Los desaparecidos de Nuevo León no son prioridad para el gobernador Jaime Rodríguez
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Cuaroscuro

Los desaparecidos de Nuevo León no son prioridad para el gobernador Jaime Rodríguez

Cómo gobernador electo Jaime Rodríguez declaró que la mayoría de las personas desaparecidas en Nuevo León “tienen o tuvieron alguna razón” para ser privadas de la libertad .
Cuaroscuro
Por Nayeli Roldán
9 de diciembre, 2016
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Más de 2 mil 300 personas se encuentran en calidad de desaparecidos en Nuevo León, pero su búsqueda “no es una prioridad” para el gobernador Jaime Rodríguez Calderón.

Aunque es el primer mandatario que consigue un triunfo como candidato independiente, su administración está ignorando los avances que organizaciones ciudadanas y autoridades habían conseguido en los últimos seis años.

La religiosa Consuelo Morales, directora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) y premio nacional de Derechos Humanos 2015, ha atendido el búsqueda de desaparecidos desde 2009 y su respuesta sobre la nueva administración es contundente: existe un retroceso.

Este viernes se presenta el informe Desapariciones en Nuevo León, desde la mirada de CADHAC en el que recopilan el trabajo realizado entre 2009 y 2016. El llamado principal es a que las autoridades estatales prioricen a las víctimas porque “detrás de cada número hay una tragedia familiar”, dice la hermana Consuelo en entrevista con Animal Político.

Uno de los principales retrocesos ocurre en la Grupo Especializado de Búsqueda Inmediata de la Procuraduría de Justicia Estatal. En la administración anterior la dependencia consiguió recuperar a víctimas horas después de su desaparición. Sin embargo, los actuales funcionarios “no están capacitados” para atender ese delito, lo que deriva en inacción ante las emergencias.

Después de ocho meses de trabajo la procuraduría estatal y las organizaciones civiles diseñaron el protocolo de actuación inmediata para las primeras 72 horas tras la desaparición de una persona; de tal suerte el Grupo Especializado quedó integrado por un agente del Ministerio Público investigador, dos agentes del Ministerio Público Orientador, tres auxiliares de investigación, un citador y un asesor victimológico.

El grupo entró en operaciones el 20 de marzo de 2014 y hasta marzo de 2015 se habían presentado mil 602 denuncias y se habían localizado mil 359 personas con vida.

Las cifras de 2016 refieren la desaparición de 43 personas, de las cuales 11 fueron encontradas.

Para la hermana Consuelo “no hay justificación para que las autoridades no encuentren a las personas desaparecidas. Parecería que no están aplicando el protocolo y los funcionarios no están siendo capacitados”.

Esto pone en evidencia que el tema no está en la agenda del gobernador Jaime Rodríguez Calderón y sus afirmaciones respeto a los desaparecidos lo confirma, asegura la hermana Consuelo.

En noviembre de 2015, como gobernador elector Jaime Rodríguez declaró que “las mamás nunca dicen que su hijo anda mal y entonces la mejor excusa es culpar al gobierno. Las mamás creen que poniendo una foto ya todo mundo va a colaborar. La gente tiene miedo y no dice. Hay muchas circunstancias. Fue una etapa muy difícil del país en la que la mayoría de los desaparecidos tienen o tuvieron alguna razón para estar desaparecidos”.

Hay legislación, pero no voluntad

Otro problema en Nuevo León es la dificultad para que la desaparición sea un delito tipificado como desaparición forzada aunque existan indicios para ello. Aunque el delito quedó tipificado en el Código Penal de Nuevo León en diciembre de 2012, hasta septiembre de 2016 no se había dictado ninguna sentencia por este delito en el fuero común.

La Procuraduría General de Justicia de Nuevo León ha consignado y logrado el procesamiento judicial de funcionarios públicos que privaron de la libertad a particulares, de acuerdo con la Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro, pero no por desaparición forzada.

Esto es un impedimento para el acceso pleno a la justicia toda vez que la recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León se ha señalado la responsabilidad de autoridades estatales, municipales y federales en las desapariciones.

