Tijuana sufre su año más violento en una década; 3 células criminales pelean el control de la zona
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Tijuana sufre su año más violento en una década; 3 células criminales pelean el control de la zona

De las ciudades y municipios con más de un millón de habitantes en México, Tijuana, Baja California, es la que tiene la mayor tasa de asesinatos en 2016.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
20 de diciembre, 2016
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El número de asesinatos cometidos en Tijuana, Baja California, durante este año no tiene precedente. Durante los primeros 10 meses se han registrado 671 homicidios,  la cifra más alta de crímenes cometidos en los últimos 10 años.

En 2016, son casi 120 homicidios más que los cometidos en 2010, cuando Tijuana alcanzó cifras record en el tema de asesinatos.

De las ciudades y municipios con más de un millón de habitantes en México, Tijuana es la que tiene la mayor tasa de asesinatos en 2016.

El incremento de la violencia en ese municipio coincide con la posible reactivación de la disputa de territorio entre organizaciones del crimen organizado.

De acuerdo con información del Gobierno de Baja California, en Tijuana hay presencia de cuando menos tres organizaciones criminales dedicados al tráfico de droga: el Cártel Jalisco Nueva Generación, el de los Arellano Félix y el del Pacifico (Sinaloa).

Hasta ahora el gobierno federal no ha informado de alguna estrategia específica ante la creciente violencia en Tijuana, más allá de un despliegue especial que, según lo anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto desde agosto pasado, se realizaría en los 50 municipios que concentran 43% de los homicidios del país, entre los que se encuentra dicho municipio de Baja California.

Violencia al alza

Los datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública evidencian una tendencia al alza en los asesinatos que en 2016 se disparó. Esto luego de que, entre 2010 y 2012 se había conseguido reducir casi en 50% el número de homicidios en la ciudad fronteriza, al pasar de 560 a 270 casos (cometidos entre los meses de enero y noviembre de cada año).

En 2013 comenzó el incremento de los homicidios. En los primeros diez meses de ese año se registraron 404 asesinatos en Tijuana. Para 2014 la cifra se mantuvo estable y en 2015 se registró un aumento a 498 homicidios.

Esa alza es además la mayor que se registra entre un año y otro consecutivo y representa un repunte de casi 35% solo en este periodo.

En este año también se han registrado los meses más violentos en cuestión de homicidios de la última década. El record lo ostenta septiembre con 80 homicidios registrados, y le sigue octubre con 72 casos.

Este promedio de dos a tres homicidios al día en Tijuana iguala por ejemplo al de la Ciudad de México, pese a que la ciudad fronteriza tiene apenas la octava parte de habitantes de los que hay en la capital del país.

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Alto riesgo en Tijuana

De mantenerse la actual tendencia durante el último bimestre del año, Tijuana cerrará con una tasa de aproximadamente 45 homicidios por cada cien mil habitantes, de acuerdo con información anualizada proporcionada por la organización civil Data4.

Para poner en proporción la gravedad de este dato, basta decir que la Organización de Naciones Unidas (ONU) considera que en cualquier sitio donde haya una tasa superior a diez crímenes por cien mil habitantes hay un serio problema de seguridad.

Tijuana es uno de los puntos fronterizos más codiciados por las organizaciones delictivas[/animalp-quote-highlight]

Hasta octubre pasado, la tasa nacional de homicidios dolosos promedio en el país era de casi 14 casos. La tasa promedio de asesinatos en Tijuana prácticamente multiplica por tres ese promedio.

Los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública también muestran que por lo menos 70% de todos los homicidios dolosos en Tijuana se cometen con un arma de fuego. Otro 10% se perpetraron con un arma blanca y en el resto con otra arma no especificada.

Las causas de la violencia

El pasado 15 de diciembre, el secretario de Seguridad Pública de Baja California, Daniel de la Rosa Anaya, reconoció el repunte de los homicidios que se registra en esa ciudad y en el estado y lo atribuyó a una “reorganización de células delictivas” que, según el funcionario, se ven alimentadas por delincuentes que ya recobraron su libertad.

