EU revela que constructora brasileña pagó sobornos por 10 mdd a funcionarios mexicanos
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Luis Pérez de Acha.

EU revela que constructora brasileña pagó sobornos por 10 mdd a funcionarios mexicanos

Autoridades del FBI revelaron que la empresa Odebrecht pagó sobornos multimillonarios en nueve países de América Latina, entre ellos México. Por el momento no precisan cuáles son las dependencias de gobierno mexicanas donde los funcionarios habrían recibido el soborno.
Luis Pérez de Acha.
Por Redacción Animal Político
22 de diciembre, 2016
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El gigante de la construcción en Brasil, la empresa Odebrecht, pagó sobornos multimillonarios a cambio de obras en nueve países de América Latina, entre ellos México.

Según revelaron autoridades estadounidenses, la constructora pagó entre 2010 y 2014 un total de 10.5 millones de dólares en sobornos a funcionarios mexicanos, inclusive a un “alto funcionario”. No obstante, por ahora no se ha revelado a qué dependencia del gobierno, o dependencias, pertenecen los funcionarios, reportó el diario Milenio, que citó un cable de agencia AFP.

En respuesta,  la Secretaría de la Función Pública, a través de su Unidad de Responsabilidades, en coordinación con Petróleos Mexicanos, iniciaron la recopilación de toda la información disponible, a fin de trabajar de manera conjunta en la atención de estos señalamientos.

De la región donde se pagaron sobornos fueron: Brasil (349 millones), Venezuela (98 millones), República Dominicana (92 millones), Panamá (59 millones), Argentina (35 millones), Guatemala (18 millones) y México (10,5 millones).

Por su parte, la agencia Associated Press (AP) informó en un cabe que las  empresas brasileñas Odebrecht y su petroquímica Braskem acordaron pagar una multa combinada de al menos 3 mil 500 millones de dólares para que se retiren las acusaciones de que sobornaron a funcionarios gubernamentales en múltiples países, señalaron autoridades en Estados Unidos.

Las compañías reconocieron haber pagado cientos de millones de dólares en sobornos, los cuales fueron autorizados por los niveles corporativos más altos y disfrazados a través de empresas fantasma y entidades en el extranjero. Ambas se han declarado culpables de cargos relacionados con los sobornos en un tribunal federal en Nueva York y han llegado a acuerdos por cargos que les fincaron las autoridades de Brasil, Suiza y Estados Unidos.

“Departamento de sobornos”

Según documentos judiciales, la constructora Odebrecht creó una unidad independiente, llamada División de Operaciones Especiales, que “en la práctica funcionaba como un departamento de sobornos” dentro de la compañía y que se apoyaba en un sistema de comunicaciones no declarado integrado por correos electrónicos de transmisión segura, alias y contraseñas.

“Odebrecht tenía una división en su compañía dedicada exclusivamente al soborno, un equipo completo de personas abocadas a conductas delictivas”, dijo Stephen Richardson, subdirector del FBI, a reporteros en una conferencia telefónica.

Las dos compañías aceptaron cooperar con las autoridades, incluso en investigaciones enfocadas en directivos de las empresas.

En un comunicado difundido el miércoles, William Burck, un abogado de Odebrecht, dijo que la compañía está “contenta de dar vuelta a la página y centrarse en su futuro”.

Hace unos días, la empresa se disculpó por su participación en escándalos de corrupción que llevaron a la detención de su expresidente y varios de sus ejecutivos. Reconoció haber cometido errores graves y prometió no recurrir a maniobras de extorsión o sobornos para obtener contratos.

Odebrecht —la constructora más grande del país sudamericano— firmó otro acuerdo con las autoridades brasileñas para devolver casi 2 mil millones de dólares a las arcas públicas.

Con información de AP y agencias

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'Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La COVID casi me quita la vida'

No quería vacunarse por miedo a los efectos secundarios, pero después de experimentar la covid-19 en carne propia y pasar 18 días internada, cambió radicalmente su postura.
13 de enero, 2022
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Indira Jáuregui era antivacunas.

Pero después de pasar 18 días internada junto a su familia por covid-19 en Lima, Perú, cambió radicalmente su forma de pensar.

Conectada al oxígeno en un centro asistencial, esta mujer de 49 años, sintió que su vida estaba llegando a un punto de no retorno.

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice”.

Como los hospitales estaban colapsados, Indira fue internada en un lugar habilitado para atender pacientes en medio de la emergencia. Hasta ahí llegó con su madre de 72 años, una hermana, su cuñado y su sobrino. Todos contagiados con el virus.

Ella nunca creyó en teorías conspirativas como aquellas que señalan que las vacunas son un complot para exterminar a la humanidad, o que son hechas con inhumanos procedimientos en los que se utilizan fetos, o que al vacunarte te implantan un chip en el brazo para espiarte.

Más bien tenía miedo a los potenciales efectos secundarios de la vacunación. Y su profunda convicción en los métodos de sanación natural, la llevaron a creer que no era necesario vacunarse.

Este es su testimonio contado en primera persona.


Soy terapeuta alternativa. Cuando comencé a estudiar aprendí la técnica japonesa del reiki y ahora estoy trabajando con biomagnetismo, que es una terapia con imanes.

En mi círculo nos interesa todo lo que es natural, todo lo que tiene que ver con una visión holística de los seres humanos. Como me gusta aprender, he leído muchos libros sobre las vacunas y los efectos negativos que tienen en la salud.

