El conmovedor testimonio de Marieke, la atleta paralímpica que firmó los papeles de su eutanasia
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BBC Mundo

El conmovedor testimonio de Marieke, la atleta paralímpica que firmó los papeles de su eutanasia

a eutanasia es legal en Bélgica desde 2002. Se puede practicar solo si un paciente tiene una enfermedad incurable, o padece un dolor insoportable.
BBC Mundo
Por Eleanor Oldroyd (BBC Radio 5)
18 de diciembre, 2016
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Las puertas se abren para ti en Diest, una ciudad del noreste de Bélgica, cuando andas con Marieke Vervoort.

Si vas a un restaurante, todos la conocen, la felicitan por haber ganado dos medallas en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y ella levanta su vaso para brindar con una familia que celebra un cumpleaños.

A sus 37 años la velocista sufre tanto dolor, que sus gritos despiertan a los vecinos durante la noche.

Cuando su preciada y ferozmente defendida independencia comenzó a esfumarse poco a poco, ella decidió planificar su propia muerte.

Hace ocho años Vervoort firmó los papeles que, en un punto, autorizarán a un doctor a terminar con su vida. No es que ella quiera morir. Ella quiere vivir pero en sus propios términos.

“Mi mente dice que sí, pero mi cuerpo sufre”

Han pasado varios meses desde que ganó una medalla de plata y una de bronce en sus segundos Paralímpicos.

En la puerta de su apartamento especialmente adaptado, nos recibe Zenn, la labrador que asiste a Vervoort.

Las enfermeras vienen cuatro veces al día para atenderla desde el punto de vista médico, pero Zenn le ofrece una porción extra de independencia.

La ayuda transportando objetos y la asiste mientras ella se viste. Pero sobre todo, contribuye a mejorar su estado de ánimo.

Zenn y MariekeBBC SPORT
Marieke y Zenn, la labrador que la ayuda en la vida cotidiana.

“Cuando estoy feliz, ella es feliz”, dice Vervoort. “Cuando me pongo de mal humor, ella se asusta y va a sentarse a otra parte de la casa para no molestarme. Si lloro, se acostará a mi lado, me lamerá la cara y me abrazará. Cuando voy a tener un ataque epiléptico, ella empuja su cabeza en mis rodillas”.

Las paredes del apartamento están repletas de fotos y pinturas de sus momentos más felices. Las medallas, los trofeos y botellas de champán se apilan en los armarios.

Esos logros le han costado mucho. Una condición progresiva e incurable que afecta su espina dorsal le fue diagnosticada cuando tenía 21 años.

“Sé cómo me siento ahora, pero no sé qué pasará dentro de media hora”, explica.

“Puede que me sienta muy, muy mal, que tenga un ataque epiléptico, llore y grite de dolor. Necesito muchos analgésicos: Valium, morfina…”

“Mucha gente me pregunta cómo es posible que pueda tener tan buenos resultados e, incluso, sonreír con todo el dolor y la medicación. Para mí, correr en la silla de ruedas, es como un medicamento”.

Solo haber llegado a la línea de arrancada en Río fue un logro.

En 2013, un accidente dejó uno de sus hombros muy dañado. El doctor le dijo que nunca volvería a competir al primer nivel.

“Convertí mi cama en un gimnasio”, recuerda.

“Estuve haciendo mis propios ejercicios. Después de la rehabilitación, rompí tres records mundiales“.

La medalla de plata en el evento T52 400 metros en Río llegó después de 30 horas de terribles malestares y un día entero recibiendo sueros de rehidratación en la Villa Olímpica.

El bronce en los 100 metros planos lo ganó después de que una infección en su vejiga le provocara fiebre alta.

Ella explica que esas medallas tienen un lado triste y otro alegre.

“No puedo imaginar una mejor manera de terminar mi carrera, pero también siento tristeza por tener que decir adiós al deporte”.

“Otras personas dejan de competir porque dicen que no quieren hacerlo más. Yo tengo que parar porque mi mente dice que sí, que vaya más allá, que puedo hacerlo; sin embargo, mi cuerpo sufre, pide ayuda, me dice que deje de entrenar“.

