La gente mataba por una Coca-Cola: la historia de un mexicano que vivió el desplome de la URSS
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La gente mataba por una Coca-Cola: la historia de un mexicano que vivió el desplome de la URSS

Hace 25 años se desmoronaba la Unión Soviética. El periodista mexicano Roble Granados, quien pasó parte de su infancia en Moscú, le cuenta a BBC Mundo como vivió en carne propia la desintegración del enorme Estado marxista-leninista.
BBC Mundo
Por Carol Olona
22 de diciembre, 2016
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Cuando le dieron a elegir entre llevar a su hijo a un colegio cubano o un colegio ruso, su padre no lo dudó.

“Mejor a uno ruso, porque en uno cubano se va a volver comunista”.

Así lo cuenta Roble Granados, un mexicano de 35 años originario de Ciudad de México, quien vivió en la Unión Soviética entre los años 1990 y 1992.

Roble se mudó con su familia a Moscú porque a su padre lo enviaron como agregado militar a la embajada mexicana de la entonces capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

“Era un mundo totalmente diferente. La gente vestía toda igual, tenían los mismos carros, no había diversidad. Para mí era muy normal comer goma de mascar o tomar Coca-Cola, pero para los rusos era un símbolo de estatus”, le cuenta Roble a BBC Mundo.

Después de un intensivo de ruso de dos semanas, ingresó en el colegio 110 Ernesto Che Guevara para hijos de diplomáticos rusos.

A pesar de que sus compañeros rusos no lo “trataban mal”, la adaptación no fue fácil, dice.

Toda la educación era muy ideológica y los rusos eran muy reservados y celosos de sus tradiciones”.

En la URSS no sólo descubrió lo que era el comunismo, sino que también se topó con la nieve. “La primera vez que la vi fue perfecto, era preciosa. Luego acabé hasta el gorro de ella y del frío”.

El golpe de 1991

El intento de golpe de Estado de 1991, el conocido como Golpe de Agosto, pilló a la familia Granados de vacaciones de verano en Kiev.

“Mi papá recibió una llamada de que algo muy malo estaba sucediendo en Moscú y nos tuvimos que regresar”.

Lo que estaba pasando es que el sector más conservador del Partido Comunista, junto con parte de la KGB y del ejército, estaban intentando apartar del poder al entonces secretario general Mijaíl Gorbachov, como rechazo a sus políticas de apertura.

Esa situación desembocó en tres días de tensión y caos.

Aquel 20 de agosto, la primera imagen que tuvo Roble al salir de la estación central de Moscú fue la de militares rodeados de mucha gente “increpándolos”.

Sin embargo, lo que él más recuerda de esos días son los sonidos.

Las ráfagas, gritos, las cadenas de los tanques, las sirenas. Son ruidos totalmente ajenos. Era una situación casi de guerra”, explica.

Roble, quien entonces tenía 9 años, dice no haber tenido nunca miedo. “Eso fue gracias a mi mamá. Siempre mantuvo la calma y me decía que todo iba a estar bien. Si se complicaban las cosas volveríamos a México”.

Después del golpe de agosto, los cambios políticos y económicos precipitarían la disolución de la URSS en diciembre de 1991.

“Todo pasó muy muy rápido. Cuando llegué, se consideraba privilegiado a alguien que podía conducir un Ford. En menos de un año, veía rusos conduciendo Mercedes Benz o BMW por las calles de Moscú”.

“Un desplome de película”

En los meses que siguieron la economía soviética colapsó. La inflación llegó al 100% en el año 91 y el rublo perdió totalmente su valor.

“Cargábamos muchísimos billetes. También me acuerdo de las colas infinitas por desabastecimiento y como la gente empezó a recurrir al trueque. Cambiaban lo que tuviesen desde zapatos, martillos, hasta uniformes militares“.

Roble recuerda como lo que más le impactó de esa época fue ver como “la sociedad rusa transitaba de la solemnidad del comunismo a matarse por una revista Playboy. Era algo irreal, un desplome de película”.

Él sabía que era un privilegiado.

“Por suerte nunca nos faltó de nada, siempre podíamos recurrir a la tienda de diplomáticos”.

No sólo eso, sino que la familia Granados consiguió mantener la gastronomía mexicana presente en sus vidas gracias a un tío en México que les mandaba cajas de comida o a la “infinita” masa de tortilla que sobró de un restaurante mexicano que quebró.

Durante esa época también fue testigo de la polarización de la sociedad rusa.

“Mientras que algunos de mis compañeros llegaban con la ropa roída al colegio, otros eran hijos de los rusos que se estaban enriqueciendo”.

