Tarjetas de derechos y lugares santuario: así se preparan ante deportaciones de Trump
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Tarjetas de derechos y lugares santuario: así se preparan ante deportaciones de Trump

Grupos a favor de migrantes iniciaron un movimiento para protegerlos de las iniciativas de Trump, desde ciudades que prometen ser "santuarios" hasta activistas que reparten "tarjetas de derechos".
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Por Gerardo Lissardy BBC Mundo, Nueva York
13 de diciembre, 2016
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Apenas un día después de las elecciones en Estados Unidos, una red de entidades que trabajan con hispanos en el país activó sus contactos para preguntarse: ¿qué hacer ante la amenaza de deportaciones masivas de inmigrantes por parte del presidente electo Donald Trump?

“Tuvimos que empezar muy rápido a preparamos”, relata Laura Vázquez, analista en temas de inmigración en el Consejo Nacional de la Raza, la mayor organización hispana de EU que coordinó la teleconferencia del 9 de noviembre.

Desde entonces, varias acciones se han anunciado por separado en procura de responder a los planes de Trump, quien tras la elección dijo que su gobierno comenzará expulsando hasta tres millones de indocumentados con antecedentes penales.

Las iniciativas involucran desde universidades y ciudades que prometen ser “santuarios” de inmigrantes hasta activistas que asesoran y reparten “tarjetas de derechos” a hispanos sin papeles, pasando por gobiernos latinoamericanos que se unen para proteger a sus ciudadanos en Estados Unidos.

La idea es “tener una estrategia lista, por si fuera necesario”, explica el canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales, a BBC Mundo.

La incógnita Trump

Qué piensa hacer realmente Trump con los inmigrantes sin papeles en EU es una incógnita incluso para los especialistas.

Estudiantes de secundaria protestan contra el presidente electo de Estados Unidos, el republicano Donald Trump, en Los Ángeles, California, el 14 de noviembre.Ni los especialistas tienen claro qué va a hacer el presidente electo de EU, Donald Trump, con los indocumentados.

El magnate llegó a manejar durante la campaña electoral la idea de deportar a los 11 millones de extranjeros indocumentados que viven en EU, en su gran mayoría latinoamericanos.

Pero luego de ser electo sostuvo que cuando llegue a la Casa Blanca deportará entre 2 y 3 millones de inmigrantes que tengan antecedentes judiciales.

Si lo cumple, podría quebrar el récord de 2,5 millones de deportados que registró el actual presidente, Barack Obama, en sus dos períodos (ocho años) de gobierno.

Una mujer guatemalteca, de espaldas a la cámara, frente a un albergue para migrantes en Tijuana, México, el 14 de noviembre de 2016.Donald Trump podría quebrar el récord de 2,5 millones de deportados que registró el actual presidente, Barack Obama.

Pero los expertos sostienen que los indocumentados en EU con pasaje por la justicia por distintos crímenes incluso delitos menores no llegan a 900.000, y se preguntan cómo hará Trump para alcanzar las cifras que anunció.

Ante la incógnita, muchos han resuelto subir la guardia.

“Estar preparados”

La semana pasada, Morales recibió en Guatemala a sus colegas cancilleres de México, El Salvador y Honduras para unir fuerzas ante la posibilidad de que sus ciudadanos comiencen a ser detenidos en grandes cantidades en EU para ser expulsados.

“Lo que hemos acordado es coordinar a cada uno de nuestros consulados en las distintas jurisdicciones en EU para que puedan acordar las acciones de protección migratoria”, señala Morales.

Explica que eso incluye realizar listas oficinas de abogados que puedan apoyar a inmigrantes, acercarse a autoridades locales y organizaciones religiosas en EU o visitar albergues y cárceles.

También decidieron que, si alguno de los cuatro países carece de consulado en una ciudad estadounidense, sus ciudadanos podrán recurrir a la ayuda consular de cualquiera de las otras tres naciones.

Morales dice que México se comprometió por ejemplo a permitir que los guatemaltecos utilicen el servicio telefónico de ayuda 1-800 que creó para responder dudas de sus ciudadanos en EU que se sientan amenazados.

Ernesto Vega, del ministerio hispano de la archidiócesis de Los Ángeles, escucha al arzobispo católico de Los Ángeles, José Gómez, dirigir una oración para la comunidad inmigrante después de que el republicano Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de EE.UU. el 10 de noviembre.Organizaciones religiosas de EU también apoyan a los migrantes.

“La gran mayoría de guatemaltecos (en EU) son personas correctas. Sin embargo, tenemos que estar preparados ante cualquier eventualidad”, dice.