El funcionario no dio mayor información; sin embargo, datos de la Procuraduría General de la República (PGR) confirman la operación de al menos cinco células delictivas en Tijuana.

Tres de estas células delictivas, identificadas como “El Chan”, “El Jorquera”  y “El Kieto” están  ligadas al Cártel de los Arellano Félix o Cártel de Tijuana, que es identificado por la PGR como el principal traficante de drogas, entre otros delitos, a través de la frontera.

Las otras dos células delictivas identificadas como “El Aquiles” y “El Tigre” operan, según PGR, para el Cártel del Pacífico o Sinaloa, la organización de mayor presencia en los últimos años en el país que presuntamente disputa el control de la frontera con los Arellano Félix.

Además de estos grupos, las autoridades municipales y estatales han reportado varias detenciones y decomisos que evidencian la posible operación en la frontera del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el grupo criminal de mayor crecimiento en los últimos dos años, y que estaría en disputa de varios territorios.

Por ejemplo  el pasado 28 de noviembre las autoridades revelaron la detención de dos personas señaladas como presuntos sicarios del CJNG. Esto luego de que horas antes ambos habrían asesinado a un policía municipal del estado. Los detenidos tenían en su poder dos armas largas modelo AK-47.

El 30 de junio de este año, policías estatales reportaron la captura de dos personas que tenían tres armas de fuego, más de 170 cartuchos y seis cargadores, además de dos mil 300 dosis de metanfetaminas. Las autoridades indicaron que se trataba de integrantes y armamento del Cártel de Jalisco.

Posición estratégica

Tijuana es uno de los puntos fronterizos más codiciados por las organizaciones delictivas debido a las operaciones que pueden implementar no solo para el tráfico de drogas sino también de armamento y de personas, entre otros delitos.

Prueba de ello es el hallazgo de al menos 19 túneles en la zona fronteriza desde 2012 a la fecha. En algunos casos son pasadizos improvisados pero en otros se trata de verdaderas obra de ingeniería que incluyen sistemas de transporte, respiración, iluminación y ventilación.

El último hallazgo se registró el pasado 13 de diciembre, cuando autoridades de México y Estados Unidos localizaron 2 túneles para el cruce de drogas que presuntamente pertenecían al cártel del Pacifico.

 

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VIH/Sida: qué hace este virus al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna

Han pasado casi cuatro décadas desde que se reportaron los primeros casos, y pese a todos los esfuerzos sigue siendo una enfermedad incurable. ¿Por qué?
Science Photo Library
1 de diciembre, 2020
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Dibujo, infección de VIH

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El blanco del virus son los linfocitos CD4.

Desde que se detectaron los primeros casos a principios de la década de los 80, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se ha cobrado alrededor de 33 millones de vidas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Este virus, que de no tratarse da lugar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, continúa siendo una amenaza para la salud pública: se estima que hay cerca de 38 millones de personas viviendo con VIH (hasta finales de 2019).

Si bien se han hecho grandes avances en cuanto a su tratamiento y prevención, y en la actualidad las personas infectadas pueden llevar una vida saludable, aún no se ha podido hallar una cura para la enfermedad.

Solo dos pacientes hasta la fecha —uno, conocido como el “paciente de Berlín, que falleció en septiembre de este año a raíz de otra enfermedad; el otro, un venezolano establecido en Londres— parecen haberse curado definitivamente del virus.

Tampoco se ha logrado dar con una fórmula para una vacuna, pese a que su búsqueda se inició muy poco después de que se reportaran los primeros casos.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar (en contraposición al coronavirus SARS-CoV-2, que en menos de un año desde que se desató la pandemia cuenta con varias candidatas de vacunas prometedoras), es fundamental comprender primero cómo afecta el VIH a nuestro sistema inmunitario, el arma que tiene nuestro organismo para protegernos de las enfermedades.

