadamente la décima parte de los cerca de 400.000 que hay en Turquía.

Entonces, ¿cómo se asegura Ferrero de que sus avellanas no son recogidas por niños?

Nutella contents list

Getty Images
Nutella is 13% hazelnuts – it also includes sugar, palm oil and cocoa

Bamsi Akin, gerente general de Ferrero en Turquía, afirmó en una entrevista que si “determinaban que uno de sus productos es obtenido con prácticas poco éticas, no lo tocarían”.

Sin embargo, sobre si estaba seguro que el sistema era completamente limpio, dijo que “nadie puede asegurarlo”.

También se le preguntó acerca de que su compañía no preguntaba a los negociantes por la procedencia de las avellanas.

No preguntamos, pero tenemos las herramientas para supervisar desde una perspectiva distinta. Antes de que la temporada comience, hemos hablado con los comerciantes y demostrado nuestros requerimientos de prácticas sociales”.

A la pregunta sobre si los estándares de procedencia de los que Ferrero presumen en su sitio web son sinceros, Akin respondió: “Ferrero siempre es honesto en el lado del consumidor”.

Mehmet Kelekci

BBC
“Esta cadena no se rompe con el esfuerzo de una o dos personas”.

En la vereda de su huerta del Mar Negro, el granjero Kazim Yamam observa como Mustafa, de 12 años, vacía otro pesado saco de avellanas.

“El otro día, vi cómo su padre ponía un saco pesado sobre los hombros del chico. Le pregunté: ¿qué haces?, y me respondió: deja que lo haga”, lamenta Yamam.

Choza

BBC
Una familia de kurdos pasará el próximo mes en una choza de madera sin electricidad.

Ferrero invitó a Yaman para que participase en su Proyecto de Valores Agrícolas, pero declinó la invitación. Como muchos otros granjeros, pertenece a otra generación-tiene 60 años-y desconfía del cambio.

“Esta cadena no se rompe con el esfuerzo de una o dos personas, pero quizás dentro de un tiempo sí que se pueda”.

Mientras tanto, otra familia de kurdos se desplaza a una minúscula choza de madera sin electricidad que será la casa de seis personas durante el próximo mes.

A la pregunta sobre si come chocolate con avellanas, la madre de la familia responde: “personalmente no me gusta”, sonríe, “el sufrimiento y la miseria que tengo con este producto... no quiero ni verlo”.


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