Y agrega que los embajadores de los cuatro países realizarán además un “lobby conjunto” ante las autoridades electas de EU que asumirán el 20 de enero y ante el Congreso, para defender sus intereses.

Detrás de todo esto no sólo hay inquietudes humanitarias, sino también económicas.

Las remesas que América Latina recibe de sus ciudadanos que emigraron a EU suman más de 65.000 millones de dólares por año y son una fuente clave de ingresos para muchos países de la región.

“Tarjeta de derechos”

Paralelamente, hay diversas entidades dentro de EU que también se preparan para proteger a inmigrantes indocumentados ante la perspectiva de que sean deportados.

Grupos hispanos están distribuyendo tras las elecciones una “tarjeta de derechos” para inmigrantes creada por el Centro Nacional de Derecho de Inmigración.

Si lo detiene un oficial de inmigración o la policía: Entregue esta tarjeta al oficial y permanezca callado. La tarjeta explica que usted está ejerciendo su derecho a rehusarse a contestar preguntas hasta que pueda consultar con un abogado”, lee gel material en español.

Carnet de identidad municipal de Nueva York.Nueva York y otras ciudades de EU ofrecen a sus residentes la posibilidad de solicitar una tarjeta de identidad, sin importar su estatus migratorio.

Además, el mismo centro advierte a los inmigrantes que eviten abrir la puerta de su hogar a agentes de inmigración y aduanas, a menos que cuenten con una orden judicial: “Si usted abre la puerta, es mucho más difícil no responder a sus preguntas”, advierte.

Vázquez, del Consejo Nacional de la Raza, dice además que están alentando a los inmigrantes sin papeles a realizarse un “chequeo migratorio” con abogados u organizaciones especializadas para saber si tienen una manera de lograr algún permiso de estadía en Estados Unidos.

Esto responde a estimaciones de que al menos el 10% de los 11 millones de indocumentados podría obtener algún beneficio que les permita permanecer legalmente en el país.

“Santuarios”

Por otro lado, autoridades de varias ciudades estadounidenses con gran cantidad de inmigrantes latinos, como Nueva York, Los Ángeles o Chicago, han manifestado su voluntad de resistir las deportaciones, incluso evitando cooperar plenamente con agentes federales de migración.

“Chicago siempre será una ciudad santuario” para inmigrantes, sostuvo el alcalde Rahm Emanuel.

Esto ocurre pese a que Trump ha amenazado con cortar la ayuda financiera federal a ciudades que no colaboren con los servicios de inmigración yaduanas.

Además, más de 350 universidades en el país pidieron al presidente electo que evite exponer al riesgo de deportación cientos de miles de estudiantes indocumentados, que se acogieron al programa “DACA” de Obama para regularizar su estadía, el cual Trump indicó que eliminaría.

La estudiante de la Universidad de Nuevo México, Luz Hilda Campos (izquierda), y la profesora de estudios chicanos de la misma universidad, Irene Vásquez, presentan el 18 de noviembre una un documento con miles de firmas con el que piden que el campus se vuelva un Estudiantes de todo el país han pedido a sus universidades que se vuelvan “santuarios” para migrantes.

La petición fue firmada por universidades prestigiosas como Harvard, Yale, Columbia, Stanford o UC Berkeley, después que estudiantes en todo el país reclamaran que los campus fueran “santuarios” que acojan a alumnos indocumentados.

“No dejaremos entrar a agentes de inmigración a nuestros campus sin una orden judicial”, sostuvo el rector de Columbia, John Coatsworth en un mensaje a los estudiantes.

Una encuesta realizada tras las elecciones entre cerca de 10.000 profesores y personal de centros educativos de EU encontró que ocho de cada 10 respuestas hablan de un aumento de la ansiedad en alumnos inmigrantes y de minorías, incluso por temor a deportaciones o separaciones de familias.

“Lo que nos dijeron es que chicos de color, estudiantes latinos, musulmanes, estaban viviendo en temor en sus escuelas”, dice a BBC Mundo Richard Cohen, presidente del Centro de Derecho de Pobreza del Sur, que administró la encuesta.

Vázquez señala que la incertidumbre que reina se debe a la falta de detalles sobre qué va a hacer Trump, cómo y cuándo.

“Vamos a intentar prepararnos todo lo posible”, sostiene, “pero esa inseguridad de no saber lo que va a pasar ha sido lo más difícil estos días“.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

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Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

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El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

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Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

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Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

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El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

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Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

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Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

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Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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