Pero nunca fui de los que se dedican a satanizarlas, llevando las cosas a un extremo. En las redes sociales como Facebook o los grupos de Whatsapp, he visto muchos mensajes y videos de personas que se van al extremo y que hablan del uso de fetos en las vacunas, de que nos quieren dominar y convertirnos en zombies, o esa teoría de que cuando te vacunan te ponen un chip en el brazo.

Hombre recibiendo vacuna en Lima, Perú.

Getty Images
Jáuregui cuenta que las vacunas le daban miedo por sus potenciales efectos secundarios.

También hay otras personas en las redes que se dan cuenta que la ciencia y lo natural se complementan para que el ser humano tenga una vida saludable y equilibrada.

Yo era antivacunas porque conocía casos de personas que, antes de que llegara la covid, se habían vacunado contra otras enfermedades y habían sufrido efectos secundarios.

No quise vacunarme cuando hace años atrás apareció el virus del H1N1 y aquí en Perú hicieron campañas de vacunación. Pensaba que, como las vacunas tienen metales pesados, podían causar muchos efectos secundarios. Creo que por ahí viene el miedo. Las vacunas me daban miedo.

También pienso que influyeron todas las publicaciones que salían en las redes, cada una más fantástica que la otra, especialmente esa teoría de que la pandemia era un invento.

“Los hospitales estaban colapsados”

Al principio, cuando recién comenzó la covid en China y después en Europa, pensaba que era como algunos virus de transmisión sexual.

Pero cuando llegó aquí, empecé a tomar conciencia de lo que estaba pasando. Yo era muy cuidadosa con la desinfección y todos los cuidados que hay que tener para no contagiarse y no contagiar a otras personas.

Pacientes saliendo de la Villa Panamericana, Lima Perú.

Getty Images
Estas sobrevivientes de covid-19 van de regreso a su casa desde la Villa Panamericana en Lima, donde estuvo internada Indira Jáuregui.

Hice todo lo posible para evitar el contagio, incluso he sido exageraba con el tema del cuidado y de seguir los protocolos, pero al final me contagié en mi casa, con mi familia. Era julio del año pasado.

Cuando dimos positivo, llamamos a la línea 107 que tenemos aquí en Perú para los que tienen covid. Nos internaron a todos en la Villa Panamericana, unos departamentos que construyeron para los deportistas que vinieron a las Olimpíadas (Juegos Panamericanos de 2019).

Con la pandemia esa villa se convirtió como en un hospital para la gente con covid. Es que como los hospitales estaban colapsados, abrieron otros lugares para los enfermos. La Villa Panamericana era un lugar bien equipado y los médicos nos trataban muy bien.

El problema es que cuando me internaron, al tercer día empecé con una fiebre alta y se me elevó la presión. No comía, no podía comer. Un médico me dijo que si quería vivir, tenía que comer.

Como estaba empeorando, al sexto día me tuvieron que bajar a un lugar como un hangar donde tenían a los pacientes conectados al oxígeno. Ahí fue cuando trajeron un balón y me pusieron el oxígeno.

A medida que pasaba el tiempo me iban aumentando el oxígeno porque no mejoraba, hasta que el médico me dijo que tenía que pasar 17 horas boca abajo.

Yo, la verdad, es que soy gordita. Entonces para mi estar boca abajo era un suplicio. Todo se fue complicando en ese momento.

“Fue como enfrentarme a la muerte”

Para mí fue como enfrentarme a la muerte. Estaba boca abajo y me puse a pensar en mi vida. Pensé en lo que no hice y en lo que debí hacer. Me puse a pensar en mi familia, en el tiempo que no pasé con mi familia por estar trabajando. Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice.

Toda mi vida pasaba por mi mente, desde la niñez hasta ese momento. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Indira Jáuregui

Indira Jáuregui
Pensé en los abrazos que no di, en las llamadas que no hice. Decía… “Dios mío, dame otra oportunidad”.

Mi mamá, en cambio, estaba vacunada con las dos dosis. Mis hermanas la llevaron a vacunarse y yo creo que a mi mamá la salvó la vacuna. Es que si no, mi mamá no hubiese superado la covid y no estaría aquí con nosotros.

Con esa experiencia me di cuenta de lo que estaba pasando y entendí que hay cosas que la ciencia sabe por qué las hace. Fui antivacunas y ahora me arrepiento. La covid casi me quita la vida, pero nunca fui como esas personas antivacunas extremas. Nunca fui una fanática que cree todo lo que le dicen.

Cuando volví a mi casa estaba convencida de vacunarme. Esperé los tres meses que hay que esperar y lo hice. Y ahora estoy esperando el tiempo para la vacuna de refuerzo. Aquí en Perú ya estamos con la tercera dosis.

Con el tiempo, creo que Dios me ha dado la razón de que fue bueno que cambiara de opinión, porque hace tres meses falleció mi tío Félix por covid y él nunca quiso vacunarse.

Conozco a varias personas que no quieren vacunarse. Cuando conversamos les pregunto, “¿qué es lo peor que te puede pasar?. Lo peor que te puede pasar es tener efectos secundarios, les digo, pero no te vas a morir”.

También les pregunto si quieren a su familia, a sus hijos. Les digo que si no quieren vacunarse por ellos mismos, que lo hagan por sus seres queridos.


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