Ataque directo al centro de defensa

El VIH entra en nuestro cuerpo a través del intercambio de ciertos fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.

Es, además, un retrovirus. Es decir, su material genético está en forma de ARN (ácido ribonucleico) y no de ADN. Por ello, antes de insertar sus genes en el genoma de la célula huésped para replicarse, tiene primero que convertir su ARN en ADN.

Esto lo hace mediante un proceso que se conoce como de transcripción inversa (los virus en cambio usan uno de transcripción normal), lo cual genera muchos errores en sus copias -puede que esta explicación te sobre en esta instancia, pero guárdala en tu mente porque te ayudará a entender más adelante por qué es tan difícil desarrollar un tratamiento y una vacuna-.

Investigación

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En el campo de investigación sobre tratamientos para el VIH se han logrado muchos avances.

A diferencia, por ejemplo, del SARS-CoV-2 que ataca y se replica en las células del pulmón y otros órganos que tienen en su superficie el receptor ACE2, el VIH tiene como objetivo principal un tipo de células de nuestro sistema inmunitario: los llamados linfocitos CD4 (o también T CD4).

“Los linfocitos CD4 son una parte fundamental del sistema inmunitario. Son predominantes en todos los procesos de lucha contra distintos patógenos —virus, bacterias, parásitos— y forman parte del centro de coordinación de otra parte del sistema inmune”, le explica a BBC Mundo José Luis Casado, médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, España.

“Son una especie de capitanes de las defensas que no solo manejan soldados, sino que coordinan a otros oficiales para luchar contra el enemigo”, añade.

Una vez dentro del CD4, el virus introduce su propio material genético y secuestra el mecanismo de esta célula para replicarse.

Los nuevas copias de VIH salen de la célula y se propagan por el cuerpo, infectando a su vez a otras células y destruyendo gradualmente linfocitos CD4. La reducción de estos linfocitos provoca, en consecuencia, una deficiencia en el sistema inmunitario.

“Cuando el sistema inmunitario reconoce que hay CD4 infectados, activa otras células para matar a estos CD4, y esa inmunoactivación estimula la producción de linfocitos CD4 para compensar a los soldados caídos en batalla”, explica Casado.

Pero este es un proceso compensatorio temporal. “El organismo no sabe mantener altos niveles de activación inmune persistente”, agrega, con lo cual esta estrategia no resulta eficaz a largo plazo, y no se consigue erradicar a todos los CD4 infectados.

Timothy Ray Brown

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Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, fue la primera persona en curarse de VIH. Falleció de cáncer en septiembre de este 2020.

A medida que la infección avanza y el cuerpo va perdiendo su capacidad para defenderse, el individuo infectado se vuelve vulnerable a sufrir otras infecciones conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando la cantidad de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por milímetro cúbico de sangre (una persona con un sistema inmunitario sano tiene entre 500 y 1.600), o cuando aparecen una o más infecciones oportunistas más allá del recuento de CD4, se considera que una persona infectada tiene sida.

Por qué los tratamientos no logran curar el VIH

Los tratamientos que han dado muy buenos resultados y que se utilizan para controlar el VIH consisten en una combinación de fármacos antirretrovirales que atacan varios aspectos del ciclo de vida del VIH, y evitan así que el virus se multiplique y pueda penetrar células sanas.

Al reducir la carga viral, el sistema inmune tiene más posibilidades de recuperarse y combatir infecciones. Por eso los pacientes en tratamiento —que debe seguirse de por vida— pueden tener una vida prolongada y sin síntomas.

Con el tratamiento antirretroviral se logra que no desarrollen sida ni infecciones oportunistas.

Por otra parte, “si no hay replicación viral, no hay transmisión“, dice Casado, de modo que no hay posibilidad de contagio.

Sin embargo, el virus no desaparece: una vez que penetró la célula puede quedarse allí, en estado latente.