En general veía”una sociedad colapsada, como perdida”.

El legado de sus años en la URSS

La vuelta a México fue terrible. Extrañaba Moscú y me costaba hablar español”.

Aunque dice poder entender conversaciones en la calle y leer la prensa, lo que más le quedó de su tiempo en la URSS no fue el idioma.

“Ahí vi que el poder no tiene color ni nombre. Me abrí a otras culturas y aprendí que era importante no casarme con ninguna ideología y desconfiar de los políticos”.

Ese fue uno de los motivos que le llevó a dedicarse al periodismo. Hoy es editor en la sección de política en el periódico Reforma.

“A pesar que intenté hacer carrera en la política y en la diplomacia, vi que mi función era del otro lado”, cuenta.

De su tiempo en la Unión Soviética también se llevó un vínculo más fuerte con su familia.

“Estar tan lejos en un lugar tan diferente era como un experimento. Sin mis padres y mi hermana hubiese sido una desgracia. Siempre me mantenían conectado con mi cultura mexicana y mi país. Da igual donde estés o lo que ocurra mientras estés con tu familia. Esa fue la mayor lección de mi tiempo ahí”.

¿Volviste alguna vez a Moscú?, le pregunta BBC Mundo.

“No he vuelto, pero tengo muchas ganas. Estaría padre. Todo lo que viví allí es uno de los recuerdos más bonitos de mi vida“.

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Cuartoscuro Archivo

FGR asegura tres propiedades a García Luna en CDMX y Morelos

El aseguramiento forma parte de una investigación que realiza la FGR por el presunto delito de enriquecimiento ilícito.
Cuartoscuro Archivo
23 de diciembre, 2020
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La Fiscalía General de la República (FGR) aseguró tres inmuebles propiedad del exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna. 

Los inmuebles se encuentran en Xochimilco y Tlalpan, en la Ciudad de México y uno más en Jiutepec, Morelos.

La residencia de Tlalpan se encuentra en un predio de más de 400 metros cuadrados ubicado en el fraccionamiento Jardines de la Montaña.

Lee: FGR busca extraditar a García Luna para que sea juzgado en México por enriquecimiento ilícito

El aseguramiento forma parte de las investigaciones que realiza la FGR por el presunto delito de enriquecimiento ilícito – por el que la Fiscalía ya tiene una orden de aprehensión – que se le sigue el exfuncionario como parte de una denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera. 

Desde el pasado 29 de noviembre, autoridades dieron a conocer su intención de juzgarlo en México por el delito de enriquecimiento ilícito.

Entérate: Hacienda revela presuntas irregularidades en contrato con empresa vinculada a García Luna

Cómo son los inmuebles

De acuerdo con la FGR, la residencia de Tlalpan, ubicada en Jardines en la Montaña, está dentro de una de las zonas más exclusivas del sur de la Ciudad de México, donde cada propiedad se cotiza en dólares y no cualquiera puede ingresar.

El inmueble ubicado en Xochimilco es un restaurante exclusivo que abarca una esquina. La propiedad es de dos plantas y se distingue de entre el resto de las construcciones aledañas por los acabados de lujo con los que cuenta, detalló la Fiscalía en un comunicado.

Sobre la propiedad ubicada en Pedregal de las Fuentes, en Jiutepec, Morelos, dice la FGR, se trata de una mansión que abarca varios terrenos, en una privilegiada zona residencial. El inmueble tiene “elevadas bardas que son monitoreadas con un sofisticado sistema de videovigilancia. Además del acceso principal, cuenta con una puerta en la parte posterior, estratégicamente ubicada para poder salir en caso de alguna emergencia”.

Agrega que el inmueble tiene una barrera de árboles al frente, que divide la calle del portón principal, lo que impide que alguien desde el exterior pueda observar quién entra o sale de la misma. Frene a la entrada tiene un arroyo de agua, “detalle que la caracteriza, ya que pocas son las propiedades que tienen ese privilegio”.

Esta propiedad también se ubica dentro de una privada con accesos controlados.

El exsecretario de Seguridad durante el gobierno del expresidente Felipe Calderón se encuentra detenido desde 2019 en los Estados Unidos, por supuestamente pertenecer a un grupo criminal; conspiración de distribución internacional de cocaína; conspiración para importar cocaína y declaraciones falsas a las autoridades estadounidenses.

El pasado 7 de octubre, García Luna se declaró no culpable de los cargos de tráfico de cocaína del extranjero hasta Estados Unidos.

La siguiente audiencia para conocer el cauce que seguirá su proceso en Estados Unidos se realizará en febrero de 2021.

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