Todo está en tu cabeza: por qué la causa de la enfermedad es emocional y no física
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Todo está en tu cabeza: por qué la causa de la enfermedad es emocional y no física

A todos nos pasa que nuestro cuerpo reacciona físicamente ante las emociones. Pero en algunas casos, este mecanismo llega a extremos que pueden suponer una discapacidad para quien lo sufre, nos cuenta la premiada neuróloga Suzanne O'Sullivan, experta en enfermedades psicosomáticas.
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Por Laura Plitt / BBC Mundo Ciencia
26 de enero, 2017
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La neuróloga irlandesa Suzanne O’Sullivan conoció a Yvonne apenas se graduó como médica.

Esta paciente de 40 años había ingresado el hospital el día anterior, después de que un compañero de trabajo le rociara accidentalmente los ojos con un producto de limpieza dejándola ciega.

Sucesivos baños oculares no sirvieron para aliviar el dolor y la irritación de sus ojos, ni para devolverle la vista.

Los exámenes a los que fue sometida durante los seis meses siguientes, sin embargo, coincidían en el resultado: la ceguera no respondía a ninguna causa física.

La discapacidad visual de Yvonne, concluyeron los médicos, era de origen psicosomático. Es decir: su ceguera era una manifestación física de un estrés emocional.

Figura humana                               En los siete casos que relata la neuróloga en su libro, los síntomas no respondían a una causa física.

Enfermedades que afectan a todo el mundo

Yvonne fue una de las primeras de una extensa lista de pacientes con desórdenes psicosomáticos que O’Sullivan vio en sus 20 años de carrera y que ha contado en el libro Todo está en tu cabeza. Historias reales de enfermedades imaginarias.

La neuróloga presenta ese trabajo, premiado en Reino Unido con el prestigioso galardón Wellcome Book Prize, en el Hay Festival en la ciudad colombiana de Cartagena, que BBC Mundo está cubriendo.

Los demás -que llegaban a su consultorio frustrados después de ver a distintos especialistas que no lograban dar en el clavo- presentaban síntomas tan severos como los de Yvonne: unos venían en silla de ruedas, otros presentaban inflamaciones, describían dolores, parálisis, desmayos y convulsiones.

Un factor común aunaba a estos pacientes con dolencias tan agudas como variadas: la falta de una explicación médica para sus síntomas. Y la gran mayoría, sino todos, se negaba a aceptar el origen psicológico de su enfermedad.

Pero no es por azar que estos pacientes acabaron buscando la opinión de O’Sullivan.

Esta es una situación que se repite en casi todos los consultorios médicos, le dice la experta a BBC Mundo.

“Dedico gran parte de mi tiempo a pacientes con convulsiones y, por lo general, de las personas que veo, un tercio sufre convulsiones por causas psicológicas. Pero de acuerdo a estudios, en otras especialidades médicas también un tercio de los pacientes padece síntomas de origen psicológico”, comenta O’Sullivan.

Libro de Suzanne O'Sullivan                                                                    El libro, el primero que escribe la neuróloga, recibió en 2016 en Reino Unido el prestigioso premio Wellcome Book Prize.

Tampoco son un mal de la sociedad contemporánea -aunque internet ayuda con la abundancia de información sobre enfermedades y sus síntomas- ni hacen diferencia entre ricos y pobres.

“Pasa en todo el mundo”, dice O’Sullivan.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevado a cabo hace algunos años, recuerda, demostró que la prevalencia de enfermedades cuyos “síntomas carecen de explicación médica” es casi idéntica en casi todos los países, independientemente de si son desarrollados o en vías de desarrollo y del acceso que la gente tiene a los servicios de salud.

Síntomas reales

Fue precisamente esta alarmante proporción lo que llevó a la neuróloga a interesarse por el tema y a volcar más tarde su experiencia en el libro “Todo está en tu cabeza”.

El libro desgrana con humanidad y compasión las historias de algunos de sus pacientes y las dificultades como médica de trabajar en esta zona gris de la medicina que nuestra sociedad estigmatiza.

Suzanne O'Sullivan                                                                 Los críticos la llaman la Oliver Sacks de las enfermedades psicosomáticas.

¿Pero qué lleva a nuestro cuerpo a expresar síntomas de una enfermedad que no tenemos? ¿Por qué enmascaramos con dolor, debilidad o parálisis lo que en realidad son emociones?