Marieke Vervoort
Las personas cercanas a ella la llaman Wielemie, cariñosamente.

Muy duro”

Para conocer mejor la vida de una atleta conocida como “La Bestia de Diest”, fuimos a ver a su amiga Lieve Bullens, una mujer que Vervoort llama “Madrina”.

Bullens nos recibe en su casa que es, al mismo tiempo, hogar y sitio de retiro budista.

Vervoort conoció a Bullens, una terapista y entrenadora mental, mientras participaba en una triatlón para atletas paralímpicos en Hawaii en 2007.

Esta especialidad se convirtió en su pasión cuando su enfermedad la hizo depender de una silla de ruedas.

Fue campeona mundial de triatlón paralímpico dos veces, pero en 2008 su salud se deterioró y tuvo que dejar esa disciplina deportiva.

En aquel momento, el dolor era una agonía y la pérdida de independencia era insoportable. Le dijo a su amiga que quería morir.

“Ella dijo que no tenía sentido vivir porque era muy duro y muy malo”, cuenta Bullens.

Su recomendación fue que viera al doctor Wim Distelmans, un experto en cuidados paliativos. Él sugirió una opción alternativa: eutanasia.

La eutanasia es legal en Bélgica desde 2002. Se puede practicar solo si un paciente tiene una enfermedad incurable, padece un dolor insoportable y es capaz de tomar decisiones racionales en el momento de pedirla. Incluso así, dos médicos tienen que estar de acuerdo en que es esa la acción correcta.

Marieke VervoortGETTY IMAGES
En Bélgica, Holanda y Luxemburgo la eutanasia es legal.

Bullens fue la primera persona con quien Vervoort compartió su decisión.

Es, además, la persona que ella quiere tener a su lado cuando muera.

“Inmediatamente la apoyé”, declara Bullens.

“Ella es testaruda. Ella sabe lo que quiere y lo que no. Un infierno en vida no es lo que ella quiere“.

“Tuve el presentimiento de que esa decisión era algo que ella podía controlar y que si ella tenía el control de su vida, viviría más. El dolor siempre está ahí. Ella no tiene que esperar que el dolor decida. Ella le dice: Yo decido cuando me voy, no tú”.

Marieke Vervoort en RíoGETTY IMAGES
“Para mí, la muerte es pacífica, algo que me provoca una sensación positiva”, argumenta Vervoort.

El apoyo de los padres

Jos y Odette Vervoort son unos padres orgullosos. Ellos han visto a su pequeña niña atleta convertirse en una deportista de categoría mundial.

Como todos los padres, saben que deben dejar ir a su hija.

En su caso, dejarla ir significa apoyar su decisión de terminar con su vida a través de la eutanasia.

“Ella siempre ha sido muy independiente”, señala Jos.

“Cuando se vio en una silla de ruedas, le asustó la idea de vivir como una persona discapacitada, con mamá y papá bajo el mismo techo”.

“Ves su situación, eres realista y dices: sí, si ella se siente mejor eligiendo la eutanasia, puedo vivir con eso“.

“Al principio fue una decisión a futuro. Ahora sabemos que le futuro está cada vez más cerca”.

Marieke VervoortAIRSPACE
Vervoort dejó las carreras en silla de ruedas y comenzó con el paracaidismo bajo techo. Maneja la idea de hacerlo sin asistencia desde un avión.

“Tengo mucha suerte, a pesar de esta miserable y fea enfermedad que odio”, asegura la atleta, que agradece el apoyo de sus familiares y amigos.

¿Le teme a la muerte?

“Ya no estoy asustada. Lo arriesgo todo y adoro hacer todas estas cosas porque no tengo miedo de morir”.

“Si no hubiera firmado esos papeles, no hubiera sido capaz de ir a los Paralímpicos. Yo era una persona muy depresiva. Estaba pensando cómo iba a matarme”, argumenta.

Todas las personas que han firmado esos papeles aquí en Bélgica se sienten mejor. No tienen que morir dolorosamente. Pueden escoger el momento y estar con las personas que ellos quieren estar”.

Vervoort explica que ha planeado su funeral y confiesa cómo quisiera que la recuerden: “Quiero que la gente recuerde que Marieke fue alguien que vivió día a día y disfrutó cada pequeño momento”.

