Gobierno prometió recuperar zona boscosa en Chapultepec, pero impulsa proyecto arquitectónico
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Gobierno prometió recuperar zona boscosa en Chapultepec, pero impulsa proyecto arquitectónico

El proyecto en la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec abarca 19 mil 500 metros cuadrados, según la autoridad; una revisión hecha por Animal Político detectó que el área mide en realidad 27 mil 400 metros
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Por Paris Martínez
19 de diciembre, 2016
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El pasado 28 de octubre, el gobierno de la Ciudad de México (CDMX) anunció su intención de “reutilizar” el terreno que ocupa el ya clausurado parque acuático El Rollo, ubicado dentro de la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec, para ahí construir un proyecto “cultural, arquitectónico y sustentable”, de índole privado, que aún está por definirse.

Una semana después, el 7 de noviembre, este anuncio fue cuestionado por vecinos del Bosque de Chapultepec, a los que la secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México, Tanya Müller, había anunciado varios meses antes que dicho predio sería recuperado “para el bosque”, lo que los vecinos interpretaron como un compromiso de que el terreno sería rehabilitado, para convertirlo de nuevo en zona boscosa.

La molestia de un sector de la ciudadanía ante este anuncio se tradujo, de hecho, en una petición dirigida al jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, transmitida a través de la plataforma pública Change.org, en la cual le solicitan cancelar la convocatoria para presentar proyectos arquitectónicos, y cumplir el compromiso de devolver este predio al bosque.

A esta petición se han adherido, hasta la fecha, 7 mil 500 ciudadanos.

Cuestionada en torno a esta polémica, la secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller, reconoció que en febrero pasado sostuvo una reunión con vecinos de Chapultepec, ante los cuales se comprometió a que este terreno sería recuperado “para el bosque”.

Sin embargo, aclaró la funcionaria en entrevista, “con esta convocatoria, en ningún momento se está desintegrando (el predio) del bosque de Chapultepec. Entonces, el compromiso, lo que dijimos, lo estamos manteniendo y cumpliendo”.

El predio que ocupa El Rollo fue concesionado en los años 80 por el entonces regente de la Ciudad de México, Carlos Hank González, a su hijo, Carlos Hank Rhon, para que ahí construyera un parque acuático privado, y desde entonces el terreno dejó de ser parte de la zona boscosa de Chapultepec.

En las décadas posteriores, esta concesión fue vendida en dos ocasiones a distintos empresarios, y en 2006 finalmente el parque cerró sus puertas, al concluir el permiso de operación del parque acuático. No obstante, el terreno seguía en manos privadas, en calidad de concesionado.

La secretaria de Medio Ambiente capitalina informó que “es en esta administración del doctor Miguel Ángel Mancera que llevamos a cabo todo el proceso jurídico necesario, un juicio, y fue posible recuperar El Rollo, que comprende menos de dos hectáreas (de terreno), son 19 mil 500 metros cuadrados, para que pasen otra vez al Gobierno de la Ciudad de México”.

Esos “19 mil 500 metros cuadrados”, aseguró la funcionaria en la entrevista realizada este 15 de diciembre, comprenden “un espacio que ya está impactado (ambientalmente) que ya está perturbado, que lleva más de una década en abandono total, y que representa un tema de inseguridad para la propia zona”.

Con el nuevo proyecto “recreativo-cultural” que ahí se instaure, subrayó, lo que se busca es “la recuperación de ese espacio ya impactado”.

Asimismo, aseguró que aún cuando la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec “en su mayoría  es (zona) de barrancas y (por lo tanto zona) de conservación”, aclaró que “la parte de barrancas no es esta zona (donde se ubica El Rollo)”.

Cuando se cuestionó a la funcionaria cómo sería posible reintegrar al bosque este predio, si en él se planea la construcción de un complejo arquitectónico, ella respondió que esos son puntos de vista: cuando tú recuperas un espacio, lo puedes recuperar de muchas formas”, y subrayó que el Plan de Manejo del Bosque de Chapultepec permite diversos usos de suelo.