Nuestro cuerpo produce síntomas físicos en respuesta a las emociones todo el tiempo. A mucha gente le tiemblan las manos cuando tiene que hacer una presentación, a otros les late más fuerte el corazón si están ansiosos o hay quienes se sonrojan cuando sienten vergüenza”, dice O’Sullivan.

“Es algo que nos pasa a todos. Pero no podría decir por qué en ciertos individuos este mecanismo decide crear una patología. Lo que ocurre es que todos tenemos una forma diferente de lidiar con el estrés”.

Tampoco podemos escaparnos de estos síntomas como evitamos una gripe al abrigarnos en invierno, o una lesión muscular, calentando el cuerpo antes de correr.

“No podemos evitar los síntomas físicos frente a una situación de estrés“, explica la neuróloga.

“Lo que si podemos hacer es evitar que eso se transforme en una discapacidad. Puedes aprender a reconocerlos cuando te ocurren y alterar lo que haces en respuesta”, explica la neuróloga.

Aunque no exista una causa física, recalca, no hay que olvidar que los síntomas son reales para el paciente, y sus consecuencias pueden suponer una discapacidad y que son increíblemente devastadoras.

“No tiene nada”

Y es justamente la falta de una raíz física lo que ha llevado históricamente a que la medicina desestime esta clase de desórdenes, cuando los reconoce.

Ilustración de dos cabezas.Todo depende de nuestra forma de lidiar con el estrés emocional.

Esto incluso se ve plasmado en el lenguaje que los médicos utilizan para hablar sobre estas enfermedades.

“Si una persona tiene una discapacidad y los exámenes muestran resultados normales, solemos decir que no tienen nada”, cuenta O’Sullivan.

“Los médicos estamos entrenados para enfocarnos en las enfermedades, para encontrarlas. Estamos preocupados por que no se nos escapen (cuando examinamos a un paciente). Si veo a alguien y no me doy cuenta de que tiene una enfermedad, eso generará muchas recriminaciones”, le dice la experta a BBC Mundo.

La situación contraria, (pensar que alguien tiene una enfermedad para darse cuenta luego de que era psicosomática) es mucho menos grave, señala.

La atención está tan centrada en la enfermedad, que una vez que se descarta, la tarea pareciera darse por terminada.

Y es esta falta de atención e importancia que se les da estas aflicciones lo que ha contribuido a crear un estigma alrededor de las enfermedades psicosomáticas, de modo tal que al paciente le resulta muy difícil aceptar el diagnóstico, que suele vivir como si se tratase de un insulto.

El diagnóstico que nadie quiere escuchar

¿Pero en qué medida no se trata de una etiqueta fácil para catalogar cualquier enfermedad para la que la medicina actual aún no tiene respuesta?

Ese es el temor más común de los pacientes, explica O’Sullivan.

Hombre en silla de ruedasPese a la falta de una enfermedad física, muchos de los pacientes de O’Sullivan están incapacitados para moverse y deben usar una silla de ruedas.

“Sin embargo, el diagnóstico es increíblemente estable. En neurología es muy sencillo hacer mediciones del sistema nervioso. Hay una gran diferencia entre alguien con una parálisis o una convulsión psicosomática y alguien con una enfermedad cerebral”.

“Esto te permite hacer una diagnóstico con confianza”.

Por otra parte, cuando se sospecha que una enfermedad puede ser psicosomática y no es así, “la enfermedad se va revelando, aportando evidencia objetiva con el tiempo”, asegura O’Sullivan.

Por otra parte, estudios a largo plazo demostraron que el porcentaje de diagnósticos equivocados es sólo del 4%.

La terapia psicológica no es siempre la respuesta

La mayoría de los pacientes que aparecen en el libro de O’Sullivan son derivados a un psiquiatra.

Sin embargo, la neuróloga comenta que el tratamiento psicológico no es necesariamente la indicación en todos los casos.

“El tratamiento depende de cada individuo y de las causas que provocan los síntomas. En algunas personas, los síntomas surgen a raíz de un trauma psicológico, en ese caso, la recomendación es seguir una terapia psicológica o psiquiátrica”.

HombreLa enfermedad psicosomática es imaginaria, pero los síntomas son reales.

