Gobierno de Duarte también firmó contratos con Odebrecht, empresa que sobornó funcionarios
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Gobierno de Veracruz

Gobierno de Duarte también firmó contratos con Odebrecht, empresa que sobornó funcionarios

Entre 2010 y 2015, el gobierno de Veracruz firmó con la empresa brasileña contratos para realizar obras. Ejecutivos declararon que en ese mismo periodo pagaron sobornos en México para ganar proyectos gubernamentales.
Gobierno de Veracruz
Por Tania L. Montalvo
28 de diciembre, 2016
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La empresa brasileña Odebrecht, que se declaró culpable en Estados Unidos de pagar sobornos a funcionarios de 12 países para participar en proyectos gubernamentales, firmó distintos contratos con el gobierno de Javier Duarte en Veracruz entre 2010 y 2015, el mismo periodo en el que aceptó haber incurrido en actos de corrupción en México.

En agosto de 2011 Marcelo Odebrecht, entonces dirigente de la firma brasileña, se reunió en Sao Paulo con el exmandatario veracruzano, Javier Duarte, para cerrar una inversión en el estado por 3 mil 500 millones de dólares para el proyecto Etileno XXI, la mayor planta petroquímica de América Latina.

Durante esa reunión, el empresario brasileño dijo que la mayor inversión foránea de Odebrecht estaba en Veracruz porque ser un estado “que tiene gobernabilidad y un mandatario con gran sentido social”.  Duarte actualmente se encuentra prófugo por acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito.

La planta inició operaciones en abril de 2016, cinco años después de que Odebrecht se reunió con Duarte para acordar la inversión millonaria que finalmente ascendió a 5 mil 200 millones de dólares.

El proyecto de Odebrecht en la entidad duró prácticamente toda la administración de Javier Duarte.

Pero éste no fue el único proyecto que la empresa brasileña emprendió en Veracruz con apoyo del gobierno estatal.  También en 2011, Odebrecht acordó con autoridades locales la construcción de una hidroeléctrica en la zona de Jalcomulco, en los cauces del río La Antigua con una inversión inicial de 450 millones de dólares.

El contrato establecía una sociedad empresarial entre el gobierno de Veracruz y el grupo brasileño para captar y almacenar agua del río La Antigua y una de sus ramificaciones, el río Pescados.

En 2013, el gobierno de Duarte firmó un contrato de prestación de servicios para abastecimiento de energía eléctrica por 25 años con la empresa brasileña.

Un año después, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal informó que no conocía del proyecto impulsado por autoridades estatales. Además, la Comisión Nacional del Agua reconoció que el grupo brasileño no contó con documentos en regla para iniciar con la obra. A la fecha, pobladores de la comunidad de Jalcomulco se oponen al proyecto.

Pero justo cuando Odebrecht enfrentaba un proceso en Brasil por un escándalo de corrupción, en Veracruz ganó en agosto de 2015 obras del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano y una concesión de operación de 30 años para abastecimiento de agua en la región Veracruz-Boca del Río-Medellín.

En marzo de este año, cuando Marcelo Odebrecht fue condenado a 19 años de cárcel en Brasil por diversos actos de corrupción, el alcalde de Veracruz dijo a medios locales que la empresa brasileña estaba en contacto con el entonces gobernador, Javier Duarte, para definir la situación de la concesión para el manejo de agua de los municipios de Veracruz y Medellín.

Finalmente, Veracruz informó que la concesión continuaba porque la filial en México era independiente de los asuntos de Brasil.

Nueve meses después, en declaraciones a una Corte de EU, ejecutivos de Odebrecht aceptaron que desde 2010 pagaron distintos sobornos en México, que ascendieron a 10.5 millones de dólares, para participar en proyectos gubernamentales.

La aceptación de culpabilidad de los ejecutivos de Odebrecht incluye actos de corrupción en doce países distintos, pero no el nombre de las entidades de gobierno o funcionarios involucrados.

Así como Marcelo Odebrecht tuvo contacto con el exgobernador veracruzano, en octubre de 2013 el presidente mexicano Enrique Peña Nieto se reunió en privado con él, y ese mismo mes la firma brasileña aceptó pagar un soborno a un alto funcionario en México para obtener un proyecto gubernamental.