Asimismo, fue incisiva al asegurar que el anuncio hecho público por el gobierno capitalino “no dice ‘proyecto arquitectónico’. Lo que dice es ‘proyecto recreativo-cultural’, porque eso es lo que permite el Plan de Manejo”.

Inexactitudes

Aunque la secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México negó que el gobierno capitalino hubiese convocado a presentar proyectos arquitectónicos para construir una obra inmobiliaria en el predio que ocupa El Rollo, dicha invitación pública, difundida en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México del 28 de octubre de 2016, se titula, textualmente, “Aviso por el que se da a conocer la convocatoria para participar en el proyecto ambiental, cultural, arquitectónico y sustentable para reutilizar un predio de la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec”.

De hecho, la convocatoria exige a los participantes contemplar en sus “planos arquitectónicos” el uso de “materiales de construcción que hagan del edificio un lugar con eficiencia energética”, así como aspectos específicos “para la utilización del agua interior y exteriormente”.

Es decir, sí se prevé la erección de un edificio con espacios interiores y exteriores.

Otra inexactitud en la información difundida por las autoridades tiene que ver con la presencia de barrancas en la zona de El Rollo.

Aún cuando la secretaria Tanya Müller aseguró en entrevista que El Rollo no se encuentra en la zona de barrancas (que por ley son áreas de conservación para la recarga de acuíferos), durante un recorrido por esta área del bosque se pudo constatar que la reja posterior del parque acuático está apenas a cuatro metros de distancia del punto donde inicia la pendiente de la barranca.

De hecho, imágenes satelitales permiten ver que al final de dicha pendiente, la parte más honda de la barranca se aleja únicamente 65 metros del terreno ocupado por El Rollo.

La imagen, captada en un recorrido por la zona, muestra la reja posterior de El Rollo, a menos de cuatro metros del inicio de la barranca.

La imagen, captada en un recorrido por la zona, muestra la reja posterior de El Rollo, a menos de cuatro metros del inicio de la barranca.

Por otra parte, la funcionaria capitalina también aseguró que el predio en cuestión abarca menos de dos hectáreas de la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec. Literalmente, afirmó, son “19 mil 500 metros cuadrados”.
No obstante, el predio que ocupa el clausurado parque El Rollo es mucho mayor: una medición a través de imágenes sateliteles permite ver que la reja metálica que perimetra el predio encierra en su interior un área total de 2.74 hectáreas, es decir, 27 mil 400 metros cuadrados.

Eso representa 7 mil 900 metros cuadrados más de suelo, de los que reconocen las autoridades capitalinas.

Foto 2

Imágenes satelitales dejan ver que el predio ocupado por El Rollo mide 2.74 hectáreas, no 1.9, como afirman las autoridades.

Para verificar este dato, Animal Político consultó al empresario José Antonio Inzunza, último concesionario de El Rollo, quien informó que, efectivamente, el predio identificado como “José María Velasco número 130”, en donde operaba el parque acuático, no mide 19 mil 500 metros cuadrados, sino mucho más.

“Alrededor del parque había un camino de terracería –explica el empresario–, y a veces ahí se escondía gente con intenciones de delinquir, era un área insegura. Entonces, las autoridades del bosque pidieron que metiéramos ese espacio dentro del balneario. Entonces, el terreno concesionado originalmente fue de dos hectáreas más o menos, pero el predio como tal, lo que está encerrado dentro de la cerca de alambre, son en realidad casi tres hectáreas… Yo supongo que eso lo tenían claro las autoridades cuando emitieron la convocatoria ofreciendo este espacio. Tendrían la obligación de saberlo, ya que las autoridades fueron quienes lo decidieron así”.