“Pero en otra gente, los síntomas no están relacionados con un estrés en particular. Pueden estar relacionados en cómo lidiaron con una lesión o una enfermedad”, explica la experta.

“Por tanto esa persona no necesita ayuda psicológica en profundidad sino una terapia física que lo ayude a entrenar su cuerpo para regresar a la vida normal, o un curso de terapia cognitiva-conductual para superar el miedo que le provoca retornar a la vida sin la enfermedad”.

Pese a que el tratamiento de las enfermedades psicosomáticas es algo que se escapa al campo de la neurología, O’Sullivan no tiene previsto reencaminarse hacia la psiquiatría.

“El problema es que estos pacientes no van a ver a un psiquiatra porque sus síntomas son físicos, van a ver a un médico”, afirma la neuróloga.

“Por eso necesitamos doctores que puedan hacer de puente entre la neurología y la psiquiatría. Necesitamos neurólogos que estén interesados en este problema ya que a ellos es a quienes acuden los pacientes”.

Y en este sentido, reconoce que en los últimos cinco años ha habido un crecimiento del interés entre los neurólogos, un interés que puede hacer avanzar el conocimiento en este área, crear una mayor aceptación del problema y así paulatinamente se podrá ir desarticulando el estigma.

Antes de terminar, les cuento cómo terminó la historia de Yvonne, la paciente con ceguera emocional que despertó el interés de O’Sullivan.

Después de seis meses de ayuda psiquiátrica y terapia familiar, finalmente recuperó la vista.


Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 26 y 29 de enero de 2017.

La neuróloga Suzanne O’Sullivan participará en una charla sobre cómo la neurociencia nos permite sacarle más partido a nuestro cerebro junto al cirujano Henry Marsh y el catedrático en psicobiología Ignacio Morgado.

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Cómo México se convirtió en un oasis para turistas internacionales en medio de la pandemia

La estrategia de México de no cerrar sus fronteras aéreas, no pedir tests de covid-19 a los viajeros ni imponer cuarentenas atrae a un buen número de turistas pero también enfrenta críticas.
13 de febrero, 2021
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Pierre, un joven francés que vive en Nueva York, no tuvo dudas a la hora de elegir dónde viajar para pasar unos días de vacaciones el pasado noviembre.

“Decidí ir a México porque no pedían tests de covid-19 para entrar. Queríamos ir a las islas Turcas y Caicos, pero había muchas restricciones. Así que, aunque México no era nuestra primera opción, decidimos ir a lo fácil”, cuenta.

Como él, miles de turistas internacionales -especialmente desde Estados Unidos- han visto en México una especie de oasis para viajar en pandemia gracias a sus casi inexistentes restricciones por coronavirus para ingresar vía aérea.

El gobierno mexicano, que ha recibido no pocos cuestionamientos por esta postura casi inédita en el mundo, insiste en que restringir la entrada de turistas no tiene un efecto claro para la reducción del número de contagios en un país que supera los 170.000 muertos por covid-19.

En lo que sí ha ayudado esta estrategia, sin embargo, es a que una de las principales fuentes de ingresos en México haya podido sobrevivir a la pandemia algo mejor que en otros países donde el turismo quedó, casi literalmente, aplastado por el virus.

Tercer país más visitado

La Organización Mundial del Turismo calificó 2020 como “el peor año de la historia del turismo” en el mundo, con mil millones menos de llegadas internacionales y un descenso del 74% respecto a 2019.

Pero en México, a falta de los datos del final del año, las últimas estimaciones de su Secretaría de Turismo (Sectur) y del Consejo Nacional Empresarial Turístico cifran esa caída en el país en “solo” un 44% o 45%.

Según la Sectur, de hecho, este menor impacto supondría que México ascendería del séptimo al tercer lugar en la lista de países que reciben más turistas internacionales.

Países a los que llegaron más turistas internacionales en 2020. (cifras en millones, en paréntesis el puesto que ocupó cada año en el ranking). .

El secretario de Turismo mexicano, Miguel Torruco, dejó claro que esta mejoría es algo “coyuntural” y posiblemente “temporal”, hasta que las afectaciones por el covid-19 en el turismo se ajusten a la nueva normalidad en el futuro.

Pero sobre cuál ha sido la principal causa de que México haya podido salvar el desastre turístico mejor que otros competidores parece no haber duda.

