CDMX, entre las 4 grandes ciudades del mundo que prohibirán autos y autobuses diésel
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Cuartoscuro

CDMX, entre las 4 grandes ciudades del mundo que prohibirán autos y autobuses diésel

La Ciudad de México, Paris, Madrid y Atenas se comprometieron a poner fin a la circulación de vehículos que usan diésel para 2025.
Cuartoscuro
Por BBC Mundo
2 de diciembre, 2016
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Para mediados de la próxima década los autos y camiones que tengan motor diésel no podrán transitar en cuatro grandes ciudades.

Este a lo que se comprometieron el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, la de París, Anne Hidalgo, y el alcalde de Atenas, Giorgos Kaminis, este jueves en Ciudad de México.

Allí se reunieron a propósito de la sexta Cumbre Bienal de Alcaldes, el evento más importante del Grupo de Liderazgo Climático, conocido como C40 (un conjunto de ciudades que trabaja para reducir las emisiones de carbono y adaptarse al cambio climático).

Para cumplir con su compromiso, los funcionarios darán incentivos a los residentes para que utilicen vehículos alternativos y promoverán el uso de bicicletas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen unas tres millones de muertes relacionadas con la exposición a la contaminación del aire.

En los últimos años los motores diésel, que requieren gasóleo (gasoil) en vez de gasolina, han sido objeto de un creciente escrutinio, ya que la preocupación sobre su impacto en la calidad del aire también a aumentado.

Estudios recientes han demostrado que los autos diésel, a diferencia de los vehículos de gasolina, arrojan niveles altos de lo que se conoce como óxidos y dióxidos de nitrógeno, llamados NOx.

Y el dióxido de nitrógeno (NO2) es particularmente nocivo, pues -según investigaciones- pueden causar o exacerbar una serie de condiciones de salud, como inflamación pulmonar, lo que puede desencadenar en asma y bronquitis, y el aumento del riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

MadridImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionMadrid es otras de las ciudades que prohibirá los autos con motores diésel a partir del 2025

Además, produce unas partículas en suspensión muy finas que pueden penetrar con más facilidad en los pulmones.

Decisión irónica

Ahora los alcaldes de varias ciudades conocidas por los problemas de contaminación han decidido utilizar su autoridad para reprimir el uso del diésel.

“No es ningún secreto que en Ciudad de México nos enfrentamos a dos problemas que van unidos: la contaminación atmosférica y el tráfico”, declaró el jefe de gobierno de esa ciudad, Miguel Ángel Mancera.

En la ciudad latinoamericana se estima que hay 3,5 millones de vehículos con alto consumo de energía fósil (gasolinas, diesel y gas), según el Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación del Distrito Federal de México.

De ellos, casi 180.000 tienen motor diésel.

Mujer pone gasoil a su auto de motor diésel.Image copyrightPA
Image captionLos motores diésel requieren gasóleo (gasoil) en vez de gasolina.

Una proporción que, si bien parece mínima, el experto en calidad del aire, Xavier Querol, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España considera que no es desdeñable, tomando en cuenta que la mayoría de esos vehículos son autobuses.

Por su parte, la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena dijo que “al reducir las emisiones de gas invernadero que generan nuestras ciudades, el aire que respiramos será más limpio y nuestros hijos, nuestros mayores, y en general nuestros ciudadanos, estarán más sanos”.

“Estoy de acuerdo en que se prohíban los diésel actuales o recientes (que contaminan más del doble de los que se fabrican en la actualidad, según expertos)”, agrega el experto.

“Pero si la tecnología es capaz producir un diésel que sea limpio, no veo por qué haya que prohibirlas”.

En el pasado gobiernos promovieron el uso de vehículos diésel debido a que producían menos emisiones de CO2, que contribuye al cambio climático.

Pero ahora el juego vuelve a cambiar.

Para el analista en temas ambientales de la BBC Roger Harrabin, esta prohibición de motores diésel es “muy importante” debido a que “los fabricantes de auto saben que es cuestión de tiempo para que otras ciudades sigan el ejemplo”.

Contaminación en ParísImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa calidad del aire de Parías ha forzado a políticos a tomar duras medidas sobre los vehículos diesel

¿Quiénes diseñan los autos?

En la cumbre, la alcaldesa de París Anne Hidalgo advirtió que en su ciudad no seguirán “tolerando la contaminación atmosférica y los problemas de salud y muerte que provoca”. “Especialmente en nuestros ciudadanos vulnerables”, añadió.

“Los grandes problemas como la contaminación requieren grandes acciones para hacerle frente”, agregó.

Los alcaldes también pidieron a los fabricantes de autos y autobuses que se unieran a su causa.

Y Harrabin no duda que así lo harán.

“La historia de la fabricación de vehículos demuestra que las empresas que no están al día con las mejoras ambientales fracasarán en el mercado global”.

Los grandes diseñadores de autos no son los fabricantes, sino los legisladores“, agregó Harrabin.

El analista pronostica que si ya hay prisa por mejorar los carros eléctricos, de hidrógeno y los híbridos, “ahora se convertirá en una estampida”.

Sin embargo, Querol considera que, además de prohibir para el 2025 la circulación de estos autos, habría que tomar medidas que tengan impacto a muy corto plazo.

Prohibirlos es una opción, pero ¿qué otra alternativa hay?“, le dice a BBC Mundo. “A lo mejor no podemos pasar de no tomar acciones a tomar medidas drásticas”.

“Lo que habría que aplicar es una política más drástica a una escala más cercana y obligar a los autobuses y camiones que ya están en circulación a equiparlos con tratamientos de gases de emisión”.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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