Aunque a la secretaria Tanya Müller se le cuestionó explícitamente sobre esta diferencia en el área que realmente ocupa el Rollo, no hizo ningún pronunciamiento concreto al respecto y sólo afirmó que la falta de detalles topográficos en la convocatoria, se subsanaron con un recorrido presencial de los interesados.

Otro aspecto que destacó el empresario José Antonio Inzunza es que esas tres hectáreas que ocupa El Rollo no son un terreno totalmente impactado ambientalmente, como afirmaron las autoridades, ya que “de construcción, en realidad, hay menos de 9 mil metros cuadrados, y el resto (18 mil 400 metros cuadrados) son áreas verdes, es bosque ahí. Esa zona no necesitan convocar a nadie para rehabilitarla, con que le quiten la cerca de alambre eso se reintegra a la zona boscosa”.

Según la convocatoria, sin embargo, todo ese espacio está disponible para la nueva construcción que ahí será alojada, aunque en realidad buena parte sean áreas naturales.

El empresario también aprovechó la ocasión para negar que el predio se lo hubieran quitado mediante un juicio: “Eso no es verdad, y las autoridades se la han pasado diciéndolo como si fuera un acto heroico. Pero la verdad es que yo entregué el terreno voluntariamente, nunca me ganaron un juicio. Y yo entregué el predio porque, supuestamente, el plan de las autoridades era recuperarlo para el bosque, pero ahora resulta que lo van a concursar, para que otro concesionario construya aquí algo.”

Intereses privados

En la reunión que la secretaria de Medio Ambiente capitalina sostuvo, en febrero, con vecinos de Chapultepec, la funcionaria afirmó que la recuperación de El Rollo se dio porque las autoridades locales “somos conscientes de los espacios y su valor ambiental y lo que no está funcionando a nivel privado porque está abandonado, porque no se cumplieron con esas bases, estamos haciendo nuestro trabajo legal, jurídico, para recuperarlos para el bosque”.

En entrevista con Animal Político, además, insistió en que la recuperación se dio “para que (los espacios ocupados por El Rollo) pasen otra vez al Gobierno de la Ciudad de México”.

Al respecto, en entrevista se le cuestionó si esto implica que el nuevo proyecto “ambiental, cultural, arquitectónico y sustentable” que se erija en este predio será operado por las mismas autoridades capitalinas, o si será concesionado nuevamente a un ente privado, ya que esto no es aclarado en la convocatoria del 28 de octubre.

–No sé si has ido recientemente a la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec –fue la respuesta–, en donde hay una serie de restaurantes que están concesionados (…) Es importante ver qué es lo que pasa en estos grandes espacios públicos, a nivel internacional. Si vas a Nueva York, si vas a Londres, si vas a San Francisco, todos los espacios públicos, parques, bosques, tienen un cierto nivel de infraestructura que les permite ser centros de destino, como espacio público, y ofrecer un nivel de servicios, que busca el mismo visitante (…)

¿Cómo se operaría ese espacio (el predio de El Rollo)?

– Sin duda, primero tendríamos que ver qué tipo de proyecto es, y una vez definido eso, y si existe un proyecto ganador, se tendrá que evaluar cómo funcionan los espacios operados por terceros en el bosque de Chapultepec.

Quien opere ese proyecto, además, adquiere la obligación de dar mantenimiento ambiental a 90 hectáreas de bosque, aunque, aclaró la funcionaria capitalina, esas zonas reforestadas no quedarán bajo control del operador de lo que finalmente se construya en El Rollo.

Con base en lo establecido por la convocatoria del 28 de octubre, el proyecto para este predio será anunciado a mediados de enero.

Nota del editor: uno de los párrafos que hace referencia al excedente de 7 mil 900 metros cuadrados fue modificado pues de acuerdo con la secretaria Müller no se verán afectados.   

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
Getty Images
18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

Getty Images
El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

Getty Images
Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

Getty Images
Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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