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Alejandra Sousa

Manual para ser referente en acopio y reciclaje de PET, producto mexicano

Diseñar una industria en torno al PET hace que este deje de ser visto solo como un residuo y se convierta en un negocio con enorme potencial económico, social y ambiental.
Alejandra Sousa
17 de mayo, 2022
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En México hacemos muchas cosas bien. Por ejemplo, nuestro país es líder productor y exportador de aguacate, es el principal exportador de cerveza y el séptimo productor mundial de vehículos, así como el sexto lugar en lo que a exportación de componentes aeroespaciales se refiere. 

En otros temas, cinco de los 10 últimos premios Oscar a Mejor Director se los han llevado mexicanos, y solo dos países han pasado a la segunda ronda en las últimas siete copas del mundo: Brasil y, por supuesto, México.

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran que nuestro país puede hacer las cosas bien. Y vamos a sumarle otro: una tarea que lleva 20 años y que posiciona a nuestro país como líder de América en acopio y reciclaje de envases de PET con cifras cercanas al promedio de la Unión Europea: casi seis de cada 10 envases de PET son reciclados en México.

¿Cómo se ha logrado esto en tan solo 20 años? Se trata de un esfuerzo sostenido durante dos décadas que puede servir de experiencia, pues en este tiempo ya se registran beneficios ambientales, económicos e hidráulicos, entre otros, así que veamos cómo se ha hecho esta tarea nuestro país.

Paso 1: instale infraestructura suficiente

A principios de este siglo comenzó un esfuerzo organizado para recolectar, acopiar y reciclar las botellas de PET en nuestro país, en buena medida para hacer frente a los posibles daños de este material al medio ambiente.

Sin embargo, no fue sino hasta 2006 cuando se instaló en México la primera planta de reciclaje de PET “botella-botella”, es decir, que el material que ahí llega es tratado de manera tal que sirva para fabricar nuevas botellas.

A partir de ahí comenzó la puesta en marcha de plantas recicladoras a todo lo largo y ancho del país.

“Existen hoy más de 30 plantas recicladoras en México. Tenemos una capacidad instalada de cerca de 640 mil toneladas anuales, con una inversión de más de 750 millones de dólares. Estamos hablando tanto de una inversión considerable como de generación de empleos”, informó Romina Dávila Martínez, directora de Operaciones de ECOCE, asociación civil ambiental sin fines de lucro, creada por la industria de productos de consumo para el manejo adecuado de residuos de envases y empaques en México.

Entonces, uno de los primeros pasos para que un país sea potencia mundial en acopio, tratamiento y reciclaje de PET es invertir en crear una red de plantas tratadoras como la que existe en México, capaz de reciclar la totalidad de envases de este material que se consume en el país.

“Aquí hubo una apuesta muy fuerte de la industria de desarrollar otras plantas. Un caso muy importante ha sido el de PetStar, que es la planta más grande de reciclaje de PET a nivel mundial, que es también un referente”, agregó Luis Darío Ochoa, director de Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA.

De hecho, un aspecto fundamental para ser un referente en materia de acopio y tratamiento del PET de forma permanente es seguir apostando por la infraestructura; por ello, en enero de este año se anunció la instalación de una nueva planta, ahora en Tabasco.

Se trata de la Planta Nueva Ecología de Tabasco, PLANETA, ubicada en el municipio de Cunduacán, en la que se invertirán más de 60 millones de dólares para que cuente con la mejor tecnología de reciclaje disponible a nivel mundial y se tenga la capacidad de procesar hasta 50 mil toneladas de botellas de PET al año y producir hasta 35 mil toneladas de material reciclado de grado alimenticio, listo para ser reutilizado. 

Reciclaje

Especial

Este es un proyecto conjunto entre ALPLA, líder mundial en el desarrollo y la fabricación de soluciones de envasado de plástico, y Coca-Cola FEMSA, el embotellador más grande del Sistema Coca-Cola, y ejemplifica la importancia de la infraestructura para convertirse en potencia en reciclaje de PET.

Paso 2: genere una economía alrededor del reciclaje

La llamada economía circular, que es un modelo de producción y consumo que implica reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido, a fin de que el ciclo de vida de los productos se extienda, es fundamental para hacer que la industria del PET sea sostenible.