Los principales problemas para configurar este delito tienen qué ver con la falta de investigación, pues las escasas consignaciones que se han hecho sólo se basan en las denuncias, ampliaciones de denuncias y declaraciones de los mismos inculpados, señala el informe.

En la fundamentación jurídica de esas consignaciones no se recurre a los instrumentos internacionales ni a jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Hace falta profundizar en el tema de la desaparición forzada y retomar las experiencias tanto de otros países como de las resoluciones de instancias internacionales, ya que ni jueces ni fiscales hacen uso adecuado de estas herramientas”, advierte el documento.

¿Quiénes y dónde desaparecieron?

De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) en Nuevo León existen dos mil 339 personas extraviadas o desaparecidas, lo que ubica a la entidad como la cuarta con mayor incidencia.

Sin embargo, no desglosan la cifra entre persona no localizadas y desaparecidas.

De ahí que organizaciones como CADHAC tienen una estadística propia. De enero de 2009 al 30 de septiembre de 2016, registró mil 368 personas desaparecidas. De ellos, mil cinco son de Nuevo León, 320 de Tamaulipas, 29 de otros estados y 14 no se sabe de dónde son.

De acuerdo con el perfil de las víctimas, 74% tenía trabajo remunerado cuando ocurrió la desaparición y un 21% no tenía un empleo. En cuanto a los agentes del Estado, estos eran policías y agentes de tránsito. Entre los que eran trabajadores independientes figuran dos que se dedicaban al narcomenudeo.

En cuanto al contexto, 47% de las víctimas desapareció en lugares cotidianos: dentro o cerca de su domicilio, en casa de amigos, novios o pareja, en bares, o en el lugar de trabajo. Mientras que los agentes del Estado desaparecieron durante el desempeño de su trabajo, ya sea cerca de las corporaciones a las que pertenecían o realizando actividades policiales.

Las desapariciones en Nuevo León se concentran en 26 de los 51 municipios. Sin embargo, 86% de las víctimas registradas por la organización desaparecieron en Monterrey, Guadalupe, Apodaca y Juárez.

El informe concluye que las desapariciones siguen ocurriendo porque no se han desmantelado plenamente las estructuras que las propician. “El futuro de Nuevo León no puede construirse con base en la impunidad y la incertidumbre”, por tanto, debe garantizarse el acceso a la justicia para que “las desapariciones se erradiquen de manera definitiva y no únicamente de forma temporal”, refiere el informe el cual evidencia el poco interés del gobernador por el tema.

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Si ya tuve COVID-19, ¿es necesario que me vacune?

A un año de pandemia y pocos meses de vacunación, cada vez se sabe más sobre cuáles son las formas más ventajosas de inmunizar a la sociedad.
5 de marzo, 2021
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Si una persona se contagió con coronavirus hace dos meses y otra persona se vacunó hace exactamente el mismo tiempo, ¿cuál de las dos está más protegida?

La pregunta bien podría parecer un problema matemático, pero se aproxima al razonamiento del que parten expertos y autoridades médicas para definir qué tan necesario es vacunar contra la covid a aquellos que ya pasaron la infección.

Con los problemas de distribución en varias regiones, decidir quién necesita dos dosis, una o ninguna es vital para conseguir que más personas estén protegidas cuanto antes, lo que implica menos muertes y hospitalizaciones.

Un estudio reciente de la revista británica The Lancet “razona” que haberse infectado por coronavirus ofrece tanta protección como una sola dosis de una vacuna.

Esto significa que muchos pacientes solo necesitarían una de las dos dosis requeridas por varios fabricantes de vacunas. De ser así, los países podrían repartir sus dosis con más eficiencia.

España, por ejemplo, aplazó seis meses la vacunación a los menores de 55 años que ya han pasado la enfermedad.

De la misma forma, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador anunció en diciembre que aquellos que ya pasaron la infección no recibirían la vacuna de forma inicial.

A la par que evoluciona la pandemia, también lo hacen las recomendaciones sanitarias. Por ello todas estas guías varían frecuentemente.

Pero, ahora mismo, ¿es recomendable vacunarse si ya hemos pasado la infección por covid-19?

Realización de prueba PCR a una paciente.