“Es obvio que uno de los principales factores por el que México avanzó en este ranking es porque las autoridades mantuvieron espacios aéreos abiertos, al margen de que obviamente tenga atractivos turísticos que nos hacen estar entre los más visitados del mundo”, le dice a BBC Mundo Gustavo Armenta, director de comunicación de la Sectur.

“Si a eso le sumas que otros países competidores como los del Caribe sí que cerraron sus cielos y pusieron restricciones, claramente son factores que hicieron que ese turismo se canalizara a México”, agrega.

“Por supuesto que las pocas restricciones para viajar relacionadas con el covid influyeron en el turismo internacional hacia México”, coincide Stephen McGillivray, jefe de marketing de Travel Leaders Group, una de las mayores compañías de agencias de viaje en EE.UU. y Canadá.

Tulum

AFP
Tulum, en la costa caribeña de México, sigue siendo una de las opciones favoritas para los turistas, también en pandemia.

La mayoría de entradas de extranjeros por avión en México durante 2020 siguió llegando precisamente de estos dos países: 65% del total fueron estadounidenses y 12,3% canadienses, según la Sectur.

“Muchos de los destinos más buscados por viajeros estadounidenses y canadienses fueron ciudades de México como Cancún, Riviera Maya / Playa del Carmen / Tulum, Los Cabos y Puerto Vallarta”, le confirmó a BBC Mundo por escrito la agencia de viajes online Expedia en México.

Zach Rabinor, presidente de la empresa de turismo de lujo Journey Mexico, destaca que aunque su actividad cayó un 51% respecto a 2019, la situación en el país podría haber sido peor.

“Las visitas a México se vieron beneficiadas por restricciones en otras latitudes. Aquí, el negocio nunca se paró por completo y durante todo el año 2020 hubo servicio aéreo disponible desde las principales ciudades de Norteamérica”, le dice a BBC Mundo.

En contraste con la situación de México, las agencias citan populares destinos en Europa como Italia, España o Reino Unido como algunos de los que vieron mayor caída entre sus clientes por las restricciones de viaje y el cierre de sus fronteras.

En América Latina, lugares con grandes pérdidas de turismo fueron “Puerto Rico, Perú y principalmente Brasil, muy afectado por la cepa brasileña del virus que hizo que grandes emisores de su turismo cortaran sus vínculos”, le dice a BBC Mundo el presidente de la Confederación de Organizaciones Turísticas de América Latina (Cotal), Guillermo Schneider.

Debate por la postura de México

La estrategia de México de mantener sus cielos abiertos durante toda la pandemia ha sido cuestionada desde el inicio de la crisis.

Aunque su frontera terrestre con EE.UU. sí que está cerrada a viajes no esenciales como turismo, sus aeropuertos nunca cerraron. A los viajeros que llegan al país solo se les pide que rellenen un formulario de salud y se les toma la temperatura.

Y aunque la inmensa mayoría de países que fueron reabriendo sus fronteras exigen tests de covid-19 negativos o cuarentenas obligatorias para permitir la entrada de todos los viajeros o de determinadas nacionalidades, la política de México se ha mantenido igual.

Según el mapa de regulaciones de viaje por covid-19 de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), México es uno de los pocos países del mundo calificados como “no restrictivos” junto a otros como Afganistán o Macedonia del Norte.

Mapa IATA de restricciones de viajes internacionales

IATA
La IATA marca en azul más claro los pocos países que considera como “no restrictivos” en cuanto a regulaciones de viajes por covid-19, como es el caso de México, y en más oscuro los que tienen mayores restricciones.

En América, México es el único país con restricciones tan laxas. Costa Rica, que vive principalmente del turismo, tampoco exige prueba de covid-19 pero sí un seguro médico a extranjeros que cubra los costos de tratamiento si se contrajera la enfermedad y de alojamiento en caso de cuarentena.

Pero Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud de México y cara visible del gobierno frente a la pandemia, volvió a descartar que el país vaya a endurecer los requisitos de ingreso para viajeros.

“Quiero reiterar que la posición de la Organización Mundial de la Salud, consistente con las recomendaciones del Reglamento Sanitario Internacional, no es favorable a estas medidas”, insistió el pasado 1 de febrero.

Además, aseguró que la contribución que viajeros internacionales podrían tener en el aumento de casos de un país como México que ya tiene una transmisión activa del virus en su territorio “es francamente pequeña”, ni aunque llegasen de lugares con un alto número de contagios.