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EPA

Qué dice el documento sobre la investigación del 11-S recién desclasificado por el FBI

El memorando enumera algunos contactos entre varios ciudadanos sauditas y los secuestradores de los aviones, pero no implica directamente al gobierno de Riad.
EPA
12 de septiembre, 2021
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En el vigésimo aniversario del atentado más mortífero en suelo estadounidense, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) publicó un documento que analiza las posibles conexiones entre varios ciudadanos sauditas en Estados Unidos y dos de los atacantes del 11 de septiembre de 2001.

Los familiares de las víctimas de los ataques de las Torres Gemelas llevaban años solicitando la divulgación de estos archivos clasificados, argumentando que los funcionarios sauditas habrían tenido conocimiento previo del atentado pero que no intentaron detenerlo.

15 de los 19 secuestradores de los aviones eran ciudadanos sauditas.

Sin embargo, el documento —el primero de varios que se espera que sean hechos públicos— no proporciona ninguna evidencia de que el gobierno saudita hubiera estado vinculado o tuviera conocimiento del complot contra las Torres Gemelas.

Antes de la desclasificación, la embajada saudita en Washington se mostró a favor de que los archivos se sacaran a la luz, y una vez más negó cualquier vínculo entre su país y los secuestradores, señalando que tales afirmaciones son “falsas y maliciosas”.

¿Qué dice el documento?

El documento del FBI de 16 páginas se basa en entrevistas con una fuente cuya identidad está clasificada (nombrada como PII) y describe los contactos entre varios ciudadanos sauditas y dos de los secuestradores, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Midhar.

Ambos se hicieron pasar por estudiantes para ingresar a Estados Unidos en el año 2000.

El memorando del FBI dice que luego recibieron un apoyo logístico significativo de Omar al-Bayoumi, quien, según testigos, era un visitante frecuente del Consulado de Arabia Saudita en Los Ángeles a pesar de que su estatus oficial en ese momento era el de estudiante.

Según la fuente del FBI, Bayoumi tenía “un estatus muy alto” en el consulado.

“La asistencia de Bayoumi a Hamzi y Midhar incluyó traducción, viajes, alojamiento y financiación”, dice el documento.

Ataque torres gemelas

Getty Images

Por otra parte, el archivo del FBI también asegura que hubo vínculos entre los dos secuestradores y Fahad al-Thumairy, un imán (líder musulmán) de la mezquita del rey Fahad en Los Ángeles, a quien las fuentes citadas describen como “de creencias extremistas”.

Tanto Bayoumi como Thumairy abandonaron Estados Unidos semanas antes de los ataques del 11 de septiembre, según la agencia de noticias AP.

La agencia también citó a Jim Kreindler, un abogado de los familiares de las víctimas del 11 de septiembre, diciendo que el documento publicado “valida los argumentos que presentados en el litigio sobre la responsabilidad del gobierno saudí en los ataques del 11 de septiembre”.

El mes pasado, una demanda iniciada por familiares llevó a que varios altos exfuncionarios sauditas fueran interrogados bajo juramento.

Joe Biden en el Pentágono

EPA
Las familias de algunas víctimas llevaban tiempo presionando al presidente Joe Biden para que desclasificara los documentos.

Las administraciones precedentes, las de George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump,se negaron a desclasificar los documentos, citando como argumento la seguridad nacional.

Pero el actual presidente Joe Biden ordenó la semana pasada una revisión de los documentos y les pidió a los funcionarios que publicaran lo que pudieran durante los próximos seis meses.

Durante mucho tiempo se ha especulado sobre vínculos oficiales sauditas con el atentado, dado el número de ciudadanos de ese país involucrados y los antecedentes del líder de al Qaeda, Osama bin Laden.

El líder de al Qaeda, Osama Bin Laden.

Getty Images
El líder de al Qaeda, Osama Bin Laden.

Estados Unidos y Arabia Saudita han sido aliados durante mucho tiempo, aunque a veces la relación ha sido compleja.

El anterior presidente estadounidense, Donald Trump, fortaleció los lazos entre su país y la monarquía absoluta.

Pero Biden calificó a Arabia Saudita de “paria” después de que en febrero de este año un informe de inteligencia de Estados Unidos implica al príncipe heredero, Mohammed bin Salman, en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, ocurrido en 2018. Bin Salman niega haber ordenado el asesinato, que tuvo lugar en el consulado saudita en Estambul.

El corresponsal de seguridad de la BBC, Frank Gardner, afirma que desde entonces Biden ha suavizado su postura hacia el que es el hombre más poderoso de Arabia Saudita, reflejando la importancia de la alianza entre ambos países.


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