¿Cómo se hace esto…? Dándole un valor al producto. Cuando iniciamos operaciones hace 20 años, el PET no tenía un valor en el mercado; entonces, lo que hizo la industria de bebidas, que se agrupó en ECOCE, fue darle un valor en el mercado a los residuos post-consumo para que ese material pudiera comercializarse y hubiera interés de parte de la gente, tanto de los recuperadores de primera mano como de los acopiadores, en recuperar el material, que fuera económicamente viable para ellos”, explicó Dávila.

Esto significa que tanto la persona que recolecta el PET, una vez que es desechado por el consumidor, hasta la planta recicladora forman parte de esta cadena que representa una vía para obtener ingresos. El número de personas involucradas en este proceso alcanza las 3 mil 500 en todas las plantas recicladoras, a lo que hay que sumarle otras 40 mil que se encargan de la recuperación de residuos o de la separación en plantas de acopio, etcétera.

Por otro lado, retomando el tema de la nueva planta en Tabasco, se estima que su construcción y operación generará más de 20 mil empleos directos e indirectos. Además, su ubicación estratégica: en una zona donde está el mayor potencial para el reciclaje de residuos sólidos, la convertirá en un importante punto de desarrollo, ya que integrará 18 centros de acopio en siete entidades del sur-sureste del país.

“Esos centros de acopio lo que hacen es detonar una red de acopiadores locales para poder captar y potenciar al máximo la recolección y el acopio del material. Aquí es donde viene la generación masiva y el apoyo masivo de empleos indirectos que van a ser nuevos y que van a ser fundamentales para hacer la recolección de este material”, explicó Ochoa.

En pocas palabras, se trata de que todos quienes participan en este proceso ganen, para así incentivar que cada vez sea menor el porcentaje de envases de PET que no son reciclados.

¿Con eso es suficiente para ser potencia en reciclaje de PET? ¡No! Falta un punto fundamental.

Paso 3: inspira a la mayor cantidad de gente e instituciones

Aunque no lo creas, cada vez que depositas de manera adecuada tus envases de PET, participas en este logro de México de ser ejemplo mundial en materia de acopio y reciclaje de este material. Pero también, cuando los gobiernos municipales y estatales procuran una adecuada infraestructura para su recolección, aportan a este gran resultado.

Igualmente, cuando gobiernos y legisladores promueven leyes que apoyen la economía circular y la separación de residuos, o cuando organismos de la sociedad civil emprenden campañas de concientización, o cuando los empresarios invierten en este esfuerzo, se da un paso más para ser referente mundial pero, aún más importante, para generar beneficios medioambientales, ahorro de agua y energía, así como menor uso de combustibles fósiles.

“Nosotros hemos trabajado a lo largo de estos 20 años bajo un principio de responsabilidad compartida, y esto es importante aclarar, porque nosotros como industria no podemos solos, el gobierno tampoco puede solo y la sociedad tampoco puede sola; o sea, cada, cada eslabón de esta cadena o cada participante que está relacionado con el manejo de residuos tiene que hacer la parte que le corresponde”, enfatizó Dávila.

Producto de lo que ha hecho bien cada uno de los eslabones, las cifras de ECOCE indican que en 2020 se recuperó 52% del total del PET enviado al mercado. “En el caso de las organizaciones de la sociedad civil, siempre hemos comentado que en la parte de la educación, de la sensibilización, del poner en nuestra mente la importancia de disponer de una manera correcta los residuos, pues es la base de todo”, destacó Ochoa. 

Las empresas también tienen una parte fundamental en esta cadena, por ejemplo, Coca-Cola FEMSA, al igual que todas las compañías que integran la Industria Mexicana de Coca-Cola, forma parte de la iniciativa “Mundo sin residuos” que tiene como objetivos: asegurar que todos los empaques sean 100% reciclables para 2025, integrar 50% de resina reciclada de PET en las botellas y lograr recolectar 100% de los empaques que colocan en el mercado para 2030. 

Como vemos, no es sencillo, pero de que se puede ser una potencia en acopio y reciclaje de PET, se puede.

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