“Entre otras cosas, porque está muy documentado que las personas viajeras generalmente son personas de bajo riesgo o de baja probabilidad de tener enfermedad activa, precisamente porque en general, las personas no viajan estando enfermas”, declaró.

La Organización Panamericana de la Salud, sin embargo, alertó el pasado 3 de febrero de que los contagios y muertes por covid-19 en México estaban aumentando especialmente “en los estados que trajeron un turismo significativo en la temporada navideña” como Guerrero, Quintana Roo, Nayarit y Baja California Sur.

López-Gatell

Gobierno de México
López-Gatell descarta aumentar restricciones a la entrada de viajeros en México por considerar que su contribución al aumento de casos es “francamente pequeña”.

La singular estrategia seguida por México es debatida por muchos en el propio sector médico de México.

“Todos los países están tomando estas medidas para vigilar y controlas las entradas de viajeros porque funcionan y hay que impedir que entren los contagios. Pero México no quiere el agravio que representaría para el turismo, para las importaciones, para la economía del país”, le dice a BBC Mundo Laurie Ann Ximénez-Fyvie, doctora mexicana en Ciencias Médicas.

“Pero si un científico está diciendo que una medida muy lógica y comprobada no funciona, pues no está hablando como epidemiólogo, ¿verdad? Está hablando como un político, defendiendo la postura del presidente que prefiere no hacer estos cercos sanitarios porque no quiere asumir ese costo”, asegura la autora del libro “Un daño irreparable. La criminal gestión de la pandemia en México”.

Pierre, el joven francés que aprovechó esa facilidad para entrar a México para disfrutar de unas vacaciones en la isla de Cozumel, no tiene clara pese a ello su opinión sobre esta ausencia de medidas.

“No te puedo decir si me parecen correctas o insuficientes. Supongo que será porque en México necesitan turistas, así que no ponen las restricciones como otros países, ¿no?”, se pregunta.

Pierre en Cozumel

Cortesía
Pierre viajó de vacaciones en noviembre desde Nueva York, donde reside, a la isla mexicana de Cozumel.

Solución para cuarentenas

Pero además de un oasis para turistas, México también se ha convertido en una solución para quienes quieren viajar a otro lugar pero no pueden hacerlo directamente desde su país por las prohibiciones sanitarias vigentes.

Así, México es una de las opciones elegidas por muchos viajeros para hacer una “escala larga” de dos semanas antes de poder seguir a su destino, especialmente a EE.UU.

Washington sigue prohibiendo la entrada a personas que hayan estado en los últimos 14 días en Europa, Brasil, Sudáfrica, China e Irán. Pero los viajeros desde México son bienvenidos.

Daniel, un español que tenía que viajar a Miami desde su país en julio, pasó esta cuarentena obligada en Ciudad de México. Su cercanía con EE.UU., tener un amigo en la capital mexicana y que le resultara “relativamente barato” pasar allí dos semanas hicieron que esta le pareciera la mejor opción.

El joven considera que esta prohibición para viajeros desde la zona Schengen en Europa “nunca ha tenido sentido desde el punto de vista científico tras los dos primeros meses de pandemia”.

“Cuando viajé en julio a México, apenas se daban casos de covid-19 en España. EE.UU. me prohibía viajar desde un país donde virtualmente no había casos, pero no ponía ningún tipo de restricción a volar desde México, donde entonces había más de 600 muertos al día”, critica.

Daniel en CDMX

Cortesía
Daniel aprovechó su visita a Ciudad de México para conocer la réplica de la madrileña fuente de Cibeles.

Pero las organizaciones turísticas destacan que hay también otros motivos por los que los viajeros eligen México para viajar, como todas las medidas tomadas en hoteles u otros negocios del sector en el país para salvaguardar la salud del turista.

Según Armenta, de la Sectur, “la percepción de la gente que quiere viajar cuenta muchísimo, y si está pensando ir a un lugar y cree que no hay medidas sanitarias, se lo va a pensar dos veces”.

Desde Travel Leaders Group, McGillivray le dice a BBC Mundo que “México tiene algunos de los mejores resorts del mundo que pronto adoptaron protocolos de salud y seguridad. Estos ‘todo incluidos’ se hicieron aún más atractivos en pandemia porque no tienes que salir del resort ni exponerte a gente que sale y entra de la propiedad”.