Getty Images
Varias investigaciones analizan la posibilidad de solo dar una dosis a las personas que ya han pasado la enfermedad.

“La protección más completa posible”

La respuesta más directa a la pregunta anterior es sí. ¿Por qué?

“Porque lo ideal es tener la protección más completa posible”, dice a BBC Mundo José Manuel Bautista, catedrático del departamento de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid en España.

“Las vacunas han demostrado funcionar muy bien, con porcentajes de protección superiores al 90% y son un indicador más fiable. Las infecciones de la enfermedad son muy heterógeneas”, añade el académico.

Esto quiere decir que en dos personas sanas de la misma edad, la infección por coronavirus puede dejar niveles de protección distintos.

Vacunación en una residencia de ancianos en Mallorca, España.

Getty Images
Sacar conclusiones universales sobre qué funciona y qué no con las vacunas no es recomendable, dado que la respuesta puede ser distinta según el grupo de edad.

Por no hablar de las diferencias entre pacientes sanos y aquellos más vulnerables como ancianos o con dolencias crónicas. Es por ello que sacar conclusiones universales ahora mismo es prematuro y los expertos recomiendan más seguimiento.

Por lo tanto, Bautista estima conveniente que los infectados también se vacunen, para que “se estabilice la respuesta inmunitaria y sea protectora”.

En este sentido, el experto también considera que pensar en alternativas como dar una sola dosis a los que ya pasaron la enfermedad ayudaría a contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que acusan regiones del mundo como la Unión Europea y América Latina, por ejemplo.

¿Y si se le da una sola dosis a los infectados?

Una vez aclarado que a pesar de superar la infección sigue siendo conveniente vacunarse, algunos científicos y gobiernos debaten sobre la posibilidad de retrasar la inoculación o solo ofrecer una dosis a esos pacientes.

Las autoridades se basan en que, según estudios recientes, una persona que recibe las dos dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo, adquiere una protección similar que otra que, tras pasar la infección, recibe una dosis única del mismo fabricante.

Jeringuillas apiladas.

Getty Images
Definir la mejor estrategia de vacunación puede contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que sufren varios países.

Esto es porque en las vacunas bidosis, la primera funciona para crear la protección y la segunda para reforzarla y hacerla más duradera.

“Una sola dosis de vacuna puede cumplir la función de reforzar la protección si el individuo ya tiene inmunidad natural por haberse infectado”, explica a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido.

Esto, agrega el experto, “puede ser útil pero no necesariamente requerido”.

“Dependerá de cuánto refuerzo natural también hayas desarrollado por exponerte al virus en tu comunidad”, complementa Tang.

Entonces, ¿quién está más protegido? ¿Vacunados o infectados?

Como suele ser habitual en las ciencias médicas, no hay respuestas absolutas.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, asegura a BBC Mundo que ambos casos estarían protegidos.

Otro asunto es saber cuánto duraría esa protección. En este caso influye mucho cuánto durará la protección natural por coronavirus y cuánto la ofrecida por las vacunas.

No ha habido mucho tiempo para analizar esto, dado que apenas llevamos un año de pandemia y pocos meses de vacunación.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, confía en que la protección de las vacunas “dure años”.

Tang, por otra parte, asegura que “habitualmente una infección produce una respuesta inmune más amplia y duradera que una sola dosis de una vacuna. Por ello es necesario complementar la inoculación con una segunda”.

Claro que, al infectarse, uno también se arriesga a ser hospitalizado o enfermar de gravedad, por lo que lo ideal, por supuesto, es protegerse a través de la vacuna.

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0&feature=emb_title

Otra cuestión a considerar es cuán eficaz será la protección si aparecen nuevas variantes del patógeno que mermen la eficacia de los inmunizadores.

Bautista considera que por mucho que mute una variante, al menos próximamente no debería afectar la protección contra formas graves de la enfermedad, aunque se requieren más estudios para aclararlo.

Mientras, García Rojas opina que “el único escenario que debe plantearse ahora mismo es vacunar lo más que se pueda. Y ser conscientes de que en un futuro pueda ser necesario revacunarnos en la medida que los fabricantes modifiquen sus inmunizadores contra nuevas variantes”.


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