“Tenemos una serie de células CD4 activas y muchas CD4 en reposo. Están allí por si hay una guerra, una infección. Se estima que solo un 2% de células CD4 están activas habitualmente, porque el resto, en situación basal, no las necesitamos”, explica Casado.

Según le dice a BBC Mundo Mundo Nadia Roan, profesora de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, “este reservorio latente de células infectadas es, esencialmente, la principal barrera para encontrar una cura para el VIH”.

Preservativos

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Los preservativos son fundamentales para prevenir el contagio del VIH.

“Sabemos de su existencia desde hace mucho tiempo, pero no hemos podido atacarlo o controlarlo. Y una de las razones es porque no hay un biomarcador en la superficie de estas células que nos permita distinguir entre una célula sana y una célula infectada con VIH”, dice la experta, cuya investigación se centra en encontrar una forma de caracterizar a estas células infectadas.

Estos reservorios de VIH se establecen pocos días después de que una persona se ha infectado, y mientras el virus está escondido dentro de las células no puede ser combatido ni por el sistema inmunológico que no lo reconoce, ni por los fármacos que no pueden destruirlo hasta que entre en acción.

Tratamiento de alto riesgo

Cuando una persona infectada deja el tratamiento antirretroviral por la razón que fuere, el virus se reactiva al poco tiempo.

Solo hubo dos casos en los que el virus parece haber quedado eliminado por completo.

El primero se logró con un trasplante de médula en un paciente que tenía leucemia (el paciente de Berlín), de un donante con una mutación específica en su ADN resistente al VIH.

El otro caso fue el de un paciente venezolano establecido en Londres que padecía linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer), al que se le suministró quimioterapia y se le implantaron células madre también de un donante con la mutación resistente al VIH.

“Básicamente, tuvieron que deshacerse de sus propios sistemas inmunitarios”, explica Roan.

Pero este tratamiento, que en estos casos fue necesario por las otras enfermedades que sufrían los dos pacientes, “no puede utilizarse ampliamente porque el riesgo es muy elevado”, añade.

Hasta el momento, todas las estrategias que se han investigado —incluyendo una que intenta reactivar los reservorios para que el virus salga de la célula y los anticuerpos del plasma puedan erradicarlo— han conseguido disminuir el reservorio, pero no llevarlo a cero.

“El problema es que con quede un solo clon viable de VIH, solo es cuestión de tiempo para que vuelva a infectar a otra célula y vuelva a recomenzar todo el proceso”, dice Casado.

Vacuna

Desde hace décadas investigadores trabajan para encontrar una vacuna sin éxito.

Pastillas

Getty Images
Los antirretrovirales atacan distintas fases del ciclo vital del virus.

Además del problema de la latencia del virus, que lo transforma en un objetivo casi imposible de atacar mientras está “invisible” dentro de la célula, una de las principales razones por las que es difícil dar con una vacuna es su alto grado de mutabilidad.

La mayor parte de las vacunas eficaces estimulan la producción de anticuerpos para neutralizar al virus. Pero como el virus comete muchos errores en su proceso de replicación -lo que te explica más arriba cuando hablaba de la transcripción inversa-, los anticuerpos que produce el sistema inmune para neutralizarlos se vuelven inefectivos contra estas nuevas formas del virus.

“Al virus no le importa tener hijos mutantes siempre que consiga sobrevivir”, dice Casado. “Su variabilidad genética es muy alta, y eso hace que sea muy difícil establecer zonas del VIH que sean buenas desde el punto de vista antigénico, es decir, que creen una respuesta inmunológica adecuada”.

Y no olvidemos que el virus ataca precisamente las células encargadas de orquestar el ataque para combatirlo.

En fin, concluye Casado, “tenemos todo para que sea la vacuna más difícil posible: por el tipo de virus, por el tipo de replicación y por dónde lo hace. Lo tiene todo”.


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