El francés Pierre confirma que se sintió “muy seguro” en el hotel de México en el que se alojó, donde los empleados llevaban cubrebocas, había gel antibacterial por todos lados y a los huéspedes se les tomaba la temperatura.

“Claro que cuando salías de fiesta, en los bares sí que veías a la gente bailar, abrazarse y sin distancia. Era todo como muy 2019″, recuerda.

Discoteca en Cancun

EPA
Aunque muy lejos de sus cifras anteriores a la pandemia, el turismo y ocio nocturno sigue existiendo en destinos de México como Cancún.

Daniel dice que durante su estancia en julio en Ciudad de México le “sorprendió gratamente” el grado de concientización de la población en cuanto a respetar las medidas de seguridad si lo comparaba con España o EE.UU.

“Las medidas eran entonces ligeramente más laxas que en España, que salía de un estricto confinamiento domiciliario. Pese a ello, me sentía más seguro en México ya que, pese a tener unas medidas menos restrictivas, me pareció que se respetaban mucho más”, opina.

¿Qué pasará en 2021?

El futuro de la pandemia es incierto y también el impacto que seguirá teniendo este año en el turismo.

El consejo Nacional Empresarial Turístico de México pronosticó en un informe de enero que las llegadas de turistas internacionales podrían aumentar un 10% este año, aunque aún estarían un 40% por debajo de las de 2019 y prevé un “muy largo” camino para la recuperación del sector.

Gel antibacterial para acceder a una playa de Cancun

EPA
El sector turístico reivindica que las medidas sanitarias y de seguridad puestas en marcha en México también influyen en la llegada de visitantes al país.

También está por ver cómo afectará a México algunas medidas que recientemente tomaron los principales países de procedencia de su turismo extranjero.

Canadá suspendió sus vuelos a México y el Caribe hasta el 30 de abril por la pandemia, mientras que EE.UU. exige un test negativo de covid-19 desde el 26 de enero para ingresar vía aérea al país, incluidos sus ciudadanos que regresan a casa.

“Sí, veremos por este requisito una caída (en los viajes desde EE.UU.) pero esperamos que no sea enorme, dada la infraestructura para realizar tests que se está construyendo en México, especialmente en las áreas turísticas más populares”, le dice a BBC Mundo Erika Richter, directora de comunicación de la Sociedad Estadounidense de Asesores de Viaje (ASTA).

Desde la empresa Journey Mexico, su presidente confirma que tras la entrada en vigor de esta medida “se presentó una ola corta de cancelaciones y viajes pospuestos” desde EE.UU., pero que la actividad ya se ha regularizado.

Test de covid en aeropuerto de CDMX.

AFP
El aeropuerto de Ciudad de México ya realiza tests de covid-19 a pasajeros para cumplir con los requisitos de entrada de países como EE.UU.

Pese a las nuevas medidas, tanto Pierre como Daniel piensan regresar a México en las próximas semanas. El primero nuevamente de vacaciones desde Nueva York, y el segundo para pasar otra cuarentena rumbo a Miami desde Europa.

Al francés le preocupa el que ahora se exija un test negativo para volver a EE.UU. por el riesgo de que pudiera dar positivo en México yquedar bloqueado allí”.

Pero al español le parece bien que se pida una prueba de coronavirus antes de embarcar en el país de origen para viajar “de forma segura” y, de hecho, considera que México también debería hacerlo.

Sin embargo, no cree que sea un factor diferencial a la hora de explicar los contagios. “EE.UU. y la mayoría de países europeos restringen enormemente los viajes internacionales y los casos están igualmente disparados”, opina.

Lo que está claro es que el turismo seguirá sumido en una incertidumbre a la espera de ver cómo evoluciona la pandemia.

Schneider, de la Cotal, cree que quizá esto contribuya a una “profesionalización del sector” y a que los viajeros recurran más al turismo organizado y de agencias por la idea de que sus protocolos de salud y seguridad puedan reducir su posibilidad de contagiarse en vacaciones.

“Ojalá sea antes, pero nosotros calculamos que 2022 será el año de la actividad turística. La gente va a empezar a viajar como nunca porque esa es una actividad que no se puede cambiar en el carácter de la gente” concluye.


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